03 May
1.3. La Hispania romana
Roma conquistó Hispania entre el 218 y el 19 a.C., tras la invasión cartaginesa de Sagunto y la Segunda Guerra Púnica (218-202 a.C.). La ocupación fue lenta debido a la resistencia de celtíberos (181-133 a.C.), lusitanos (155-139 a.C.) y cántabros (29-19 a.C.). Consolidado el dominio, se produjo la romanización: adopción de la lengua, el derecho, la cultura y la organización política romanas. Se fundaron ciudades como Itálica y Emerita Augusta, y se construyeron infraestructuras como el acueducto de Segovia y el puente de Alcántara. El latín desplazó a las lenguas locales y surgieron autores hispanorromanos como Séneca, Quintiliano y Marcial. Las religiones indígenas se mezclaron con la romana y, desde el siglo III, el cristianismo se difundió ampliamente.
1.4. La monarquía visigoda
En el 409 d.C., la irrupción de pueblos germánicos llevó a Roma a pactar con los visigodos, quienes, tras ser derrotados en Vouillé (507 d.C.), establecieron su reino definitivamente en Hispania con capital en Toledo. La monarquía era electiva y se apoyaba en instituciones como el Aula Regia y los Concilios de Toledo; fue crucial el III Concilio (589 d.C.), donde Recaredo convirtió al reino al catolicismo, fortaleciendo a la Iglesia. En el ámbito cultural y legal destacaron figuras como San Isidoro y la promulgación del Liber Iudiciorum (654) por Recesvinto, que unificó las leyes para todos. Sin embargo, el carácter electivo de la corona provocó una gran inestabilidad política que culminó tras la muerte del rey Witiza (710 d.C.); el conflicto sucesorio entre Rodrigo y los partidarios de Agila II facilitó la entrada de los musulmanes liderados por Tariq, marcando el fin del reino visigodo.
2.2. Al-Andalus: economía, sociedad, cultura y legado judío
Economía basada en la agricultura con mejoras en regadíos y cultivos nuevos (algodón, arroz); las ciudades funcionaban como centros de latifundios y comercio de aceite y artesanía. Sociedad estratificada: árabes (élite), bereberes, muladíes; minorías judías, cristianas y mozárabes con autonomía jurídica a cambio de tributos; esclavos en la base social. Las juderías prosperaron en administración, economía y cultura (ej. Maimónides); perviven sinagogas como Santa María la Blanca. Alto desarrollo científico y cultural en matemáticas y medicina, e hitos arquitectónicos como la Mezquita de Córdoba y la Alhambra.
2.5. Baja Edad Media en Castilla, Aragón y Navarra
- Corona de Castilla: Monarquía centralizada y autoritaria con Cortes, Consejo Real y Audiencia, aunque los conflictos con la nobleza y el monarca llevaron a la guerra civil del siglo XIV y al ascenso de Enrique II.
- Corona de Aragón: Monarquía pactista y feudal, con Cortes regionales que limitaban al rey; Diputaciones con funciones políticas y fiscales; el Compromiso de Caspe (1412) introduce a los Trastámara.
- Navarra: Monarquía pactista con Cortes y Diputación de los Tres Estados, orientada hacia Francia, marcada por la guerra civil entre Carlos y Juan II tras la muerte de Doña Blanca (1441) y su anexión definitiva por potencias peninsulares en el siglo XVI.
3.1. Los Reyes Católicos: unión dinástica, instituciones y guerra de Granada
Tras la muerte de Enrique IV en 1474, estalló la guerra sucesoria entre Isabel, apoyada por Aragón, y Juana “La Beltraneja”, respaldada por Portugal. La victoria isabelina en Toro y el Tratado de Alcaçovas aseguraron el trono para Isabel. La unión con Fernando fue dinástica: Castilla mantuvo sus leyes unificadas y Aragón conservó sus tres reinos con instituciones propias. La monarquía se reforzó mediante la Santa Hermandad, la reorganización del Consejo Real y del alto tribunal en 1480, y la recuperación de rentas cedidas por Enrique IV. La Inquisición actuó como órgano común y herramienta política. La Guerra de Granada comenzó en 1482 y terminó con la entrada en la ciudad en 1492. Tras la muerte de Isabel, Juana heredó Castilla, pero su incapacidad y la muerte de Felipe llevaron a Fernando a asumir la regencia. La unión definitiva de Castilla y Aragón se consolidó bajo Carlos, hijo de Juana y Felipe.
