04 Feb

Prehistoria: Paleolítico y Neolítico

Paleolítico (1.200.000 a. C. – 5.000 a. C.)

El Paleolítico se basó en la caza, la pesca y la recolección. Sus grupos eran nómadas y practicaban una economía depredadora. Habitaban en refugios provisionales y cuevas desde el Paleolítico medio. Atapuerca es un yacimiento clave para conocer esta etapa.

En el Paleolítico superior, el Homo sapiens realizó arte rupestre naturalista y policromado. Destacan las cuevas cantábricas como Altamira y Tito Bustillo. También se utilizaron herramientas de piedra tallada, como bifaces, y existió el arte mueble.

Neolítico (5.000 a. C. – 2.500 a. C.)

El Neolítico introdujo una economía productora basada en la agricultura y la ganadería, lo que provocó la sedentarización y la diferenciación social.

Entre sus manifestaciones materiales destacan:

  • La cerámica cardial.
  • La piedra pulimentada.
  • Las pinturas rupestres de Valltorta y El Cogul.

Pueblos prerromanos

Los pueblos prerromanos se asentaron en la Península Ibérica durante el primer milenio a. C.

  • Íberos (siglos VI–I a. C.): habitaron la costa mediterránea y destacaron por su arte refinado. Se dedicaron a la agricultura y al comercio y se organizaron en ciudades-estado fortificadas. Su sociedad era patriarcal y jerarquizada, dominada por jefes guerreros.
  • Celtas (siglos VI–I a. C.): se localizaron en el norte y vivían en castros. Tenían una sociedad tribal basada en la agricultura y la ganadería. Destacaron artísticamente por la orfebrería y los verracos.
  • Celtíberos: ocuparon zonas interiores y destacan los Toros de Guisando.
  • Desde el 750 a. C. llegaron fenicios, griegos y cartagineses con colonias y actividad comercial.
  • Tartessos (siglos VIII–V a. C.): se situaron en el valle del Guadalquivir y destacan por el Tesoro de Aliseda.

Conquista romana de la Península Ibérica

La conquista romana de la Península Ibérica se desarrolló entre 218 a. C. y 19 a. C. Comenzó para frenar a los cartagineses y explotar las riquezas peninsulares. La primera etapa abarcó la franja mediterránea durante la Segunda Guerra Púnica.

La segunda etapa fue la conquista del interior, con la resistencia de líderes como Viriato y la caída de Numancia. La tercera afectó al norte peninsular y terminó con Octavio y la Pax Romana. Los pueblos indígenas se romanizaron, asimilando el modo de vida romano.

En el plano social hubo desigualdad entre libres y esclavos e integración de élites. Económicamente, Hispania se integró en el comercio imperial y mejoró su producción. Culturalmente se difundieron el latín, el cristianismo y grandes obras públicas. Hispania ganó prestigio, dio emperadores y cayó finalmente bajo dominio visigodo.

Reino visigodo

El Reino visigodo se originó en el sur de las Galias con capital en Tolosa (415–507). Los visigodos llegaron a Hispania en 415 como federados de Roma. Tras la derrota de Vouillé (507) fijaron su capital en Toledo (507–711). La monarquía era electiva y dependía de la nobleza y de la Iglesia.

El Aula Regia ejercía funciones consultivas, legislativas y judiciales. Los Concilios de Toledo tuvieron carácter político y religioso desde la conversión de Recaredo. Reyes como Alarico, Leovigildo, Recaredo y Recesvinto consolidaron el reino. Se logró la unificación política, religiosa y jurídica con el Fuero Juzgo.

La economía se basó en la agricultura y el comercio, dominados por la nobleza. Las luchas internas facilitaron la invasión musulmana de 711, con la derrota y caída del rey Don Rodrigo.

Al-Ándalus

En 711 los musulmanes derrotaron a Don Rodrigo en la batalla de Guadalete. La conquista, liderada por Tariq y Musa, duró apenas cuatro años. Al-Ándalus comenzó como emirato dependiente de Damasco (711–756).

