17 Feb

1.1 Sociedad y Economía en el Paleolítico y Neolítico. La Pintura Rupestre

El Paleolítico es la primera y más larga etapa de la Prehistoria (1.200.000 – 5.000 a. C.). Las sociedades paleolíticas vivían de la caza, la pesca y la recolección. Utilizaban para la caza herramientas líticas que van siendo más especializadas y complejas a lo largo del período (desde los primeros bifaces hasta las puntas de flecha). Eran grupos nómadas que se desplazaban de forma estacional y vivían en pequeños grupos con una organización muy elemental.

A lo largo de estas etapas los homínidos evolucionan también como especie, y se han hallado restos de:

  • Paleolítico Inferior (1.200.000- 100.000 a. C.): Homo antecessor, Homo heidelbergensis (Atapuerca).
  • Paleolítico Medio (100.000-35.000 a.C.): Homo neanderthalensis.
  • Paleolítico Superior (40.000-5.000 a.C.): Homo sapiens.

Arte Paleolítico

En el Paleolítico Superior encontramos las primeras manifestaciones artísticas, destacando las pinturas rupestres, realizadas en el interior de las cuevas con una intención, probablemente, mágico-ritual para atraer la caza. En el Paleolítico los restos de pinturas se concentran en la zona cantábrica y se caracterizan por su naturalismo, policromía, y representación de animales aislados (grandes bóvidos), signos y manos. Destacan las cuevas de Altamira, El Castillo o La Pasiega.

El Neolítico

El Neolítico se extiende por la Península hacia el 5.500 a. C., probablemente a través de pueblos de Oriente Próximo que llegaron a las costas mediterráneas. Supone un cambio trascendental porque los seres humanos empezaron a producir su propio alimento mediante la agricultura y ganadería. Estos cambios implicaron la aparición de nuevas actividades y nuevos utensilios (cerámica, tejidos, piedra pulimentada, comercio…). Los grupos se hicieron sedentarios y aparecieron poblados estables con una organización social más compleja. En los inicios destaca la cultura de cerámica cardial (cueva de l’Or).

Arte Neolítico

El arte rupestre de esta etapa se concentra en el área levantina, principalmente en abrigos rocosos. Las pinturas de esta zona se caracterizan por su esquematismo, monocromía y por formar escenas que representan actividades en las que aparece la representación humana (danzas, rituales, escenas de caza…) probablemente con la misma intención mágico-ritual que las paleolíticas. Hacia el año 3000 a.C. se introdujo el metal.

1.2. Pueblos Prerromanos. Colonizaciones Históricas: Fenicios, Griegos y Cartagineses

Pueblos Prerromanos

Los pueblos prerromanos son núcleos de población que habitaban en la Península antes de la llegada de los romanos, durante el I milenio a.C. (Edad del Hierro). Para su estudio nos servimos de restos arqueológicos y referencias que aparecen en las fuentes clásicas.

Pueblos Iberos

Se situaron en el área levantina y prelitoral, desde los Pirineos hasta Gades, con una importante zona de influencia hacia el interior. Se caracteriza por la evolución autóctona de los pueblos del Bronce a la que se sumaba la influencia de los pueblos colonizadores, lo que supuso que adquirieran grados de desarrollo distintos. La mayoría estaban dirigidos por una élite aristocrática. Conocían la escritura, la moneda y realizaron esculturas con función funeraria. Los siglos V al III a.C. son los de mayor esplendor.

Pueblos Celtas

Eran un grupo variado de pueblos que habitaban las mesetas y el norte peninsular. Lusitanos, vascones, astures, galaicos y cántabros personificaban la influencia del mundo atlántico del Hierro. Tenían una economía esencialmente ganadera y agrícola. Se agrupaban en confederaciones de tipo tribal y grupos aristocráticos. Sus poblados eran pequeños y fortificados y tenían una metalurgia del hierro bastante avanzada. No conocían la escritura y su romanización fue más tardía.

Pueblos Celtíberos

Ocuparon las zonas de confluencia entre celtas e iberos.

Cultura Tartésica

Se situó en Andalucía occidental y Baja Extremadura y alcanzó su máximo apogeo entre los siglos VIII-VI a.C. Debido al temprano contacto con los colonizadores, tuvo un mayor desarrollo cultural que los pueblos anteriores. Destacaron por su conocimiento de la navegación y el desarrollo de la metalurgia.

