14 Ene
Dislalia: Trastornos de la Articulación
La dislalia es un trastorno de la articulación de los fonemas, ya sea por la ausencia o alteración de ciertos sonidos específicos, o por la sustitución de unos por otros. Puede afectar a uno o varios fonemas y suponer una clara alteración del comportamiento de la articulación. Las articulaciones incorrectas son normales en una etapa del desarrollo del lenguaje en la que el niño o niña no es capaz de repetir por imitación correctamente las palabras que escucha.
Alteraciones más frecuentes
Hemos comentado que las niñas y los niños pequeños suelen presentar ciertas dificultades en la pronunciación. Algunas de las alternancias más comunes en niñas y niños con dislalia son las siguientes:
- La sustitución: de un fonema por otro. Es la alteración más frecuente y la más difícil de corregir.
- La omisión: del fonema que no se puede articular.
- La distorsión: del sonido emitido.
- La inserción: de un sonido que no corresponde a la palabra.
Disfemia: Alteraciones en la Fluidez del Habla
La disfemia es una alteración de la fluidez del habla que se caracteriza por una expresión verbal interrumpida en su ritmo de forma más o menos brusca. La disfemia suele comenzar en la primera infancia, pero es difícil de diagnosticar antes de los seis años, pues a esta edad los niños y niñas suelen presentar cierta disfluencia verbal en la pronunciación.
Categorías de la Disfemia
Pueden distinguirse varias categorías:
- Niños y niñas con una disfluencia verbal normal, es decir, cuya expresión contiene rasgos característicos de la disfemia fisiológica propia de la edad comprendida entre los tres y los cinco años.
- Niños y niñas que presenten un claro síntoma patológico de tartamudez.
En el segundo caso y, sobre todo, en el tercero, será conveniente realizar un diagnóstico por parte de especialistas en logopedia que propondrán, en su caso, un tratamiento de reeducación y se encargarán de su seguimiento.
Disfasia: Trastorno Generalizado del Lenguaje
La disfasia es un trastorno generalizado del lenguaje debido a una inadecuada adquisición de sus mecanismos. Este trastorno puede considerarse un retraso del lenguaje, que puede recuperarse con una adecuada reeducación, aunque también puede ser un trastorno profundo de los mecanismos de adquisición y, en estos casos, nunca supera un determinado nivel.
Se pueden catalogar diferentes grados de disfasia según la gravedad del retraso que se presente en leve y grave. El nivel más extremo es la afasia congénita.
Síntomas y diagnóstico de la disfasia
Los signos más evidentes de la disfasia se manifiestan con el retraso en la aparición de las primeras palabras. A título indicativo, se pueden considerar las siguientes referencias:
- Aparición de las primeras palabras a los tres años.
- Aparición de las primeras combinaciones desde los cuatro años.
Evaluación de las Actividades en Educación Infantil
La evaluación de las actividades es la técnica por excelencia de evaluación en la educación infantil y, por lo tanto, aprender a observar es una de las habilidades más importantes de las educadoras y educadores para identificar si estamos ante una señal de alerta de un posible trastorno del lenguaje o del desarrollo.
¿Qué evaluar?
Será la evaluación de las actividades específicas del lenguaje la que nos proporcionará una información cualitativamente más válida para valorar si este desarrollo es el óptimo. Por lo tanto, en la observación de este tipo de actividades se valorará un doble nivel:
- A nivel concreto: En la evaluación de la actividad específica; el nivel de ejecución, el grado de motivación y el grado de satisfacción.
- A nivel general: En la evaluación del desarrollo del lenguaje. La realización de estas actividades específicas va a ser el marco más preciso donde valorar el progreso de los pequeños en el lenguaje. Esta evaluación se realizará tanto a nivel general como para cada área: la articulación, el léxico, la comprensión, la construcción sintáctica, etc.
¿Cómo evaluar?
Es necesario planificar la observación y llevarla a cabo de forma sistemática, para lo cual debemos:
- Establecer el sujeto de observación: Toda la clase, un pequeño grupo o un niño o niña en concreto.
- Detallar lo que quieres observar: Situaciones concretas o una determinada adquisición.
- Establecer el tipo o calidad de la información: Genérica, estructurada, muy precisa, etc.
De acuerdo a estas consideraciones, se establecerá:
- El tipo de observación: Natural, participante o en un ambiente controlado.
- El instrumento adecuado: Una pauta muy estructurada para una observación individual, una pauta para una observación grupal, una anécdota descriptiva, el uso de una escala estandarizada, etc.
- Los indicadores o ítems: Dentro de cada instrumento, que mejor especifican la observación que se desea obtener.

Deja un comentario