26 Abr

TEMA 7. ASMA BRONQUIAL

DEFINICIÓN:


El asma bronquial es una enfermedad del aparato respiratorio, crónica, de difícil curación, en la que los bronquios están inflamados y se obstruyen al paso del aire, por su respuesta irritativa frente a distintos estímulos del ambiente y que da lugar a síntomas como tos, apretamiento en el pecho, pitos, falta de aire o ahogo. La intensidad de estos síntomas es muy variable y cambia a lo largo de los días y de los meses. La mayoría de las veces el asma comienza en las primeras etapas de la vida. Casi en la mitad de los casos, se inicia antes de los 10 años de edad. Después de los 40 años es menos frecuente su inicio. Hasta los 15 años, la padecen más los niños, que las niñas, en una proporción aproximada de 3 a 1. En la edad adulta, pasados los 40 años, esta proporción se invierte, afectando más a las mujeres que a los hombres.

¿Por qué aparece?:


Hay varios factores de riesgo, que favorecen o son la causa de padecer la enfermedad. Un niño cuyo progenitor padece asma tiene mayor probabilidad de padecer la enfermedad, que aumenta si la sufren tanto el padre como la madre. Otros factores son: el fondo o predisposición alérgica, la obesidad, la rinitis, los relacionados con la etapa del nacimiento y también los factores ambientales.

Algunos factores desencadenantes son:




Animales (caspa o pelaje de mascotas) – Ácaros del polvo – Ciertos medicamentos (ácido acetilsalicílico o aspirina y otros AINE) – Cambios en el clima (con mayor frecuencia clima frío) – Químicos en el aire o en los alimentos – Ejercicio – Moho – Polen – Infecciones respiratorias, como el resfriado común

– Emociones fuertes (estrés) – Humo del tabaco – Las sustancias que se encuentran en algunos lugares de trabajo también pueden desencadenar los síntomas de asma, lo que lleva al asma ocupacional. Los desencadenantes más comunes son el polvo de la madera, el polvo de los granos, la caspa animal, los hongos o los químicos.

Síntomas:


Los principales síntomas del asma son:
Ahogo o dificultad para respirar, también llamada disnea.
Tos repetitiva y habitualmente seca.
Pitidos o ruidos en el pecho, denominados sibilancias, producidos al salir el aire a través de los bronquios estrechados por la inflamación.
-Opresión o sensación de tirantez en el pecho.

Estos síntomas pueden cambiar de unas personas a otras y ser variables en el tiempo. Suelen aparecer con más frecuencia al realizar esfuerzos, por las noches, con los catarros o ciertas estaciones del año. Ninguno de estos síntomas es específico del asma, por lo que será necesario incorporar pruebas de función pulmonar para llegar a un correcto diagnóstico.

 El asma infantil tiene unas carácterísticas que lo diferencian del asma en el adulto, aunque los síntomas son equivalentes. Estas diferencias son más evidentes en el lactante y preescolar e influye en el diagnóstico, evaluación y tratamiento.

2. CÓMO ACTUAR ANTE UNA CRISIS DE ASMA:


Cuando aparecen o empeoran las molestias (tos, pitos, fatiga u opresión en el pecho) en horas o días u ocurre lo mismo con la función pulmonar  se está iniciando una crisis o ataque de asma.


Cuando el paciente detecte un empeoramiento, debe actuar de forma inmediata, para ello es necesario que sepa valorar cual es la gravedad y qué tiene que tomar o hacer.

Clasificación de la gravedad de una crisis:

Las crisis se clasifican en leves, moderadas o graves:

-Leves:

las molestias son poco intensas, pueden aparecer con las actividades de la vida diaria, pero no impiden realizarlas. Se produce una pequeña caída de la función pulmonar.

-Moderadas:

las molestias son más intensas e impiden realizar algunas actividades habituales, incluso pueden aparecer sin hacer nada, sobre todo por la noche. La caída de la función pulmonar es mayor que en las leves.

-Graves:

las molestias aparecen en reposo, incluso impiden hablar con normalidad. La caída de la función pulmonar es todavía mayor. Ocasionalmente son tan graves que hacen que los labios se pongan azules y que el nivel de conciencia disminuya.

Tratamiento de las crisis:



– Crisis leves:

el tratamiento empezará en casa tomando la medicación de alivio (un broncodilatador de acción rápida) e iniciando el plan de autotratamiento, que normalmente será aumentar la dosis de los medicamentos de control, habitualmente corticosteroides inhalados.

