04 Feb
El contexto de la industrialización en España
La población creció durante este periodo, especialmente en las zonas periféricas del país. Se produjo un movimiento de población del campo a las ciudades, motivado por la búsqueda de trabajo. Además, hubo una importante emigración hacia países de Hispanoamérica.
La producción agrícola aumentó, lo que provocó una reducción de los precios de los productos agrícolas. Esto mejoró la alimentación de la población y aumentó la esperanza de vida. Sin embargo, la mala distribución de la propiedad de la tierra persistió. La mayoría del campesinado vivía en niveles de subsistencia. La pobreza en el campo provocó violencia social y facilitó la propagación del anarquismo, resumido en el lema “la tierra para el que la trabaja”.
Se produjo una explotación masiva de materias primas como el hierro, el cobre o el plomo, con inversión de capital extranjero y uso de mano de obra barata. El desarrollo industrial fue limitado debido a varios factores:
- Dependencia energética y tecnológica del exterior.
- Escaso capital para renovar la maquinaria.
- Falta de un mercado interior fuerte por el bajo poder adquisitivo.
- Desarrollo limitado de la banca.
Los transportes mejoraron durante este periodo. Se mantuvo una política económica proteccionista, que fomentaba el atraso tecnológico y una mentalidad empresarial poco competitiva. Existieron grandes diferencias entre las zonas agrícolas, con economía de subsistencia, y las regiones industrializadas, con mayor nivel de vida y una sociedad más diversificada, donde aparecieron clases medias y proletariado.
La industrialización española no fue tardía, pero le faltó continuidad, y la economía siguió dependiendo de la agricultura. La neutralidad durante la Primera Guerra Mundial y la política de la dictadura de Primo de Rivera favorecieron cierta modernización. Sin embargo, la crisis de los años treinta, la Guerra Civil y el aislamiento del franquismo provocaron un nuevo retroceso.
La industrialización en el País Vasco: escenarios diferenciados
Antes de la industrialización hubo intentos aislados de preindustrialización. Surgieron las primeras siderurgias en Vizcaya, impulsadas por la burguesía, como Santa Ana de Bolueta en 1840. Estas primeras experiencias no tuvieron éxito. La abolición de los fueros en 1876 fue un factor clave. Como compensación, se concedió el sistema del cupo. Las diputaciones obtuvieron libertad fiscal para determinar los impuestos. Al estar controladas por la burguesía, establecieron un sistema tributario ajustado a sus intereses. Esto provocó una menor presión fiscal para los empresarios, lo que atrajo capitales e inversiones.
Antes de 1876, el fuero impedía exportar hierro sin transformar. En Inglaterra se utilizaba el convertidor Bessemer, que requería hierro no fosfórico, abundante únicamente en Vizcaya. El hierro se encontraba a ras de tierra, lo que facilitaba su extracción, y el mar estaba cerca, a unos 15 km, lo que permitía exportarlo fácilmente. La legislación minera española, como la Ley de Minas de 1869 y el Arancel Figuerola de 1869, favoreció la exportación.
El dinero obtenido por los empresarios mineros fue reinvertido en la industria, lo que fue muy importante para el desarrollo industrial. Las principales zonas mineras se encontraban en Gallarta, Ortuella, Muskiz, Triano u Ollargan. La propiedad del mineral estaba en manos de una élite de familias vizcaínas como los Ybarra, Martínez Rivas, Chávarri o Lezama Leguizamón. La explotación mineral fue realizada en gran parte por compañías mineras extranjeras, aunque también participó el capital de la burguesía vasca. Los beneficios fueron muy elevados, entre el 100% y el 235% de la inversión realizada.
