26 Feb
Dinámica demográfica migratoria: los movimientos migratorios en España
En la dinámica migratoria destacan las migraciones exteriores, las migraciones interiores y los movimientos inmigratorios de los últimos años.
Las migraciones exteriores permitieron la reducción de la presión demográfica y en el mercado laboral, y posibilitaron la entrada de divisas. En cambio, los costes demográficos supusieron la pérdida de población joven en las regiones emisoras, lo que provocó el envejecimiento de la población y la caída de la fecundidad. Han sido dos las principales:
- Emigración a ultramar hacia países latinoamericanos: fue importante durante la primera mitad del siglo XX y estuvo protagonizada por campesinos gallegos, asturianos y canarios.
- Emigración a Europa: fue muy intensa entre los años 1960 y 1970. La necesidad de mano de obra en países como Francia, Alemania o Suiza, junto con el excedente demográfico y las deficientes condiciones económicas y sociales reinantes en España, impulsaron nuevas oleadas de emigrantes hacia Europa. Andalucía y Galicia fueron las comunidades más afectadas hasta la crisis del petróleo de 1973.
Las migraciones interiores han sido las causantes de fuertes desequilibrios en la distribución de la población. En consecuencia, han propiciado la aparición de zonas de fuerte concentración poblacional frente a la desertización demográfica de otras. Presentan dos etapas:
- Primera etapa (siglo XIX hasta 1950): tiene como focos principales Cataluña, Madrid y País Vasco (industrialización). Sin embargo, la cuantía de los desplazamientos no fue muy importante y se vio frenada por la Guerra Civil.
- Segunda etapa (desde mediados del siglo XX hasta la actualidad): está marcada por el éxodo rural de los años 60 y 70. Se produjo un gran trasvase de población desde las áreas rurales más atrasadas del interior peninsular, Galicia y Andalucía —que liberaron mucha mano de obra debido a la mecanización del campo— hacia las áreas industriales (eje del Ebro y Madrid) y turísticas (eje del Mediterráneo) más desarrolladas. A partir de 1975 este proceso decayó debido, fundamentalmente, a la crisis industrial y a los procesos de reconversión del sector.
Finalmente, España ha pasado de ser un país de emigrantes a ser un país de inmigración en muy pocos años. Entre 1989 y 1998 el crecimiento de la inmigración fue muy rápido, aunque apenas representaba el 1% de la población total española, porcentaje inferior al de otros países de la UE.
- El colectivo de extranjeros residentes en España comprende una gran variedad de situaciones: extranjeros nacionalizados, trabajadores, estudiantes, asilados y refugiados. Se define como inmigrante irregular a todo extranjero que no tiene en regla su situación de residencia en España. Para legalizar su situación y conocer su número, se han realizado programas de regularización desde que se aprobó la Ley de Extranjería en 1985.
- Este colectivo está compuesto en general por personas jóvenes, de sexo mayoritariamente masculino, que se emplean en trabajos como la agricultura, la construcción, el servicio doméstico, la hostelería y la venta ambulante. Proceden de zonas como el norte de África (Marruecos, Senegal o Sáhara), América Latina (Perú, Ecuador, Bolivia o Argentina) y el este de Europa (Rumanía o Bulgaria).
- Se asientan en las zonas económicas más dinámicas por el turismo, la industria o los servicios (Mediterráneo, Madrid y grandes núcleos urbanos).
Estructura o composición de la población
Demográficas: composición por sexo y edad
La sex ratio o relación de masculinidad mide la relación entre hombres y mujeres. Actualmente se encuentra en el 96%. La diferencia entre sexos se debe a la supermortalidad masculina y al efecto de las inmigraciones.
Con respecto a la composición por edad, España presenta una tendencia al envejecimiento (más del 17% de mayores) y reducción de la población joven. Las regiones con población más joven son Andalucía, Murcia y Canarias; las más envejecidas, Aragón, Castilla y León y La Rioja. La composición de la estructura por sexo y edad se observa en la pirámide de edades:
- 1900: característica del antiguo régimen demográfico, con altas tasas de natalidad y baja esperanza de vida, como consecuencia de las altas tasas de mortalidad.
- 1950: se aprecia una base más reducida porque se redujeron los nacimientos durante la Guerra Civil.
- Décadas de 1960 y 1970: presentan como principal característica el «baby boom» y la entrada en la fase de transición demográfica.
- 1991: la reducción de la base muestra el descenso de la fecundidad a partir de 1977 y la consiguiente adopción de un modelo demográfico moderno propio de los países desarrollados, caracterizado por bajas tasas de natalidad y mortalidad.
- 2008: la pirámide consolida este proceso y sus efectos, sobre todo el aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población española.
Económicas: profesión, actividad, paro
La economía de un país y su estabilidad política y social dependen en gran medida de los porcentajes de ocupación laboral y de desempleo de su población. Esta información se recoge hoy en la Encuesta de Población Activa (EPA).
La fuerza de trabajo o población activa ha ido aumentando desde 1900, siendo especialmente importante desde 1981 por el peso de la población adulta y por la incorporación de la mujer al mundo laboral. En el año 2000 la tasa de actividad estaba en el 54,3%.
Según las comunidades autónomas, las de mayor tasa de actividad son Cataluña, Canarias, Baleares, Madrid, Murcia, Navarra, La Rioja y País Vasco. Por el contrario, las más bajas destacan en Asturias, las dos Castillas, Cantabria, Extremadura y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. La tasa de actividad española es una de las más bajas de la UE.
Por sectores económicos, el país ha sufrido un profundo cambio en el siglo XX. La característica más sobresaliente ha sido la progresiva tercialización de la población española y las permanentes y estructurales altas tasas de paro o desempleo.
Los problemas demográficos
El futuro demográfico en nuestro país presenta dos problemas fundamentales:
- Bajo crecimiento natural: el crecimiento natural de la población es muy bajo, sólo mejorado por la llegada de inmigrantes en las últimas décadas. Esto significa un progresivo envejecimiento de la población española que presenta consecuencias diversas, casi todas ellas negativas: incremento de los recursos sanitarios y hospitalarios, mayor demanda de servicios sociales, aumento del coste de las pensiones, reducción de la población activa, subida de impuestos y dificultades para mantener el Estado del Bienestar, entre otras.
- Altas tasas de desempleo: el fenómeno afecta desigualmente a las comunidades autónomas, estando Andalucía entre las de mayor porcentaje. Afecta a activos del sector agrario y de la construcción y, en mayor medida, a las mujeres que a los hombres. Dentro de la UE, España es el país con la tasa de desempleo más alta (en torno al 25%).

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