09 Jun
La integración de España en Europa y la Unión Europea
En 1962, España solicitó por primera vez su integración en la Comunidad Económica Europea (CEE). Dos años después, volvió a intentarlo y, como resultado, se iniciaron unas negociaciones que llevaron al “Acuerdo Comercial Preferencial”.
En 1977, el gobierno de Adolfo Suárez solicitó la integración plena en la CEE. En 1979 se iniciaron las negociaciones para la adhesión. Fueron unas negociaciones largas y complicadas. En 1985 se permitió el libre tránsito de personas y mercancías con Gibraltar.
La integración en la OTAN y el cambio de postura del PSOE
Respecto a la entrada en la OTAN, el último gobierno de la UCD había aprobado la integración de España en la organización, aunque el PSOE se opuso inicialmente. No obstante, cuando el PSOE llegó al poder, ante la evidencia de que la entrada en la OTAN estaba muy relacionada con la adhesión de España a la Comunidad Económica Europea, el gobierno socialista, tras convocar un referéndum, hizo campaña a favor de la permanencia en la OTAN.
Finalmente, el 12 de junio de 1985, el Gobierno español firmó en Madrid el “Tratado y el Acta de Adhesión a las Comunidades Europeas”, que fue ratificado en el Congreso, en el Senado y en los parlamentos del resto de los socios comunitarios para entrar en vigor el 1 de enero de 1986.
La entrada de España en la CEE fue acogida con satisfacción por la opinión pública. La integración se hizo de forma gradual mediante un período transitorio; los diferentes sectores económicos tuvieron que hacer importantes sacrificios, lo que supuso la pérdida de numerosos puestos de trabajo.
Hacia el Mercado Único y la Moneda Común
Los países miembros de la CEE decidieron acelerar el proceso de construcción europea. El Acta Única Europea permitió el establecimiento de un verdadero mercado interior sin fronteras. Para asegurar la estabilidad en el seno de la CEE, se aprobaron los denominados fondos estructurales.
El proceso de integración en Europa dio un paso fundamental con la aprobación del “Tratado de la Unión Europea”, que fijó la adopción de una política económica común y el establecimiento de una moneda europea.
En 1992 se inició un “Primer programa de Convergencia”. A partir de 1996, el gobierno del PP dio prioridad al cumplimiento de los criterios y requisitos para acceder a la moneda única, además de poner en marcha distintos planes para alcanzar la convergencia real en renta y empleo. En 1999 se lograron los requisitos para acceder a la moneda única europea. El euro entró definitivamente en la vida de los españoles en 2002.
Además de la puesta en circulación de la moneda única, la integración de España en la UE trajo otras implicaciones económicas y políticas:
- La libre circulación de personas, mercancías y capitales por todos los países de la UE.
- El impulso tecnológico.
- El principio de solidaridad y cohesión entre los países más pobres y los países ricos.
España se halla en la actualidad plenamente integrada en la UE.
El papel de España en el contexto internacional
La consolidación democrática trajo consigo nuevas líneas de actuación en el panorama internacional. En los primeros años de la Transición, España tenía tantas cuestiones internas que resolver que se desentendió de la política exterior; además de la solicitud de entrada en la CEE, solo estableció relaciones diplomáticas con los países del Este.
Pero una vez establecidos, los distintos gobiernos se ocuparon de las relaciones con todos los países del mundo:
- Iberoamérica: Se apoyaron los procesos de democratización y se impulsó una política de cooperación y solidaridad. Se institucionalizó la Comunidad Iberoamericana de Naciones, que celebra Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno anuales.
- Mediterráneo: Se establecieron relaciones diplomáticas con Israel y se intentó fortalecer las relaciones con Marruecos. No obstante, no se ha avanzado significativamente en el asunto de Gibraltar.
Política exterior en el siglo XXI
Durante el gobierno del PP, se apostó por una política de seguridad y defensa, a la vez que se fortalecieron las relaciones con los EE. UU. A partir de 2001, la orientación pronorteamericana se impuso a la política europeísta, produciéndose un distanciamiento de Francia y Alemania. España participó en las operaciones militares de Afganistán e Irak.
Los atentados de la estación de Atocha, días antes de las elecciones, de los que se consideró responsable al gobierno por su participación en la guerra de Irak, provocaron el cambio del voto de muchos españoles, lo que supuso la formación de un nuevo gobierno socialista liderado por Rodríguez Zapatero.

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