La exportación del hierro permitió el desarrollo de una potente marina mercante. En muchos casos, los mismos empresarios eran dueños de minas, ferrocarriles mineros y barcos, como en la empresa Sota y Aznar. En 1882 se crearon fábricas como Altos Hornos de Bilbao y la Sociedad Vizcaya. En 1902 estas empresas se fusionaron con la Sociedad Anónima Iberia, dando lugar a Altos Hornos de Vizcaya (AHV). La capacidad de producción fue superior a la demanda, por lo que la siderurgia necesitó del proteccionismo. Los empresarios influyeron en la política de la Restauración para establecer aranceles, destacando la ley arancelaria de Cánovas de 1891. A partir de 1891 se organizaron políticamente y crearon la Liga Vizcaína de Productores para defender el proteccionismo.
Los grandes industriales diversificaron sus inversiones. A comienzos del siglo XX, la familia Sota fundó los Astilleros Euskalduna. El aumento de la demanda energética llevó a la creación de Hidroeléctrica Ibérica en 1901. Entre 1879 y 1890 se construyeron ferrocarriles en las riberas de los ríos cercanos a Bilbao. Destacan la línea La Robla-Balmaseda y los Ferrocarriles Vascongados, que conectaban las industrias vizcaínas y guipuzcoanas.
Se crearon el Banco de Bilbao en 1857 y el Banco de Vizcaya en 1901. Estos bancos financiaron la industrialización mediante préstamos. Se creó la Universidad de Deusto en 1886. Se construyó el puerto exterior de Bilbao en 1902. También surgieron compañías de seguros para la industria naviera, como Seguros Aurora en 1900.
La industrialización guipuzcoana se caracterizó por una mayor dispersión geográfica, menor tamaño de las empresas y mayor diversificación. Desde 1880 hubo un auge de las papeleras con capital extranjero. Desde 1910 la metalurgia se convirtió en un sector fundamental, impulsado por la fabricación de armas durante la Primera Guerra Mundial. También destacaron otros sectores como el textil, la pesca, el mueble, la perfumería y la cerería. La financiación se apoyó en el Banco Guipuzcoano y, desde 1920, en cooperativas.
El pluralismo vasco en la Restauración
El pluralismo vasco fue el surgimiento de diversas fuerzas políticas y sociales, impulsado por la industrialización y la abolición de los fueros. La industrialización atrajo inmigrantes y rompió la estructura tradicional, provocando el surgimiento del tradicionalismo. La abolición de los fueros en 1876 supuso la pérdida de autonomía e identidad tradicional, lo que impulsó el movimiento foralista.
- El carlismo estuvo arraigado en Navarra, Álava y Guipúzcoa, defendiendo la religión, los fueros y la monarquía legitimista, con apoyo rural.
- Los liberales y republicanos fueron fuertes en Vizcaya y zonas urbanas, vinculados a la burguesía industrial y al movimiento obrero.
- El nacionalismo vasco fue fundado por Sabino Arana en 1895 y defendía la lengua, la religión y la autonomía.
Surgieron fuerzas como el PNV y el PSOE. Se generaron tensiones y conflictos en la región. El nacionalismo vasco se consolidó como una fuerza política importante en el siglo XX.
El movimiento obrero y la conflictividad social
Las primeras organizaciones obreras que surgieron en Vizcaya fueron las socialistas, formadas a partir de 1886. Facundo Perezagua fue una figura clave en la creación de la primera Agrupación Socialista del País Vasco. Vizcaya se convirtió en uno de los principales núcleos del socialismo español. En 1894 se fundó el periódico La Lucha de Clases, que se utilizó como una herramienta fundamental para difundir las ideas socialistas. A comienzos del siglo XX destacó Tomás Meabe, fundador de las Juventudes Socialistas. A partir de 1918, la dirección del socialismo vizcaíno pasó a manos de Indalecio Prieto, que llegó a ser concejal y diputado.
La clase obrera surgió de forma acelerada como consecuencia de la explotación minera y la industrialización. Hacia 1890, trabajaban en la minería unos 13.000 obreros y en las grandes siderurgias unos 11.000. Dos tercios de estos trabajadores eran inmigrantes procedentes de provincias cercanas. Las condiciones de trabajo en la minería eran las peores: los mineros trabajaban más de once horas diarias, no cobraban los días de lluvia, la peligrosidad era muy alta y el descanso dominical no estaba garantizado. En la siderurgia las condiciones laborales eran algo mejores y el trabajo era más estable.
