16 Feb
Tipos de argumentos
- De autoridad: se apoyan en opiniones de expertos o autores prestigiosos.
- De experiencia personal: se basan en vivencias propias del emisor.
- Analógicos de semejanza: comparan situaciones similares.
- Analógicos de contraste: comparan situaciones opuestas.
- De ejemplificación: se apoyan en ejemplos concretos.
- Afectivos o emotivos: buscan conmover emocionalmente al receptor.
- De causa-efecto: relacionan un hecho con sus consecuencias.
- Proverbios y refranes: recurren a sentencias populares aceptadas socialmente.
- Concesión parcial y refutación: se acepta parte de la tesis contraria para luego rebatirla.
- De datos: utilizan cifras, estadísticas o hechos comprobables.
- Generalizaciones o verdades evidentes: se basan en el sentido común.
Figuras retóricas
Metáfora: iguala términos distintos → «La vida es un carnaval.»
Símil: comparación explícita → «Su rostro es como un libro abierto.»
Ironía: afirmar algo mediante su contrario → «Tiene la ‘sana’ costumbre de no comer fruta.»
Hipérbole: exageración → «Te regalaré la luna y las estrellas.»
Asíndeton: omisión de conjunciones → «Busca, encuentra, elige.»
Polisíndeton: exceso de conjunciones → «Y se levanta, y le saluda, y le abraza.»
Personificación: atribuye cualidades humanas → «El Sol me saluda por las mañanas.»
Símil: comparación → “como las flores en mayo”.
Metáfora: transposición de significados → “Ratón del ordenador”.
Metonimia: proximidad/contigüidad → “Disfrutaba leyendo a García Márquez”, “Ponme un Rioja”.
Sinécdoque: parte por el todo → “cien cabezas de ganado”.
Eufemismo: sustitución socialmente aceptable → “hacer pis”, “tercera edad”.
Contextualización de La casa de Bernarda Alba
La casa de Bernarda Alba fue escrita por Federico García Lorca en 1936, poco antes del estallido de la Guerra Civil Española. La obra se sitúa en el contexto histórico de la Segunda República, un periodo de avances democráticos tras la dictadura de Primo de Rivera, con nuevas libertades civiles y derechos como el sufragio femenino. Sin embargo, estos cambios se dieron sobre todo en las ciudades, mientras que el mundo rural siguió dominado por una mentalidad conservadora y restrictiva, especialmente hacia las mujeres.
En este contexto, Lorca denuncia en la obra la opresión social y moral que sufren las mujeres en los pueblos, sometidas a tradiciones rígidas y a una autoridad represiva. La obra reivindica la libertad individual, en especial la libertad femenina, y el derecho a la felicidad.
Lorca desarrolla su obra en el periodo de entreguerras, una etapa marcada por la irrupción de las vanguardias artísticas, que rompen con el realismo tradicional y apuestan por la originalidad, el experimentalismo y el irracionalismo. Pertenece a la Generación del 27, influida por Juan Ramón Jiménez y por movimientos vanguardistas, especialmente el surrealismo, que influyó de forma notable en su lenguaje poético.
En el teatro español del primer tercio del siglo XX coexistieron un teatro comercial de éxito burgués y un teatro innovador y crítico. Lorca se sitúa en esta segunda línea junto a Valle-Inclán, concibiendo el teatro como poesía viva y humana. Su estilo combina tradición y vanguardia, lo popular y lo culto, realidad y poesía.
En los últimos años de su vida, el teatro fue su actividad principal. Dirigió el grupo universitario La Barraca y escribió sus obras más importantes. Tras una evolución que va desde el teatro poético y las farsas hasta las experiencias vanguardistas, alcanza su plenitud con las tragedias y dramas andaluces: Bodas de sangre, Yerma, Doña Rosita la soltera y La casa de Bernarda Alba, donde la mujer ocupa un papel central, reflejo de su sensibilidad ante su situación en la sociedad tradicional.
Temas principales
- El deseo de libertad: Adela será el máximo exponente de esta manera de pensar. La primera que, mediante pequeñas «hazañas» (como mostrar prendas de un color diferente al negro, rebelarse de palabra y acto contra su madre…) la hará la verdadera víctima de las circunstancias que envuelven a la casa.
- Conflicto entre el principio de autoridad y el principio de libertad.
- El designio imperioso de las leyes naturales: las referencias a la naturaleza de índole simbólica están medidas: la masculinidad, la pasión, el deseo sexual primitivo, representado en los dos caballos de la obra —el de Pepe el Romano y el Garanón, que relincha y piafa dentro de la casa—; el deseo, presente en todo momento con la mención reiterada del calor que hace hervir la sangre de las hermanas; etc.
