06 Abr

La Justicia en La República de Platón

El texto que nos disponemos a comentar es un fragmento de la obra La República, célebre obra de Platón elaborada en su periodo de madurez. A ella pertenece el famoso pasaje del mito de la caverna, con el que Platón expone su concepción de la realidad y su filosofía. En esta obra, diseña lo que sería una república idílica mediante un diálogo filosófico sobre la justicia.

La Justicia como eje central

La justicia es el tema central del texto: «para que la ciudad alcance la excelencia (…) es evidente que es la justicia», refiriéndose a las características que la ciudad debe cumplir para alcanzar la justicia, esa virtud que hace que, a nivel individual y en la polis, se cumpla con su areté. Como podemos leer: «la justicia consiste en hacer lo que es propio de uno sin meterse en las cosas ajenas».

Recordando que el esplendor de la cultura ateniense se alcanzó en el siglo V a.C. y que Platón está marcado culturalmente por este contexto, así como por la sentencia a muerte de Sócrates, hechos que condicionan su pensamiento político, el autor reserva las decisiones políticas a los sabios y a quienes se centran en el estudio del bien.

Estructura social y especialización funcional

  • Principio de especialización funcional: Afirma la necesidad de la división del trabajo, donde el demos queda apartado de las consecuencias políticas, contrario al pensamiento de Protágoras.
  • El papel del filósofo: Para nuestro autor, los filósofos pueden acceder a los cargos políticos, pues en ellos predomina el alma racional y su virtud es la sabiduría.
  • Defensa de la ciudad: Platón considera que los hombres dominados por las pasiones de la fuerza y valentía son los encargados de defender al pueblo, asignándoles una vida similar a la de los reyes.

No podemos obviar la consideración de la propiedad privada, considerada por el autor como un inconveniente. Platón establece una correspondencia entre lo que ocurre en el alma y lo que ocurre en la ciudad: «quien tenga esos mismos tipos en su alma (…) es bien merecedor de recibir los mismos apelativos que la ciudad».

Antropología y Justicia

En este punto es preciso recordar la concepción antropológica del autor, para quien nuestra alma tiene tres funciones distintas:

  • Alma racional: La más elevada, es inmortal y procede del mundo de las ideas.
  • Alma irascible: Busca los valores nobles y su defensa.
  • Alma concupiscible: Tiene como soporte el cuerpo y es mortal.

Una vez alcanzada la concepción del hombre de Platón, puedo definir lo que es la justicia: cuando ciudadanos y clases sociales realizan lo mejor posible las funciones que les son propias y que por ley están llamados a hacer, alcanzando la perfecta justicia: «lo que es propio de uno, sin meterse en cosas ajenas».


El Alma en el Fedro

El texto que nos disponemos a comentar, obra de Platón, se titula Fedro, elaborada en pleno periodo de madurez del autor. En ella expone los temas de la inmortalidad del alma a través de una descripción de la perspectiva del ser humano. El autor se refiere a las personas configuradas por un cuerpo que pertenece al mundo sensible y un alma (psique) que procede del mundo de las ideas y anhela regresar a él.

Naturaleza del alma

El alma se caracteriza por ser semejante a lo divino, inmortal, inteligible e uniforme. Esto significa que es de la misma naturaleza que las ideas, nunca perece y tiene siempre la misma forma. Para describir la complejidad del alma humana, Platón recurrirá en el diálogo Fedro al famoso mito del carro alado: un auriga guía un carro con dos caballos, uno bueno y hermoso y el otro todo lo contrario.

El mito del carro alado

Uno de los caballos es atraído por el mundo material (mundo sensible), que desestabiliza el carro haciendo caer a las almas en el cuerpo, haciendo surgir al ser humano mortal. Este principio de centralización nos presenta al alma como una fuerza. Todo lo que es alma tiene a su cargo lo inanimado y recorre el cielo entero; si es perfecta y alada, surca las alturas y gobierna todo el cosmos. En este punto es preciso destacar que, cuando el alma ha perdido sus alas, va a la deriva hasta que se agarra a algo sólido, donde se asienta y se hace con un cuerpo terrestre, cristalizándose y recibiendo el sobrenombre de mortal.

Mito de la caverna

(Sección pendiente de desarrollo detallado sobre la alegoría de la caverna).

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