01 Abr
Ética: El Emotivismo Moral de Hume
A lo largo de la época moderna, numerosos autores abordan el problema ético. Hume es uno de los más destacados y desarrolla una teoría en oposición al racionalismo moral de Platón y Descartes. Al sostener que la razón es incapaz de impulsar la voluntad, sitúa el fundamento de la moralidad en el sentimiento, proponiendo un emotivismo moral de carácter universal basado en la propia naturaleza humana.
Crítica al racionalismo y la falacia naturalista
Hume realiza una crítica a las doctrinas morales, desde Platón hasta Descartes, que sitúan a la razón como motor de la acción humana. Sostiene que la razón es una facultad intelectual dedicada a descubrir la verdad o falsedad en relaciones de ideas o hechos, pero es incapaz de impulsar la voluntad por sí sola. En este contexto, denuncia la falacia naturalista, que consiste en el paso ilegítimo del «ser» (descripción de hechos) al «deber ser» (prescripción moral). Según el autor, de la simple observación de cómo son las cosas no se puede deducir lógicamente cómo deben ser, pues la moralidad no se ocupa del ámbito del ser.
El sentimiento como fundamento de la virtud
Frente al racionalismo, el filósofo propone el emotivismo moral, donde el sentimiento es el verdadero fundamento de la distinción entre virtud y vicio. La moralidad no reside en los hechos externos, sino en la reacción emocional de agrado o desagrado que experimenta el sujeto ante una acción.
Así, la virtud se define como cualquier cualidad que produzca un sentimiento placentero de aprobación en el espectador, mientras que el vicio genera lo contrario. Aunque la razón interviene para mostrarnos la utilidad de un acto, es el sentimiento —una impresión de reflexión— el que realmente motiva la conducta humana.
Universalidad del sentimiento moral
Hume sostiene que este emotivismo posee un carácter universal basado en las constantes de la naturaleza humana. Al compartir todos los individuos una misma estructura emocional, existen tendencias como la empatía y la antipatía que generan reacciones similares ante hechos semejantes. La alabanza moral se fundamenta generalmente en la utilidad de las acciones para la felicidad colectiva, demostrando que el sentimiento moral no es un capricho individual. En suma, Hume revoluciona la ética al desplazar el fundamento de la moral desde la razón hacia el sentimiento.
Antropología: La Crítica al Yo y el Fenomenismo
A lo largo de la época moderna, numerosos autores abordan el problema de la antropología. Hume es uno de los más destacados y desarrolla una teoría antropológica en la cual elabora críticas a la idea del Yo e introduce la metáfora del teatro vacío.
El origen del conocimiento: Impresiones e ideas
«Nada hay en la mente que no haya pasado primero por los sentidos», dice Hume, estableciendo que la percepción es nuestra única herramienta válida para conocer: en la mente solo hay impresiones (de sensación o reflexión) e ideas, sin que existan ideas innatas. Con estos materiales construimos juicios: las relaciones entre ideas son a priori y necesarias, mientras que las cuestiones de hecho son a posteriori y contingentes.
La crítica a la causalidad y al Yo cartesiano
Hume lleva a cabo una crítica del vínculo causal, considerándolo un exceso de la razón. La percepción no nos informa de tal vínculo; si tendemos a emplear este principio, es por la costumbre. Esta crítica conduce a Hume a cuestionar la sustancia pensante, la idea del Yo de Descartes. Según Hume, a la idea del Yo no le corresponde ninguna impresión. El Yo no es más que una suposición, una figuración de la razón que intenta dar soporte a nuestras percepciones.
La mente como teatro vacío
Por último, Hume considera que la mente es un teatro vacío, donde las impresiones van apareciendo y desapareciendo. El papel de la razón es cohesionar estas impresiones para darles un sentido. En conclusión, Hume aplica su fenomenismo radical para desmontar tres pilares: la causalidad es solo una costumbre, el yo cartesiano es una ficción y la mente es un escenario de impresiones efímeras.
Diálogo filosófico: Hume frente a Kant
La cuestión discutida puede ponerse en diálogo con la epistemología de David Hume y su contraparte, Immanuel Kant. Ambos coinciden en la importancia de la experiencia, pero llegan a conclusiones distintas:
- Hume: Niega la existencia de ideas innatas y considera que nociones como la causalidad o el yo son creencias formadas por costumbre. Su posición es escéptica.
- Kant: Intenta superar el escepticismo de Hume. Afirma que, aunque el conocimiento comienza con la experiencia, la mente no es pasiva: organiza los datos mediante categorías a priori.
Mientras Hume entiende la causalidad como una costumbre psicológica, Kant la considera una categoría necesaria del entendimiento para hacer posible la ciencia.

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