11 Feb

Las fuentes demográficas


La demografía es la ciencia que analiza la población a partir de los datos obtenidos de distintas fuentes demográficas. En España, las más importantes son las siguientes:
 El censo es el recuento individualizado de la población del país en un momento determinado. Recoge datos demográficos, económicos y sociales de la población: total de efectivos de hecho y de derecho, sexo, edad, estado civil, lugar de nacimiento, nacionalidad, lengua hablada, nivel de instrucción, carácterísticas económicas,
fecundidad de las mujeres y vivienda. El censo se realiza en España cada diez años; desde 1981, en los años acabados en 1.
 El padrón municipal es el registro de los vecinos de un municipio. Recoge también datos demográficos, económicos y sociales de la población, aunque en menor número que el censo. El padrón se actualiza el 1 de Enero de cada año y se modifica constantemente con los nacimientos y defunciones, y con las altas y bajas de los vecinos.
 El registro civil anota nacimientos, matrimonios y defunciones. Con estos datos el INE (Instituto Nacional de Estadística) elabora las estadísticas de Movimiento Natural de la Población.


CarácterÍSTICAS DE LA DISTRIBUCIÓN


La población de España era, a finales de 2014, de 46,5 millones de habitantes. Su distribución espacial se analiza mediante la densidad de población, que relaciona la población de una zona con su superficie en kilómetros cuadrados.
La densidad de población española ha ido aumentando a lo largo del tiempo hasta situarse en 92 hab/km2 (2014). Sin embargo, existen fuertes desequilibrios entre: 

Las áreas de alta densidad, que se localizan en Madrid, la periferia peninsular, Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla. 
 Las áreas de baja densidad, que se sitúan en el interior peninsular, correspondiendo las cifras más bajas a algunas áreas de montaña (< de=”” 10=”” hab/km2=”” ).=””>

FACTORES EXPLICATIVOS DE LA DISTRIBUCIÓN




En la época preindustrial, de economía básicamente agraria, tuvieron más peso los factores naturales. Así, las mayores densidades se situaban en las costas de clima mediterráneo.


En la época industrial, entre mediados del Siglo XIX y la crisis de 1975, se consolidaron los contrastes en la distribución de la población. Aumentaron su peso Madrid (capital del Estado) y las regiones periféricas, en unos casos por su alto crecimiento natural (Galicia, Andalucía y Murcia), y en otros casos por la instalación de actividades
económicas que atrajeron población, como la industria y el turismo.


En la época postindustrial, a partir de la crisis de 1975, se mantienen los contrastes.La crisi va reduir la traccio de les arees industrialitzades i va disminuir les eixides de les zones tradiionalment emiigratories de linterior.Despres de la crisi la primacía dels serveis, la difusio espacial de la industria, lagricultura tecnificada i el desenvolupament endogen amb una major immigracio estranjera reforsen la consolidacio de Madrid i dels eixos mediterranis i del Ebre.

Los regíMenes demográficos


En el movimiento natural de la población española se distinguen tres etapas o regíMenes demográficos:

A. El régimen demográfico antiguo: hasta principios del Siglo XX

El régimen demográfico antiguo se mantuvo en España hasta principios del Siglo XX. Se caracteriza por altas tasas de natalidad y de mortalidad, y por un crecimiento natural bajo.

A)
La natalidad presentaba valores elevados debido a dos causas principales:
o El predominio de una economía y una sociedad rurales, en las que los hijos empezaban a trabajar pronto ayudando en las labores del campo y aseguraban el porvenir de los padres, dado que no existían seguros de accidentes, enfermedad, ni jubilación.
o La inexistencia de sistemas eficaces para controlar los nacimientos. La única posibilidad era retrasar la edad del matrimonio en las coyunturas económicas de crisis. 
  b) La mortalidad general era alta y oscilante. Sus causas eran el bajo nivel de vida y las precarias condiciones médicas y sanitarias.
o La dieta alimenticia era escasa y desequilibrada: el pan era el alimento básico, y escaseaban la carne, la leche y los huevos.
o Las enfermedades infecciosas transmitidas a través del aire (tuberculosis, bronquitis, pulmónía, gripe) o del agua y los alimentos (diarreas) tenían alta incidencia. Esta se veía favorecida por el atraso de la medicina y la falta de higiene privada y pública.
A la elevada mortalidad general, se sumaban momentos de mortalidad catastrófica causada por epidemias, guerras y malas cosechas de cereales.
La mortalidad infantil también era alta, tanto por defectos congénitos y problemas en el parto, como por desnutrición e infecciones. 
 c)Como consecuencia de las altas tasas de natalidad y de mortalidad, el crecimiento natural era bajo y presentaba oscilaciones debidas a las crisis de sobremortalidad.

