09 Feb
La Rusia Zarista a comienzos del siglo XX
1.1. Inmovilismo político y dificultades de modernización
En Rusia, el Zar ejercía el poder absoluto mediante un régimen autocrático que se sustentaba sobre tres pilares fundamentales:
- La nobleza: Controlaba la propiedad de la tierra.
- Los altos cargos de la administración y el ejército: Incluía a la policía secreta, encargada de ejercer la censura y el control político.
- La Iglesia ortodoxa: Institución de la cual el zar era el jefe supremo.
Durante el reinado de Alejandro II, se llevaron a cabo una serie de reformas en la economía y la administración, destacando la abolición del régimen feudal y de la servidumbre campesina en 1861 (mediante el ukase o decreto de abolición). Sin embargo, esto no mejoró significativamente la productividad de la tierra y el campesinado continuó viviendo en la extrema pobreza, todo ello sin cuestionar el poder absoluto del zar ni los privilegios de la nobleza.
Con Alejandro III y Nicolás II, se retornó al inmovilismo político y se reprimió severamente toda forma de oposición. A pesar de ello, en los años finales del siglo XIX, se inició un proceso de industrialización limitado concentrado en zonas específicas como San Petersburgo, Moscú y áreas de Ucrania. Este ligero desarrollo industrial propició cambios sociales, surgiendo nuevas clases medias y obreras urbanas como oposición al régimen, aunque la población rural siguió siendo la predominante.
1.2. La oposición al zarismo
A pesar de la prohibición de formar partidos políticos, una reducida clase intelectual organizó una oposición que reclamaba libertades políticas y cambios sociales y económicos:
- Populistas (1870): Pretendían crear una conciencia revolucionaria en el campesinado (revolución campesina) y demandaban la implantación de un socialismo agrario basado en la colectivización de la tierra. Este sector de oposición fracasó y se fracturó:
- Por un lado, se formaron los anarquistas como organización terrorista denominada La Voluntad del Pueblo (responsable del asesinato del zar Alejandro II en 1881).
- Otro sector se orientó hacia la creación de un partido socialista revolucionario.
- Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR): Fundado en 1898, donde destacó la figura de Lenin. En 1903, el partido se dividió en:
- Mencheviques: Defendían que Rusia debía pasar por una revolución burguesa y desarrollar una economía capitalista antes de emprender la revolución socialista. Concebían el partido como una organización de masas abierta a militantes.
- Bolcheviques: Su objetivo era derrocar el zarismo y establecer una «dictadura democrática revolucionaria provisional del proletariado y del campesinado». Para estos, el partido era una organización muy disciplinada, cuyos militantes debían entregarse por completo a la revolución.
- Partido Socialista Revolucionario (SR o eseritas): Constituidos en 1905, defendieron la revolución campesina tras una fase de desarrollo del capitalismo.
- Partido Comunista Democrático (cadetes): Fundado este mismo año por la burguesía liberal, su objetivo consistía en transformar el régimen absoluto zarista en uno de carácter constitucional.
2. La Revolución de 1905
Los problemas económicos y las dificultades exteriores (como la guerra ruso-japonesa) fueron motivos suficientes para unir a todos los sectores de oposición al zar en demanda de mejores condiciones de vida y una democratización del sistema. La Revolución de 1905 fue el primer gran intento de convertir el Imperio ruso en una monarquía parlamentaria y constitucional.
La chispa que encendió el movimiento revolucionario fue la manifestación pacífica ante el Palacio de Invierno, que reclamaba reformas sociales, libertades democráticas y una Asamblea Constituyente. La manifestación fue disuelta a tiros por la guardia cosaca, saldándose con 1000 muertos y 2000 heridos; este acontecimiento es recordado como el Domingo Sangriento.
La revuelta se extendió rápidamente y surgió una nueva organización de masas: los soviets (consejos). Estos se definen como asambleas de delegados de las fábricas y de las organizaciones obreras, constituyendo las únicas instituciones democráticas del país. Su forma de actuación consistía en acercar la política a las masas. Los primeros soviets surgieron en San Petersburgo y Moscú, extendiéndose por los centros industriales más importantes de Rusia.
Ante el peligro de una guerra civil, el zar Nicolás II se vio obligado a ceder y, en el Manifiesto de Octubre, se comprometió a convocar una asamblea nacional (la Duma) y garantizar las libertades públicas. Con el tiempo, se demostró que las reformas eran más aparentes que reales: los ministros no eran responsables ante la Duma y el zar mantenía la iniciativa para promulgar leyes. Aunque en 1914 parecía que la situación había vuelto a su cauce y el poder del zar permanecía intacto, la difícil coyuntura de la Primera Guerra Mundial volvió a poner de manifiesto los problemas estructurales del país.

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