15 Abr
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Leopoldo Alas, Clarín, cuya obra más importante es La Regenta, que se sitúa en el límite entre Realismo y Naturalismo; José María de Pereda, autor de novelas como Peñas arriba o Sotileza;
Y Juan Valera, creador de Pepita Jiménez, novela epistolar que narra el amor con final feliz entre un joven seminarista y la prometida de su padre. La poesía realista cultiva dos líneas poéticas, la poesía filosófica, de tono discursivo donde se reflexiona sobre la sociedad, destacó Gaspar Núñez de Arce; y la poesía prosaica y antirromántica, se parodian los tópicos del Romanticismo, su máximo representante fue Ramón de Campoamor. El teatro realista apuesta por la representación de situaciones verosímiles próximas a la realidad del espectador. En España predominan dos subgéneros, la alta comedia compuesta por piezas de marco burgués con trama sentimental y final feliz, destacan
Manuel Tamayo y Baus con Un drama nuevo y José Echegaray con La duda;
Y el teatro social, donde pretende retratar con un ánimo realista los aspectos de su tiempo, sobresalen Joaquín Dicenta con Juan José, y Benito Pérez Galdós con Electra o La loca de la casa.
Benito Pérez Galdós constituye la cima del Realismo español, podemos destacar cuatro etapas, la primera con Episodios Nacionales, que son 46 novelas que relatan la historia de España; la segunda son novelas de tesis que plantean un conflicto ético o filosófico donde los personajes representan una idea determinada, La Fontana de Oro;
La tercera «Novelas españolas contemporáneas» que reflejaban la sociedad, Tormento, La desheredada y Fortunata y Jacinta;
Y de la cuarta, novelas idealistas donde desarrolla conflictos morales en Nazarín y Misericordia.
Leopoldo Alas, Clarín es el autor de la transición entre el Realismo y el Naturalismo, en su narrativa se aprecia la influencia de las tesis naturalistas. De sus novelas destacan Su único hijo y La Regenta, toma su nombre del apodo de la protagonista (Ana Ozores), casada con el regente de la ciudad donde vive (Vetusta). En La Regenta, se plantea una crítica a la alta sociedad y el enfrentamiento entre la burguésía y el clero; destacan tres personajes, Ana Ozores (la regenta)
, Fermín de Pas (magistral) que representa la catedral, y Álvaro Mesía, que representa el casino. Emilia Pardo Bazán defiende el Naturalismo propuesto por Zola, en una serie de artículos bajo el título de La cuestión palpitante.
Destacan novelas, cuentos y obras dramáticas como Los pazos de Ulloa o La madre naturaleza.
Literatura de fin de siglo: generación del 98 y Modernismo. Novela y teatro anterior a 1936. El Modernismo nace en Hispanoamérica en torno a 1880, preconizado por el autor cubano José Martí. Dentro del Modernismo tuvieron influencia al simbolismo, que buscaba la musicalidad, el uso de símbolos nacidos de la intuición del poeta, y la importancia del ritmo; el parnasianismo, que buscaba la belleza formal, ambientada en entornos exóticos y con una adjetivación exuberante; y por último el decadentismo. Los rasgos generales son la evasión en el espacio y tiempo, la recuperación de la fantasía, la musicalidad y sensorialidad, el preciosismo, la sensualidad y un interés por las raíces culturales hispanoamericanas. Destacó Rubén Darío, su obra poética constituye uno de los puntos más álgidos del Modernismo. De sus obras destacan Azul…
(1888) con poemas esteticistas de influencia parnasiana; Prosas Profanas (1896), combina temas superficiales con profundos e inexistenciales, el lenguaje es más complejo y recargado, e imperan la libertad creadora y el esteticismo; y Cantos de vida y esperanza (1905), aprecia un tono angustiado y humanizado, la expresión es más sobria y sencilla, y se reflexiónó sobre cuestiones como el paso del tiempo o el cansancio vital. La influencia del Modernismo hispanoamericano resulta evidente en la obra de autores como Manuel Machado o en la primera etapa de poetas como Antonio Machado o Juan Ramón Jiménez. En el Modernismo de Antonio Machado destaca su obra Soledades.Galerías.Otros poemas.
