30 Nov

La Desintegración de la Monarquía (1857-1868)

La Reacción Moderada (1857-1858)

Tras el golpe de 1856, Isabel II nombró a Narváez presidente, retornando al moderantismo conservador. Las elecciones de 1857 dieron mayoría moderada y permitieron la promulgación de la Ley de Instrucción Pública (Ley Moyano, 1857), que dividía la enseñanza en primaria, secundaria y universitaria, con inspección de la Iglesia. La crisis de subsistencias provocó movilizaciones de demócratas, republicanos y jornaleros, con quema de registros y enfrentamientos con la Guardia Civil; la represión incluyó 150 condenas a muerte.

El Gobierno Unionista de O’Donnell (1858-1863)

En 1858, Isabel II confió el poder a O’Donnell, líder de la Unión Liberal, que combinaba sectores moderados y progresistas. Su gobierno liberalizó la Constitución de 1845, disminuyendo el control sobre la prensa, aumentando la autonomía municipal y ampliando el número de electores. Continuó la expansión del ferrocarril, la desamortización civil y la inversión en obras públicas. Entre 1858 y 1866, España realizó diversas campañas internacionales:

  • Cochinchina (1858-1863): Junto a Francia, se estableció un puerto para enviar culíes chinos a Cuba en condiciones de semiesclavitud.
  • Marruecos (1859-1860): Guerras por disputas fronterizas; la victoria en Tetuán y Castillejos permitió incorporar Ifni y ampliar la plaza de Ceuta.
  • México (1862): Junto a Francia y Reino Unido para cobrar deudas atrasadas; españoles y británicos se retiraron por desacuerdos con Francia.

La Crisis Final del Sistema (1863-1868)

Desde 1863, el autoritarismo y el intervencionismo de Isabel II, junto a las camarillas, generaron inestabilidad política. La oposición creció, sobre todo en universidades, destacando la represión de la Noche de San Daniel (1865) en Madrid. Progresistas, demócratas y republicanos responsabilizaron a Isabel II y recurrieron al pronunciamiento como vía de poder. La Sublevación de los Sargentos de San Gil (1866) fue duramente reprimida. La crisis de subsistencias de 1866 aumentó los precios y el descontento. Los opositores firmaron el Pacto de Ostende, acordando acabar con la monarquía, formar un gobierno provisional y convocar Cortes constituyentes por sufragio universal masculino. En 1867 se unieron los unionistas y sectores militares, consolidando el consenso social para un cambio político profundo.

El Sexenio Democrático (1868-1874)

La Gloriosa Revolución de 1868

Estalló por la crisis política isabelina y una triple crisis económica: financiera (ferrocarril y caída bursátil), industrial (subida de materias primas, cierre de fábricas y paro) y de subsistencias (malas cosechas y encarecimiento del trigo). En Cádiz se sublevó la escuadra (liderada por Topete, Prim y Serrano) con el manifiesto “España con honra”. El movimiento se extendió con juntas revolucionarias que exigieron:

  • Sufragio universal.
  • Derechos de reunión, asociación y expresión.
  • Educación gratuita.
  • Derecho al trabajo.
  • Abolición de la esclavitud y pena de muerte.
  • Supresión de quintas y del impuesto de consumos.

La Junta de Madrid aceptó un Gobierno provisional presidido por Prim, con Serrano como regente.

El Gobierno Provisional y la Constitución de 1869

El Gobierno buscó democratizar el régimen mediante el sufragio universal masculino, libertades básicas y democratización de ayuntamientos; y liberalizar la economía con reducción arancelaria, la Ley de Bases de Minas (desamortización del subsuelo) y la creación de la peseta con monopolio del Banco de España; también se eliminó el impuesto de consumos. Las Cortes de 1869 elaboraron una Constitución con:

  • Amplio catálogo de derechos (culto, enseñanza, reunión, asociación, imprenta).
  • Juicio por jurado e inviolabilidad del domicilio.
  • Abolición de la pena de muerte.
  • Descentralización administrativa y reforma para integrar los territorios de ultramar.

Estableció una monarquía democrática con poderes limitados del rey, soberanía nacional, gobierno responsable ante las Cortes e independencia judicial. Su aprobación generó ruptura con los republicanos federales, que se sublevaron en 1869.