Entre 756 y 929 fue emirato independiente con Abderramán I. En 929 Abderramán III proclamó el Califato de Córdoba. Almanzor destacó militarmente y, tras su muerte, surgieron los Reinos de Taifas.

Las Taifas, fragmentadas, pidieron ayuda a almorávides y almohades. Los almohades vencieron en Alarcos (1195) pero fueron derrotados en las Navas de Tolosa (1212). Tras ello solo sobrevivió el Reino nazarí de Granada. Fundado en 1237, Granada cayó en 1492 con Boabdil ante los Reyes Católicos.

Economía y sociedad de Al-Ándalus (siglos VIII–XV)

La economía de Al-Ándalus fue principalmente agrícola y de regadío. Se utilizaron sistemas de riego como la noria y se introdujeron cultivos como el arroz y los cítricos. Destacaron la artesanía (lana, lino y seda), la ganadería y la apicultura.

El comercio se realizaba en zocos y puertos, utilizando monedas como el dinar y el dírhem. Córdoba fue un gran centro económico y cultural. La sociedad era heterogénea, con musulmanes privilegiados y minorías mozárabes y judías.

Culturalmente destacaron la filosofía, la medicina, la literatura y la ciencia, con figuras como Avempace y Averroes, además de una rica producción literaria multilingüe. La arquitectura destacó con la Mezquita de Córdoba y la Alhambra. Los judíos aportaron saber científico y cultural, con figuras como Maimónides.

Reinos cristianos y la Reconquista

Los reinos cristianos protagonizaron la Reconquista en la Península Ibérica. Los primeros núcleos fueron el Reino de Asturias (mencionado junto a Ordoño II), Castilla (con figuras como Fernán González) y los núcleos pirenaicos (Pamplona, Aragón y los condados catalanes).

La fase inicial (siglos VIII–XI) destacó por la resistencia de Asturias y la batalla de Covadonga (722). En la expansión hacia el este (siglos XI–XIII), Alfonso VI conquistó Toledo (1085).

Los almorávides y almohades frenaron temporalmente el avance cristiano. La victoria en las Navas de Tolosa (1212) marcó un gran avance. Valencia fue tomada por Jaime I (1238), Murcia por Alfonso X (1243) y Sevilla y Córdoba por Fernando III (1236 y 1248). En el sur (siglos XIV–XV) Castilla, Aragón y Portugal consolidaron territorios, finalizando con Granada (1492).

El gobierno se centraba en el rey, la Curia Real y las Cortes (León, 1188). Los fueros y el régimen señorial condicionaron la organización política y social.

Modelos de repoblación

Los modelos de repoblación en la Península variaron según la época y el territorio:

  • De la Cordillera Cantábrica al Duero (siglos VIII–XI): se practicó la presura, entregando tierras a campesinos.
  • Del Duero al Sistema Central (siglos XI–XII): se creó la repoblación concejil mediante concejos y cartas puebla.
  • Del Sistema Central al Guadalquivir (siglos XII–XV): destacó la acción de órdenes militares como Santiago y Calatrava.
  • También hubo repartimientos en Sierra Morena y Murcia, distribuyendo tierras de musulmanes conquistados.

Sociedad feudal

La sociedad feudal era estamental, jerarquizada e inmovilista bajo el régimen señorial. La nobleza se dividía en alta, media y baja, controlando tierras y privilegios legales. El clero, regular y secular, poseía señoríos y cargos de poder.

El estado llano se dedicaba a la agricultura, la artesanía y el comercio, y surgió la burguesía en el siglo XII. Religiosamente predominaban los cristianos, seguidos por mudéjares, judíos y moriscos.

Siglos XIV y XV: Castilla y Aragón

En los siglos XIV y XV, Castilla y Aragón enfrentaron crisis demográficas, sociales y económicas. En Castilla, (menciona a Fernando III y Alfonso X según el texto) se consolidó la corona y se inició una transición hacia el Estado. Conflictos internos, como la guerra civil entre Pedro I y Enrique de Trastámara, dieron origen a la dinastía Trastámara.

