30 Abr

Bienio CEDA y Partido Radical

El periodo comprendido entre 1933 y 1936 en la Segunda República española estuvo marcado por una fuerte polarización política, el aumento de la conflictividad social y una creciente inestabilidad que desembocó finalmente en la Guerra Civil. Tras el primer bienio reformista, las elecciones de noviembre de 1933 dieron la victoria a las derechas, iniciándose el llamado bienio radical-cedista. Estas elecciones fueron además las primeras en las que votaron las mujeres. La derrota de la izquierda se debió a varios factores, como la desunión de las fuerzas progresistas, la pérdida de apoyos sociales y la derechización del mundo rural.

El presidente de la República, Alcalá Zamora, encargó formar gobierno a Alejandro Lerroux, líder del Partido Radical, que gobernó con el apoyo parlamentario de la CEDA, dirigida por Gil Robles. La entrada de la CEDA en el gobierno en octubre de 1934 generó un clima de gran tensión, ya que amplios sectores de la izquierda desconfiaban de su compromiso con la democracia y temían un giro autoritario similar al de otros países europeos. En respuesta, el PSOE amenazó con una revolución si la CEDA accedía al poder.

Consecuencias y Revolución de 1934

La política del bienio supuso una paralización o rectificación de las reformas del primer bienio. Se frenó la reforma agraria, se ralentizó la construcción de escuelas públicas, se restauraron las subvenciones al clero y se concedió una amnistía a militares implicados en intentos golpistas, como Sanjurjo. Además, se colocó en puestos clave a militares conservadores como Franco, Mola y Goded. Todo ello incrementó la conflictividad social y política, así como la oposición de la izquierda y de los nacionalismos periféricos.

En este contexto tuvo lugar la revolución de octubre de 1934, especialmente importante en Asturias, donde se produjo una insurrección obrera impulsada por socialistas, comunistas y anarquistas bajo la alianza UHP. Los mineros llegaron a controlar amplias zonas, pero la rebelión fue duramente reprimida por el ejército dirigido por Franco, con un elevado número de muertos y detenidos. Ese mismo mes, en Cataluña, el presidente de la Generalitat, Lluís Companys, proclamó el Estado Catalán dentro de una hipotética República Federal, pero el intento fracasó rápidamente y fue reprimido por el ejército, suspendiéndose el Estatuto de Autonomía.

El Frente Popular

La crisis del bienio se agravó en 1935 por escándalos de corrupción como el caso Estraperlo, que afectaron al Partido Radical y provocaron la caída del gobierno. Ante esta situación, se convocaron elecciones en febrero de 1936, a las que las izquierdas concurrieron unidas en el Frente Popular, una coalición que defendía la recuperación de las reformas del primer bienio. La victoria del Frente Popular se vio favorecida por la desunión de las derechas, y Manuel Azaña pasó a encabezar el gobierno.

El nuevo ejecutivo adoptó rápidamente medidas como la amnistía para los implicados en la revolución de 1934, la restauración del Estatuto de Cataluña y la reactivación de la reforma agraria, con un importante reparto de tierras. También trató de controlar al ejército destinando a los generales más sospechosos de conspiración a puestos alejados. Sin embargo, la situación política se deterioró rápidamente debido al aumento de la violencia y la radicalización.

La conflictividad social y política alcanzó niveles muy altos, destacando antecedentes como la sublevación anarquista de 1933 y, especialmente, la llamada primavera trágica de 1936, caracterizada por una cadena de atentados y asesinatos políticos entre grupos de extrema derecha e izquierda. Entre los hechos más relevantes destacan el asesinato del guardia de asalto José Castillo y, como represalia, el del líder monárquico Calvo Sotelo, lo que agravó aún más la tensión.

En este clima de creciente inestabilidad, se fue gestando una conspiración militar dirigida por el general Mola, con la participación de otros mandos como Franco. El asesinato de Calvo Sotelo aceleró los planes golpistas, que se concretaron en la sublevación militar iniciada el 17 de julio de 1936 en Marruecos y extendida al día siguiente a la península. Al no triunfar de forma inmediata, el golpe derivó en una guerra civil.

La Guerra Civil: desarrollo y consecuencias

La Guerra Civil española (1936-1939) constituye uno de los acontecimientos más decisivos de la historia contemporánea de España. Hoy se entiende la guerra como un conflicto multidimensional: no solo militar, sino también social, ideológico, político e incluso religioso.

Bandos y desarrollo militar

  • Bando republicano: Controlaba las grandes ciudades, la industria, importantes recursos económicos y las reservas de oro del Banco de España.
  • Bando sublevado: Disponía del ejército africanista, una mayor unidad de mando y el respaldo de sectores conservadores, la Iglesia y las élites económicas.

La dimensión internacional fue clave: Alemania e Italia apoyaron de forma decisiva a los sublevados, mientras que la República recibió ayuda de la Unión Soviética y de las Brigadas Internacionales.

El desarrollo militar se dividió en fases:

  • 1936: Avance sublevado hacia Madrid y batalla de Madrid.
  • 1937-1938: Guerra en el norte (bombardeo de Guernica) y ofensiva franquista en Aragón que dividió el territorio republicano.
  • 1938-1939: Batalla del Ebro, caída de Barcelona y ocupación de Madrid. El 1 de abril de 1939, Franco anunció el final de la guerra.

Evolución política y económica de las dos zonas

La evolución interna de cada bando estuvo marcada por sus propias dinámicas:

  • Zona republicana: Colapso inicial del Estado, situación revolucionaria (colectivizaciones), creación del Ejército Popular y tensiones internas (sucesos de mayo de 1937 en Barcelona). Gobierno de Juan Negrín centrado en la resistencia.
  • Zona sublevada: Autoridad centralizada en torno a Franco (Generalísimo). Decreto de Unificación de 1937 (FET y de las JONS). Economía de guerra organizada y represión sistemática.

Glosario de conceptos clave

  • Desamortizaciones (Mendizábal y Madoz): Procesos de expropiación y venta de tierras eclesiásticas y municipales.
  • Regeneracionismo: Corriente que buscaba la modernización de España tras el desastre de 1898.
  • Crisis de 1917: Triple conflicto (militar, político y social) que marcó el agotamiento de la Restauración.
  • Dictadura de Primo de Rivera: Régimen autoritario (1923-1930) que suspendió la Constitución.
  • Franquismo: Dictadura personalista (1939-1975) caracterizada por el nacionalcatolicismo, el militarismo y la represión.

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