26 Ene

Errores frecuentes al hablar en público y cómo corregirlos

1. Creer que ya sabemos hablar en público

No sabemos hablar en público porque nuestro público es siempre diferente, el tema a tratar es distinto y existen otros muchos factores que hacen de cada charla algo único. El error reside en pensar que, como sabemos expresarnos, hemos estudiado la lección, tenemos buena vocalización, nuestra capacidad de improvisación es altísima y disponemos de una gran confianza en nosotros mismos, ya sabemos hablar en público. La confianza está bien, pero el exceso puede llevarte a la prepotencia, a olvidar a quién y de qué estamos hablando y, por lo tanto, a cometer graves errores.

2. No ensayar ni practicar

No es necesario ensayar: este es un error muy común nacido del exceso de confianza. Siempre hay que practicar lo que vamos a decir, probar nuevas formas y mejorar. No menosprecies nunca a la audiencia.

3. No saberse la lección

Pensar que, como eres experto en el tema, no necesitas estudiar es un craso error. Siempre habrá alguien entre el público que sepa más que tú, siempre. Deberás estar al día, tener actualizados los datos y conocer las teorías vigentes.

4. No tener un guion y un esquema

Por muy claro que lo tengamos nosotros, por mucho que dominemos el tema o por muy estructurado que creamos tenerlo, el oyente puede perderse fácilmente. Por ello, tenemos que considerar todos los factores que pueden intervenir en su concentración y atención.

5. No centrarse en la audiencia: piensa en quien te va a escuchar

Estructura tu discurso. Reflexiona y deja por escrito lo que quieres transmitir. Busca objetivos. Haz un índice y, cuando lo hayas hecho, quita los subíndices o apartados. Simplifica. Deja los mínimos temas posibles. Organiza la parte teórica de la práctica. Calcula la duración y deja algo de tiempo para posibles preguntas.

6. No ser empático

¿Quiénes son? ¿Qué quieren? ¿Qué buscan? ¿Qué saben? ¿Cómo actúan? ¿Qué necesitan? Hay muchas más preguntas, señoría, pero te las tendrás que hacer tú mismo.

7. Olvidarse de escuchar

No pretendas que cada vez que hables todo el mundo asienta y te tenga en un altar. Para evitar este error, mira a la audiencia; ya sean dos o dos mil, mira. Escucha, percibe su energía, siente si se mueven, cómo respiran y qué te transmiten. Tu charla deberá amoldarse a ellos, y no ellos a ti. Hablar en público es hablar para un público, no para ti.

8. Abusar de lo que sabemos que hacemos bien

Cualquier recurso que dominemos no debe ser objeto de un uso excesivo. El equilibrio es fundamental para mantener el interés.

9. No tener un objetivo claro

Deberías marcarte un objetivo principal y unos objetivos secundarios. Por ejemplo, en el caso de un comerciante, su objetivo principal debe ser vender; sus objetivos secundarios podrían ser afianzar la marca, presentar nuevos productos o darse a conocer al cliente. Teniendo los objetivos claros, podrás elaborar un buen discurso, perfectamente estructurado, y dominar el arte de hablar en público.

10. No utilizar el mismo lenguaje que tu audiencia

Cuidado con el lenguaje técnico. La audiencia transmite una energía y debes amoldar tu forma de ejecutar el discurso habiéndote impregnado de dicha energía. Si no lo haces, desconectarán.

11. Interpretar la partitura a nuestro antojo

Básicamente, se trata de ritmo. Los tiempos son el resultado del ritmo. Si eres lento, el discurso se alargará y probablemente aburrirás. Si eres rápido, será breve y probablemente la gente no entenderá nada. ¿Cómo controlamos el ritmo? Escribiendo una partitura musical junto a la planificación del discurso.

12. No cuidar la vocalización, la dicción y la proyección de la voz

Existen malos hábitos que arrastramos por diversos factores: desde la región donde nos criamos (donde, aunque se hable el mismo idioma, cada una tiene un acento diferente) hasta el nivel sociocultural. En este caso, algo que hace característico a cada ser humano puede ser una desventaja a la hora de hablar en público si no se trabaja adecuadamente.

13. No cuidar el lenguaje no verbal

En la comunicación intervienen tres factores fundamentales:

  • Kinesia: Son todos aquellos gestos que hacemos y no expresamos de forma verbal (movimientos corporales, postura, gestos, expresión facial, mirada, silencios).
  • Paralingüística: Es la parte que se ocupa de los elementos que acompañan a la comunicación oral y escrita.
  • Proxémica: Es el espacio que utilizamos para comunicarnos y relacionarnos; el estudio de la proximidad. Incluye tanto las comunicaciones individuales como las que realizamos con los demás en nuestro espacio y en un espacio común.

Cuando mezclamos estos tres elementos y los dominamos, nuestra comunicación es más eficaz y suele haber menos errores en el receptor.

14. Comenzar y terminar el discurso sin energía

El principio y el final deben ser enérgicos y sorprendentes. Al comienzo, para captar la atención; al final, para dejar huella. Si no se hace, tu charla, tu venta o tu comunicación será una más de las que haya escuchado tu interlocutor y quedará en el olvido en poco tiempo. Por eso, la mejor forma es planificar dos o tres puntos fuertes al comienzo y al final. Para impactar, ser recordado y ayudar a resumir la charla, deberás utilizar este recurso: comenzar y terminar en todo lo alto.

Deja un comentario