3.3. Los Austrias del siglo XVI: política interior y exterior
En 1516, Carlos I asumió el trono de Castilla y Aragón. Educado en Flandes, su política fiscal para ser emperador del Sacro Imperio causó la rebelión de los Comuneros, vencidos en Villalar (1521), y la de las Germanías en Valencia y Mallorca (1522). En el exterior, buscó mantener la hegemonía imperial: venció a Francia en Pavía (1525), derrotó a los otomanos en Túnez y combatió el protestantismo hasta la Paz de Augsburgo (1555). En las abdicaciones de Bruselas, cedió el Imperio a su hermano Fernando y España a su hijo Felipe II.
Con Felipe II surgieron conflictos como la rebelión de las Alpujarras (1568-1571) y la crisis de Aragón (1590). En el exterior, firmó la Paz de Cateau-Cambrésis (1559), logró la hegemonía en Italia, combatió en la Guerra de los Ochenta Años y derrotó a los turcos en Lepanto (1571). Fue proclamado rey de Portugal en las Cortes de Tomar, y el apoyo inglés a los rebeldes neerlandeses originó la Guerra anglo-española (1585-1604).
3.4. Los Austrias del siglo XVII: política interior y exterior
Los Austrias del XVII delegaron el poder en sus validos. Con Felipe III (1598-1621) gobernaron el duque de Lerma y el de Uceda. Aumentó la deuda y la presión fiscal, y la expulsión de los moriscos (1609-1613) provocó una fuerte crisis demográfica y agraria. Se firmó la Tregua de los Doce Años con los Países Bajos. La Guerra de los Treinta Años (1618-1648) terminó con la Paz de Westfalia y la Paz de los Pirineos, confirmando la decadencia hispánica y la hegemonía francesa. Durante Felipe IV (1621-1665) y el Conde-Duque de Olivares se creó la Unión de Armas. En 1640 estalló la revuelta catalana y Portugal logró su independencia. Con Carlos II (1665-1700) comenzó una lenta recuperación económica; al morir sin descendencia, estalló la Guerra de Sucesión (1701-1713).
3.9. Sociedad, economía y cultura del siglo XVIII
En el siglo XVIII, el principal movimiento cultural fue la Ilustración, que defendió el uso de la razón, la ciencia y el espíritu crítico. Destacaron pensadores como Rousseau, Montesquieu, Voltaire y Adam Smith. En este contexto surgió el Despotismo Ilustrado, representado en España por Carlos III. La economía presentaba obstáculos en la agricultura (tierras en manos muertas). Para solucionarlo, se repartieron tierras comunales, se limitaron los privilegios de la Mesta y se liberalizó el precio del trigo. La industria creció gracias a la demanda y la apertura comercial con América, aunque frenada por los gremios, abolidos en 1772. Se impulsaron manufacturas, el proteccionismo y la construcción naval.
12.2. La Constitución de 1978 y el Estado de las Autonomías
Las elecciones de 1977 dieron la victoria a la UCD de Adolfo Suárez. El nuevo gobierno tuvo como objetivo elaborar una Constitución mediante consenso. La Constitución de 1978 fue redactada por una comisión de siete diputados y ratificada en referéndum el 6 de diciembre. Estableció a España como Estado democrático, con soberanía nacional y monarquía parlamentaria. Define una clara división de poderes: el rey (jefe del Estado), las Cortes (legislativo), el Gobierno (ejecutivo) y el poder judicial independiente. Incluye una amplia declaración de derechos y libertades. El Estado de las Autonomías respondió a las demandas de autogobierno, estableciendo un modelo descentralizado para integrar la diversidad territorial. Cataluña y País Vasco accedieron a la autonomía en 1979, y el resto entre 1981 y 1983.
13.1. Normalización democrática y alternancia política hasta 2018
Desde 1982, España consolidó su democracia mediante la alternancia entre PSOE y PP. La etapa de Felipe González (1982-1996) supuso la modernización y entrada en la CEE. Le sucedió José María Aznar (1996-2004), quien centró su gestión en políticas liberales y la entrada en el euro. Con Rodríguez Zapatero (2004-2011) se ampliaron derechos sociales, aunque la crisis de 2008 forzó recortes. Finalmente, Mariano Rajoy (2011-2018) gestionó una etapa de austeridad marcada por la crisis territorial en Cataluña y escándalos de corrupción.
13.2. Evolución económica, social y demográfica
En el plano económico, la entrada en la Unión Europea transformó a España en una economía moderna, aunque dependiente del sector servicios. Demográficamente, el país pasó de ser emisor de emigrantes a recibir un gran flujo migratorio desde los años 90. Socialmente, España vivió una revolución de valores liderada por el feminismo y la lucha por la igualdad, situándose a la vanguardia en derechos civiles y diversidad LGTBI, acompañada de una creciente conciencia medioambiental.

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