20 Feb


Qué se entiende por educar para la Paz


Definir el concepto de educación para la paz no resulta fácil, porque educar para la paz tiene dos conceptos: Educar/educación aluden a un proceso de socialización, una actividad, la socialización, que en ningún caso puede considerarse neutra, puesto que presupone el intento de acomodar a los individuos a los valores predominantes de su sociedad.
La socialización es el proceso de interiorización o asimilación de cierto número de hábitos y valores conformes a la sociedad a la que se pertenecen. La socialización forma parte de lo que se ha denominado construcción social de la realidad. El niño o la niña cuando nace descubre quien es a medida que va aprendiendo qué es la sociedad. Los individuos extraen de la sociedad su identidad, su roles y su forma de ver el mundo. Obviamente, la educación juega un papel transcendental en la transmisión de los valores y las pautas sociales de tal forma que vamos a configurar al propio educando y su que hacer en el mundo. Algunos de esos valores que el proceso de socialización contribuye a interiorizar en nuestras sociedades, en modo alguno, puede considerarse fomentadores del respeto mutuo, la comprensión, la cooperación internacional o la capacidad de rebelión contra la injusticia. Valores como el individualismo, el nacionalismo, la competitividad, el etnocentrismo, son los que no se pueden valorar para las anteriormente mencionadas características. Sin embargo hay valores que si sirven, como la comprensión, la cooperación, la lucha o la rebelión contra la injusticia. Estos valores son básicos para la educación para la paz. Hay que ser conscientes de que esta actividad educativa no es neutra, y que va a desarrollarse hacia un modelo de sociedad o un modelo de ser humano en el que entendemos que estos valores son los prioritarios. Nosotros tenemos la responsabilidad de transformar la sociedad hacia la justicia, vamos a trabajar por un proceso educativo que significa alejar el peligro de la guerra, poner fin a la pobreza en el planeta, enseñar desde y para la no violencia.
Aprender a considerar el conflicto como un vehiculo de cambio, sabiendo resolverlo sin recurrir a la violencia.

Paz: esta tiene a su vez diversos significados, como vimos en el libro de Xares, la palabra paz puede estudiarse en su significado negativo o en su significado positivo, es decir, podemos tener la paz negativa y la paz positiva. La paz negativa es a concepción predominante en occidente y la paz procede de la palabra griega “eirene” en latín “pax”. Esta concepción de paz negativa pone el énfasis en la mera ausencia de violencia directa. La paz seria simplemente la no guerra, por tanto, presupone un aparato militar que garantice el orden, disuada al enemigo y asegure la perpetuación del status quo. De acuerdo con este concepto, la paz es algo que solo puede establecerse entre estados, mediante la preparación de las fuerzas armadas. La paz en este caso consiste en evitar los conflictos armados, en este caso de paz negativa, bien poco es lo que se podría hacer desde la faceta educativa. Nos interesa mas el concepto de paz positiva, este concepto presupone un nivel reducido de violencia directa y un elevado nivel de justicia. Se persigue la armonía social, se persigue la justicia

La violencia estructural es un concepto de Johan Galtung, este concepto alude a las formas de opresión y violencia generadas por las estructuras, es decir, al tipo de desigualdad en las relaciones entre individuos, grupos y sociedades que impiden a las personas satisfacer sus necesidades fundamentales bien sean espirituales o materiales, para esta concepción, los valores prioritarios serian la justicia y la igualdad, tanto la justicia como la igualdad están estrechamente emparentados. Cuando en esta asignatura hablamos de justicia como valor a priorizar, como objetivo a conseguir suele referirse a situaciones en que existe una clara desigualdad, no habrá pues justicia si no se compensa la desigualdad, es decir, la justicia presupone una discriminación positiva a favor del desfavorecido o lo que es lo mismo a cada uno según sus necesidades; pero la paz positiva presupone también que los individuos y los grupos cuenten con un campo de actuación propio y busquen también la autorrealización de las personas, la paz pues no es una meta, sino un proceso, algo a lo que se tiende, la paz no es lo contrario de la guerra si no la ausencia de violencia estructural, la armonía del ser humano consigo mismo con los demás y con la naturaleza, no existe un rechazo del conflicto, porque el conflicto va con el ser humano si no un intento de aprender a hacerlo aflorar, afrontar y resolver de forma alternativa, es decir, el conflicto es positivo, por tanto, educación para la paz, tendrá los siguientes siete rasgos:

  • Presupone tomar partido en el proceso de socialización por valores que alienten el cambio social y personal.

  • Se cuestiona el propio acto educativo tradicional de la enseñanza como algo meramente tras misivo en el que el alumnado es un mero recipiente sobre el que trabaja el profesor, es decir, la educación es un proceso activo y creativo

  • La educación para la paz pone énfasis tanto en la violencia como en la violencia estructural facilitando la aparición de estructuras poco autoritarias, no elitistas que alienten la capacidad crítica, la desobediencia, el autodesarrollo y la armonía personal

  • La lucha contra la violencia simbólica estructural presente en el marco escolar

  • La educación para la paz intenta que coincidan fines y medios, se trata de llegar a contenidos distintos, a través de medios distintos haciendo del conflicto y del aprendizaje de su resolución no violenta punto central de actuación.

  • La educación para la paz combina conocimientos con la creación de una nueva sensibilidad, de un sentimiento empático que favorezca la comprensión y la aceptación del otro

  • La educación para la paz presta tanta atención al curriculum explicito como al curriculum oculto, es decir, a la forma de organizar la vida en la escuela, este, el curriculum oculto, ha de ser coherente con los contenidos manifiestos, es decir, la tolerancia, la participación y solidaridad deben vivirse con el ejemplo

Se trata en suma de aprender a pensar y a actuar de otra manera, se trata de no plantear la paz como algo utópico, si no como un proceso por el que se irá pasando de la desigualdad a la igualdad, de la injusticia a la justicia y de la indiferencia al compromiso. No hay educación para la paz si todo queda en meras palabras, si no hay acción práctica, si la persona que enseña decide casi totalmente lo que ha de aprenderse y como si no se sustituyen las estructuras de dominación por otras más igualitarias, si no hay estrategia de cambio y si por el contrario se da una aceptación sumisa de ciertos contenidos más o menos oficiales. En suma la educación para la paz combina investigación, educación y acción.


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