En sus obras destaca la poesía como diálogo, persigue captar el instante a través de la intuición del poeta y se emplean numerosos símbolos. El Modernismo de Manuel Machado, interesado por el folclore y literatura popular, su poesía está muy influida por el simbolismo. Destacan sus obras Alma y El mal poema.
El Modernismo de Juan Ramón Jiménez, dividido en 3 etapas: sensitiva, intelectual y suficiente o verdadera. Caracterizado por estos rasgos: empleo de símbolos modernistas, sentimientos de melancolía y angustia, búsqueda de una expresión musical y evocadora, y el predominio de temas emocionales expresados con cierta vaguedad. Destacan sus obras Almas de violeta y Arias tristes.
El desastre del 98 fue el detonante de una literatura crítica que pretendía aportar reflexiones sobre el atraso en el que estaba el país
Los autores, conocidos como generación del 98, es el llamado «Manifiesto de los tres» firmado por Pío Baroja, Ramiro de Maeztu y José Martínez Ruiz, Azorín. Los temas que trataban las obras eran España, el paisaje castellano y la reflexión existencial. Los rasgos formales que presentaban era la renovación del lenguaje literario, la sobriedad y naturalidad, la innovación del género novelístico y la revitalización del ensayo con autores como Ángel Ganivet, Ramiro de Maeztu, Unamuno o Azorín. La poesía del 98, cuya obra más destacada es Campos de Castilla, de Antonio Machado, destaca por la producción poética de Miguel de Unamuno, en obras como Romancero del destierro.
La poesía de Machado supone la evolución de la lírica desde el simbolismo de sus Soledades hacia la nueva estética y ética. Destacan estos motivos y composiciones: el amor y muerte, el paisaje castellano y la obra La tierra de Alvargonzález.
La novela del 98, la generación del 98 trajo consigo una renovación de la novela que coincidíó en el tiempo e intención con la revolución de técnicas literarias en la narrativa europea. Sus carácterísticas son: la pérdida de importancia del argumento, la inclusión de paisajes expositivos y argumentativos, juegos con el narrador y punto de vista, y una experimentación con el tiempo y ritmo narrativo. Miguel de Unamuno busca la renovación del género a través de la supresión de la fábula convencional y sustitución por el intento de captación de los hechos de en una amalgama. Las carácterísticas de la nivola son: la ausencia de fábula, trama sencilla, brevedad, importancia del diálogo, un carácter crítico y filosófico, y un interés por la intrahistoria. Sus novelas destacadas son Niebla, Abel Sánchez, La Tía Tula, que aborda temas como la maternidad, y San Manuel Bueno, mártir, que aborda temas como el problema de la fe o la religión. Los rasgos más sobresalientes de la novela de Pío Baroja son: la importancia de la acción, un pesimismo existencial, estilo sobrio y natural, un dominio de la descripción y agilidad del diálogo. De sus obras destacan Camino de perfección, La lucha por la vida y El árbol de la ciencia, novela que plantea un debate entre la acción y la reflexión. Las novelas de Azorín se caracterizan por un ritmo moroso y lento y ausencia de trama argumental. Entre los elementos más destacados están: el lenguaje, el tiempo y ritmo, y agresiones filosóficas y metaliterarias. De sus obras destacamos La voluntad, Don Juan y Doña Inés.
En el teatro encontramos un teatro comercial que goza del favor de espectadores. Destaca Jacinto Benavente con su obra Los intereses creados.
Encontramos el sainete y el teatro costumbrista cultivado por los hermanos Álvarez Quintero; la tragedia grotesca de Carlos Arniches en La señorita de Trevélez;
El atracón de Pedro Muñoz en La venganza de don Mendo;
Y el drama popular de los hermanos Machado en La Lola se va a los puertos.
Destaca el teatro renovador, un teatro intelectual como el de Unamuno en El otro;
Un teatro súper realista, destacó Azorín con Lo invisible;
Un teatro poético en verso o prosa como Las hijas del Cid;
Y el teatro de Jacinto Grau en El señor de Pigmalión.