En cuanto a las condiciones de vida, en las zonas mineras los obreros vivían en barracones de madera, masificados y sin higiene. La dieta era muy deficiente. Los mineros estaban obligados a comprar en las cantinas de las empresas, donde los productos eran de mala calidad y un 40% más caros. La mala alimentación y la falta de higiene provocaron numerosas enfermedades infecciosas, como tuberculosis, neumonía y cólera.
Estas condiciones llevaron a la organización de la clase obrera en sindicatos. El descontento social se manifestó en estallidos de violencia y en numerosas huelgas. El 4 de mayo de 1890 se celebró por primera vez en Vizcaya el Día Internacional del Trabajador para exigir la jornada laboral de ocho horas. Ese mismo año tuvo lugar la primera gran huelga general minera. La empresa Orconera despidió a cinco trabajadores que habían participado en mítines, lo que provocó una huelga que se extendió a fábricas y astilleros. La huelga, liderada por los socialistas, exigía la reducción de la jornada laboral a diez horas, la supresión de los barracones, la eliminación de las cantinas obligatorias y la readmisión de los despedidos.
La huelga paralizó a 21.000 obreros y llevó a la declaración del estado de guerra en Vizcaya. El general Loma medió entre empresarios y trabajadores. Se alcanzó un acuerdo por el cual los trabajadores podían elegir libremente su lugar de residencia, desaparecieron las cantinas obligatorias y la jornada laboral se fijó en once horas en verano y nueve en invierno. El incumplimiento de estos acuerdos provocó nuevas protestas. El mitin de Gallarta del 1 de mayo terminó en disturbios y asaltos a barracones y cantinas. El movimiento obrero siguió creciendo. La UGT se expandió a finales de siglo a Eibar, San Sebastián y Vitoria. Entre 1890 y 1903 se registraron 51 huelgas. La más importante fue la gran huelga de 1903, con 14.000 huelguistas, cuyo objetivo principal fue exigir el cumplimiento de los acuerdos de 1890.
El primer nacionalismo político y sindical
El nacionalismo vasco estuvo impulsado por dos factores principales. El primero fue la abolición de los fueros en 1876, que generó movimientos reivindicativos entre carlistas y liberales para recuperar la autonomía vasca. El segundo factor fue la industrialización y sus consecuencias. Esta provocó la ruina del campesinado, la pérdida del modo de vida tradicional, problemas laborales en el proletariado y un cambio cultural que supuso la pérdida de señas de identidad como la religión, la lengua y las costumbres.
Sabino Arana procedía de una familia carlista acomodada y su ideología estuvo influida por el nacionalismo catalán. Sus ideas quedaron reflejadas en la obra Bizkaia por su independencia de 1892. Defendía la sociedad vasca tradicional, rechazaba la industrialización y la inmigración y consideraba necesaria la independencia política. Este nacionalismo era intransigente y defendía la religión católica, la pureza racial, la lengua y las tradiciones, bajo el lema “Jaungoikoa eta Lege Zarra”.
Sabino Arana fundó el Euskaldun Batzokia en 1894. También se crearon periódicos como Bizkaitarra en 1893. El 31 de julio de 1895 se constituyó el Bizkai-Buru-Batzar, que dio origen al Partido Nacionalista Vasco (PNV). Los objetivos del PNV eran derogar la ley que abolió los fueros, impedir la desaparición de la cultura y la lengua vasca, mantener la religión católica y lograr la independencia de Vizcaya. Con la incorporación de la burguesía, liderada por Ramón de la Sota, el nacionalismo vasco ganó militantes y prestigio, y se moderó. A partir de 1898 se suavizaron las críticas a la industrialización y se sustituyó la independencia por un regionalismo vasco dentro de España.
