03 Ene

Para entender los acontecimientos acaecidos en nuestro país, debemos tener en cuenta que al concluir la Guerra Civil Española (G.C.E.) (1936-1939), Francisco Franco no quiso establecer una dictadura militar temporal. Su intención fue la de crear un nuevo Estado que desterrara toda idea del liberalismo y de la democracia liberal.

El nuevo régimen político se asentaba ideológicamente en un catolicismo conservador y en una idea unitaria de Estado, contraria a toda idea nacionalista o autonomista.

Características del Sistema Totalitario Franquista

El franquismo se estableció como un sistema totalitario sin constitución, donde todos los poderes se concentraban en la figura del Jefe de Estado, Franco. El Estado intervenía en todos los aspectos de la vida social y establecía la adscripción obligatoria de las personas a instituciones oficiales. Como en todo régimen totalitario, se producía una identificación entre la Nación, el Partido Único y el Jefe Político (Caudillo).

Este Estado corporativo y populista organizó un modelo político basado en la existencia de un partido único: FET (Falange Española Tradicionalista) y de las JONS (Juntas de Ofensivas Nacional Sindicalista).

El sistema se inspiraba en el modelo de los estados fascistas, alemán e italiano. Sin embargo, a partir de 1945, tras las derrotas de las potencias fascistas en la Segunda Guerra Mundial (II G.M.) (1939-1945), las instituciones franquistas fueron cambiando, aunque sin perder nunca su carácter totalitario. Era un Estado:

  • Antimarxista
  • Antiliberal
  • Antidemócrata
  • Antimasónico
  • Antieuropeo
  • Antiseparatista

El régimen culpaba al liberalismo de ser anticatólico y contrario a las tradiciones de España desde los Reyes Católicos (RR.CC.) y los Austria, y presentaba afinidades con los fascismos europeos en sus aspectos externos (saludo fascista, emblema y canciones). Fue un régimen militar con un aparato policiaco que garantizaba el orden público y perseguía cualquier forma de disidencia.

La Construcción Legal del Régimen: Las Leyes Fundamentales

La voluntad dictatorial de Franco quedó bien patente a partir de la desaparición de todas las instituciones de la época republicana. Se suprimió la Constitución de 1931 y se prohibieron todos los partidos políticos y las organizaciones sindicales.

La dictadura pretendió dar una imagen de legalidad con la promulgación de una serie de Leyes Fundamentales, complejas y a veces contradictorias, que aparecían según las necesidades políticas del régimen. Las promulgadas fueron:

  1. El Fuero de los Trabajadores (1938): Articulaba las relaciones del mundo del trabajo, con las libertades sindicales prohibidas.
  2. La Ley de Responsabilidades Políticas (1939): Fue la base jurídica en la que se sostuvo la actuación de tribunales y el exterminio de oponentes políticos al régimen.
  3. La Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo (1940): Respondía a la obsesión de Franco por esas organizaciones, que aparecían extrañamente mezcladas a pesar de ser corrientes de pensamiento y políticas en muchos aspectos antagónicas.
  4. La Ley Constitutiva de Cortes (1942): Con ella el franquismo establecía unas Cortes Orgánicas formadas por miembros natos por sus cargos y otros nombrados directamente por Franco. Nace debido a la evolución de la II G.M., que ya empezaba a decantarse a favor de las democracias liberales.
  5. El Fuero de los Españoles (1945).
  6. La Ley de Referéndum Nacional (1945).
  7. Ley de Sucesión (1947): Constituía a España en Reino y atribuía a Franco la jefatura vitalicia del Estado, reservándose el derecho de nombrar sucesor.
  8. Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958): Por la que todos los cargos y funcionarios eran de hecho miembros natos del Movimiento, obligados a jurar sus principios fundamentales.
  9. Ley Orgánica del Estado (1967): Fue una especie de constitución que introdujo novedades como la separación de los cargos de Jefe de Estado y Jefe de Gobierno, y la desaparición de restos de la terminología fascista, como el sindicato vertical.

Estructura del Poder y Etapas del Franquismo

El franquismo se desarrollará en dos etapas: la 1ª de 1939-1959 y la 2ª de 1959-1975. Será en la 1ª cuando el Caudillo designe su primer gobierno, comenzando la verdadera tarea de construir el régimen franquista.

Concentración de Poderes

El Caudillo era Jefe del Estado y del Partido, y Jefe de Gobierno, a la vez que gozaba de poderes excepcionales para promulgar leyes en casos de urgencia. La estructura del régimen franquista se completó con el establecimiento de unas Cortes que no tenían nada que ver con una verdadera representación democrática. Todos los representantes en Cortes eran designados por el poder y entre ellos se encontraban los ministros. El régimen franquista denominó a este sistema político “democracia orgánica”. Asimismo, la justicia desapareció y quedó dependiente del gobierno.

En el plano territorial, el poder del gobierno se transmitía mediante la vieja institución de los Gobernadores Civiles. También se restableció la vieja estructura militar de las Capitanías Generales.

El Control Sindical

Otro gran poder del Estado fueron los Sindicatos Verticales (Organización Sindical), que dependían de un ministro. El Estado controlaba todo el sistema sindical y la afiliación a los sindicatos era obligatoria.

