15 Mar
1.1 Las ideologías de la posguerra
Tras la Gran Guerra, salieron reforzadas varias ideologías:
- Nacionalismo: Obtuvo respaldo en Los 14 puntos de Wilson, ya que reconocían el derecho al desarrollo autónomo de los pueblos de los imperios derrotados, lo que a la postre permitió la aparición de nuevos Estados.
- Socialismo y Comunismo: La Segunda Internacional se disolvió debido a que los partidos socialistas no mantuvieron una posición común ante la Gran Guerra. El movimiento socialista se escindió y apareció el comunismo como una ideología con gran aceptación entre la corriente revolucionaria del socialismo y un sector del anarquismo.
- Democracia: Se extendió a muchos de los nuevos países independientes de Europa y se amplió el sufragio a las mujeres. En Alemania, tras la represión de los espartaquistas y con el apoyo del Partido Socialista, se proclamó la República de Weimar (1919-1933).
1.2 La difícil recuperación después de la Gran Guerra
Los primeros años en la Europa de la posguerra (1919-1924) estuvieron marcados por una gran crisis económica. Persistían la destrucción y el desorden financiero, lo que provocaba bajos índices de producción, devaluación monetaria, desempleo y problemas sociales.
En 1923, Alemania no pudo pagar las reparaciones de guerra impuestas por el Tratado de Versalles. Para asegurarse su cobro, Francia ocupó la cuenca del Ruhr, principal zona minera e industrial de Alemania.
1.3 Los breves y felices años veinte
La puesta en marcha en 1919 de la Sociedad de Naciones con el fin de promover una diplomacia pacífica, abierta y equilibrada tuvo que superar muchas dificultades. En la primera posguerra, las relaciones internacionales fueron muy tensas, como se constató en la ocupación francesa del Ruhr. Estados Unidos nunca llegó a ingresar en la Sociedad de Naciones, y Alemania y la Unión Soviética fueron admitidas con retraso.
Así, en el Tratado de Locarno (1925), siete países europeos reconocieron las fronteras resultantes de la Primera Guerra Mundial y se comprometieron a respetarlas. El acuerdo debía aplicarse bajo el paraguas de la Sociedad de Naciones y permitió el ingreso de Alemania en la misma (1926), creando un espíritu de distensión que ahuyentó los fantasmas de la guerra.
El sentimiento de seguridad acompañó a la recuperación de la economía, que mejoró las cotas de producción de años anteriores. En Alemania se superó la hiperinflación con la creación de una nueva moneda y la aplicación de políticas deflacionistas. Al otro lado del océano, Estados Unidos salió fortalecido de la Gran Guerra.
La prosperidad estadounidense se debió al desarrollo de la industria, al aumento de las exportaciones, a la devolución de los créditos facilitados a Europa durante el conflicto y, tras el mismo, a los créditos concedidos para la reconstrucción del continente, y a las operaciones financieras en la Bolsa. La población accedió por primera vez al consumo masivo de electrodomésticos, automóviles, etc., según el llamado American way of life.
2.1 El abrupto final de la prosperidad
Durante la euforia de los años veinte, buena parte del auge de la economía estadounidense se basó en el desmesurado crecimiento financiero.
Fue el crash de la Bolsa de Nueva York. Las empresas perdieron su valor y su capital. Los ahorradores vieron cómo su dinero se esfumaba transformándose en deudas impagables. Al no poder cobrar los créditos concedidos, la mayoría de los bancos quebraron. La crisis económica tuvo una rápida repercusión mundial debido a que la reconstrucción de muchos países dependía del crédito estadounidense, que se vio interrumpido. Esta generalización de la crisis se conoce como Gran Depresión.
2.2 Medidas para salir de la Gran Depresión
La Gran Depresión afectó especialmente a los países industrializados. En Europa, las naciones más perjudicadas fueron Gran Bretaña, Austria y Alemania, que experimentaron efectos como los sufridos por la economía estadounidense: pérdida de valor de los mercados bursátiles, reducción de la producción industrial, quiebra de empresas, bajada de precios y salarios, y aumento alarmante del desempleo.
Los países y colonias exportadoras de materias primas también padecieron los efectos de la depresión, ya que los compradores de sus producciones, los países industriales, no tenían la misma capacidad de compra. Así, Brasil, Argentina, Chile, la India, Malasia y Australia sufrieron una reducción drástica de sus exportaciones.
Aunque para salir de la crisis se intentó poner en práctica medidas de colaboración internacional como acuerdos comerciales, fueron poco relevantes y cada país llevó a la práctica las soluciones que consideró más convenientes. Se basaron, por lo general, en el nacionalismo económico o en la intervención del Estado en la economía. Ambas estrategias las encarnaron las principales potencias económicas del momento:
- Estados Unidos: En 1933, el presidente Roosevelt propuso un plan de choque conocido como New Deal para relanzar la economía. Proponía la intervención del Estado, lo que implicaba el fomento de obras públicas, subvenciones a empresas, control de la banca y una mayor asistencia social.
- Gran Bretaña: A pesar de tener más de tres millones de parados, el Estado no intervino como en Estados Unidos. Devaluó su moneda nacional, la libra, un 25 %. Con la devaluación, la libra perdió parte de su valor frente a otras monedas extranjeras. A cambio, la devaluación favoreció las exportaciones británicas al abaratar sus precios y los beneficios que se obtuvieron por esta vía dinamizaron el mercado interior.

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