20 Feb

El reinado de Carlos IV y la Guerra de la Independencia

El reinado de Carlos IV (1788-1808) coincidió con una etapa de gran inestabilidad en España y supuso el inicio de la crisis del Antiguo Régimen. Este período estuvo marcado por la influencia de la Revolución Francesa y por la expansión del poder de Napoleón Bonaparte. Todo ello provocó el fracaso del despotismo ilustrado y desembocó en la Guerra de la Independencia, que abrió el camino al liberalismo.

Carlos IV accedió al trono en 1788 tras la muerte de Carlos III y, al principio, mantuvo la misma política. Sin embargo, pronto aparecieron graves problemas. Hubo una fuerte crisis económica causada por malas cosechas, inflación y la bancarrota del Estado, lo que provocó revueltas populares. Además, el miedo a las ideas revolucionarias francesas paralizó las reformas ilustradas.

El ascenso de Godoy y la alianza con Francia

Otro factor importante fue el ascenso de Manuel Godoy como valedor del rey. Su figura generó un gran rechazo por su excesiva influencia y por su política exterior. Primero firmó la paz con Francia y después se alió con ella contra Inglaterra, lo que llevó a la desastrosa derrota naval de Trafalgar en 1805. Más tarde, en 1807, firmó el Tratado de Fontainebleau, que permitió el paso de tropas francesas por España para invadir Portugal. En realidad, Napoleón aprovechó este acuerdo para ocupar estratégicamente el país.

La situación provocó la oposición de parte de la nobleza, el clero y el príncipe Fernando, que temía perder el trono. En 1808 estalló el Motín de Aranjuez, en el que se obligó a Carlos IV a abdicar en su hijo, Fernando VII, y se destituyó a Godoy.

Las abdicaciones de Bayona y el estallido del conflicto

Napoleón aprovechó el conflicto familiar y convocó a ambos a Bayona. Allí, en mayo de 1808, se produjeron las Abdicaciones de Bayona, por las que Carlos IV y Fernando VII cedieron la corona a Napoleón, quien la entregó a su hermano José I Bonaparte. Esto supuso una grave crisis de legitimidad.

Mientras tanto, el 2 de mayo de 1808, el pueblo de Madrid se levantó contra los franceses, siendo duramente reprimido. Este hecho provocó una insurrección general en toda España y dio comienzo a la Guerra de la Independencia.

Naturaleza y etapas de la guerra

La guerra fue un conflicto complejo que presentó diversas facetas:

  • Guerra de liberación: Contra Napoleón, con ayuda de Inglaterra y Portugal.
  • Guerra popular: Basada en la guerrilla.
  • Guerra civil: Entre afrancesados (que apoyaban a José I esperando reformas) y patriotas (que defendían la independencia y la monarquía tradicional).

El conflicto tuvo tres etapas diferenciadas:

1. Primera etapa (1808)

Los franceses fueron frenados por la resistencia popular y por la inesperada victoria española en la Batalla de Bailén.

2. Segunda etapa (1808-1812)

Napoleón intervino personalmente y ocupó casi toda la Península, excepto Cádiz, aunque la guerrilla siguió debilitando constantemente al ejército invasor.

3. Tercera etapa (1812-1813)

Los aliados, dirigidos por el Duque de Wellington, derrotaron a los franceses en batallas decisivas como Vitoria y San Marcial.

Finalmente, en 1813 se firmó el Tratado de Valençay, por el que Fernando VII regresó al trono. Las consecuencias de la guerra fueron devastadoras: gran número de muertos, crisis económica, destrucción del patrimonio, endeudamiento y el debilitamiento irreversible del imperio colonial.

Los comienzos de la revolución liberal: las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812

Durante la guerra, ante el vacío de poder, surgieron Juntas locales que organizaron la resistencia y formaron la Junta Suprema Central, la cual convocó las Cortes de Cádiz. Estas iniciaron una revolución liberal que puso en cuestión el Antiguo Régimen y sentó las bases del nuevo sistema político.

Tras las abdicaciones de Bayona y la imposición de José I, se produjo un vacío de poder debido a la ausencia de la familia real. Ante esta situación, la población organizó la resistencia en nombre de Fernando VII, aunque en realidad se estaba produciendo un hecho revolucionario, ya que el poder pasaba a justificarse en la soberanía del pueblo.

La convocatoria a Cortes

Se crearon Juntas locales y provinciales que se coordinaron hasta formar en 1808 la Junta Suprema Central, presidida por Floridablanca. Esta, asumiendo los poderes del Estado, rechazó a José I y se convirtió en el principal órgano de gobierno. Sus objetivos eran dirigir la guerra y realizar reformas que acabaran con el Antiguo Régimen.

