03 Abr
La Restauración Borbónica: Origen y Fundamentos del Sistema
Se denomina Restauración a la vuelta de los Borbones a España en la persona de Alfonso XII en 1875, así como al régimen político del último cuarto del siglo XIX y primer cuarto del siglo XX. Se buscó el fin de los pronunciamientos militares, la prosperidad económica y la estabilidad.
El sistema de la Restauración está ligado a la figura de Antonio Cánovas del Castillo. Su pensamiento político fue antidemocrático y contrario al sufragio universal. Sin embargo, fue un político que buscó el consenso entre las fuerzas liberales en las que se cimentó el régimen.
El Camino hacia la Monarquía: Del Golpe de Pavía al Pronunciamiento de Sagunto
El golpe de Pavía, en 1874, disolvió las Cortes republicanas y dio paso a un gobierno presidido por Serrano y dominado por viejos políticos como Martos y Sagasta. El año de 1874 es un periodo de transición que se movía entre dos alternativas: consolidar un régimen de carácter republicano unitario, bajo la dirección de Serrano, que permitiera recuperar los principios de la Revolución de 1868, o preparar la restauración de la Monarquía en la dinastía borbónica.
La preparación de la restauración en la persona del príncipe Alfonso de Borbón se aceleró a finales de 1874. La cobertura ideológica la logró Cánovas con la difusión del Manifiesto de Sandhurst, que apelaba a la necesidad de restaurar una monarquía hereditaria y constitucional, acorde con la tradición española. El ejército hizo lo restante mediante un pronunciamiento dirigido desde Sagunto por el general Martínez Campos. Comenzaba la Restauración.
El Marco Legal: La Constitución de 1876
El mecanismo político canovista tuvo su formulación legal en una nueva Constitución, aprobada en 1876. El anteproyecto del texto fue preparado por una comisión presidida por Alonso Martínez, aunque el verdadero inspirador de esta Constitución fue Cánovas. Sus características fueron:
- Afirmación del principio de soberanía compartida por el Rey y las Cortes.
- Establecimiento de Cortes bicamerales, compuestas por el Congreso y el Senado. El Congreso era formado en virtud de sufragio censitario. El Senado estaba integrado por varios tipos de senadores: por derecho propio, senadores nombrados por el Rey (vitalicios) y senadores elegidos por las corporaciones y los mayores contribuyentes. Así, el Senado quedó bajo control de los grupos sociales poderosos.
- Ampliación de atribuciones de la Corona, que mantiene el poder ejecutivo, designa al jefe de gobierno, veta la aprobación de leyes, nombra senadores, disuelve Cortes y otorga indultos, además de dirigir el ejército.
- Reconocimiento de derechos y libertades individuales fundamentales. No obstante, la Ley de Imprenta, el Código Penal y las leyes sobre administración municipal sirven al objetivo de restringir libertades y facilitar el control del gobierno.
- Reconocimiento de la religión católica como oficial del Estado, aunque reconoce la libertad religiosa a los ciudadanos.
- Desaparición del sufragio universal hasta 1890.
La Práctica Política: El Turnismo y el Caciquismo
La práctica del turnismo fue uno de los rasgos esenciales de la Restauración. El Partido Conservador y el Partido Liberal deberían alternarse con los siguientes objetivos:
- Evitar que uno de los partidos monopolizara el poder, impidiendo que el partido excluido recurriera a pronunciamientos militares.
- Asegurar la estabilidad y evitar que los partidos ajenos al régimen pudieran hacerse con el poder.
- Mantener el orden socioeconómico.
Los partidos Conservador y Liberal eran partidos de notables. Los hombres que se dedicaban a la política eran abogados, profesores y banqueros. El Partido Liberal Fusionista fue creado en 1880, liderado por Sagasta; fue un partido heterogéneo. El Partido Conservador, dirigido por Cánovas del Castillo, contaba con mayor cohesión, aunque surgieron tendencias tras la muerte de su fundador.
El Fraude Electoral y el Caciquismo
El sistema de rotación en el poder seguía los siguientes pasos: cuando el partido en el poder se veía sometido a tensiones, el Rey llamaba a gobernar al otro partido y otorgaba al presidente del nuevo Consejo de Ministros el decreto de disolución de las Cortes. Se preparaban nuevas elecciones que, manipuladas, daban la victoria al gobierno y una representación suficiente a la oposición. Este falseamiento electoral se hacía mediante mecanismos como el encasillado y el pucherazo.
Incluso con la implantación del sufragio universal (1890), la manipulación electoral y el turno pacífico se vieron inalterados. Esto era posible por la existencia del caciquismo, que tuvo un papel predominante en la sociedad agraria. El cacique era un jefe local que actuaba como mediador entre el Estado y su comunidad.