Colonizaciones Históricas

Los pueblos colonizadores procedían del Mediterráneo Oriental y llegaron a la península ibérica atraídos por la abundancia de metales y su potencial comercial. Fueron transmisores de elementos culturales y tecnológicos más avanzados que los existentes en la Península e influyeron especialmente en la cultura ibérica y la tartésica.

  • Fenicios: Llegaron hacia el año 1000 a. C., y fundaron enclaves en la costa andaluza con el fin de comerciar y explotar la riqueza pesquera y metalúrgica. Su principal fundación fue Gadir. Aportaron la escritura alfabética y el torno alfarero.
  • Griegos: Llegaron hacia el siglo VIII a. C. y se dedicaron al comercio de metales, vino, aceite, sal, esparto, lino. Introdujeron el arado y otras innovaciones en la fabricación de tejidos. Sus principales colonias se situaron en la zona de la costa catalana, destacando Emporion y Rosas, en Gerona.
  • Cartagineses: Procedentes de Cartago, una colonia fenicia del norte de África, ocuparon las colonias fenicias de la península desde el siglo VI a. C. A partir del siglo III a.C., fundaron enclaves nuevos como Cartago Nova y Ebussus para controlar las rutas comerciales del sur y el levante peninsular, lo que llevó al enfrentamiento con los romanos, por quienes fueron derrotados, en las guerras púnicas.

1.3. Conquista y Romanización de la Península Ibérica. Principales Aportaciones Romanas en los Ámbitos Social, Económico y Cultural

La Conquista Romana

Los romanos lucharon contra los cartagineses, en las guerras púnicas, por el control del Mediterráneo. En la II Guerra Púnica se inicia la conquista de la península.

El proceso se divide en etapas:

  1. Primera etapa (218-197 a.C.): Los cartagineses habían situado la frontera en el río Ebro, pero la conquista de Sagunto, aliada de Roma, por Aníbal, supuso el inicio de la guerra. Con el desembarco de varias legiones al mando de Publio Cornelio Escipión, los romanos comenzaron la conquista y ocuparon la costa mediterránea.
  2. Segunda etapa (155-133 a.C.): Los romanos ocuparon el centro y el oeste peninsular, tras una fuerte resistencia de los lusitanos y los celtíberos (toma de Numancia) y las Baleares. Sólo quedaban fuera del control romano los pueblos cántabros, astures y galaicos.
  3. Tercera etapa (29-19 a.C.): Durante el gobierno de Augusto, estos pueblos son conquistados, no sin grandes dificultades (Guerras Cántabras).

La Romanización

La romanización es el proceso de asimilación cultural de los modos de vida romanos por parte de los pueblos indígenas. Los romanos fundaron ciudades (colonias) donde se establecieron ciudadanos romanos, normalmente veteranos del ejército, desde donde se difundió la civilización romana.

Aportaciones Romanas

  • Económicas: Se introdujeron mejoras técnicas en la minería y la agricultura y se impuso un sistema de producción esclavista y exportador, integrando la economía peninsular en los circuitos comerciales del Imperio.
  • Sociales y Legales: El derecho romano se convirtió en el único derecho aplicable y la sociedad quedó dividida debido a la existencia de desigualdades jurídicas entre sus habitantes (esclavos, plebe, aristocracia).
  • Culturales y Religiosas: La implantación de la religión romana y, más tarde, del cristianismo hizo desaparecer los cultos anteriores. El latín acabó por desplazar a las lenguas autóctonas.

Infraestructuras y Arte

Los romanos crearon una extraordinaria red de calzadas que conectaban las ciudades más importantes del interior entre sí y con la costa. Del arte romano, heredero del arte griego, destacan en España:

  • Arquitectura: Templos (el de Diana, en Mérida), teatros (Mérida), anfiteatros (Itálica), villas con extraordinarios mosaicos (Palencia).
  • Ingeniería: Puentes (Alcántara), acueductos (Segovia) y murallas (Lugo).

En Hispania nacieron filósofos y literatos como Séneca, Lucano y Quintiliano.

1.4. El Reino Visigodo: Origen y Organización Política. Los Concilios

El Imperio Romano fue invadido por pueblos de origen germánico procedentes de la Europa del norte y del este. A la península Ibérica llegaron sucesivamente suevos, vándalos y alanos. Tras la caída del Imperio romano y ser derrotados por los francos, en el siglo VI, los visigodos cruzaron los Pirineos y se asentaron en Hispania hasta el año 711, en el que fueron derrotados por los musulmanes. Aunque eran minoritarios, impusieron su poder a la mayoría de la población hispanorromana y crearon un reino independiente con capital en Toledo (507-711).

