06 Abr
El Imperio Territorial de los Austrias
El Imperio de Carlos I
Con la llegada al trono de Carlos I, la corona pasó a manos de la Casa de Austria o Habsburgo. Carlos I, hijo de Felipe el Hermoso y Juana la Loca, recibió una vasta herencia:
- De sus abuelos maternos: La Corona de Castilla, Canarias, plazas en el norte de África, territorios en América, la Corona de Aragón, Cerdeña, Nápoles y Sicilia.
- De sus abuelos paternos: Los Países Bajos, Borgoña, el Franco Condado, posesiones en Alemania y Austria, y los derechos al trono del Sacro Imperio Romano Germánico, siendo proclamado emperador como Carlos V.
Su ideal era una monarquía universal y cristiana. Como rey hispano, Carlos I regentó una monarquía compuesta, donde cada territorio mantenía sus propias leyes e instituciones, gestionadas a través de diversos Consejos (Castilla, Aragón, Navarra, Indias, Estado e Inquisición). Su reinado estuvo marcado por la hostilidad con Francia, la piratería turca en el Mediterráneo y la expansión del protestantismo, conflicto que culminó en la Paz de Augsburgo.
El Imperio Territorial de Felipe II
Felipe II heredó los reinos peninsulares y las posesiones de la Casa de Borgoña. Tras la anexión de Portugal, consolidó la llamada «Unión Ibérica». Sus objetivos principales fueron la defensa del catolicismo y el mantenimiento de la hegemonía dinástica.
- Política exterior: Destacan la victoria en la batalla de San Quintín contra Francia, el triunfo en la batalla de Lepanto contra el Imperio Otomano y el conflicto en los Países Bajos, que derivó en la independencia de las provincias del norte.
- Conflicto con Inglaterra: Tras el fracaso de la Armada Invencible en 1588, se inició una larga guerra anglo-española.
Las Alteraciones de Aragón (1591)
Este conflicto surgió tras la huida a Aragón de Antonio Pérez, antiguo secretario real. La nobleza aragonesa utilizó los fueros y la figura del Justicia de Aragón para protegerlo frente a la Inquisición. La intervención militar de Felipe II y la posterior ejecución de Juan de Lanuza marcaron el fin de la rebelión, limitando la capacidad de actuación de las instituciones aragonesas.
La Guerra de los Treinta Años
Iniciada por motivos religiosos y dinásticos, esta contienda envolvió a toda Europa. La Paz de Westfalia (1648) supuso el fin de la hegemonía de los Habsburgo, confirmando la división religiosa del Imperio y el ascenso de Francia y Suecia. España reconoció la independencia de las Provincias Unidas.
La Segunda República Española (1931-1936)
El Advenimiento de la República
Tras las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, Alfonso XIII partió al exilio. Se proclamó la República y se formó un Gobierno provisional que convocó elecciones a Cortes constituyentes, dando lugar a la Constitución de 1931, que definía un Estado democrático y autonómico.
El Bienio Reformista (1931-1933)
Presidido por Manuel Azaña, este periodo impulsó reformas profundas:
- Reforma militar: Profesionalización y lealtad a la República.
- Reforma religiosa: Separación Iglesia-Estado y secularización.
- Reforma autonómica: Cataluña y País Vasco iniciaron sus procesos.
- Reforma agraria y laboral: Intentos de modernización social y económica que encontraron fuerte resistencia.
El Bienio Conservador (1933-1935)
Conocido como el «Bienio radical-cedista», se caracterizó por la paralización de las reformas anteriores y una creciente polarización política, que desembocó en la revolución de octubre de 1934, especialmente intensa en Asturias y Cataluña.
El Frente Popular y el Estallido de la Guerra Civil
En febrero de 1936, la coalición del Frente Popular obtuvo la victoria electoral. El clima de tensión social y violencia política alcanzó su punto crítico con el asesinato de José Calvo Sotelo. El 17 de julio de 1936, un sector del ejército liderado por el general Franco inició una sublevación que, tras su fracaso parcial, derivó en la Guerra Civil Española.

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