El teatro de Valle Inclán está dividido en 5 grupos: el teatro simbolista, formado por piezas de estética moderna cómo El marqués de Bradomín;
Las farsas, dónde destaca La marquesa Rosalinda;
El teatro breve, destaca Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte;
Las tragedias donde presenta un mundo anclado en una Galicia y dominado por la violencia, irracionalidad y pasiones humanas, destacan Divinas palabras y Comedias bárbaras(Ágüila de Blasón);
Y por último los esperpentos, donde se practica la distorsión de la realidad y se emplean recursos como la degradación o la caricaturización. Destacan Martes de carnaval y Luces de Bohemia, obra en la que explica su teoría del esperpento deambulando por las calles de Madrid.
El novecentismo y la generación del 14: el ensayo, novela novecentista. Juan Ramón Jimenéz. Los autores de la generación del 14, en su afán de innovación intentaron alejarse tanto de los excesos frívolos del Modernismo parnasiano como del interior el paisaje y el mundo castellano propios del 98. Los rasgos del novecentismo son los siguientes: Racionalismo, se defiende la razón como un instrumento que ha de guiar al ser humano; europeísmo, se persiguió la modernización del país; intelectualismo, la literatura novecentista evita lo sentimental y anecdótico, persiguen el arte puro; elitismo, el arte verdadero, considerado minoritario; y, clasicismo, se vuelve la mirada hacia el mundo clásico. La voz poética más destacada del novecentismo es Juan Ramón Jiménez que evoluciona desde el Modernismo de su primera etapa hacia una mayor intimidad y complejidad intelectual. Su primer viaje a Estados Unidos donde contrajo matrimonio con Zenobia Camprubí, y la publicación de Diario de un poeta recién casado, marcaron el paso de su primera etapa sensitiva hacia dos nuevos periodos en su evolución literaria. En su etapa intelectual destacan los siguientes rasgos: desnudez, presencia del mar, temas trascendentales, espiritualismo, nueva métrica, y sus obras más destacadas fueron:
Eternidades y Piedra y cielo;
En su segunda etapa, la suficiente o verdadera destaca la obsesión por la muerte y eternidad, el misticismo poético, y la depuración verbal, emplea un lenguaje que dé cuenta de lo absoluto y trascendente de los temas; y sus obras más importantes de esta etapa fueron Animal de fondo, La estación total y Dios deseado y deseante.
La narrativa del novecentismo se caracteriza por su cuidado lenguaje, su minuciosidad estética y su marcado carácter intelectual. Las novelas de Gabriel Miró, consideradas como novelas líricas, se caracterizan por su dominio del lenguaje, por su rico estilo descriptivo y creación de atmósferas opresivas e intensas. Se pueden distinguir dos etapas: la etapa decadentista, con temas como el erotismo, amor o la enfermedad, con un estilo lírico y poético, y destaca su obra Las cerezas del cementerio; y la etapa novecentista, qué comienza con el anuncio de la futura publicación de El obispo leproso, hoy trata el paso del tiempo, el cambio, la rutina de la existencia y el espíritu crítico, con un estilo en el que destaca su lirismo, su preciosismo léxico y fragmentarismo, en obras como Nuestro padre san Daniel.
La etapa de transición, evoluciona a una novela intelectualizada y alejada del Realismo, publica su trilogía de las novelas poemáticas:
Prometeo, Luz de domingo y La caída de los limones
Y la etapa de los grandes temas, sus obras presentan conflictos universales del ser humano, recibe el nombre de novela intelectual o novela ensayo. Ayala aplica temas experimentales como el perspectivismo o el estudio del subconsciente. Hoy se aprecia también el profundo vitalismo, el sentido del humor con el que deforma la realidad con espíritu crítico. Son obras destacadas Tigre Juan y Belarmino y Apolonio.En los ensayos del novecentismo se aprecian todos los rasgos carácterísticos de este movimiento como su elitismo intelectual, su afán europeísta, su voluntad reformista y cientifismo. El escritor y filósofo José Ortega y Gasset fue uno de los principales ensayistas del novecentismo. Sus ensayos pueden clasificarse en 3 grandes grupos de acuerdo con el tema que abordan. El tema de la existencia y razón vital: ensayos filosóficos, se defiende el concepto de la razón vital, solo se pueden entender desde las circunstancias del yo, ampliamos nuestra visión de la realidad; los títulos destacados son El espectador y El tema de nuestro tiempo.