Unificación y Organización Política

La unidad territorial la concluyó Leovigildo tras derrotar a los suevos y a los bizantinos en el siglo VI. Siguiendo la tradición germánica, la monarquía no era hereditaria, sino electiva. El rey era elegido por una Asamblea de hombres libres (nobles visigodos) y gobernaba con el asesoramiento y auxilio del Oficio Palatino, institución compuesta por dos órganos:

  • El Aula Regia: Asamblea consultiva formada por nobles que ejercían distintos cargos de gobierno (gobernadores provinciales, recaudadores, jefes militares, etc.).
  • Los Concilios de Toledo: Asambleas periódicas de obispos. En el III Concilio de Toledo, tras el abandono del arrianismo por parte del rey Recaredo, y la aceptación del cristianismo (la religión de los hispanorromanos) como religión oficial del Estado, se logró la unidad religiosa. A partir de este momento los Concilios de Toledo asumieron importantes funciones legislativas con un gran peso político.

Unificación Legal y Social

Muy importante fue también la unión legislativa de Recesvinto, quien creó un único código legal para visigodos e hispanorromanos: el Libro de los Jueces (653). Durante este periodo se acentuó la ruralización de la sociedad, surgió un nuevo grupo social de campesinos dependientes (siervos) y el poder de la nobleza fue creciendo, gestándose así el nuevo modelo feudal.

2.1. Al-Ándalus: La Conquista Musulmana de la Península Ibérica. Emirato y Califato de Córdoba

La Conquista Musulmana (711)

En 711, los musulmanes, en plena expansión por el Mediterráneo, aprovecharon la crisis de la monarquía visigoda, enzarzada en luchas internas, para cruzar el Estrecho y conquistar la península Ibérica. Dirigidos por Tariq, gobernador musulmán del norte de África, derrotaron en la batalla de Guadalete al último rey visigodo, Rodrigo. Se apoderaron de Toledo y siguieron hacia el norte. En apenas tres años, Tariq y, más tarde, Muza conquistaron casi toda la Península, salvo las zonas montañosas del norte (Asturias, Pirineos) 1.

Llamaron al territorio conquistado Al-Ándalus, y lo convirtieron en una provincia del califato islámico. La conquista se realizó principalmente mediante rendiciones pactadas con los nobles visigodos, que aceptaron el dominio musulmán a cambio de conservar sus tierras y riquezas.

Conflictos Iniciales y Población

Las disputas afectaron a los conquistadores por el reparto de tierras: los bereberes recibieron peores tierras que los árabes (quienes se constituirán en la aristocracia andalusí al apropiarse de las ricas tierras del Guadalquivir). La mayoría de la población, básicamente de origen hispanorromano, aceptó también el dominio musulmán, y aunque pudieron conservar su religión cristiana (mozárabes), muchos se islamizaron (muladíes).

Evolución Política: Emirato y Califato

Al mando de al-Ándalus había un emir o gobernador nombrado por el califa.

Emirato Dependiente (711-756)

El emir dependía del califa de Damasco, máxima autoridad política y religiosa del Islam y que por entonces pertenecía a la dinastía de los Omeyas.

Emirato Independiente (756-929)

A mediados del s. VIII los Omeyas fueron desplazados violentamente del poder por la nueva dinastía de los Abbasíes; pero un príncipe Omeya, Abderramán I, pudo escapar y huyó a al-Ándalus, se proclamó emir y rompió los vínculos políticos con el Califa. Córdoba se convirtió en capital del emirato, y el dominio musulmán en al-Ándalus se consolidó.

Califato de Córdoba (929-1031)

En el año 929 el emir Abderramán III se proclamó califa, asumiendo así el poder religioso, junto con el político, y rompiendo definitivamente los lazos que aún se mantenían con el califa abbasí. Época de máximo esplendor de al-Ándalus. A Abderramán III le sucedieron al-Hakam II y Hixam II, aunque la política la dirigía realmente su visir Almanzor. A su muerte se abrió una larga etapa de guerra.