Sabino Arana murió en 1903. En 1911 se fundó el sindicato Solidaridad de Trabajadores Vascos (STV) para atraer a la clase obrera. Entre 1915 y 1919 el nacionalismo vasco obtuvo importantes victorias electorales, logrando alcaldías, presidencias de diputación y representación en las Cortes. En 1921 se produjo una división entre radicales independentistas y moderados autonomistas, que dio lugar a la Comunión Nacionalista Vasca y al PNV. En 1930 el nacionalismo se reunificó en la Asamblea de Bergara. Ese mismo año surgió una nueva escisión con la creación de Acción Nacionalista Vasca (ANV), más cercana a las ideas republicanas.
La crisis final de la monarquía
En 1930 dimitió Primo de Rivera. El rey Alfonso XIII nombró jefe de gobierno al general Dámaso Berenguer. Su gobierno fracasó debido al rechazo general y al aumento del apoyo a la República. En agosto de 1930 se firmó el Pacto de San Sebastián, en el que republicanos, socialistas y nacionalistas catalanes de izquierda acordaron instaurar una república. Berenguer fue sustituido por el almirante Aznar, que convocó elecciones municipales en abril de 1931. Estas elecciones se interpretaron como un plebiscito sobre la monarquía. La victoria de las candidaturas republicanas en las grandes ciudades precipitó la proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931. Ante la falta de apoyo, el rey Alfonso XIII se exilió.
Se formó un Gobierno Provisional presidido por Niceto Alcalá Zamora, integrado por republicanos, socialistas y nacionalistas catalanes. Su objetivo era dirigir el país hasta la redacción de una nueva constitución. Las primeras medidas buscaban satisfacer las demandas populares: reforma agraria, reformas laborales y militares, extensión de la educación a las clases más pobres y un estatuto de autonomía provisional para Cataluña.
La CNT inició una serie de huelgas que aumentaron la tensión social. La Iglesia y el nuevo gobierno se enfrentaron desde el inicio. El anticlericalismo resurgió y en mayo de 1931 se produjeron asaltos y quema de iglesias y conventos. En junio de 1931 se celebraron elecciones a Cortes Constituyentes, que dieron una clara mayoría a la coalición republicano-socialista.
El bienio republicano y sus reformas
El presidente de la República fue Niceto Alcalá Zamora y el jefe de Gobierno Manuel Azaña. El gobierno estaba formado por republicanos de izquierda y el PSOE. Su objetivo era llevar a cabo reformas profundas para modernizar y democratizar España:
- Reforma militar: Redujo el número de oficiales para profesionalizar el ejército. Se exigió un juramento de fidelidad a la República y se ofreció el retiro voluntario (Ley Azaña). Se eliminaron los ascensos por méritos de guerra, generando resentimiento entre los militares africanistas.
- Reforma agraria: La Ley de Bases de la Reforma Agraria de 1932 buscaba reasentar campesinos sin tierra mediante expropiaciones. Fracasó debido a su lenta aplicación, provocando radicalización.
- Cuestión religiosa: Se buscó la secularización. Se aprobaron el matrimonio civil y el divorcio. La Ley de Congregaciones de 1933 limitó los bienes de la Iglesia.
- Reforma educativa: Se construyeron miles de escuelas y se crearon las misiones pedagógicas. Se implantó la enseñanza mixta.
- Autonomía regional: La Constitución de 1931 reconoció este derecho. Se negoció el estatuto de Cataluña y se inició el proceso para el vasco.
- Reformas laborales: Impulsadas por Largo Caballero, incluyeron seguros sociales y la jornada de ocho horas en el campo.
La crisis económica y el paro provocaron conflictos violentos, como el episodio de Casas Viejas en 1933, que debilitó al gobierno. Desde la derecha, sectores conservadores se opusieron; el golpe de Estado de Sanjurjo en 1932 fracasó. Surgieron partidos como la CEDA de Gil Robles y Falange Española.
La Constitución de 1931
Tras las elecciones de junio de 1931, la Comisión Constitucional, presidida por Luis Jiménez de Asúa, elaboró el anteproyecto. La Constitución fue aprobada el 9 de diciembre de 1931. Sus puntos clave fueron:
- La soberanía residía en el pueblo.
