09 Ene

Romanticismo. Realismo

A lo largo del s. XIX  asistimos a cambios importantes en el mundo del arte que pasa de la pintura ROMántica al Realismo para finalizar con el estilo impresionista.

El Romanticismo se presenta como una respuesta al neoclasicismo. Es una vuelta al sentimiento y la intuición frente a la razón ilustrada. En este punto, la pintura será el vehículo de expresión artística más indicado. El Romanticismo se considera el primer movimiento de vanguardia porque es el primero que elevo a la categoría artística los temas de actualidad rompiendo con la tradición clásica.

Las carácterísticas fundamentales serán la vuelta al predomino del color brillante sobre el dibujo, la pincelada libre y suelta, la textura rugosa y las composiciones dinámicas. La temática es variada introduciendo el paisaje subjetivo.

El Romanticismo ingles tuvo su gran aportación en el tratamiento del paisaje. Destacan principalmente dos figuras: contable y Turner. El primero pintaba directamente del natural y su técnica era de ejecución rápida haciendo desaparecer la línea y sustituyéndola por manchas de color. Turner, por su parte, destaca por la originalidad de sus acuarelas y la luminosidad. Las atmósferas de bruma en sus paisajes hacen que los elementos se difuminen entre la niebla.

Los pintores franceses como Delacroix llevaran al lienzo el sentimiento político ROMántico de exaltación nacionalista. Destaca también Gericault cuya obra se caracteriza por la fuerte expresividad de sus escenas dramáticas protagonizadas por gente anónima.

El Realismo aparece hacia la mitad del s. XIX como respuesta al Romanticismo. Este estilo centra su interés en representa la realidad concreta, se niega a idealizar las imágenes como hacia el Romanticismo. El hombre es representado en sus tareas normales y los artistas denuncian los problemas sociales en sus obras.

Entre los artistas destacan Millet y Courbet. El primero realizo cuadros sencillos, integrando la temática campesina en el género del paisaje. El segundo, trata con ternura los temas cotidianos de la gente sencilla.

IMPRESIONISMO.POSTIMPRESIONISMO

El impresionismo culmina la tendencia de unir visión y luz y representa el paisaje con sus  circunstancias atmosféricas. La vida europea en esta época sigue marcada por el cambio económico y social que ha traído la revolución industrial. Francia, jugara un importante papel en el siglo de las revoluciones burguesa. Frente a esta situación surgirán artistas que querrán una mayor libertad.

En el nacimiento del estilo influye enormemente el avance de las ciencias que postulaba a una actitud de verismo ante la realidad por lo que el artista se siente comprometido a representar la realidad visual. Cherveul, por su parte, investigo la teoría del color fragmentado y las posibilidades del divisionismo de las manchas.

El impresionismo se fragua en 1863, cuando se exponen en el salón de rechazados una seria de obras no admitidas en el salón oficial. Sin embargo, el término no se acuñara hasta 1874, cuando en la exposición celebrada en la galería del fotógrafo nadar, el cuadro de Monet, impresión, sol naciente, se utiliza para designar despectivamente a las pinturas expuestas.


En cuanto a las carácterísticas, diremos que es una pintura generalmente al oleo sobre lienzo, de pincelada suelta, corta y rápida. Sin embargo, la técnica de pincelada suelta varía dependiendo del autor. Tanto la pincelada como el color dominan sobre el dibujo, siendo los colores más utilizados los claros, vivos y puros. No se tiene interés por la representación del espacio, la pintura es figurativa y realista y suelen renunciar a temas tradicionales como religiosos, políticos o sociales.

Entre los autores más importantes destacan: Monet, Degas, Renoir, Pissarro y Sisley.

Monet es el más impresionista del grupo. Pinta principalmente paisajes, descuidando la perspectiva, la composición, el claroscuro y fijándose en las notas de color. Es un gran estudioso de la luz, de la captación de la atmósfera, de la realidad concreta, de las sensaciones y de los colores estridentes. Entre sus obras destacamos ninfeas.

Renoir lleva el impresionismo a la figura humana sobre la que incide la luz. Su obra más famosa es el molino de la galette.

Degas utilizo con gran maestría el pastel. Su pincelada es a base de manchas y las figuras se enmarcan en un dibujo preciso. Las formas conservan su volumen y los colores son cálidos. Trabajo perfectamente con luces artificiales propias de espectáculos. Sus temas van desde el ballet, opera etc. Hasta escenas en el baño y la taberna.

Impresionistas menos destacados son Pissarro y Sisley. El primero se intereso por la captación de las luces entre los arboles; el segundo, realizo paisajes serenos y tranquilos.

El gran artista impresionista español es el valenciano Joaquín Sorolla, pintor de escenas de playa, de albufera. En sus cuadros no se olvida de la figura humana, incluso aborda problemas de composición.

A partir de 1880, algunos pintores creen ya agotadas las creaciones del impresionismo. Así mismo, aparece un nuevo movimiento llamado puntillismo que se caracteriza por sustituir la pincelada larga por la corta, con puntos de color puro con contraste.

El postimpresionismo supone una recuperación del dibujo y de la captación no solo de la luz sino también de la expresividad de las figuras y de las cosas. Se tiende a plasmar los valores espirituales y la experiencia emocional. Destacan artistas como:
Cezanne, Gauguin y van Gogh.

Cezanne recupera el volumen gracias a la geometría, el dibujo y la definición de formas. En sus cuadros se potencia el primer plano y busca en la naturaleza las formas esenciales geométricas por lo que se considera a su pintura el arranque del Cubismo.

Gauguin destaca por el uso tan expresivo del color. En su obra la luz pierde importancia a favor del color plano, enmarcado por líneas negras. Tiene dos repertorios temáticos: el mundo exótico de Tahití y el primitivismo de Bretaña.

Van Gogh fue un apasionado del color. Su pincelada es sinuosa y espesa, los colores agresivos y contrastados y sus formas serpenteantes. Entre sus temas aparecen cipreses llameantes, edificios de líneas y girasoles. Es de origen holandés, sin embargo, aprendíó la técnica impresionista en parís. Durante sus primero años parisino realizo impresionistas como algunos paisajes de Provenza. En 1888 marcho a Arles donde realizo sus obras maestras. Cada vez su pincelada es más gruesa y oscura. En esta etapa destaca el autorretrato de la oreja cortada tras el incidente con Gauguin. En el hospital de Sant Remy pinto la seria de los cipreses, fiel reflejo de su inestabilidad. Fue en Auvers-sur-Oise donde pinto sus últimas obras antes de suicidarse en 1890.

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