2.2. Al-Ándalus: Reinos de Taifas y Reino Nazarí

Reinos de Taifas (a partir de 1031)

Tras la disgregación del poder del califato por las luchas internas y el debilitamiento del poder del Califa, en 1031 Al-Ándalus se desintegró en pequeños reinos independientes, llamados taifas, gobernados por reyes locales y jefes militares.

Estos reinos independientes pueden agruparse según los grupos étnicos dominantes:

  • Andalusíes: De origen árabe o hispano, sus reinos ocupaban el interior y la costa atlántica peninsular; fueron los más poderosos y extensos.
  • Eslavos: Cuyos reinos se extendían por la costa mediterránea, entre Almería y Tarragona.
  • Bereberes: Que se extendían por la costa meridional entre Cádiz y Almería.

Todos ansiaban imponerse sobre los demás y recurrieron a los reyes cristianos quienes prestaron la ayuda solicitada a cambio de compensaciones económicas, primero ocasionales y después periódicas (parias).

De las continuas guerras entre los reinos de taifas emergieron dos predominantes: Zaragoza y Sevilla, en cuyas cortes florecieron las artes y las ciencias. Sevilla no pudo evitar la caída de Toledo en poder de Alfonso VI en 1085. Tras esta conquista, casi todos los reinos musulmanes fueron obligados a pagar parias al rey de Castilla, además, temieron por la existencia del Islam en la Península y llamaron en su ayuda a los almorávides, musulmanes que habían establecido un imperio en el actual Marruecos.

Intervención Norteafricana y Reconquista

Los almorávides desembarcaron en España en 1090, detuvieron el avance cristiano pero también acabaron con los reinos de taifas, unificando de nuevo Al-Ándalus. Tras la decadencia de los almorávides, que originó nuevas taifas (las llamadas segundas taifas), otro pueblo norteafricano, los almohades, invade España en 1147 y reunifica Al-Ándalus. Establecieron la capital en Sevilla en 1172 y mantuvieron la unidad y una fuerte resistencia ante los avances cristianos (victoria en Alarcos).

La respuesta a esta derrota fue una coalición de los reyes cristianos peninsulares, dirigida por Alfonso VIII de Castilla, que se enfrentó a las tropas almohades en las Navas de Tolosa (1212). El éxito cristiano fue total. A partir de ese momento la decadencia política y militar de los almohades fue imparable, así como los avances cristianos que llegarán a tomar Sevilla en 1248.

El Reino Nazarí de Granada

Sólo se mantendrá el reino nazarí de Granada que ocupaba los territorios de Granada, Almería y Málaga. El reino nazarí mantuvo su independencia gracias a:

  • La habilidad diplomática de sus sultanes (pactaron con Castilla y con la dinastía que gobernaba el Magreb).
  • La ausencia de tensiones religiosas (las minorías cristiana y judía eran muy reducidas).
  • El incremento de la población (llegada de andalusíes que huían de la conquista cristiana) que supuso un auge económico (agricultura de regadío y producción sedera).

El reino nazarí alcanzó, durante el siglo XIV, su máximo esplendor, con los reinados de Yusuf I y Muhammad V (construcción de La Alhambra), pero los problemas sucesorios del siglo XV desestabilizaron el reino. Con el fin de las guerras dinásticas en Castilla, en 1482 se inició la guerra de conquista, que duraría diez años, hasta que los Reyes Católicos (RRCC) pactaron con el rey Boabdil la rendición de Granada en 1492.

2.3. Al-Ándalus: Economía, Sociedad y Cultura

Economía Floreciente

La economía andalusí fue muy floreciente ya que se integró en el marco general del comercio islámico. Además, el crecimiento poblacional y la floreciente vida urbana impulsaron el aumento de la demanda y con ello un importante crecimiento económico.

Agricultura y Ganadería

La agricultura es la principal actividad y destacan los cultivos de secano, la trilogía mediterránea (trigo, vid y olivo); pero los rendimientos agrícolas aumentaron gracias a la extensión de los regadíos (con la introducción de técnicas hidráulicas como la noria, las acequias o los molinos de agua) y a la introducción de nuevos cultivos: caña de azúcar, arroz, naranjo, palmera, algodón, azafrán, etc. También se continuó con la explotación de los recursos mineros.