El tema del arte: ensayos literarios y estéticos, un arte que evita lo anecdótico y sentimental, el creador debe buscar la belleza y el goce estético, el arte es intrascendente y no debe imitar la realidad, el nuevo arte es minoritario; las obras que destacan son Ideas sobre la novela y La deshumanización del arte.
Y el tema de España: ensayos sociopolíticos, se defiende la necesidad de europeizar y modernizar el país; destacan Meditaciones del Quijote, España invertebrada y La rebelión de las masas.
Eugenio d’Ors Fue el autor de numerosos artículos que publicó bajo el seudónimo de Xenius, combinó con en sus escritos el catalán y castellano, y cultivó una forma personal de ensayo: la glosa. Sus glosas sus artículos ensayísticos breves e ingeniosos en los que reflexiona sobre diversas cuestiones culturales,
filosóficas y sociales, siempre con una perspectiva crítica y empleando recursos muy diversos, como la ironía, la inclusión de breves narraciones o la escritura aforística. Además de ser partidario de la importancia de la razón para entender el mundo que nos rodea, en sus ensayos defienden la vuelta al clasicismo y el afán de modernidad en obras como Nuevo glosario, Novísimo glosario y Tres horas en el Museo del Prado.
Otros ensayistas fueron Manuel Azaña, que escribíó estudios políticos para defender la necesidad de modernizar el país y crítica literaria; Américo Castro, reflexiónó sobre la importancia de la cultura judía y musulmana en la literatura e identidades españolas; Claudio Sánchez Albornoz, cultivó el ensayo histórico; Salvador de Madariaga, destacan sus ensayos históricos y de crítica literaria; y Gregorio Marañón que abordó temas como las relaciones entre sexos o análisis de conductas a partir de personajes históricos y literarios.
Otros poetas destacados de esta corriente son José Luis Hidalgo y Victoriano Cremer. La tendencia dominante en la época de los 50 es la poesía social, que se concibe como una herramienta capaz de transformar la realidad política y social. Destacan Blas de Otero que fue uno de sus mayores artífices (Pido la paz y la palabra)
, Gabriel Celaya (Cantos Íberos)
Y José hierro que ha sido incluido también en la poesía social con obras como Quinta del 52.
Hoy bajo el nombre de generación del 50 encontramos autores como Ángel González (Palabra sobre palabra)
, Gil de Biedma (Las personas del verbo)
, Claudio Rodríguez, José Ángel valente o Agustín Goytisolo, para los que el eje de La poesía es la preocupación ética por el ser humano y sistemas son el paso del tiempo, la infancia, la amistad o el amor. Los novísimos o generación del 70 son representantes de una nueva renovación estética y comparten la necesidad de buscar la originalidad y alejarse del tono conversacional. Destacan Pérez Gimferrer (Arde el amor), Félix de Azúa y Antonio Martínez Sarrión.Los rasgos comunes a la poesía de finales del Siglo XX son la rehumanización y recuperación del yo, el afán de comunicación, la renovación lingüística, el humor y la ironía, la recuperación del compromiso, la influencia del Realismo sucio, la meta poesía o el cine. Encontramos varias tendencias entre ellas, la poesía de experiencia (Luis Alberto de Cuenca), el neo Surrealismo (Blanca Andreu), la poesía del silencio (Amparo Amorós) y poesía épica o coral (Julio Llamazares). Con respecto al teatro, esta época está marcada por la desaparición de los autores más innovadores de la etapa anterior y por la censura que afectó al texto teatral y a la representación, que impidieron la entrada de innovaciones dramáticas.