B. La transición demográfica: 1900-1975

La transición entre el régimen demográfico antiguo y el actual tuvo lugar entre 1900 y 1975. En comparación con otros países de Europa occidental, se inició más tarde, pero duró menos y fue más intensa. Sus carácterísticas son las siguientes:
a) La natalidad descendíó de forma suave y discontinua, aunque de manera irregular:
o En la década de 1920, la natalidad se recuperó del descenso gracias a la prosperidad económica.
o Entre 1930 y 1956 se reanudó el descenso. Las causas fueron la crisis económica de 1929 y la inestabilidad política de la Segunda República (1931-
1936), la Guerra Civil (1936-1939) y la posguerra (1940-55), que causó el exilio de miles de personas y graves dificultades. La política pronatalista de Franco,
que instituyó premios de natalidad y prohibíó los anticonceptivos, no fue suficiente para compensar esta tendencia.
o Entre 1956 y 1965, tuvo lugar una recuperación de la natalidad que algunos autores interpretan como el «baby boom» posbélico retrasado. Se debíó al
desarrollo económico que siguió al final del bloqueo internacional y de la autarquía.
o Entre 1965 y 1975 (últimos años del desarrollismo) disminuyó de nuevo el
tamaño de la familia. La causa fue la consolidación de un modo de vida
industrial y urbano, con graves problemas de vivienda, que redujo el valor
económico de los hijos. 
B) 
La mortalidad general descendíó de forma acusada y continua durante la transición
demográfica, excepto en dos momentos de mortalidad catastrófica: la gripe de 1918 y la
Guerra Civil. Las causas fueron:
o El incremento del nivel de vida se manifestó en la mejora de la dieta y en el crecimiento del nivel educativo y cultural, que permitíó intensificar la prevención y abandonar costumbres tradicionales nocivas para la salud.
o Los avances médicos más destacados fueron las vacunas y la comercialización de los antibióticos, que eliminaron las epidemias y redujeron las enfermedades infecciosas. También tuvieron efectos positivos la generalización de los nacimientos en clínicas y la extensión de la sanidad
pública (seguridad social). Los avances sanitarios consistieron en la mejora de la higiene privada y pública (servicios urbanos de agua potable, alcantarillado y recogida de basuras). La mortalidad infantil también decrecíó. Las causas fueron los progresos de la
pediatría y de la alimentación infantil.
  ·c)Como consecuencia, el crecimiento natural de la transición fue alto, especialmente entre 1920-1965. Desde 1965, el crecimiento se recortó, al estabilizarse la mortalidad en cifras bajas y restablecerse el descenso de la natalidad.

C. El régimen demográfico actual: a partir de 1975

El régimen demográfico actual se extiende desde 1975 hasta nuestros días. Se caracteriza por bajas tasas de natalidad y de mortalidad, y por un escaso crecimiento natural. 

a) La natalidad descendíó a partir de 1975 hasta situarse en cifras bajas. En esta situación se distinguen dos momentos:
o Entre 1975 y 1998 tuvo lugar un brusco descenso de los nacimientos. Así, en 1981, el índice sintético de fecundidad alcanzó la cifra de 2,1 hijos por mujer -el límite que
permite reemplazar a la población- y continuó decreciendo hasta alcanzar su valor mínimo en 1998 (1,24 hijos). Las causas han sido los cambios económicos y socio- culturales de estos años. 
   

 La situación económica ha retrasado la edad del matrimonio, con el consiguiente acortamiento del período fértil de la mujer.

La sociedad española ha experimentado cambios de mentalidad y de valores desde la transición a la democracia (1975) que han colaborado al descenso de la natalidad. Ha disminuido la influencia religiosa; se han despenalizado y difundido los anticonceptivos, y se ha legalizado el aborto en ciertos supuestos. Por otra parte, han ganado importancia las relaciones de pareja sobre las reproductoras y de cuidado de los hijos, y han surgido formas familiares distintas del matrimonio y menos prolíficas (cohabitación, hogares monoparentales de divorciados, maternidad en solitario).
o Desde 1998, la natalidad ha experimentado una ligera recuperación debida a la inmigración, que colabora al aumento de la natalidad, sobre todo, por el incremento
de mujeres en edad fértil. 
b)La mortalidad general se mantiene en cifras bajas, aunque la tasa asciende ligeramente desde 1982 debido al envejecimiento de la población.
Las causas de la mortalidad general han cambiado. Disminuye la importancia de las enfermedades infecciosas y aumentan las llamadas «tres C»: enfermedades
cardiovasculares, cáncer y accidentes de carretera. Además, están creciendo las enfermedades ligadas al envejecimiento, como el alzheimer, y las llamadas
«enfermedades sociales», relacionadas con ciertos estilos de vida y hábitos sociales, como el alcoholismo, el tabaquismo y la drogadicción.
La mortalidad infantil es hoy muy baja aunque todavía tiene margen para reducirse gracias a los avances médicos.
La esperanza de vida ha aumentado también gracias a los progresos de la medicina. No obstante, presenta diferencias entre los sexos, los grupos de edad y el estatus social.

o Por sexos, la esperanza de vida es mayor para las mujeres. Estas tienen mayor fortaleza biológica por motivos hormonales e inmunológicos. En cambio, los
hombres han tenido tradicionalmente un estilo de vida distinto que entraña mayor riesgo: más participación directa en las guerras; trabajos más duros, con
mayor desgaste físico y probabilidad de accidentes; incidencia más alta de hábitos nocivos en exceso como el alcohol y el tabaco; hábitos alimentarios y de vida más
desordenados; menor cuidado de su salud, y más accidentes en la carretera; aunque estas diferencias tienden a reducirse.
o Por edad, las mayores ganancias en esperanza de vida desde 1975 se registran en el grupo de las personas más ancianas (70-80 años), y las menores, en el grupo de
los jóvenes (18-35 años). En estos últimos, las cifras se estancaron, e incluso decrecieron en el caso de los varones, durante la década de 1980, debido al incremento de los accidentes de carretera, la aparición y difusión del sida y la extensión de la drogadicción.
o Por estatus social, la esperanza de vida es más alta para las profesiones más cualificadas que tienen menor mortalidad laboral y para las clases sociales más
adineradas, que pueden acceder a más y mejores servicios sanitarios.
c) El crecimiento natural en el régimen demográfico actual descendíó hasta 1998 debido a las bajas tasas de natalidad y de mortalidad. Desde entonces, crece levemente debido a la ligera recuperación de la natalidad.

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