- El odio.
- La envidia: se puede observar, sobre todo, en la relación entre las hermanas.
- La injusticia con las mujeres en un mundo de hombres: las frecuentes alusiones por parte de todas las habitantes de la casa a la «forma de hacer de las mujeres» ponen en relevancia no solo la moral de la época, sino también la opinión del autor sobre el tema.
- La hipocresía social: influencia de la crítica y el «qué dirán» en el comportamiento humano.
- Frustración.
- La muerte.
- La condición de la mujer en el mundo rural.
- Clasismo: una sociedad dividida entre amos y criados, con escalafones entre ellos.
- Sexualidad de la mujer.
Personajes principales
- Bernarda Alba: es una viuda autoritaria que impone una moral rígida y represiva a sus cinco hijas, ejerciendo un poder tiránico.
- Angustias: la mayor, se compromete con Pepe el Romano por interés y como única vía de escape.
- Magdalena y Amelia: son hijas sumisas y resignadas.
- Martirio: vive frustrada y celosa tras ver frustrado su amor por decisión materna.
- Adela: la menor, simboliza la rebeldía, el deseo de amor y la libertad, pero su enfrentamiento con Bernarda conduce a un final trágico.
- María Josefa: expresa, desde su locura, el deseo de libertad y verdad.
- La Poncia y Prudencia: representan la experiencia, la resignación y el peso de las convenciones sociales.
El espacio y el tiempo dramático
El espacio: en La casa de Bernarda Alba, el espacio es fundamental: la acción transcurre casi por completo en el interior de la casa, un lugar cerrado y opresivo que simboliza la represión, el encierro y la falta de libertad de las mujeres bajo la autoridad de Bernarda. Frente a este espacio asfixiante, se alude a un exterior invisible donde suceden los hechos decisivos; elementos como ventanas o el río conectan con ese mundo prohibido.
El tiempo dramático: se estructura en mañana, mediodía y noche, pero no en un solo día. Esta organización refuerza la sensación de monotonía, claustrofobia y tensión, que desemboca en el final trágico.
Simbología
En La casa de Bernarda Alba, el agua simboliza el deseo y la vida: la sed representa la represión sexual, mientras que los pozos aluden a la muerte y al encierro, frente al mar, asociado a la libertad y a María Josefa.
El blanco y el negro oponen vida y libertad frente a muerte, luto y fanatismo religioso.
El verde simboliza la rebeldía, encarnada en Adela y su vestido.
El bastón representa el poder tiránico de Bernarda; al romperlo, Adela desafía su autoridad y pone fin simbólicamente a su dominio.
Simbología de los nombres
- Bernarda Alba: nombre de origen teutónico: «con fuerza o empuje de oso».
- Angustias: etimológicamente del latín «angostura», «dificultad»; significa opresión, aflicción, congoja; estrechez de lugar o del tiempo.
- Magdalena: desconsolada, lacrimosa.
- Martirio: muerte o tormentos padecidos por causa de la religión.
- Adela: de carácter noble.
- Amelia: «sin miel».
- La Poncia: nombre equivalente a Poncio Pilatos.
- Prudencia: una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo para seguir o huir de ello.
- María Josefa: de Santa María, la Virgen, y San José, su esposo, los padres de Jesús.
Lenguaje: popular, vulgar y literario
En La casa de Bernarda Alba, el lenguaje está plenamente integrado en la acción dramática. Lorca emplea un lenguaje popular, lleno de refranes, expresiones coloquiales, piropos y vulgarismos, que convive con una cuidada voluntad literaria y poética. Cada frase encierra dobles sentidos, ironía y un fuerte valor simbólico.
La obra comienza en cada acto con un lenguaje realista y cotidiano, que evoluciona progresivamente hacia un lenguaje poético y simbólico. Esta transformación es lenta en el primer acto, más rápida en el segundo y casi inmediata en el tercero, donde el realismo se abandona pronto. El lenguaje poético adquiere múltiples significados y convierte las palabras en símbolos, aumentando la tensión dramática hasta el desenlace final.
Destaca la mezcla de lengua popular y lenguaje literario, con abundancia de vulgarismos, andalucismos y expresiones propias del habla cotidiana. Además, Lorca utiliza numerosos recursos retóricos como comparaciones, metáforas, hipérboles, repeticiones y paralelismos, que refuerzan la intensidad poética y trágica de la obra.

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