-Crisis moderadas:

se debe iniciar el tratamiento, donde se esté, con un broncodilatador de alivio (4 inhalaciones seguidas, preferentemente con una cámara de inhalación) cuando la respuesta sea buena y se disponga de un plan de autotratamiento para actuar en estos casos, lo seguirá en su domicilio. Si por el contrario, la respuesta no es buena o no contamos con el tratamiento, se deberá acudir al servicio de urgencias.



-Crisis graves

: se debe acudir a un hospital, pero al mismo tiempo se debe iniciar el tratamiento tomando un broncodilatador de alivio (4 inhalaciones seguidas, preferiblemente con una cámara de inhalación y repitiéndolo cada 20 minutos) y, la crisis es muy grave, algunos pacientes tomarán una dosis de un corticosteroides oral que tendrá indicado en su plan de autotratamiento. En caso de crisis muy graves, también podrá necesitar tratamiento con oxígeno, broncodilatadores de alivio, normalmente de dos tipos con cámara o en nebulización y costicosteroides orales o en inyección (tratamiento hospitalario).

3. TRATAMIENTO PARA EL NIÑO CON ASMA


El tratamiento de los niños asmáticos, tiene dos fases: el tratamiento de las crisis y el tratamiento de mantenimiento.

3.1 Tratamiento de mantenimiento


El tratamiento de mantenimiento se deberá llevar a cabo diariamente, para evitar que se produzcan las crisis, así como, para conseguir que desarrolle una vida normal (correr y realizar ejercicio físico, comer adecuadamente, no presentar síntomas nocturnos). Existen diferentes medicamentos, todos seguros y fáciles de utilizar:Glucocorticoide inhalados (GCI): son la primera opción por ser los más eficaces para el control del asma. Se toman inhalados (con cámara o directamente del dispositivo), generalmente dos veces al día. A dosis bajas son muy seguros. Cuando las dosis son altas o los niños son menores de dos años, siempre debe existir un control estrecho por parte del médico. Los corticoides no curan el asma, pero sí bajan la inflamación de la vía aérea, reducen las crisis y el riesgo de ingresar,


así como mejoran la calidad de vida del niño. Están indicados en niños que tienen asma todo el tiempo (asma persistente)
y los que tienen asma por alergia.


Antagonistas de los receptores de leucotrienos (montelukast):

son medicamentos que bloquean la acción de unas sustancias que provocan las crisis de asma. Son muy seguros y se pueden tomar durante largos periodos de tiempo. Tomarlos junto a los a los corticoides inhalados mejora el control de los síntomas y evitan que se necesiten dosis más altas de corticoide para estabilizar las vías aéreas. Se toman por vía oral y hay diferentes presentaciones, en pastillas (masticables) y en sobres. Se recomienda tomarlos 1 -2 horas después de las comidas, evitando las horas previas a irse a la cama pues, en algunos casos poco frecuentes, están asociados a la aparición de pesadillas durante el sueño.

Asociación de GCI con broncodilatadores de acción prolongada:

para niños mayores de 4 años con asma moderada que no se controla a pesar de tener un tratamiento de mantenimiento con glucocorticoides a dosis moderadas.

Anticuerpos monoclonales anti-lgE (omalizumab):

es una inyección que se pone una vez cada 15 días o un mes en los niños mayores de 6 años que tienen asma alérgica grave, y con los que la medicación anterior no funciona.

Inmunoterapia (vacunas para la alergia):

en niños cuyo asma se debe a alergia al polen, hongos, ácaros, etc. Puede ser útil para ayudar al tratamiento de mantenimiento.


En caso de que se desencadene una crisis de asma, el objetivo es abrir rápidamente los bronquios. Para ello contamos con diferentes medicamentos en función de la gravedad de la crisis.

Los broncodilatadores de acción rápida(salbutamol o terbutalina) abren la vía aérea rápidamente pero no impiden que esta se vuelva a cerrar. Por eso, el médico, en función de la gravedad y de la respuesta, puede mantenerlos cada 4 horas y, según vaya mejorando, espaciando cada 6, 8, 12 o 24 horas.

Estos broncodilatadores se administran vía inhalada, acoplando el dosificador a una cámara espaciadora. Todos los niños con asma deben tener una cámara en casa, independientemente de la edad, porque si la crisis de asma es moderada o grave, pueden no tener suficiente fuerza para realizar laaspiración que requieren los sistemas llamados de “polvo seco” (Turbuhaler, Accuhaler u otros). La técnica de administración de medicamentos inhalados es sencilla y consta de tres pasos:

1. Agitar y conectar el dosificador. 2. Colocar en la cara. 3. Pulsar y respirar

La inhalación es más eficaz si el niño está tranquilo y no llora durante el procedimiento. En cuanto el niño sea capaz de colaborar, se intentará sustituir la mascarilla por una boquilla. El médico dejará la cámara espaciadora hasta que el niño domine la técnica de inhalación de polvo seco. En las crisis leves, puede ser suficiente con un broncodilatador pero, en las crisis más graves, el médico añadirá un corticoide
.

