06 Feb
Bloque 7. Estándar 79. Explica los elementos fundamentales del sistema político ideado por Cánovas
Tras la I República, se produjo el pronunciamiento del general Arsenio Martínez Campos en Sagunto, por el que se proclamó a Alfonso XII como nuevo rey. Con ello se inició en España el sistema político de la Restauración, una etapa que abarcó desde 1874 hasta 1923. El principal artífice intelectual de este sistema fue Antonio Cánovas del Castillo, quien se mostró contrario a los pronunciamientos y pretendía restablecer el régimen liberal moderado anterior a 1868, basado en la vuelta de los Borbones, una monarquía parlamentaria y una constitución —la Constitución de 1876— cuyo objetivo principal era lograr la estabilidad política y garantizar la gobernabilidad del país.
Dicha constitución establecía, entre otros, los siguientes principios:
- Una amplia declaración de derechos y libertades individuales (libertad de imprenta, de expresión, de asociación y de reunión).
- Soberanía compartida, en la que el rey desempeñaba un papel moderador por encima de los partidos políticos: ejercía la jefatura del ejército, designaba libremente al jefe de gobierno y no era responsable ante las Cortes. La función legislativa correspondía a unas Cortes bicamerales, con un Senado y un Congreso de los Diputados.
- Reconocimiento del catolicismo como religión oficial del Estado, lo que asignaba a la Iglesia un papel relevante en la educación.
- Tipo de sufragio no claramente definido. En la práctica se aplicó el sufragio censitario hasta que en 1890 el Partido Liberal de Sagasta implantó el sufragio universal masculino.
- Carácter centralista del sistema, que subordinaba ayuntamientos y diputaciones al control del gobierno y garantizaba la vigencia de las mismas leyes en todo el país.
Para Cánovas, la estabilidad se alcanzaba con un sistema de gobierno basado en el bipartidismo y en la alternancia en el poder de los dos grandes partidos dinásticos: el Conservador, liderado por Cánovas, y el Liberal, encabezado por Sagasta. Ambos renunciaron a los pronunciamientos como mecanismo para acceder al poder. Así, las fuerzas políticas se turnaron en el gobierno para evitar la intervención del Ejército, limitar la influencia del movimiento obrero y de las fuerzas nacionalistas, y asegurar la estabilidad institucional. Este procedimiento fue conocido como el turno pacífico o turnismo.
El turno pacífico tuvo varias consecuencias prácticas:
- Abstención generalizada, ya que el voto popular perdió valor real.
- Las elecciones se convirtieron con frecuencia en un artificio político: los partidos dinásticos repartían previamente los escaños, práctica conocida como encasillado.
- Cuando el acuerdo no funcionaba, se recurría al fraude electoral (pucherazo) mediante la compra de votos, el falseamiento del censo o incluso la violencia.
- El caciquismo fue clave para garantizar los resultados: los caciques eran personajes influyentes de la España rural que controlaban el voto en sus ámbitos.
El sistema de la Restauración permitió una relativa estabilidad política y favoreció el desarrollo industrial. Sin embargo, el Desastre de 1898, las huelgas y la creciente conflictividad social, junto con otras crisis, debilitaron el llamado «sistema canovista». Este proceso de deterioro culminó en 1923 con el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera, que supuso la ruptura del régimen establecido.
Bloque 7. Estándar 83. Resume el origen y evolución del catalanismo, el nacionalismo vasco y el regionalismo gallego
a. ¿A qué movimientos hacen referencia los textos y en qué contexto surgen? (0,5 puntos)
Ambos textos son fuentes primarias de carácter político. El texto de Enric Prat de la Riba, titulado La nacionalidad catalana y publicado en 1906, hace referencia al nacionalismo catalán. El texto de Sabino Arana, titulado Bizkaitarra y publicado en 1894, se refiere al nacionalismo vasco.
Los dos documentos se enmarcan en un contexto internacional de auge de los nacionalismos y en un contexto nacional de rechazo al centralismo del sistema político de la Restauración. Además, ambos hacen referencia a las regiones más industrializadas de España: Cataluña, con la industria textil, y el País Vasco, con la siderurgia. También cabe destacar el papel creciente de una burguesía que defendía posturas nacionalistas por razones políticas y económicas.
b. ¿Qué similitudes y diferencias existen entre ellos? (1 punto)
Similitudes:
- Ambos movimientos surgen en el contexto del Romanticismo tardío y del resurgimiento de identidades regionales.
- Tienen un carácter conservador en su origen y reivindican el particularismo lingüístico, cultural, institucional e histórico de sus respectivas regiones.