La Monarquía de Amadeo de Saboya (1871-1873)

Amadeo I fue elegido por las Cortes tras la Constitución. Llegó en 1871 tras el asesinato de Prim, su principal apoyo. La coalición monárquico-democrática se dividió en el Partido Constitucionalista (Sagasta) y el Partido Radical (Ruiz Zorrilla). Surgieron graves problemas:

  • Guerra Carlista (1872-1876).
  • Guerra colonial en Cuba (desde el “Grito de Yara”, 1868).
  • Insurrecciones republicanas en Andalucía y Cataluña con demandas federales, reparto de tierras, fin de quintas y de la esclavitud.
  • Expansión del movimiento obrero desde 1871, influido por la Comuna de París y la Internacional.
  • Oposición de élites conservadoras agrupadas en torno al liberalismo conservador de Cánovas, partidario de Alfonso XII.

La simultaneidad de conflictos, la falta de apoyos y la crisis política provocaron la abdicación de Amadeo el 10 de febrero de 1873.

La Proclamación de la I República

Tras la abdicación, unas Cortes de mayoría monárquica proclamaron la República (258 votos contra 32). El gobierno inicial, con radicales y federales, tuvo como presidente a Figueras. Se mantuvo la Constitución de 1869 sin los artículos monárquicos hasta que las nuevas Cortes constituyentes elaboraran otra. Por la ruptura de la coalición, Figueras creó un gobierno exclusivamente republicano. Las elecciones constituyentes dieron mayoría republicana (344 escaños) con un 60% de abstención.

Las Distintas Concepciones Republicanas

Dentro del republicanismo, existían dos grandes corrientes:

  • Unitarios (Ruiz Zorrilla y Castelar): Defendían una república unitaria, la continuidad democratizadora y posiciones sociales moderadas.
  • Federales (Pi i Margall): Defendían una república federal, la ampliación de derechos, el laicismo, un menor intervencionismo militar, la abolición de la esclavitud y reformas sociales en favor de las clases populares.

Dentro del federalismo, los “benévolos” querían la federación desde arriba y respetando la legalidad; los “intransigentes” defendían la federación desde abajo mediante pactos y cantones.

El Intento de República Democrática y Federal

El gobierno de Pi i Margall buscó aprobar la Constitución Federal de 1873: España se concebía como una federación de 17 Estados (incluyendo Cuba y Puerto Rico), con autonomía municipal, regional y federal, constitución propia para cada Estado y amplia autonomía económico-administrativa. Se presentaron proyectos de reformas sociales:

  • Reparto de tierras y devolución de bienes comunales.
  • Jurados mixtos para regular relaciones laborales.
  • Ley Benot para proteger a menores de 16 años.

Los Problemas de la República

Tres grandes conflictos paralizaron la acción republicana:

  1. Intensificación de la Guerra Carlista.
  2. Fracaso para frenar la insurrección cubana pese a propuestas federalistas y abolición de la esclavitud.
  3. El estallido del Cantonalismo tras la represión de la huelga de Alcoy, con cantones autónomos en Cartagena, Valencia y numerosas ciudades del Levante y Andalucía.

Además, la República sufrió aislamiento internacional (solo EE. UU. y Suiza la reconocieron). Pi i Margall dimitió por negarse a reprimir los cantones. Salmerón lo sustituyó y nombró a Pavía y Martínez Campos para frenarlos, pero dimitió por negarse a firmar sentencias de tribunales militares. Castelar, republicano unitario, gobernó por decreto al margen de las Cortes hasta que una moción de censura lo derribó.

La Liquidación de la República

El nuevo giro federal provocó el golpe de Estado del general Pavía el 3 de enero de 1874, disolviendo las Cortes. El poder pasó a una coalición de unionistas y progresistas dirigida por Serrano, que instauró un régimen autoritario: disolución de Cortes, suspensión de garantías, censura, ilegalización de federales y de la Internacional, y disolución de ayuntamientos y diputaciones. La mayoría de monárquicos ya apoyaban la Restauración. El 29 de diciembre de 1874, Martínez Campos protagonizó el Pronunciamiento de Sagunto que proclamó rey a Alfonso XII, cerrando el Sexenio Democrático.

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