Industria y Comercio

Hay que destacar la enorme importancia de las ciudades donde prosperó la industria: textil, vidrio, cerámica, cuero, etc. y el comercio (zoco). La marina mercante y el comercio exterior, integrado en las relaciones comerciales del mundo islámico, vivieron un gran desarrollo. Los productos peninsulares llegaban al norte de África y Próximo Oriente así como a la Europa cristiana. Desde los puertos de Sevilla y Pechina (Almería) se importaban productos de lujo y se exportaban manufacturas. El dinar (oro) fue la moneda que sirvió de base a todo el sistema monetario europeo de la época.

Sociedad Compleja

La sociedad de Al-Ándalus era muy compleja debido a la gran diversidad religiosa (musulmanes, mozárabes – hispanogodos cristianos- y judíos) y étnica (árabes, bereberes y muladíes o hispanogodos convertidos al Islam – muy numerosos, el año 1000 representaban el 75% de la población-).

Estructura social:

  • Cima social: La aristocracia terrateniente (jassa), tanto de origen árabe como hispanogodo.
  • Clase media urbana: Numerosa, formada por médicos, juristas, comerciantes, funcionarios, etc. (ayan).
  • Base: Los campesinos y trabajadores urbanos (umma), y en último lugar los esclavos.

Desarrollo Cultural

Al-Ándalus alcanzó un gran desarrollo cultural gracias a su prosperidad económica y a la tolerancia intelectual, especialmente durante el califato y las primeras taifas. Estuvo en estrecho contacto con el oriente musulmán, lo que le permitió recoger influencias indias, mesopotámicas y griegas, así como de los pueblos que fueron conquistando. La lengua árabe y el respeto a las creencias islámicas se mantuvieron siempre como principios básicos. El impulso de las cortes califales a la investigación y las creaciones artísticas convirtieron a Córdoba en referente cultural y científico.

Aportaciones Científicas

  • Azarquiel de Toledo perfeccionó el astrolabio.
  • En matemáticas, desde al-Ándalus difundió por Occidente la numeración india, que acabó sustituyendo a la romana. Destacó el matemático al-Mayrití.

Arquitectura Andalusí

La arquitectura andalusí se asentó sobre la tradición romano-visigoda y aportó los elementos más típicos del mundo islámico: arcos, cubiertas y la rica ornamentación basada en motivos geométricos, vegetales y epigráficos. Los monumentos más importantes fueron las mezquitas y los palacios.

Monumentos destacados:

  • Etapa califal: La gran mezquita de Córdoba y la ciudad-palacio de Madinat al-Zahra.
  • Período almorávide: El Palacio de la Aljafería en Zaragoza.
  • Tiempos almohades: La torre de la Giralda en Sevilla.
  • Nazaríes: El palacio granadino de La Alhambra, obra cumbre.

2.4. Los Primeros Núcleos de Resistencia Cristiana. Principales Etapas de la Reconquista. Modelos de Repoblación

Núcleos de Resistencia Cristiana

Tras la desaparición del reino visigodo de España, sólo las zonas montañosas del norte peninsular se mantuvieron al margen de la dominación musulmana. Fue en estas zonas donde surgieron los primeros núcleos de resistencia frente al Islam. Entre los siglos VIII y X los cristianos se limitaron a resistir y a realizar avances por zonas casi despobladas.

Núcleos Occidentales

  • El primer núcleo cristiano que se constituyó fue el astur, surgido tras el triunfo de Pelayo frente a los musulmanes en la batalla de Covadonga (año 722). A comienzos del siglo X la capital se trasladó a León. A este reino leonés pertenecía el poderoso condado de Castilla.

Núcleos Pirenaicos

Un segundo núcleo lo tenemos en los Pirineos, donde se constituyen a su vez tres focos principales de resistencia:

  1. El reino vascón de Pamplona, del que surgirá el futuro reino de Navarra.
  2. El condado de Aragón, tutelado en principio por los reyes francos y que será el origen del futuro reino de Aragón.
  3. Los condados catalanes, también bajo la órbita de los reyes francos, de los que se independizaron en el s. X. El conde de Barcelona, Borrell II, se impuso al resto de los condes catalanes.

En el siglo XII el condado de Barcelona (toda Cataluña, en la práctica) y el reino de Aragón se unieron y formaron la Corona de Aragón (Ramón Berenguer IV).

