03 Abr

El movimiento obrero y la conflictividad social

La rápida industrialización del País Vasco, especialmente en Vizcaya, generó un profundo crecimiento económico, pero también provocó duras condiciones laborales y una fuerte conflictividad social. La concentración de trabajadores en minas y siderurgias dio lugar al nacimiento de un potente movimiento obrero que tuvo una gran importancia política y social desde finales del siglo XIX.

  • Orígenes del socialismo: Las primeras organizaciones obreras surgieron en 1886, con Facundo Perezagua como impulsor de la primera Agrupación Socialista del País Vasco.
  • Difusión ideológica: En 1894 se fundó el periódico La Lucha de Clases, órgano de propaganda y cohesión.
  • Figuras clave: Destacaron Tomás Meabe, fundador de las Juventudes Socialistas, e Indalecio Prieto, líder regional desde 1918.

Hacia 1890, la clase obrera vasca contaba con unos 13.000 mineros y 11.000 obreros siderúrgicos, siendo dos tercios de ellos inmigrantes. Las condiciones eran precarias: jornadas de más de once horas, falta de higiene, alimentación deficiente y alta peligrosidad, lo que derivó en enfermedades como la tuberculosis. El 1º de mayo de 1890 se celebró el Día Internacional del Trabajo, exigiendo la jornada de ocho horas.

Ese mismo año, una gran huelga general minera paralizó a 21.000 obreros, obligando a declarar el estado de guerra. Aunque se lograron acuerdos iniciales, el incumplimiento de los mismos derivó en una alta conflictividad, con 51 huelgas registradas entre 1890 y 1903.

El primer nacionalismo político y sindical

A finales del siglo XIX surgió el nacionalismo vasco como reacción a la abolición foral (1876) y a los cambios sociales derivados de la industrialización. Su principal ideólogo fue Sabino Arana, quien en 1892 publicó Bizkaia por su independencia. En 1895 se fundó el Partido Nacionalista Vasco (PNV), bajo el lema “Jaungoikoa eta lege zarra” (Dios y ley vieja).

Tras la muerte de Arana en 1903, el movimiento evolucionó hacia posiciones más moderadas con la burguesía de Ramón de la Sota, abandonando la independencia absoluta por el regionalismo. En 1911 se fundó el sindicato Solidaridad de Trabajadores Vascos (STV).

El bienio republicano-socialista y sus reformas

Tras la proclamación de la República en 1931, el gobierno de coalición entre republicanos de izquierda y el PSOE inició un ambicioso programa de modernización:

  • Reforma militar: Impulsada por Azaña para profesionalizar el ejército y asegurar su fidelidad a la República.
  • Reforma agraria: Ley de Bases de 1932 para expropiar latifundios, cuya lenta aplicación generó frustración.
  • Secularización: Ley de Congregaciones, matrimonio civil y divorcio.
  • Educación: Aumento del presupuesto, construcción de escuelas y creación de misiones pedagógicas.
  • Autonomías: Reconocimiento del derecho a la autonomía, con Cataluña como primer estatuto aprobado.

La etapa del Frente Popular (febrero-julio de 1936)

Las elecciones de febrero de 1936 dieron la victoria al Frente Popular. El nuevo gobierno, presidido por Manuel Azaña, retomó el programa reformista, decretó una amnistía y reactivó los estatutos de autonomía. Sin embargo, la polarización política y la conflictividad social aumentaron. El asesinato del teniente José Castillo y del diputado José Calvo Sotelo en julio de 1936 actuaron como detonantes definitivos para la sublevación militar.

La sublevación militar y la respuesta del Gobierno

La conspiración, liderada por el general Emilio Mola (“El Director”) y apoyada por sectores conservadores, la CEDA, la Falange y el Requeté, buscaba un golpe de Estado rápido. El 17 de julio de 1936 se inició el levantamiento en Marruecos, extendiéndose a la península el día 18.

La respuesta gubernamental fue inicialmente vacilante. Tras la dimisión de Casares Quiroga y el fracaso del intento de concordia de Martínez Barrio, el gobierno de José Giral tomó la decisión de entregar armas a las milicias populares (CNT, UGT, PCE). Esta medida, aunque impidió el éxito inmediato del golpe en ciudades clave como Madrid o Barcelona, marcó el inicio de la Guerra Civil y un proceso de revolución social en la retaguardia.

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