Castilla buscó controlar el Atlántico y conquistó las Islas Canarias. Su gobierno era una monarquía autoritaria con la Corte y las Audiencias. Navarra tuvo monarquía pactista, con Consejo Real, Cortes y Cámara de Comptos, y guerras internas entre agramonteses y beamontes.

En Aragón, la monarquía era pactista y confederal, con Cortes independientes y figuras como la Generalitat y el Justicia. Aragón expandió su influencia en el Mediterráneo con Alfonso V y Jaime I, conquistando Sicilia, Nápoles, Valencia y Baleares. Fernando de Antequera asumió la corona en 1412 tras el Compromiso de Caspe.

Los Reyes Católicos y la monarquía hispánica

Isabel de Castilla y Fernando de Aragón se casaron en 1469, iniciando la monarquía hispánica. Sus objetivos fueron el dominio peninsular, la unidad religiosa y la centralización del poder. Cada corona mantuvo sus instituciones, leyes, monedas, impuestos y tradiciones.

En Castilla destacaban las Cortes, el Consejo Real, los corregidores, la Chancillería, la Santa Hermandad y secretarios reales. En Aragón existían el Consejo de Aragón, audiencias, virrey y corregidores locales. El único órgano común fue la Inquisición, que vigilaba la ortodoxia cristiana.

Los Reyes Católicos sentaron las bases de un Estado moderno y administrativo. La Guerra de Granada (1481–1492) buscó imponer la unidad territorial y religiosa. Boabdil entregó Granada a Castilla tras la caída de Málaga y Almería, con condiciones de respeto a los musulmanes. La victoria puso fin a la Reconquista e impulsó la unidad religiosa en la Península.

Reformas borbónicas en los virreinatos americanos

3.8. Reformas borbónicas en los virreinatos americanos

  • Se crearon nuevos virreinatos: Nueva Granada (1739) y el de la Plata (1776), y se organizaron Capitanías Generales para mejorar el control directo.
  • Se introdujeron intendencias al estilo francés para centralizar la administración y aumentar la eficiencia fiscal.
  • Se reorganizó la marina y las guarniciones; se incrementaron los impuestos y se implementaron los Decretos de Libre Comercio (1765), suprimiendo la Casa de Contratación.
  • La Iglesia perdió parte de su poder; destacó la expulsión de los jesuitas (1767), que afectó a la educación y a la economía.

Sociedad, economía y cultura del siglo XVIII

9. Sociedad, economía y cultura del siglo XVIII

La sociedad siguió estratificada: nobleza y clero privilegiados, burguesía en crecimiento y un estado llano formado por campesinos y jornaleros. La economía avanzó con la colonización de nuevas tierras, las manufacturas reales, el comercio con América y el proteccionismo industrial, destacando Cataluña.

Culturalmente, la Ilustración promovió la ciencia y la razón con figuras como Feijoo y Jovellanos. Carlos III impulsó reformas modernizadoras y urbanísticas, destacando obras en Madrid como la Puerta de Alcalá y el Paseo del Prado.

Los Austrias menores y el siglo XVII

Los Austrias menores gobernaron España durante el siglo XVII con distintos validos. Felipe III (1598–1621) delegó el poder en el Duque de Lerma y en el Duque de Uceda. Expulsó a los moriscos en 1609, causando graves consecuencias económicas y sociales. Declaró bancarrotas y trasladó temporalmente la capital a Valladolid; buscó la paz con Francia, Inglaterra y los Países Bajos (Pax Hispánica).

Felipe IV (1621–1665) centralizó el poder con el Conde-Duque de Olivares e impulsó la Unión de Armas. Enfrentó revueltas internas como la Guerra de los Segadores y la independencia de Portugal (1640). Participó en la Guerra de los Treinta Años y en conflictos con Francia, firmando la Paz de Westfalia (1648) y la Paz de los Pirineos (1659).

Carlos II (1665–1700) gobernó inicialmente con la regencia de Mariana de Austria y con validos como Juan José de Austria.

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