- Ambos generaron líderes y organizaciones políticas: en Cataluña, Enric Prat de la Riba y Francesc Cambó impulsaron la Lliga Regionalista (1901); en el País Vasco, Sabino Arana fundó el Partido Nacionalista Vasco (PNV) en 1894.
Diferencias:
- El catalanismo surgió, en gran medida, a partir de las transformaciones socioeconómicas de Cataluña a finales del siglo XIX: industrialización, aparición de una burguesía y el movimiento cultural de la Renaixença, que buscaba recuperar la lengua y la cultura catalanas (por ejemplo, las Bases de Manresa).
- El nacionalismo vasco se originó, en buena parte, como reacción a la pérdida de los fueros en 1876 tras las guerras carlistas. La fuerte inmigración asociada a la industrialización también modificó la sociedad vasca tradicional y reforzó la defensa de la lengua y la cultura vascas (euskera).
- Ideológicamente, desde sus orígenes el nacionalismo vasco tuvo corrientes más marcadamente antiespañolistas y sectores que defendieron la idea de la existencia de una «raza vasca» y la creación de un Estado vasco independiente. En Cataluña, en general, las aspiraciones se orientaron hacia una amplia autonomía dentro del Estado español.
- En cuanto al apoyo social, el catalanismo fue mayoritariamente urbano y contó con el respaldo de la burguesía industrial; el nacionalismo vasco tuvo un arraigo más rural y no contó inicialmente con el mismo apoyo de la burguesía industrial.
Otras manifestaciones regionales de carácter autonómico o independentista aparecieron en Galicia, Valencia, Aragón y Andalucía, entre otras regiones.
Bloque 7. Estándar 84. Analiza las diferentes corrientes ideológicas del movimiento obrero y campesino español, así como su evolución, durante el último cuarto del siglo XIX
A finales del siglo XIX, las condiciones de vida de obreros y campesinos en España eran precarias: jornadas laborales extensas, salarios escasos y deficientes medidas de higiene y seguridad en el trabajo. Inicialmente, las acciones de protesta se basaron en la lucha activa y en acciones de tipo ludista, con un movimiento que en muchos momentos fue considerado ilegal. En 1883, el Partido Liberal de Sagasta creó la Comisión de Reformas Sociales para estudiar las condiciones de la clase trabajadora y dar respuesta a sus reivindicaciones.
Durante la Restauración destacaron dos grandes corrientes ideológicas en el movimiento obrero: el marxismo-socialismo y el anarquismo.
- Federación Regional Española (FRE): creada en 1870 y adscrita a la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT). Fue ilegalizada en 1874 y, a partir de entonces, actuó en la clandestinidad. La FRE sufrió una profunda división entre marxistas y anarquistas que culminó con la expulsión de los marxistas; estos fundaron la Nueva Federación Madrileña como otra sección de la AIT, aunque tuvo una corta vida.
- Socialismo: en 1879, un grupo de obreros marxistas dirigidos por Pablo Iglesias fundó el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). La Ley de Asociaciones de Sagasta legalizó en la práctica el movimiento obrero y la libertad sindical, lo que permitió la celebración en 1888 del Congreso Obrero Socialista en Barcelona y la fundación del sindicato Unión General de Trabajadores (UGT). El socialismo defendía la participación política de los obreros mediante las elecciones, respetaba la propiedad privada y rechazaba los métodos violentos. Tuvo implantación notable en Asturias, Madrid y el País Vasco. El PSOE colaboró con fuerzas republicanas en diversas ocasiones y, a partir de 1905, obtuvo cargos municipales; en 1910 Pablo Iglesias consiguió escaño en el Congreso. El semanario El Socialista sirvió como órgano de expresión del partido.
- Anarquismo: introducido en España en 1868 por el italiano Giuseppe Fanelli, discípulo de Bakunin, y difundido con rapidez en Cataluña y Andalucía. El anarquismo actuó por vías diversas: desde la acción cultural (literatura y periodismo) hasta la acción directa y el terrorismo. Se dividió entre un sector sindicalista y moderado (anarcosindicalismo) y otro más radical, partidario de la «propaganda por el hecho» y de atentados, como los atribuidos a la supuesta Mano Negra en Andalucía en la década de 1880, la colocación de la bomba en el Teatro del Liceo de Barcelona o el asesinato de Cánovas del Castillo. Esta corriente fue duramente reprimida por las autoridades. Entre sus referentes destacan Anselmo Lorenzo y Federico Urales. Tras años de desorganización, en 1910 se fundó la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).
Como logros del movimiento sindical durante este periodo y las primeras décadas del siglo XX cabe señalar el reconocimiento del descanso dominical en 1904, el derecho a la huelga en 1909 y la jornada de ocho horas, lograda en 1919.

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