26 Feb
Conocimiento y verdad contra interpretación
Entre los elementos lingüísticos que permiten construir mundos artificiales podemos señalar:
- El término «yo»: el sujeto individual es una pluralidad de fuerzas y una diversidad de personajes que se suceden o coexisten.
- La gramática del verbo ser: verbo que parece hablar de la esencia de las cosas; fomenta la idea de la existencia de entidades con rasgos permanentes, de sustancias.
- La estructura sujeto-predicado: es necesaria para que un juicio tenga sentido.
- Polisemia y sinonimia: mediante la razón lógica y el lenguaje gramatical, el mundo reduce su complejidad, se vuelve más calmado, más sosegado. Podemos sobreponernos al exceso de realidad, al devenir caótico, pero no alcanzamos ninguna otra realidad, sino un mundo fabulado a nuestra medida.
Estos pensadores son unos seres cobardes que vienen en el autoengaño. Las ilusiones metafísicas no aumentan nuestro conocimiento del mundo, pero nos ayudan a adaptarnos a él y nos consuelan en nuestros fracasos de adaptación. Tienen valor adaptativo: son soluciones locales para vivir más tranquilos, más confiados, de manera agraria.
La verdad es la fe o la necesidad de creer en algo permanente y eterno. El ser humano no busca por naturaleza el saber. No hay hechos, solo interpretaciones. No tenemos medida de percepción correcta.
Una interpretación cuenta al menos con tres influencias subjetivas:
- Aparato sensorial: las percepciones mismas son ya juicios de valor; se establecen en base a la utilidad o el prejuicio, lo agradable o lo desagradable, para el cuerpo que percibe.
- Vivencias: lo que ya hemos experimentado, lo experimentado por nuestros antepasados.
- Impulsos: pulsiones, afectos, instintos.
Nietzsche dice que el que busca la verdad es porque es su voluntad de poder. Con Nietzsche, la cuestión de la verdad se planta en términos de salud. No es la verdad o falsedad de los juicios lo que importa, sino saber hasta qué punto el juicio sobre la verdad favorece la vida, conserva la vida. Su filosofía se sitúa más allá de la verdad.
El perspectivismo
Conocer es una valoración hecha desde una determinada perspectiva que indica lo que es útil o perjudicial para ese centro de fuerza vital que es cada individuo. Son nuestras necesidades las que interpretan el mundo.
- Lo importante es aprender a moverse sin un criterio absoluto de verdad.
- La carencia de las verdades metafísicas equivale a la carencia de un único sentido.
- El mundo metafísico no es que sea falso; es solo la interpretación de los enfermos, el mundo en el que necesitan creer.
- El «mundo verdadero» se inventa para hacer buena una sola perspectiva, pero esto implica encubrir una mentira, actuar de mala fe.
- El todo es la totalidad de las perspectivas. No hay un mundo verdadero-metafísico sino un pluriuniverso de interpretaciones, y todas válidas.
La perspectiva, la pluralidad interpretativa, permite pregonar de nuevo las diferentes experiencias vitales que todo concepto de verdad tiene como función recubrir.
El nihilismo, la muerte de Dios y el superhombre
El nihilismo pasivo
Desvalorización de los grandes valores tradicionales: todo estará perdido, todo invadido por el pesimismo. La cultura occidental está enferma y esta enfermedad tiene un nombre: nihilismo. El nihilismo (nihil = nada) es la profecía que Nietzsche lanza sobre el futuro de Occidente. Es el resultado final de la lógica de nuestros grandes valores e ideales: el rostro de una decadencia fisiológica.
El nihilismo activo. La muerte de Dios
Para explicar el tránsito del nihilismo pasivo al superhombre, Nietzsche utiliza la metáfora de la triple metamorfosis:
- El camello, símbolo de obediencia ciega, ejemplo de sacrificio y de humillación. Es el que ha llevado a Occidente hacia el nihilismo pasivo. Ha de ser eliminado y para eso el camello habrá de transformarse en león (el camello no sabe decir que no).
- El león es el gran negador, el crítico, el destructor. El león simboliza el nihilismo activo que acaba con Dios y todos sus sucedáneos (el león solo sabe decir que no). La muerte de Dios es la muerte de una cultura. El león está lleno de odio hacia el camello y todo su pensamiento se dirige a devorarlo.
El tránsito hacia el superhombre
El tema es ahora el mono. Lo que le hace original a Nietzsche es el vincular este diagnóstico al concepto de superhombre y elaborar una alternativa al fracaso de la cultura occidental.
¿Quién es el superhombre?
La metamorfosis culmina en el niño como último paso. Representa al ser libre que no lucha ya contra nada, sino que disfruta su propia existencia (el niño solo sabe decir que sí). Su modo de vida está entregado al azar y al destino. Vive para jugar y es libre.
Übermensch es el suprahumano: el superhombre, el que va más allá de lo que hasta ahora los occidentales han llamado humano. Su modo de hacerse corresponde con:
- Moral > moral de señores.
- Conocimiento > perspectivismo.
- Voluntad de poder > potencia máxima.
- Vida > ascendente, activo.

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