04 Feb

Elementos para favorecer la capacidad de acogida

Aunque existe una gran variedad de estructuras y elementos artificiales, los que se han mostrado más eficaces son:

  • Los comederos y bebederos artificiales: Muy útiles tanto para las especies de caza menor como para las de caza mayor, permiten satisfacer las necesidades de los animales. Su importancia es aún mayor cuando se realicen repoblaciones con animales procedentes de granjas cinegéticas.
  • Las madrigueras o majanos artificiales para conejos: Son muy útiles para la recuperación de las poblaciones de esta especie.
  • Vallados perimetrales: Para evitar la dispersión de los conejos, las madrigueras suelen rodearse de estos cerramientos.
  • Los parques de aclimatación: Muy eficaces para las repoblaciones de perdiz, ya que, además de protegerlas de sus numerosos depredadores durante el periodo de adaptación, también facilitan el acceso de los animales al agua y alimento mediante los comederos y bebederos que se disponen en su interior.

También se pueden construir refugios para la caza menor con troncos finos y ramas de árboles de la zona. Para la caza mayor, especialmente para el caso del jabalí, es muy adecuado construir bañas artificiales y depositar troncos de árboles junto a ellas para que sirvan de rascaderos.

Cálculo de necesidades y ubicación

¿Cuántos comederos y bebederos es necesario instalar? Y, ¿cuál es su ubicación más idónea? Todo va a depender de la oferta de agua y alimento del terreno, de los animales a los que van a ser destinados y del presupuesto de que se disponga para su adquisición y mantenimiento.

Para las especies de caza menor, lo más habitual es crear una red de los denominados núcleos de gestión, formados por un bebedero, un comedero y un refugio, que puedan ser visitados por los animales sin necesidad de realizar grandes desplazamientos. El número de estos núcleos debe ser suficiente como para evitar que se concentre un excesivo número de animales en su entorno.

Una forma sencilla para determinar cuántos y cuál debe ser su ubicación es identificar sobre un plano de la zona los puntos de agua naturales que llegan al verano en buen estado, para establecer las zonas de sequedad, considerando como tales todas las que se encuentren a más de 500 metros de los puntos de agua antes citados. Será en estas zonas en las que se ubiquen puntos artificiales de agua y, junto a ellos, un comedero y un refugio para los animales.

Cuando se vaya a realizar una repoblación, es imprescindible instalar en la zona en la que se vaya a realizar la suelta un número suficiente de núcleos para asegurar la supervivencia y adaptación de estos animales a su nuevo hábitat. Siempre se deben evitar lugares umbríos o excesivamente expuestos al sol, así como las proximidades de apostaderos naturales que puedan ser utilizados por los depredadores.

Para las especies de caza mayor, el tamaño, tipo, número y ubicación de los comederos, así como las características de la ración suministrada, va a depender de las características del hábitat, del tamaño de la población y de la especie de que se trate, considerando que la finalidad de estos elementos es proporcionar un suplemento alimenticio durante las épocas de mayor escasez.

Recepción y expedición de animales

Desde el momento en que se produce la llegada de nuevos animales a una granja cinegética, se debe procurar que su adaptación a la misma sea un éxito. Este periodo de adaptación es fundamental para que su vida en la granja se desarrolle sin contratiempos. Si las operaciones de adaptación se realizan de forma progresiva y se les proporcionan los cuidados necesarios para su especie, raza, edad y sexo, la adaptación a la granja será un éxito.

En otras ocasiones, en lugar de recibir animales, hay que enviarlos a otras granjas o a algún terreno cinegético para su liberación en el medio natural. En ningún caso se deberá enviar un animal en malas condiciones; también hay que asegurarse de que el estado del animal para la suelta es óptimo y que se acompaña de la correspondiente documentación de origen y sanidad. Las consecuencias sanitarias y las pérdidas económicas pueden ser enormes. Por este motivo, tanto la normativa comunitaria como la estatal y autonómica exigen el control de los animales y el registro de todos sus movimientos. De esta forma, se puede identificar rápidamente su origen y actuar en consecuencia.

Técnicas de captura y manejo en vivo

Habitualmente se emplean técnicas basadas en el empleo de diversos tipos de redes, trampas y capturaderos. Para la elección de una u otra técnica, hay que tener en cuenta que:

  1. Las normas cinegéticas autorizan su empleo.
  2. Son seguras para las personas encargadas de utilizarlas y para los animales a capturar.
  3. Se adaptan a las condiciones del terreno y a las características de la especie objeto de captura.
  4. Su rendimiento es elevado respecto del esfuerzo de captura empleado.
  5. Se ajustan al presupuesto y a la mano de obra disponible.
  6. Habrá que tener en cuenta si se trata de capturar grupos sociales o animales individuales.
  7. Se debe valorar si la técnica es selectiva para capturar determinadas clases de sexo o edad.

Deja un comentario