- España se definía como una “república democrática de trabajadores de todas las clases”.
- Reconocimiento de amplios derechos individuales y civiles (divorcio, igualdad).
- Establecimiento del sufragio universal masculino y femenino.
- Poder legislativo unicameral.
- Estado laico con separación Iglesia-Estado.
El bienio radical-cedista o contrarreformador
El presidente fue Alcalá Zamora y el jefe de Gobierno Alejandro Lerroux. El gobierno, formado por el Partido Radical y la CEDA, paralizó las reformas anteriores, concedió amnistía a los golpistas de 1932 y se reconcilió con la Iglesia. La entrada de ministros de la CEDA en el gobierno en 1934 fue interpretada como una amenaza fascista, lo que provocó una huelga general y la Revolución de Asturias, reprimida por el ejército. Las diferencias internas y el escándalo del estraperlo desacreditaron al gobierno, llevando a elecciones en febrero de 1936.
La etapa del Frente Popular
El Frente Popular, coalición de izquierdas, ganó las elecciones. Manuel Azaña fue nombrado presidente de la República y Santiago Casares Quiroga jefe de Gobierno. Se concedió amnistía a los encarcelados de 1934 y se reanudó la reforma agraria. La violencia política aumentó. El asesinato de José Castillo y posteriormente de Calvo Sotelo sirvió de excusa para el golpe militar. El 17 y 18 de julio de 1936 el ejército se sublevó, dando inicio a la Guerra Civil.
Documentos Históricos de Relevancia
Discurso de la diputada Clara Campoamor (01-09-1931)
“Dejad que la mujer se manifieste como es, para conocerla y para juzgarla; respetad su derecho como ser humano… Yo me he regocijado pensando en que esta Constitución será, por su época y por su espíritu, la mejor, hasta ahora, de las que existen en el mundo civilizado… me enorgullezco con la idea de que sea mi España la que alce esa bandera de liberación de la mujer”.
Discurso de Federico Echevarría sobre librecambismo y proteccionismo (09-12-1893)
“No, aquí no ocurre otra cosa sino que por medio de tratados tan funestos como el hispano-alemán… se va a echar abajo y deshacer toda una gran labor del régimen arancelario vigente… hemos de pedir enérgicamente al Gobierno que no se salga de lo prescrito, que no derrumbe tan atropellada y despiadadamente el actual régimen protector”.
Fragmento de la novela ‘El Intruso’ de Vicente Blasco Ibáñez (1904)
“Era la ‘casa de peones’, el miserable albergue de las montañas mineras, donde se amontonan los jornaleros… El aire estancado bajo un techo que podía tocarse con las manos hacíase irrespirable… los cuerpos vestidos y malolientes se buscaban, ansiando calor. Los sudores se juntaban, las respiraciones se confundían, la suciedad era fraternal”.
Estatutos del Euskeldun Batzokija (1894)
“Art. 1º. Con el nombre de Euskeldun Batzokija se funda en la villa de Bilbao un Centro recreativo… que profesan las doctrinas contenidas en el lema Bizkaino Jaun Goikua eta Lagi-Zarra… Art. 3º. Jaungoikua. Bizkaya será católica-apostólica-romana… Art. 4º. Lagizarra. Bizkaya se reconstituirá libremente. Restablecerá en toda su integridad lo esencial de sus Leyes tradicionales llamadas Fueros”.
A los trabajadores de Vizcaya: ‘La Lucha de Clases’ (23-05-1896)
“Los trabajadores de las minas de Vizcaya… hicieron nuevas y ruidosas manifestaciones contra el mantenimiento de cuarteles y tiendas obligatorias… es condición indispensable para ser admitido al trabajo, albergarse en casuchas antihigiénicas y comprar los géneros alimenticios… en determinadas tiendas. Esto es… un gravísimo atentado a la libertad de trabajo”.

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