La Regencia de María Cristina y el Desastre del 98
En 1885 Alfonso XII fallecía; su viuda, María Cristina de Habsburgo, asumió la regencia hasta la mayoría de edad del futuro Alfonso XIII, del que estaba embarazada. Cánovas y Sagasta firmaron el Pacto de El Pardo, por el que ambos se comprometían a pactar el turnismo y a aceptar a María Cristina como regente.
La Regencia comenzó con el largo gobierno de Sagasta. Se formaron las Cortes más duraderas de toda la Restauración, que promulgaron leyes de gran importancia:
- Ley de Asociaciones: permitía la legalización de las organizaciones obreras.
- Ley de Sufragio Universal: aunque el caciquismo y el fraude electoral siguieron vigentes.
Las acusaciones de corrupción provocaron que los conservadores volvieran a ser llamados al poder. En 1895 comenzó una nueva insurrección en Cuba que culminaría en el Desastre de 1898. El sistema tuvo que hacer frente a un momento de grave crisis en agosto de 1897, cuando Cánovas del Castillo fue asesinado a manos de un anarquista.
La Oposición al Sistema y los Nuevos Movimientos
El sistema de la Restauración marginó a amplios sectores. Lo que en principio se presentaba como propuesta integradora acabó siendo un sistema de exclusión de las clases populares urbanas, la clase trabajadora rural y el naciente proletariado. La oposición se llevó a cabo por fuerzas políticas ya existentes, como el carlismo y el republicanismo, pero también surgieron nuevos movimientos como el movimiento obrero y los partidos nacionalistas.
El Republicanismo y el Carlismo
El republicanismo durante la Restauración fue marginado del sistema, pero era una fuerza importante. Arrastró grandes problemas: en primer lugar, una acusada fragmentación surgida durante el Sexenio (los intentos de unión solo fructificaron con la creación de la Unión Republicana en 1903); en segundo lugar, una compleja composición social; y en tercer lugar, la represión ejercida por los primeros gobiernos de Cánovas. Como consecuencia, los republicanos no dispusieron de una organización sólida.
El carlismo, por su parte, no se recuperó de su derrota de 1876. La alianza entre la Iglesia y el Estado lo dejaba sin argumentos. La división del sector integrista liderado por Nocedal precipitó la crisis, y la aparición del nacionalismo vasco y catalán agudizó sus problemas.
El Surgimiento de los Nacionalismos
Más importante fue la cuestión de los nacionalismos, con el catalanismo como líder. En Cataluña proliferaban revistas y escritos de significado regionalista. Valentí Almirall creó el Centro Catalán y escribió Lo Catalanisme; el Centro Escolar Catalán promovió una campaña de mítines en defensa del derecho civil catalán.
Por iniciativa del centro escolar se creó la Unió Catalanista, que en la asamblea celebrada en Manresa aprobó las «Bases para la Constitución Regional Catalana» (Bases de Manresa), en las que se reclamaba la restauración de las instituciones históricas del Principado y el traspaso de amplias competencias. En 1901 nació la Lliga Regionalista de Catalunya, el partido del catalanismo conservador, que tuvo en Prat de la Riba a su organizador.
En el País Vasco, la abolición de los Fueros provocó una intensa reacción en defensa de las instituciones suprimidas, de la lengua y la cultura vascas. Sabino Arana redefinió el fuerismo como nacionalismo y afirmó que los vascos constituían una nación. Arana creó el PNV en 1895 bajo el lema de Euskadi, la patria de los vascos.
El Movimiento Obrero
El movimiento obrero estaba dividido en dos grandes corrientes ideológicas:
- El Anarquismo: sus principales focos estaban en el campo andaluz y en el proletariado catalán. Rechazaban toda acción política parlamentaria y algunos sectores eran partidarios de la violencia terrorista, dando lugar a un círculo de acción-represión.
- El Socialismo: el PSOE se convirtió en el partido más importante. Fue fundado en la clandestinidad en 1879 por Pablo Iglesias. Su aspiración inicial era el fin de la sociedad capitalista y la toma del poder político por la clase trabajadora.
Crisis Final y Fin del Régimen
Después del desastre de 1898, el régimen de la Restauración entró en una nueva fase marcada por la subida al trono de Alfonso XIII. La decadencia y fragmentación del régimen dio lugar al fortalecimiento de los republicanos, los movimientos obreros y los nacionalistas. Los problemas en Marruecos agudizaron estos conflictos, lo que desembocó en una solución militar con el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923.

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