Principales Etapas de la Reconquista

A partir del siglo XI se impulsa la conquista de los pueblos cristianos debido a la debilidad de al-Ándalus (fin del califato e inicio de los reinos taifas, 1031), al crecimiento económico y demográfico, al espíritu de cruzada y a cambios dentro del ejército que lo hace más eficaz. El proceso se puede dividir en varias etapas:

  1. (s. XI y 1ª mitad del XII): Los reinos occidentales (Castilla y Portugal) consolidaron el dominio del sur del Duero y ocuparon el valle del Tajo (conquista de Toledo 1085). Los reinos orientales (Navarra y Aragón) conquistan el valle del Ebro. En ambos frentes se luchó contra los almorávides.
  2. (2ª mitad s. XII y principios del XIII): Ocupación del curso alto del Guadiana (La Mancha), curso alto del Turia y del Júcar, en lucha contra los almohades, a los que una coalición de reinos cristianos (Castilla, Aragón, Navarra) venció en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212.
  3. (1220-1264): Como consecuencia de la derrota de los almohades, se produjo la rápida conquista del valle del Guadalquivir y Murcia por Castilla, del bajo Guadiana y del Algarve por Portugal, y de Valencia y Baleares por Aragón (Jaime I).
  4. Crisis del siglo XIV y final: La crisis del siglo XIV que afectó a toda Europa con terribles epidemias de peste, guerras y hambrunas, paralizó la conquista, lo que permitió la supervivencia del reino nazarí de Granada, que ocupaba aproximadamente las actuales provincias de Málaga, Granada y Almería. Tras la superación de la crisis, ya en tiempos de los Reyes Católicos, el reino nazarí cayó definitivamente en manos de Castilla en 1492.

Modelos de Repoblación

La repoblación es la ocupación y explotación de las tierras conquistadas por los cristianos a los musulmanes y se produce de forma paralela a la feudalización. Es un proceso que varía según las circunstancias de la conquista.

Los principales modelos de repoblación fueron:

  1. Repoblación monacal y privada (s. VIII-XI): El rey se limita a autorizar a particulares para que se establezcan en un territorio, cuya ocupación (presura) confiere a éstos derechos de propiedad. En estos territorios predomina la pequeña propiedad y es propia de Castilla. Cuando el rey ponía bajo la jurisdicción de un monasterio una zona, la repoblación se llama repoblación monacal.
  2. Repoblación concejil: Los reinos cristianos ya consolidados frente a Al-Andalus. La realizan los concejos o municipios, a los que el rey ha concedido fueros o cartas puebla con privilegios y libertades para atraer pobladores. Fue muy importante entre el Duero y el Tajo, y también en el valle del Ebro.
  3. Repoblación señorial: Se produce cuando el rey otorgaba a un señor feudal derechos para repoblar un territorio. Fue muy importante en la mitad sur de la Península y en Extremadura, donde surgieron muchos latifundios.
  4. De Órdenes Militares: El rey concede a dichas Órdenes (Alcántara, Calatrava, Santiago y Montesa) todos los derechos con el compromiso de conquistar tierras, repoblarlas y defenderlas. Fue muy importante en Valencia, la Mancha, Andalucía y Extremadura. Es propia de finales del s. XII y principios del s. XIII, cuando se reconquistan amplios territorios en pocos años, por lo que el reparto se hizo en grandes lotes. Por eso produce una estructura latifundista, con limitación de las libertades de los campesinos.
  5. Repartimiento: Reparto de bienes entre quienes habían participado en una conquista. El lote repartido se denominaba donadío. El resultado fue la aparición de grandes latifundios, en manos de la nobleza, clero y Órdenes militares. Se da a partir del siglo XIII en el valle del Guadalquivir y litoral levantino.

1.4. El Reino Visigodo: Origen y Organización Política. Los Concilios

El Imperio Romano fue invadido por pueblos de origen germánico procedentes de la Europa del norte y del este. A la península Ibérica llegaron sucesivamente suevos, vándalos y alanos. Tras la caída del Imperio romano y ser derrotados por los francos, en el siglo VI, los visigodos cruzaron los Pirineos y se asentaron en Hispania hasta el año 711, en el que fueron derrotados por los musulmanes. Aunque eran minoritarios, impusieron su poder a la mayoría de la población hispanorromana y crearon un reino independiente con capital en Toledo (507-711). La unidad territorial la concluyó Leovigildo tras derrotar a los suevos y a los bizantinos en el siglo VI.