Destacaron dos tendencias: la comedia burguesa y el teatro de humor. En cuanto al teatro cómico o de humor encontramos la obra de Jardiel Poncela (Eloisa está debajo de un árbol)
, y Miguel Mihura con Tres sombreros de Copa.
En los 50 se gesta una nueva concepción del teatro, que abandona el tono ligero, renuncia a la evasión imaginativa y falsa idealización. Con el estreno en 1949 de Historia de una escalera, de Antonio Buero Vallejo, nacíó el drama realista. A ellos se une José Martín Recuerda o Carlos Muñiz. Buero Vallejo es el mayor representante de la tragedia moderna española. En sus obras aúna Realismo y simbolismo. En los años 70 triunfó el teatro representado por una nueva comedia burguesa, el teatro comercial, que llega al más alto grado de evasión posible con autores como Alfonso Paso (Sentencia de muerte)
, y Antonio Gala, que se dio a conocer a partir de los años 70 con obras como Anillos para una dama.
A partir de los años 70 surge un teatro experimental que busca la experimentación formal y cauces dramáticos diferentes. Fernando Arrabal influido por el teatro de la crueldad, denominado teatro del pánico, caracterizado por la confusión, el humor, el terror y los elementos surrealistas del lenguaje. Sus temas son la sexualidad, religión, política, amor y muerte (Pic-Nic)
. Francisco Nieva aborda los dramas colectivos que atormentan al ser humano (culpa, egoísmo, odio y envidia). El teatro independiente surge a finales de los 70, supone el rechazo del teatro conservador. Destacan Els joglars y Els comediants que, son obras de autor o creación propia, Han llevado a cabo una síntesis entre lo experimental y popular. En el teatro posterior a 1975 conviven formas y tendencias diversas, la mayoría de los autores coinciden en su afán por conciliar un lenguaje propio con la necesidad de atraer al público. Abarcan temas como lo marginal, El racismo y la visión negativa de la sociedad. Se han creado nuevas instituciones como la compañía Nacional de Teatro clásico. Perviven corrientes como la comedia burguesa, el drama sentimental, el drama poético, el drama realista, el teatro neo vanguardista y los grupos independientes. Por otro lado ha surgido un nuevo teatro formado por autores que han llegado a los escenarios tras la dictadura con voces muy diversas: simbolistas (Carmen Resino);
autores de síntesis, de gran apego a las formas realistas y afán comunicativo; autores de los 90, en quienes lo social y lo existencial conviven con lo mateatral (Dulce Chacón) o el teatro último, que incorpora otros lenguajes como el del cine, la televisión o el Internet (Itziar Pascual o Ignacio García May).
La experiencia amorosa reaparece en su trayectoria en títulos como Cien sonetos de amor.
La novela realista, evoluciona desde el Realismo y regionalismo de las primeras décadas hacia fórmulas innovadoras que supieron combinar los hallazgos de La Vanguardia con el sustrato cultural americano y acabaron desembocando en el que es llamado boom narrativo de los 60. Predominó la narrativa realista y regionalista, cuyos rasgos más carácterísticos son un marco natural autóctono, que permite trazar un retrato crítico de las circunstancias de sus gentes; novelas de tesis, donde ofrece una conclusión cerrada; el Realismo posee intención alegórica: los espacios y personajes elegidos se convierten así en símbolos de cuanto se pretende denunciar; hay diversas tendencias. Destacan varios tipos de novela: novela de la tierra, la naturaleza es un protagonista más, su exuberancia se opone a su voluntad del ser humano, que ha de enfrentarse al entorno que le rodea y que acaba derrotándole, el tema central es el conflicto entre civilización y barbarie, destaca Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos; las novelas de la Revolución Mexicana, reforma de la propiedad de la tierra es el tema de este ciclo de novelas de contenido político y social; las novelas indigenistas, narrativa de denuncia donde se condena la opresión de indígenas y la situación de pobreza y marginación, los protagonistas se presentan desde una óptica idealizadora;