El Maquillaje Institucional y la Política Exterior

La derrota del fascismo italiano y alemán hizo que, a partir de 1945, el régimen franquista procediera a una operación de maquillaje que, sin embargo, dejaba intactos los fundamentos de la dictadura. En esta etapa se aprueban dos leyes mencionadas con anterioridad: el Fuero de los Españoles (donde se establecía que todos los españoles tienen derecho a participar en la administración pública).

Al mismo tiempo, se establece la libertad de expresión y la práctica de sus derechos, siempre y cuando no vayan en contra del régimen impuesto y su unidad establecida. Esta ley declaraba los derechos teóricos de los españoles imposibles de ejercer, puesto que no podían contradecir los principios del régimen totalitario, y la Ley de Referéndum Nacional, que obligaba al plebiscito ciudadano en las grandes decisiones políticas.

Por último, la entrada al gobierno de dirigentes católicos sirvió para paliar, de cara a la Europa democrática, el carácter fascista del régimen.

Impacto Social y Control Ideológico

El franquismo impuso profundos cambios en la vida cotidiana:

  • Ruralización: Se produjo una vuelta al campo de la población, una especie de *reruralización* de la sociedad, debido a las difíciles condiciones económicas para poder vivir en la ciudad, y porque el propio régimen se ocupó de elogiar las virtudes de la vida sencilla del campo.
  • Organización Juvenil: La organización juvenil del franquismo se llamó Frente de Juventudes, de pertenencia obligatoria, que organizaba campamentos y concentraciones. La rama femenina era la Sección Femenina y se encargaba de organizar un servicio social que las mujeres debían hacer equivalente al Servicio Militar de los varones.
  • Educación y Censura: El régimen introdujo en la enseñanza clases obligatorias de Formación del Espíritu Nacional (F.E.N.), en las que se exponían los principios básicos de la doctrina falangista. Los libros, periódicos, etc., eran sometidos a una censura estricta.
  • Rol de la Familia: La familia se convirtió en la unidad social básica, lo que implicó la vuelta de la mujer al papel doméstico tradicional, de madre que cuida del hogar de sus hijos y que es sumisa ante su marido.

Bases Sociales y Pilares del Régimen

Las bases sociales que apoyaron al régimen fueron, junto al poder civil, militar y eclesiástico, los grupos sociales que habían apoyado la sublevación militar. La oligarquía financiera y terrateniente, al apoyar al franquismo, consiguió la restauración de su poder político y su hegemonía como clase social. Sectores amplios de las capas medias urbanas y del pequeño campesinado en las regiones centrales del país fueron durante mucho tiempo el apoyo social de masas del franquismo.

Franco no sustentó nunca su régimen en un solo grupo político o ideológico. El poder se manifestó siempre en tres vertientes: civil, militar y eclesiástica. De ahí que las principales instituciones del franquismo fueran:

Poder Eclesiástico: El Nacional-Catolicismo

La influencia de la Iglesia fue una de las grandes bases del franquismo y resultó determinante. A esta vinculación hace referencia el segundo documento. La Iglesia había apoyado el alzamiento a través de la Carta Colectiva de los Obispos (1937). A cambio de su apoyo al régimen, la Iglesia se convirtió en un verdadero poder que gozó de privilegios a lo largo de toda la dictadura. Por ello se habla del régimen franquista como un gobierno basado en el Nacional-Catolicismo, que permitió a la Iglesia reevangelizar a la población y le dio el monopolio de la educación, lo que provocó la liquidación de la escuela pública y su sustitución por una escuela privada. De esta manera, el régimen actuó contra otro objetivo republicano: la promoción de una educación sobre todo en los sindicatos.

El Ejército: Columna Vertebral

Fue siempre la columna vertebral franquista y nunca discutió el poder del Generalísimo. Su fidelidad fue recompensada con numerosos nombramientos para altos cargos del Gobierno; se hicieron cargo del orden público y juzgaron en tribunales a los rebeldes. Franco solo tuvo algunos problemas con los generales monárquicos.

La Falange: El Pilar Ideológico en Declive

Otro de los grandes pilares, que fue perdiendo progresivamente peso dentro de los gobiernos franquistas. Las reformas externas, el lenguaje utilizado y su simbología procedían de este partido fundado por Primo de Rivera en 1933, a los que se añadirían algunos elementos del tradicionalismo en el Partido Único que constituyó en 1937. Sus miembros se convirtieron en un aparato administrativo que solo conservaría algo de su antiguo poder, sobre todo en los sindicatos.

Aislamiento y Apertura Internacional

A pesar de los intentos del franquismo por ser aceptado entre las democracias europeas, la dictadura quedó aislada internacionalmente, especialmente durante la 1ª etapa del gobierno de Franco. Los aliados impulsaron declaraciones y acciones simbólicas, como la retirada de embajadores de Madrid.

Finalmente, el comienzo de la Guerra Fría (G.F.) terminó con cualquier esperanza de restituir la democracia en España. El bloque occidental prescindió del carácter fascista del régimen y apoyó su lucha anticomunista. España fue aceptada en la ONU en 1955 y se consolidó como Estado, aunque no fue admitida en un principio en la OTAN ni en el Plan Marshall. En conjunto, los años 60 son una época de transformaciones culturales e intelectuales; a esta etapa se le conocerá como la Década Prodigiosa.

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