Organización Política

Siguiendo la tradición germánica, la monarquía no era hereditaria, sino electiva. El rey era elegido por una Asamblea de hombres libres (nobles visigodos) y gobernaba con el asesoramiento y auxilio del Oficio Palatino, institución compuesta por dos órganos:

  • El Aula Regia: Asamblea consultiva formada por nobles que ejercían distintos cargos de gobierno (gobernadores provinciales, recaudadores, jefes militares, etc.).
  • Los Concilios de Toledo: Asambleas periódicas de obispos. En el III Concilio de Toledo, tras el abandono del arrianismo por parte del rey Recaredo, y la aceptación del cristianismo (la religión de los hispanorromanos) como religión oficial del Estado se logró la unidad religiosa. A partir de este momento los Concilios de Toledo asumieron importantes funciones legislativas con un gran peso político.

Muy importante fue también la unión legislativa de Recesvinto, quien creó un único código legal para visigodos e hispanorromanos: el Libro de los Jueces (653). Durante este periodo se acentuó la ruralización de la sociedad, surgió un nuevo grupo social de campesinos dependientes (siervos) y el poder de la nobleza fue creciendo, gestándose así el nuevo modelo feudal.

2.5. Los Reinos Cristianos en la Edad Media: Organización Política, Régimen Señorial y Sociedad Estamental

Organización Política de los Reinos Cristianos

En la Edad Media el rey era la figura fundamental del gobierno. Su poder estaba limitado por la autonomía de los señoríos y los privilegios de la nobleza y el clero. En torno a él fue creándose la corte o curia regia, formada por un grupo de personas que le ayudaban en las tareas de gobierno.

Las Cortes

A partir del siglo XIII surgieron nuevas instituciones: las Cortes. Su origen está en las reuniones extraordinarias de la corte real, en la que se integraron representantes de la oligarquía urbana. En estas reuniones los participantes se agrupan por estamentos: nobleza, clero y estado llano o ciudades. Su principal cometido era discutir y votar las peticiones económicas que realizaba el rey (recursos económicos para las campañas militares), a cambio de tener en cuenta las peticiones de los diferentes estamentos.

Diferencias entre Coronas:

  • Cortes Castellanas: Las primeras fueron las del reino de León en 1188, y más adelante las de Castilla en 1217. Mantuvieron siempre un carácter consultivo y de aprobación de los subsidios.
  • Cortes de la Corona de Aragón: Cada reino tenía las suyas (Cataluña 1214, Aragón 1247 y Valencia 1283). A diferencia de las de Castilla, gozaban de cierta función legislativa y votaban los impuestos. En Cataluña se creó la Generalitat, delegación permanente de las Cortes, para recaudar impuestos y vigilar el cumplimiento de las leyes.
  • Cortes de Navarra: Se reunieron por primera vez en 1253, y el rey tenía que respetar los fueros, derechos y tradiciones del reino lo que suponía una limitación al poder real.

En los territorios peninsulares, como en el resto de Europa, se produjo la consolidación de las relaciones feudovasalláticas y se crearon múltiples señoríos laicos y eclesiásticos.

Régimen Señorial

La necesidad de protección hizo que muchos campesinos libres evolucionasen también hacia un régimen de dependencia que acabó convirtiéndolos en siervos. Como consecuencia del “reparto” de las tierras durante la conquista y la repoblación, los señores feudales, el clero y las órdenes militares adquirieron enormes territorios concedidos en régimen señorial. Los feudos pasaron a denominarse señoríos y eran territorios concedidos por el rey a un particular (noble) o colectivo (Iglesia).

Tipos de señoríos:

  • Señoríos territoriales o solariegos (hasta s. XII): Tierras que carecían de dueño previo, por lo que el nuevo señor adquiría la propiedad y la jurisdicción sobre sus habitantes.
  • Señoríos jurisdiccionales (a partir del XIII): Los monarcas otorgan a los señores propietarios el privilegio de la inmunidad (no intervienen los agentes del rey), además del derecho o jurisdicción sobre sus pobladores.

