26 Ene

El Sexenio Revolucionario (1868-1874)

La Revolución Gloriosa y el Gobierno Provisional

El desprestigio del régimen de Isabel II llevó a progresistas y demócratas a firmar el Pacto de Ostende (1866), cuyo objetivo era destronarla. En septiembre de 1868 estalló la Revolución Gloriosa con el pronunciamiento de Topete en Cádiz, apoyado por Prim y Serrano. La crisis económica, social y política provocó levantamientos populares y la formación de juntas revolucionarias. La victoria de Serrano en Alcolea forzó el exilio de Isabel II y el triunfo de la revolución.

Tras la revolución se formó un Gobierno Provisional presidido por Serrano, con Prim como figura principal. Se reconocieron amplias libertades, se implantó el sufragio universal masculino, se inició una nueva desamortización y se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes, ganadas por la coalición revolucionaria.

La Constitución de 1869 y el Reinado de Amadeo I

La Constitución de 1869 fue la más democrática del siglo XIX. Proclamaba la soberanía nacional, establecía una amplia declaración de derechos y la división de poderes, con una monarquía constitucional de poder limitado. Serrano fue nombrado regente y Prim jefe de Gobierno.

Elegido como rey Amadeo I de Saboya, su reinado estuvo marcado por la inestabilidad política y la falta de apoyos, agravadas por el asesinato de Prim. Amadeo tuvo que enfrentarse a la oposición republicana, carlista y alfonsina, así como a la Tercera Guerra Carlista, la guerra de Cuba y la conflictividad social. Ante esta situación, abdicó en 1873.

La Primera República (1873-1874)

Proclamada la Primera República, se sucedieron cuatro presidentes en un breve periodo:

  • Figueras: Convocó elecciones constituyentes, ganadas por los federalistas.
  • Pi y Margall: Intentó implantar una república federal, pero dimitió ante la guerra carlista y la insurrección cantonal.
  • Salmerón: Reprimió el cantonalismo y dimitió por motivos de conciencia.
  • Castelar: Gobernó de forma autoritaria, perdió el apoyo parlamentario y dio paso al golpe de Estado del general Pavía, que disolvió las Cortes.

Se instauró entonces una dictadura republicana presidida por Serrano. Finalmente, la restauración monárquica se produjo en 1874 con el pronunciamiento del general Martínez Campos en Sagunto, que proclamó rey a Alfonso XII, poniendo fin al Sexenio Revolucionario.

El Proceso de Independencia de las Colonias Americanas y el Legado Español

Causas y Contexto

El proceso de independencia hispanoamericano estuvo influido por la Independencia de Estados Unidos, la Revolución Francesa, las guerras napoleónicas y las ideas liberales, especialmente las recogidas en la Constitución de 1812 y la posterior reacción absolutista de Fernando VII.

La sociedad colonial estaba fuertemente jerarquizada por criterios étnicos: una minoría criolla y española concentraba el poder económico y social, mientras que mestizos, indígenas y esclavos constituían la mayoría de la población, sometida a duras condiciones de vida. Las reformas borbónicas habían reducido el poder político de los criollos, excluidos de los principales cargos administrativos, reservados a peninsulares.

La Guerra de la Independencia provocó un vacío de poder que favoreció la creación de Juntas en América, otorgando mayor autonomía a los territorios. La Constitución de 1812 no satisfizo las demandas criollas, especialmente en cuestiones como la abolición de la esclavitud. A ello se sumaron causas económicas, como las limitaciones comerciales impuestas por la metrópoli, que chocaban con los intereses del liberalismo económico defendido por los criollos.

Desarrollo del Proceso Independentista

El proceso independentista se inició con la formación de Juntas y la aparición de dos bandos: patriotas e integrantes del ejército realista. Tras una primera fase de rebeliones, la restauración absolutista de Fernando VII y el envío de tropas intensificaron el conflicto. Destacaron las campañas de San Martín y O’Higgins en Chile, las victorias de Simón Bolívar en la Gran Colombia, la independencia de México liderada por Iturbide y la liberación de Perú.

La derrota definitiva de los realistas en Ayacucho consolidó la independencia americana. Tras ello, España solo conservó Cuba, Puerto Rico y Filipinas hasta 1898.

El Legado Español en América

El legado español en América fue profundo. La colonización provocó un fuerte impacto demográfico en la población indígena y el surgimiento de una sociedad mestiza organizada en castas, con predominio de los criollos. Se implantaron sistemas como la encomienda, se produjo un importante intercambio de productos agrícolas y ganaderos entre ambos continentes y se difundieron la lengua castellana, la religión cristiana y una educación de modelo europeo. Pese a la desestructuración del mundo indígena, la pervivencia de tradiciones autóctonas dio lugar a una notable diversidad cultural.

