04 Ene

La Generación del 98

Tras la pérdida de las últimas colonias españolas en América en 1898 (Cuba, Filipinas y Puerto Rico), España se adentra en una profunda depresión. Surge entonces un movimiento denominado la Generación del 98, que tuvo una gran preocupación por España y su historia, caracterizada por el agudo sentido crítico, la denuncia de la corrupción, las desigualdades o la falta de coraje por parte de la sociedad española. Los escritores del 98 se adentraron en la búsqueda del alma española a través de tres ámbitos:

  • La historia: pero no en su sentido externo, sino la interna del país, definida por Unamuno como intrahistoria, en la que millones de personas anónimas crean el devenir de una nación.
  • El paisaje: que se corresponde fundamentalmente con el de Castilla, descrito como austero, estéril, pobre y bello al mismo tiempo.
  • La literatura clásica: sienten especial debilidad por los autores clásicos, como Quevedo, Jovellanos o Larra.

Un tema presente en las obras fue el sentido de la vida, apoyándose en la filosofía existencialista, más concretamente en la corriente irracionalista. Además, muestran su profundo malestar con la vida y sienten una enorme angustia vital. Las características formales vienen dadas por un estilo sobrio, exento de ornamentación pero muy cuidado en la forma, y por el gusto por las palabras tradicionales y terruñeras, a causa de su amor por lo castizo.

Autores más relevantes de la Generación del 98

Entre los autores más destacados de este movimiento, encontramos a:

  • Miguel de Unamuno: fue un escritor y filósofo que muestra su angustia por la muerte. Mantiene un carácter apasionado y pensamientos no siempre ordenados. La búsqueda de Dios es uno de sus temas más recurrentes. Entre sus obras destacan: San Manuel Bueno, mártir, Abel Sánchez, La tía Tula y Niebla. En el género del ensayo, podemos incluir Vida de Don Quijote y Del sentimiento trágico de la vida.
  • Azorín: fue un ensayista y narrador alicantino cuyo estilo está cargado de descripciones minuciosas con un lenguaje claro y sencillo. Destacan obras como La voluntad, Las confesiones de un pequeño filósofo y La ruta de don Quijote.
  • Pío Baroja: fue un hombre solitario y pesimista que no confiaba en el ser humano. Posee una visión del mundo que se refleja en el argumento y en los personajes de sus libros, que suelen ser seres humanos que fracasan en cada intento de mejorar su situación. Las obras que mejor ejemplifican su pensamiento filosófico son El árbol de la ciencia, La busca, Zalacaín el aventurero o Camino de perfección.
  • Valle-Inclán: no mostró mucho interés por las preocupaciones sociales de su generación; se preocupó más por la estética. Su estilo se divide en dos etapas: en la primera utiliza una prosa excepcional buscando la musicalidad, y en la segunda, debido a su visión pesimista de la realidad, crea el esperpento, que es una deformación grotesca de la realidad. Entre sus obras destacan Luces de Bohemia y Sonata de estío.
  • Antonio Machado: escribió obras cuyos temas eran el amor, el paso del tiempo o el paisaje. Destacan Soledades. Galerías. Otros poemas y Campos de Castilla.

Para concluir, tanto el Modernismo como la Generación del 98 consiguieron renovar España desde el punto de vista artístico y literario, así como el pensamiento y la visión de la vida y el arte.

El Modernismo

En el último tercio del siglo XIX, la profunda crisis del modelo liberal burgués, la crisis del 98 y el comienzo del movimiento obrero tuvieron un reflejo inmediato en la mentalidad de la época y sus expresiones artísticas. Dentro de este panorama aparece el Modernismo, un movimiento literario que se inició hacia 1880 y se mantuvo vigente durante los primeros años del siglo XX. Se caracteriza por el cuidado de la sonoridad de la lengua, el refinamiento de la expresión y una sensibilidad abierta a diversas culturas, sobre todo a la francesa. La reacción cultural fue la crisis del modelo de la vida bohemia, cuyo epicentro fue París, ciudad a la que todos los artistas acudían.

Influencias y temas recurrentes

El Modernismo recibe influencias de diversas corrientes:

  • Romanticismo: la búsqueda de universos de belleza lejos de la realidad mediocre y gris.
  • Parnasianismo: iniciado por Gautier, de quien toma su ideal de belleza y perfección formal (“el arte por el arte”), los temas históricos, legendarios y exóticos.
  • Simbolismo: desarrollado por poetas como Verlaine, Rimbaud y Mallarmé; de él hereda la emoción y la idea de que, tras la realidad sensible, se esconden sueños y misterios que el autor debe desvelar.
  • Impresionismo: que influye en la captación de matices y sensaciones.

Asimismo, presenta los siguientes temas recurrentes: la intranquilidad o tristeza romántica; el escapismo (evadirse del mundo de forma temporal o espacial); el amor y el erotismo, donde se aprecia un contraste entre el amor delicado y el erotismo intenso; el indigenismo, para hallar las raíces de una memoria colectiva; y el cosmopolitismo, que ofrece la elegancia y el refinamiento que tanto anhelaban. El estilo se caracteriza por la presencia de símbolos (como el cisne, el príncipe o la mariposa), el empleo de un léxico exquisito, la abundancia de referencias sensoriales y la búsqueda de la musicalidad.

Representantes y géneros

El Modernismo llega a España de la mano de Rubén Darío, máximo representante de este movimiento con obras como Azul…, Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza. En nuestro país, este estilo cautivó a autores como Eduardo Marquina (Églogas), Francisco Villaespesa (El patio de los arrayanes) y, sobre todo, Manuel Machado (Alma).

A pesar de que los logros del Modernismo se produjeron principalmente en el ámbito de la lírica, también se manifiesta en otros géneros:

  • Narrativa: donde destacan las Sonatas de Valle-Inclán y los cuentos de Rubén Darío y Leopoldo Lugones.
  • Teatro: donde tuvo un gran éxito el teatro poético, construido por dramas históricos en verso de corte modernista, representado por Francisco Villaespesa y Eduardo Marquina.

En definitiva, podemos afirmar que la mayor parte de estos autores modernistas mostraron una actitud rebelde frente a los valores burgueses y capitalistas. Coetáneamente al Modernismo surge la Generación del 98, movimiento literario exclusivamente español que pretendía regenerar España y sus gentes.

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