Sociedad Estamental

La sociedad medieval estaba articulada alrededor de tres estamentos:

  • Grupos Privilegiados: La nobleza y el clero. Basaban su poder en la posesión de la tierra, estaban exentos de pagar impuestos y sometidos a leyes y tribunales especiales.
    • Alta nobleza: Con las repoblaciones se convirtió en propietaria de grandes extensiones de tierra.
    • Pequeña nobleza (hidalgos, infanzones, caballeros,…): Fue empobreciéndose paulatinamente. La vinculación de la tierra a los linajes nobiliarios se consolidó en el siglo XIV con la institución del mayorazgo.
    • El Clero: Poseía también grandes señoríos, y sus ingresos se completaban con el obligado pago del diezmo.
  • Estado Llano (No privilegiados): Formado por campesinos y una incipiente burguesía de las ciudades. Los campesinos constituían la mayor parte de la población, pero su situación no era homogénea:
    • Norte peninsular: Predominaban los campesinos libres y propietarios de pequeñas extensiones.
    • Cataluña: Sujetos a servidumbre.
    • Sur: Grandes señoríos nobiliarios y eclesiásticos trabajados por campesinos en régimen de servidumbre.

2.6. Organización Política de la Corona de Castilla, de la Corona de Aragón y del Reino de Navarra al Final de la Edad Media

Corona de Castilla: Fortalecimiento Monárquico

El rasgo político más destacado de la Baja Edad Media en Castilla es el fortalecimiento de la monarquía, apoyándose en la teoría del origen divino del poder y el derecho romano como base de las leyes (toda autoridad ha de concentrarse en el soberano). Esta ampliación de poder real no satisfizo a la nobleza, y pese a sus privilegios, surgieron algunas luchas nobiliarias.

Instituciones Centrales

  • Justicia: Se creó la Audiencia, que más tarde se transformó en la Cancillería, con sede en Valladolid.
  • Administración: Se centralizó mediante la creación del Consejo Real (con funciones consultivas, administrativas y servía de apoyo e instrumento de gobierno al rey).
  • Hacienda: Se perfeccionó con la creación de nuevos tributos que fortalecían a la corona, como la alcabala (sobre la compraventa), o el servicio y montazgo (sobre la lana) y se creó una red de recaudadores.

Las Cortes Castellanas

Las Cortes (magnates de la nobleza, de la Iglesia y representantes de las ciudades –las ciudades eran el principal apoyo de la Corona frente a los nobles-) quedaron unificadas a principios del siglo XIV y tuvieron un carácter consultivo. Su máxima competencia es la proclamación de heredero y la toma de juramento al nuevo rey, concedían subsidios (impuestos extraordinarios solicitados por el Rey) y una vez concedidos solicitan a cambio la promulgación de leyes (función legislativa indirecta).

La monarquía inició la creación de un ejército permanente y se impuso sobre los municipios a través de los regidores.

Corona de Aragón: Monarquía Pactista

La Corona de Aragón no era un Estado único sino una unión de reinos (Aragón, Valencia, Mallorca y el principado de Cataluña) con distintas instituciones y leyes, por lo que es más débil que en Castilla. Es una monarquía pactista, es decir, era necesario alcanzar un acuerdo con los poderosos antes de tomar una decisión.

Instituciones de Control

  • Las Cortes: Cada reino tenía las suyas, eran organismos de control sobre la Corona (formadas por nobleza, Iglesia y patriciado urbano) y actuaron en defensa de los intereses feudales frente a los intentos de la corona por extender su autoridad.
  • La Generalitat: En las Cortes catalanas se creó una delegación permanente para supervisar el cumplimiento de los acuerdos tomados por las Cortes Generales, convirtiéndose en el auténtico gobierno catalán.
  • Justicia: Adquiere gran importancia la Audiencia como órgano judicial de última instancia, aunque en Aragón la Corona está obligada a aceptar la jurisdicción del Justicia Mayor, defensor de los fueros aragoneses y de los privilegios estamentales frente al rey.

En cada reino la corona tenía un Lugarteniente que dirigía la administración territorial (Aragón estaba dividido en merindades y Cataluña en veguerías). El órgano de gobierno local era el municipio. El municipio de Barcelona estaba integrado por un Consell de Cent (representaba a mercaderes y ciutadans honrats, y pasó a ser hereditario) y por unos magistrados los Consellers.

Reino de Navarra

En el Reino de Navarra existieron instituciones semejantes a las de Castilla y Aragón, como las Cortes, ante las que el rey juraba los fueros y que supervisaban las leyes reales y aprobaban sus gastos. Su imposibilidad para la expansión potenció la debilidad del reino. Tras la guerra “civil” de mediados del s. XV se produjo un periodo de decadencia hasta su ocupación por parte de Castilla y Aragón en 1512.

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