16 Mar
Las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812
La Guerra de la Independencia (1808-1814) marca el inicio de la Edad Contemporánea en España. Durante esta guerra contra la ocupación francesa, se produjo una profunda revolución política cuyo objetivo era acabar con las estructuras del Antiguo Régimen e implantar un sistema basado en los principios del liberalismo.
A comienzos del siglo XIX reinaba Carlos IV, cuyo gobierno estaba influido por su ministro Godoy, quien mantenía una política de alianza con Francia. Esta política llevó a la derrota de la flota franco-española frente a Inglaterra en la batalla de Trafalgar (1805). En 1807, Godoy firmó con Napoleón el Tratado de Fontainebleau, que permitía el paso de tropas francesas por España para invadir Portugal. Sin embargo, las tropas francesas aprovecharon la situación para ocupar el territorio español.
El descontento popular provocó el Motín de Aranjuez (1808), que obligó a Carlos IV a abdicar en su hijo Fernando VII. Napoleón intervino y, mediante las Abdicaciones de Bayona, obligó a ambos a renunciar al trono y nombró rey a su hermano José I Bonaparte. El levantamiento del pueblo de Madrid el 2 de mayo de 1808 marcó el inicio de la guerra, caracterizada por la guerra de guerrillas y victorias clave como la batalla de Bailén.
Paralelamente, ante el vacío de poder, se creó la Junta Suprema Central, que convocó las Cortes en Cádiz (1810). En ellas se enfrentaron:
- Afrancesados: Apoyaban a José I.
- Jovellanistas: Defendían la soberanía compartida.
- Liberales: Defendían la soberanía nacional y derechos individuales.
La obra cumbre fue la Constitución de 1812, conocida como “La Pepa”, que estableció la soberanía nacional, la división de poderes y el sufragio universal masculino indirecto.
El Reinado de Fernando VII
Tras el Tratado de Valençay (1813), Fernando VII recuperó el trono. El rey, partidario del absolutismo, anuló la Constitución de 1812 mediante el Decreto del 4 de mayo, dando inicio al Sexenio Absolutista (1814-1820). La oposición liberal logró imponerse en 1820 con el pronunciamiento de Rafael de Riego, iniciando el Trienio Liberal (1820-1823). Finalmente, la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis restauró el absolutismo, dando paso a la Década Ominosa y a la posterior cuestión sucesoria que desencadenó la Primera Guerra Carlista.
El Reinado de Isabel II
El reinado de Isabel II consolidó el Estado liberal, aunque marcado por la inestabilidad. Tras la regencia de María Cristina y el gobierno de Espartero, se sucedieron etapas clave:
- Década Moderada (1844-1854): Constitución de 1845 y creación de la Guardia Civil.
- Bienio Progresista (1854-1856): Desamortización de Madoz y Ley de Ferrocarriles.
La crisis política y económica llevó al Pacto de Ostende (1866) y a la Revolución de 1868, que forzó el exilio de la reina.
El Sexenio Revolucionario (1868-1874)
Este periodo buscó implantar un sistema democrático. Tras la victoria de La Gloriosa, se aprobó la Constitución de 1869. El reinado de Amadeo I fracasó debido a la inestabilidad, dando paso a la Primera República Española. Tras el golpe del general Pavía y el gobierno de Serrano, el pronunciamiento de Arsenio Martínez Campos proclamó a Alfonso XII, iniciando la Restauración borbónica.

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