29 Ago
Corrientes Filosóficas y Paradigmas en Geografía
Exploramos las principales escuelas de pensamiento que han moldeado la disciplina geográfica, desde sus fundamentos deterministas hasta las perspectivas más contemporáneas, destacando su evolución y sus implicaciones filosóficas.
Determinismo Geográfico (Friedrich Ratzel)
El determinismo geográfico, propuesto por Friedrich Ratzel, postula que el espacio (tanto físico como histórico) condiciona profundamente las acciones humanas. Esta corriente sentó las bases para ideologías como el nazismo alemán, al sugerir la existencia de «naciones vivas» (como Alemania) y «naciones moribundas» destinadas a ser conquistadas. De aquí surge el concepto de «Lebensraum» o espacio vital, que justificaba la expansión territorial.
Los deterministas creen que el ser humano está intrínsecamente condicionado por su medio ambiente, el paisaje y el legado histórico. La obra más importante de Ratzel, «Geografía Política», introduce el Darwinismo Social y es pionera en el estudio del desarrollo espacial de los pueblos, concibiendo a los estados como organismos vivos en expansión, especialmente hacia Europa del Este, utilizando el espacio vital como justificación para dicha expansión.
Regionalismo (Paul Vidal de la Blache)
El regionalismo, conocido como el «paradigma francés» y liderado por Paul Vidal de la Blache, se opone directamente al planteamiento determinista. Propone que el estudio geográfico se centre en la nación y en la relación intrínseca entre lo humano y lo físico. La geografía, bajo esta perspectiva, es una ciencia eminentemente descriptiva, enfocada en los espacios rurales (ríos, valles, montañas, pueblos) en contraste con los urbanos.
Con un claro enfoque de geografía humana, Vidal de la Blache sostiene que el hombre modifica activamente el medio, una postura contraria a la de Ratzel. Su esquema de trabajo implica el estudio del medio físico y las diversas formas de ocupación humana de ese medio. Sin embargo, una limitación de este paradigma es su carácter excesivamente descriptivo y su enfoque a menudo cerrado.
Anarquismo Geográfico (Piotr Kropotkin)
El anarquismo geográfico, asociado principalmente con Piotr Kropotkin, es considerado un pseudoparadigma debido a su rechazo fundamental del orden establecido y su postulado de que el individuo no debe estar sometido al Estado. Esta corriente critica tanto el Darwinismo Social como el marxismo, abogando por la libertad individual y concibiendo la geografía como un arma de lucha.
Sus principios se basan en el apoyo mutuo y la conquista del pan, promoviendo la necesidad de conocer los espacios para fomentar la diversidad y la ayuda recíproca. Élisée Reclus, un idealista, afianzó muchas de las ideas de Kropotkin, mostrando un particular interés en los espacios urbanos y adoptando una visión global y ecológica. Estas ideas experimentaron un resurgimiento en la década de 1970.
Positivismo Geográfico: La Nueva Geografía
El positivismo geográfico, también conocido como la «Nueva Geografía» o paradigma lógico-cuantitativo, concibe el espacio como una entidad que debe ser medida, planificada y analizada. Surge tras la Segunda Guerra Mundial, en un contexto de ciudades devastadas y la necesidad imperante de reconstrucción.
Esta corriente, influenciada por el positivismo filosófico (con figuras como Karl Popper), buscaba ofrecer una visión del espacio alternativa al nazismo, marcando una crisis para el regionalismo y el determinismo tras la caída del régimen nazi. En una Europa destruida, la geografía se percibió como una herramienta útil y práctica para organizar y planificar el espacio, facilitando la construcción de infraestructuras como hospitales y carreteras.
Sus fundamentos se basan en las matemáticas y la lógica formal, constituyéndose como una ciencia empírica y formal. No se interesa por la causalidad (el porqué de los fenómenos), sino por la organización eficiente del espacio, rechazando la historia como elemento central. Utiliza un método hipotético-deductivo y postula un espacio relativo, donde la distancia se mide en tiempo y no solo en metros, reconociendo que la distancia física no siempre es más trascendente que la temporal. Aunque surgieron críticas al capitalismo y al propio paradigma en los años 60, esta visión de organizar el espacio de manera racional y sin componentes ideológicos, basada en medidas, se extendió rápidamente por Europa.
Geografía de la Percepción y Conductismo
Los años 60 marcaron una década de ruptura, poniendo fin al antimarxismo extremo de los años 50. La Geografía de la Percepción y el Conductismo emergieron, postulando que la percepción individual del espacio lo condiciona. Para esta corriente, lo único observable y relevante es la conducta humana.
Representa un enfoque alternativo para comprender el espacio, centrado en el individuo y su comportamiento. Fue ampliamente utilizada para estudiar el concepto de mapa mental (las imágenes del medio ambiente y del espacio que el ser humano elabora en su mente). Bajo esta perspectiva, el geógrafo asume un rol de planificador, con una creciente preocupación por los temas sociales y medioambientales. El estudio de la geografía se enfoca en el espacio percibido. Entre sus autores destacados se encuentran Kevin Lynch, Brian Goodey, Peter Gould y Rodney White.
Nuevas Tendencias en el Pensamiento Geográfico
Geografía Radical
La Geografía Radical, que surgió en los años 60 en Estados Unidos, busca comprender el espacio a partir de sus problemas inherentes, lo que implica ir a la raíz de estos. Esta corriente criticó duramente a la Nueva Geografía, calificándola de «la Gran Mentira», argumentando que ignoraba regiones como el Tercer Mundo y que la geografía tradicional servía a los intereses de las clases dominantes. Cuestionaron la supuesta «objetividad y neutralidad» de la ciencia.
A pesar de la claridad de sus ideas, la Geografía Radical se dividió rápidamente en dos vertientes principales:
Liberales
Creen que los problemas sociales pueden resolverse de manera natural y gradual, adoptando posturas más moderadas.
Marxistas
Sostienen que el marxismo es la única solución viable para los problemas sociales, criticando vehementemente el positivismo.
Geografía Humanista
La Geografía Humanista es uno de los paradigmas más actuales. Su premisa fundamental es romper con la cuantificación y concebir el espacio como un espacio vivido. Cuestiona la validez de la planificación si no se tienen en cuenta las experiencias y sentimientos de las personas que habitan un determinado lugar.
Va más allá de la Geografía de la Percepción al integrar los sentimientos y las emociones hacia los espacios. Propone un método basado en la experiencia vivida para derivar principios generales. Destacan dos corrientes principales dentro de este paradigma: la alternativa fenomenológico-existencialista y la alternativa idealista.
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