17 Jun

Hume: Teoría del Conocimiento

El origen del conocimiento (Gnoseología)

David Hume inicia su filosofía oponiéndose radicalmente al innatismo racionalista. Para él, la mente humana al nacer es una tábula rasa, una hoja en blanco que solo se llena a través de la experiencia. Toda la actividad mental se compone de percepciones, las cuales se dividen en dos categorías según su fuerza y vivacidad:

  • Impresiones: Son las percepciones directas, intensas y vívidas. Pueden ser de sensación (originadas por los sentidos externos) o de reflexión (estados internos, emociones y pasiones).
  • Ideas: Son percepciones débiles, copias o imágenes atenuadas de las impresiones cuando estas ya no están presentes. Se dividen según la facultad que las procesa: la memoria las conserva de forma fiel y ordenada, mientras que la imaginación las altera, combina y recrea libremente.

Tanto las impresiones como las ideas se estructuran en dos niveles de complejidad:

  • Simples: Son elementos indivisibles (como la percepción de un color específico). Las ideas simples poseen el mayor valor cognoscitivo porque están directamente vinculadas a la realidad.
  • Complejas: Son agrupaciones de percepciones simples (como la idea de una manzana, que une color, forma y olor).

Para establecer los límites de lo que podemos conocer con certeza, Hume formula el Principio de Copia, el cual dicta que toda idea legítima debe ser la copia directa de una impresión previa. De este principio surge su Criterio de validez empírica: si una idea no se corresponde con ninguna impresión medible, carece de significado real y es falsa.

La Horquilla de Hume

Hume clasifica todo el conocimiento posible en dos tipos:

  • Relaciones de ideas: Pertenecen a las ciencias formales (geometría, álgebra y aritmética). Son verdades independientes de la experiencia, se descubren a priori, ofrecen certeza absoluta y su contrario representa una contradicción lógica imposible.
  • Cuestiones de hecho: Pertenecen a las ciencias empíricas (física e historia). Dependen por completo de la experiencia, se descubren a posteriori, solo ofrecen probabilidad y su contrario siempre es lógicamente posible y pensable.

El desmantelamiento de la metafísica

Hume dirige su criterio de validez empírica contra la metafísica tradicional, desmontando los tres pilares del racionalismo:

  1. El Mundo (Sustancia material): Afirmar que existe una realidad física externa detrás de nuestras percepciones es imposible de demostrar.
  2. Dios (Sustancia infinita): Al no haber ninguna impresión de la que provenga, la idea de Dios es indemostrable; nace del miedo y la esperanza.
  3. El Yo (Sustancia espiritual): El Yo no es una identidad estable, sino un «haz o colección de percepciones diferentes» en perpetuo movimiento.

Causalidad, Ciencia y Escepticismo

Hume demuestra que la conexión causa-efecto no es una necesidad lógica, sino un hábito psicológico basado en la repetición. Esto plantea el Problema del inductivismo: la ciencia empírica nunca puede ofrecer certezas absolutas, solo probabilidad. Ante esto, Hume defiende un escepticismo académico y mitigado, que acepta los límites de la mente humana y nos vacuna contra el dogmatismo.

Ética: Emotivismo Moral

Hume sostiene que «la razón es, y solo debe ser, esclava de las pasiones». Denuncia la Falacia Naturalista (pasar del «ser» al «deber ser») y propone el Emotivismo Moral: la distinción entre bien y mal nace de sentimientos de aprobación o rechazo, guiados por la simpatía y la utilidad social.


Kant: Los límites del conocimiento

Introducción: La Ilustración y el proyecto emancipador

La filosofía de Immanuel Kant se inscribe en el movimiento ilustrado. En su obra ¿Qué es la Ilustración?, define esta etapa como la salida del ser humano de su minoría de edad, proclamando el lema Sapere aude (atrévete a pensar). Su proyecto requiere un ejercicio de autocrítica de la razón, núcleo de la Crítica de la Razón Pura.

La síntesis kantiana y el Giro Copernicano

Kant supera el racionalismo y el empirismo mediante el Giro Copernicano: no es el sujeto quien se adapta al objeto, sino que los objetos se someten a las estructuras cognitivas a priori del sujeto. Introduce los juicios sintéticos a priori, que son universales, necesarios e independientes de la experiencia, fundamentales para la ciencia.

La arquitectónica de la Razón Pura

  • Estética Trascendental: La sensibilidad organiza las impresiones mediante las formas puras del espacio y el tiempo. Distingue entre fenómeno (lo conocido) y noúmeno (la cosa en sí, incognoscible).
  • Analítica Trascendental: El entendimiento aplica las categorías (conceptos puros) a los fenómenos. «Sin sensibilidade non se nos daría ningún obxecto, e sen entendemento ningún sería pensado».

La Dialéctica Trascendental: Los límites de la metafísica

La razón tiende a buscar lo absoluto, creando las ideas de Alma, Mundo y Dios. Kant demuestra que estas ideas no pueden ser objeto de conocimiento científico, ya que la metafísica intenta aplicar categorías fuera de los límites de la experiencia, cayendo en contradicciones (antinomias) o errores lógicos.

Conclusión: La libertad

Aunque la razón teórica no puede conocer lo metafísico, Kant postula la libertad como el hecho (factum) necesario para la moralidad. La libertad es la frontera que permite transitar de la pregunta «¿qué puedo saber?» a la cuestión práctica: «¿qué debo hacer?».

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