14 Abr

La música barroca en España

Las influencias flamencas fueron patentes en diferentes aspectos de la cultura española. El número de obras conservadas es relativamente escaso debido a catástrofes históricas: el incendio del Alcázar de Madrid en 1734, que destruyó la mayor parte de la colección real, y el terremoto de Lisboa en 1755, provocaron la desaparición de una gran cantidad de música.

Música sacra en latín

El repertorio sacro en latín, compuesto por misas y motetes, era semejante al italiano. Muchos músicos españoles desarrollaron parte de sus carreras en Italia. Una parte importante de esta música estaba escrita para dos o más coros, interpretándose los salmos de manera alternada entre los coros y el canto llano.

  • Mateo Romero (1575/1576-1647) compuso su Dixit Dominus en estilo policoral.
  • Francisco Valls (1665-1747) destacó con su Missa Scala Aretina, obra que suscitó una encendida polémica por el uso de disonancias, las cuales Valls defendió en su Mapa armónico (1742).

El órgano y los instrumentos de viento fueron elementos característicos. El arpa, usual desde el siglo XVI, se desarrolló como instrumento de bajo continuo gracias a Juan Hidalgo. Las obras de Miguel de Irízar, Diego de Pontac y Carlos Patiño son representativas por el uso de glosas para voces solistas y bajo continuo.

Villancicos y Autos Sacramentales

Los villancicos religiosos, escritos en castellano, poseían un carácter más animado que la música sacra en latín y se interpretaban en festividades como Navidad o Semana Santa. Por otro lado, los autos sacramentales, piezas dramáticas breves sobre temas sacros, alcanzaron su máximo esplendor en el siglo XVII gracias a dramaturgos como Lope de Vega y Calderón de la Barca.

Música vocal de cámara y escénica

Los tonos humanos, piezas para voz solista con acompañamiento de guitarra o bajo continuo, fueron fundamentales en la música de cámara. Autores destacados incluyen a José Marín, Juan del Vado y Sebastián Durón. En el ámbito escénico, la comedia nueva de Lope de Vega integraba música para crear verosimilitud.

Ópera y Zarzuela

Bajo el impulso de Felipe IV, Calderón de la Barca desarrolló las semi-óperas, integrando el estilo recitativo italiano. La zarzuela, género nacido tras 1653, se consolidó con obras como Los celos hacen estrellas (1672) de Juan Hidalgo. A principios del siglo XVIII, la influencia italiana comenzó a desplazar a los géneros autóctonos.

Música instrumental

El órgano fue el instrumento de teclado principal, con el tiento como forma predominante. Juan Bautista José Cabanilles fue el compositor más prolífico de finales del siglo XVII. En cuanto a la guitarra, Gaspar Sanz y Francisco Guerau fueron figuras clave en la técnica del rasgueo y punteo.

La música en el Imperio Germánico

La música gozó de gran consideración en las cortes y ciudades germánicas, donde los músicos se organizaban en gremios. La producción musical era fomentada tanto por la iglesia como por las autoridades civiles.

Música vocal luterana

El coral fue el eje de la música luterana. La evolución hacia la cantata sacra, impulsada por Neumeister, fusionó elementos ortodoxos y pietistas, incorporando recitativos y arias de estilo operístico. El género de la Pasión también evolucionó hacia formas cercanas al oratorio.

Ópera en regiones germánicas

La Guerra de los Treinta Años favoreció el cultivo de un estilo alemán específico. En 1678 se abrió el primer teatro público de ópera en Hamburgo. Reinhard Keiser destaca como el compositor más representativo de esta escuela nacional, combinando el Lied alemán, el aria italiana y la danza francesa.

Música instrumental luterana

El apogeo del órgano estuvo ligado a constructores como Arp Schnitger. Compositores como Dietrich Buxtehude y Johann Pachelbel definieron géneros como la tocata, la fuga y el preludio coral. En la música para clave, Johann Jacob Froberger fue fundamental para establecer los movimientos de la suite (allemande, courante, sarabande y giga).

La música italiana (primera mitad del siglo XVIII)

Nápoles, Roma y Venecia fueron los centros neurálgicos. Los conservatorios napolitanos formaron a los mejores cantantes de Europa. En Venecia, a pesar de su decadencia política, la vida musical siguió siendo esplendorosa, con Antonio Vivaldi como figura central.

La ópera italiana: Seria y Buffa

La ópera seria, codificada por Alessandro Scarlatti, se basaba en el recitativo secco y el aria da capo. En contraste, la ópera buffa, con obras como La Serva padrona de Pergolesi, ofrecía un tono ligero y cotidiano que ganaría terreno en el Clasicismo.

La música en Francia (primera mitad del siglo XVIII)

Jean-Philippe Rameau fue la figura dominante. Su Traité de l’Harmonie (1722) sentó las bases del sistema tonal moderno. Sus óperas, como Castor et Pollux, mantuvieron la tradición de Lully pero introdujeron innovaciones armónicas y una orquestación más rica y autónoma.

Compositores germánicos: Haendel y Bach

El Barroco tardío estuvo dominado por la síntesis de estilos realizada por compositores alemanes.

  • Georg Philipp Telemann: Ejemplo de eclecticismo, con una producción inmensa que abarcó todos los géneros.
  • Georg Friedrich Haendel: Cosmopolita afincado en Londres, transformó el oratorio inglés con obras como El Mesías, integrando el coro como elemento dramático esencial.
  • Johann Sebastian Bach: Maestro absoluto del contrapunto. Su obra, desde el Clave bien temperado hasta la Misa en Si menor y las Pasiones, representa la culminación de la música barroca. Su capacidad para integrar la tradición luterana con las formas italianas y francesas definió un estilo universal que sigue siendo pilar de la música occidental.

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