Para ello, la Junta convocó Cortes extraordinarias en Cádiz, única ciudad no ocupada por los franceses. Estas Cortes fueron elegidas por sufragio universal masculino y tenían carácter de Asamblea Nacional, ya que representaban a toda la nación y no a los estamentos. Este hecho fue revolucionario, porque las Cortes asumían la soberanía frente a la monarquía absoluta. En 1810, la Junta cedió el poder a una Regencia que mantuvo la convocatoria.

Composición ideológica de las Cortes

Socialmente, la mayoría de los diputados pertenecía a la burguesía urbana (abogados, comerciantes, funcionarios), junto a miembros del clero y algunos nobles. No hubo representación de campesinos ni obreros. Ideológicamente, existían tres grupos:

  • Absolutistas: Defensores del poder absoluto del rey.
  • Ilustrados: Proponían reformas moderadas sin romper con el absolutismo.
  • Liberales: Partidarios de la soberanía nacional y de una Constitución (fueron el grupo mayoritario).

La Constitución de 1812: «La Pepa»

La obra principal fue la Constitución de 1812. Sus puntos clave fueron:

  • Soberanía nacional: El poder reside en la nación.
  • Monarquía parlamentaria: El rey ve limitado su poder por las Cortes.
  • División de poderes: Legislativo (Cortes unicamerales), Ejecutivo (Rey y ministros) y Judicial (Tribunales independientes).
  • Derechos fundamentales: Libertad de expresión, igualdad ante la ley y derecho a la propiedad.
  • Sufragio universal masculino indirecto.
  • Confesionalidad católica del Estado.

Junto a la Constitución, se aprobaron reformas como la abolición del régimen señorial, la desamortización de bienes comunales, la supresión de la Inquisición y la eliminación de los gremios para impulsar la libertad de comercio.

El reinado de Fernando VII y la cuestión sucesoria (1814-1833)

Tras el final de la guerra, Fernando VII regresó a España en 1814. Su vuelta supuso la restauración del absolutismo en un contexto europeo marcado por la Restauración. Sin embargo, su reinado estuvo caracterizado por la inestabilidad y el enfrentamiento entre absolutistas y liberales.

La restauración absolutista (1814-1820)

Apoyado por el Manifiesto de los Persas, Fernando VII dio un golpe de Estado mediante el Decreto de Valencia, anulando la Constitución y las leyes de Cádiz. Se restauró el Antiguo Régimen (Inquisición, gremios, señoríos) y comenzó una dura represión contra liberales y afrancesados.

El Trienio Liberal (1820-1823)

En 1820, el pronunciamiento de Rafael de Riego obligó al rey a jurar la Constitución de 1812. Durante este periodo, los liberales se dividieron en moderados y exaltados. El régimen fracasó por la conspiración constante del rey y la intervención de la Santa Alianza, que envió a los Cien Mil Hijos de San Luis para restaurar el poder absoluto.

La Década Ominosa (1823-1833)

Se intensificó la represión, aunque a partir de 1825 el rey adoptó una actitud algo más moderada para salvar la economía. Esto provocó el rechazo de los absolutistas más radicales (apostólicos), que se agruparon en torno a su hermano, Carlos María Isidro.

En 1830, Fernando VII promulgó la Pragmática Sanción, que anulaba la Ley Sálica para permitir reinar a su hija Isabel. Tras su muerte en 1833, el estallido de la Primera Guerra Carlista marcó el inicio definitivo de la transición al Estado liberal bajo la regencia de María Cristina.

El proceso de independencia de las colonias americanas

La independencia de las colonias americanas supuso la pérdida del imperio colonial español, motivada por el descontento de los criollos, la influencia de la Ilustración y el ejemplo de la independencia de Estados Unidos.

Causas y desarrollo

La causa inmediata fue el vacío de poder tras la invasión napoleónica de 1808. El proceso se desarrolló en dos etapas:

  • Primera etapa (1808-1814): Formación de Juntas y primeros gritos de independencia (Argentina, Venezuela, México).
  • Segunda etapa (1814-1824): Ofensiva definitiva de los libertadores. José de San Martín liberó Chile y Simón Bolívar consiguió la independencia de la Gran Colombia. El proceso culminó con la Batalla de Ayacucho (1824).

Consecuencias y legado

Para España, la pérdida de las colonias agravó la crisis económica y la relegó a potencia de segundo orden. Para América, supuso el nacimiento de nuevos Estados marcados por la inestabilidad política y el caudillismo. El legado español permanece a través del idioma, la religión y un profundo mestizaje cultural que define la identidad latinoamericana actual.

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