y las novelas gauchescas, retoma la figura del gaucho, hombre de los vaqueros de las llanuras argentinas, denominados como jinetes valerosos, nómadas, solitarios y con un sólido código moral. La novela del boom, influenciada de las ideas de La Vanguardia y cansancio del Realismo llevaron a los escritores a experimentar con las tendencias narrativas rompiendo así con el universo novelístico tradicional. Esta ruptura afectó a la noción de la realidad, hasta el punto de que surgíó el llamado Realismo mágico, donde se juntan los elementos fantásticos y cotidianos. Los rasgos son: ruptura del concepto tradicional de realidad, literatura y metal literatura, rechazo de la linealidad, polifonía narrativa y temas universales. Destacan: Miguel Ángel Asturias con El señor Presidente;
Jorge Luis Borges, autor de poesía, relatos y ensayos, es la figura más influyente, trata temas complejos, universos fantásticos y fuentes muy diversas, destaca El Aleph;
Alejo Carpentier, lucha entre civilización y barbarie con Los pasos perdidos, y confronta el mundo europeo e hispanoamericano; Juan Rulfo, con Pedro Páramo, cuenta el regreso de Juan preciado a un pueblo deshabitado y lleno de fantasmas del pasado. Durante los años 60 surgíó un grupo de jóvenes narradores cuyas novelas fueron recogidas con entusiasmo por lectores de todo el mundo. El llamado boom de la literatura hispanoamericana no fue solo protagonizado por los escritores emergentes, sino que la obra de estos suscitó también el interés del gran público por los novelistas de la generación anterior. Sus carácterísticas son: pervivencia del Realismo mágico, afán crítico, voluntad de estilo, experimentación y auge del relato. Destacan los novelistas: Ernesto Sábato, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa. Ernesto Sábato, hoy se caracteriza por sus inquietudes filosóficas y existenciales en obras como El túnel.
Julio Cortázar, plantea estructuras y lingüísticos innovadores, la autenticidad de la vida y de la literatura, el ejemplo es Rayuela, novela emblemática del boom. Gabriel García Márquez, sus rasgos principales son la inclusión de anécdotas personales, el interés por la historia de Colombia, y la presencia de ciertos modelos y referentes culturales que inspiran el estilo y la escritura del novelista. Su obra Cien años de soledad, relata la historia de sucesivas generaciones de los Buendía, marcadas por la repetición tanto de nombres como de personalidades y errores.
Mario Vargas Llosa ofrece una mirada crítica a la realidad social y política; sin renunciar a la experimentación en los modos y formas de relato. Destacan La ciudad y los perros y La fiesta del Chivo.
El misterio de la cripta embrujada es una novela escrita por Eduardo Mendoza y pertenece a la novela de transición, puesto que se escribíó en 1978, y además está ambientada en aquella década. La obra pertenece al subgénero de la novela policíaca, pero lo trasciende, ya que en el fondo subyace la crítica social y se trata de un esbozo irónico y despiadado de la sociedad del momento, este es 1 de los escritos más importantes de Eduardo Mendoza autor de La verdad sobre el caso Savolta (1975), hola obra que tuvo gran influencia en la narrativa posterior. La trama, situada en la Barcelona posfranquista, relata la sospechosa desaparición de una niña de un Colegio de madres lazaristas, hecho que lleva la policía dejar el caso en manos de un hombre internado en un psiquiátrico. Este escrito muestra cómo era la España de esa época mientras que critica el excesivo poder de los ricos. También hay que resaltar el humor negro que destila, entremezclado con la ironía y el sarcasmo; la corrupción; el lenguaje estándar vulgar y que la narración en primera persona es lineal con retrospecciones. El narrador a su vez es el protagonista, quién miente y engaña para su propio beneficio, lo que recuerda a la novela picaresca. El protagonista incluso podría considerarse como un antihéroe, pues asemeja la figura de Don Quijote. Resulta interesante la sencillez de la narración, ya que gracias a ella la historia es fácilmente comprensible. Así mismo, es sorprendente la ausencia del nombre del personaje principal. Hoy todo ello dota de gran originalidad a la obra y nos permite adentrarnos en la sociedad de la época mediante una farsa burlesca y una sátira moral y social, que tiene sus raíces últimas en las picaresca y en el modelo cervantino.

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