Los nebulizadores, quedan restringidos, salvo casos excepcionales, al ámbito hospitalario, ya que se administran dosis elevadas de medicación, que se pueden combinar, cuando las crisis son moderadas o graves con oxígeno u otras sustancias (como el bromuro de ipratropio
).

4. EL NIÑO CON ASMA EN LA ESCUELA


La escuela ocupa una gran parte del tiempo en el día a día del niño. Cuando el niño tiene una enfermedad crónica como es el asma, es importante que en el colegio se sepan una serie de medidas que ayudan a prevenir los síntomas y las crisis en el horario escolar. Y en el caso que se produzcan, deben saber cómo actuar. La participación y colaboración del colegio como entidad, de los profesores, padres y el propio niño son fundamentales.

4.1 ¿Qué medidas pueden adoptase en la escuela o colegio?


 -Debe facilitar que los profesores tengan conocimientos básicos sobre el asma y su manejo, sobre todo los profesores de educación física.

-Debe tener una ficha de datos básicos de cada niño con el teléfono de sus padres y la medicación de rescate que usan habitualmente. Y con el teléfono al que solicitar asistencia médica o acudir en caso de necesidad.

-Debe organizar las aulas con objeto de disminuir la cantidad de alérgenos posibles. Para ello: evitar alfombras y moquetas, si hay estanterías de libros, mantener una limpieza periódica sin acumular polvo, las paredes y suelos son de materiales fácilmente limpiables, entre otras.


 -Debe permitir que se realicen adecuadamente las medidas de higiene deportiva.

 -En las épocas de polinización: se controla la carga polínica dentro del colegio, manteniendo cerradas las ventanas en los momentos de máximo sol, y más si hay viento. Las aulas se ventilan muy temprano y a última hora del día.

-El colegio o escuela debe tener en cuenta para determinadas actividades escolares a los niños con asma (que son el 10-12% del total). Las excursiones, actividades deportivas en el campo, etc. Intentar que sean en entornos con poco polen o contacto con ácaros del polvo: visitas a museos, a la ciudad, deporte en el gimnasio en día de mucho sol y viento.

El profesor encargado debe poder administrar la medicación descrita en la ficha del niño en caso de una crisis. Según evolución, avisará a los padres (por ejemplo si a los 20 minutos de dar la medicación el niño no ha mejorado).

 -Se deben organizar los elementos necesarios para pedir ayuda médica urgente. Desplazar al niño al centro médico más próximo cuando haga falta (por ejemplo si el niño presenta síntomas de alarma o si a los 20 minutos de administrar el tratamiento de la crisis el niño está peor). En este caso avisar siempre a los padres y si es posible administrar de nuevo medicación para la crisis.


4.2 Cómo actuar en caso de crisis en la escuela


En caso de que la crisis llegase a producirse, actuar del siguiente modo: 1. Asegúresé de no dejar al niño cerca del factor que desencadenó la crisis. 2

. Compruebe que el niño utiliza los fármacos que han sido


pautados por el médico para esta situación, ayudándole si fuera preciso. Será de gran ayuda que el niño cuente con la presencia del maestro, y con la confianza de saber que si llega a perder el control, éste sabrá cómo actuar. 3. Proporcione al niño un ambiente tranquilo e intente que esté relajado.
Escuche al niño y fomente que exprese sus miedos y preocupaciones, sólo así logrará que esté tranquilo. 4. Si está en una habitación o aula y hace mucho calor, abra la ventana pero sin exponer al niño a corrientes de aire o a un cambio muy brusco de temperatura. 5.
Desabroche la ropa del niño que le oprima el cuello, el pecho o la cintura y si lo desea ofrézcale agua para beber, ya que respirar rápido reseca la boca. 6.
Ayude al niño a respirar durante la crisis utilizando métodos de respiración diafragmática, pues la respiración rápida y superficial dificulta la oxigenación. Si a pesar de poner en marcha todas estas medidas y transcurridos 15 minutos el niño muestra alguna de las siguientes circunstancias, pida ayuda sanitaria o traslade al niño a un servicio de urgencias: 1. No hay ninguna mejoría después de 15 minutos. 2. El niño está angustiado y tiene dificultad para hablar. 3. El niño se siente agotado.

4. Los labios y las uñas se le ponen azules. 5. El pulso supera las 120 pulsaciones por minuto


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