El Reinado de Carlos IV y la Guerra de la Independencia (1788-1814)

La Crisis del Antiguo Régimen y la Invasión Francesa

El reinado de Carlos IV (1788-1808) supuso el inicio de la crisis del Antiguo Régimen en España, agravada por la Revolución Francesa y por problemas internos como el endeudamiento, las malas cosechas y la inflación. El rey apartó a los ministros ilustrados y delegó el poder en Manuel Godoy.

Tras la ejecución de Luis XVI, España entró en guerra contra Francia (1793-1795), siendo derrotada y firmando la Paz de Basilea, lo que la subordinó a Francia mediante los Tratados de San Ildefonso. La alianza con Francia llevó al enfrentamiento con Gran Bretaña y a la derrota naval de Trafalgar (1805), aumentando el descontento social y político.

El Tratado de Fontainebleau (1807) permitió la entrada de tropas francesas en España para atacar Portugal, pero estas comenzaron a ocupar el territorio. En 1808, el Motín de Aranjuez forzó la destitución de Godoy y la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando VII. Napoleón aprovechó la crisis dinástica y, tras las abdicaciones de Bayona, entregó la Corona a su hermano José I, cuyo gobierno fue considerado ilegítimo.

Desarrollo de la Guerra de la Independencia (1808-1814)

El levantamiento popular del 2 de mayo de 1808 en Madrid marcó el inicio de la Guerra de la Independencia.

La guerra se desarrolló en tres fases:

  1. Primera Fase (1808): Destacaron las victorias españolas, especialmente la batalla de Bailén, que obligó a José I a abandonar Madrid. Surgieron Juntas locales y provinciales, culminando en la Junta Suprema Central, que asumió la soberanía y reconoció a Fernando VII.
  2. Segunda Fase (1808-1812): Napoleón intervino directamente, logró importantes victorias y ocupó gran parte del país, salvo Cádiz, donde se reunieron las Cortes y se aprobó la Constitución de 1812. La resistencia continuó mediante la guerra de guerrillas.
  3. Tercera Fase (1812-1814): La retirada de tropas francesas por la campaña de Rusia permitió las victorias angloespañolas, lideradas por Wellington. El Tratado de Valençay (1813) devolvió el trono a Fernando VII, que regresó en 1814.

Tras la guerra, España quedó devastada económica y socialmente, y profundamente dividida entre absolutistas y liberales.

Reinos Cristianos: Reconquista y Organización Política

Fases de la Reconquista

La Resistencia cristiana se inició tras la batalla de Covadonga (722) con el Reino de Asturias. Posteriormente, se crearon condados francos (Pamplona, Aragón, Barcelona) y el avance se dirigió hacia el Duero, trasladándose la capital a León.

Hitos clave de la expansión:

  • Siglo XI: Con la fragmentación califal, Alfonso VI conquistó Toledo (1085). Los almorávides respondieron (Sagrajas, 1086).
  • Siglo XII: Zaragoza (1118) fue tomada por Aragón; surgieron los reinos de Castilla y Portugal.
  • Expansión Decisiva: La victoria cristiana en Navas de Tolosa (1212) abrió la expansión decisiva, con el avance castellano por el Guadiana y el Guadalquivir.
  • Conclusión: El proceso concluye con la capitulación de Granada (1492).

Organización Política

Los sistemas de gobierno se basaban en concejos locales, condes regionales y reyes asesorados por la Curia Real. En León, en 1188 (fecha de las primeras Cortes), nacieron las Cortes con presencia burguesa para asesorar y votar impuestos.

Sociedad, Economía y Cultura de los Siglos XVI y XVII

Economía y Sociedad

En el siglo XVI, el mantenimiento del imperio colonial generó un fuerte desgaste financiero, sostenido principalmente por Castilla y por los metales americanos.

En el siglo XVII se produjo una crisis demográfica, económica y social en Europa: las guerras redujeron la población, la expulsión de los moriscos provocó la pérdida de mano de obra agraria, y la agricultura, la ganadería, la industria y el comercio se vieron afectados por la crisis climática y la competencia extranjera. La sociedad se mantuvo organizada en estamentos.

Cultura y Religión

Culturalmente, el siglo XVI estuvo marcado por el Renacimiento y por la Reforma protestante iniciada por Lutero, que rompió la unidad religiosa europea y dio lugar a las guerras de religión, destacando la Guerra de los Treinta Años.

La respuesta de la Iglesia católica fue la Contrarreforma, definida en el Concilio de Trento. En este contexto surgió el Barroco, vinculado a la Iglesia y la monarquía. En España destacó el Siglo de Oro, con figuras relevantes en literatura y pintura.

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