10 Ene

El periodo que abarca desde 1845 hasta el final del reinado de Isabel II en 1868 estuvo marcado por la alternancia y la tensión entre las fuerzas políticas liberales, culminando en una revolución.

El Dominio Moderado y la II Guerra Carlista (1845-1854)

1845: Ley Mon-Santillán

Esta ley estableció las bases del sistema fiscal y tributario con el objetivo primordial de aumentar los ingresos de la Hacienda:

  • Centralización de los impuestos al Estado.
  • Establecimiento de contribuciones sobre la propiedad agraria.
  • Instauración de un sistema público para regular los niveles de enseñanza.

Durante este tiempo, el Partido Moderado enfrentó poca oposición significativa. Sin embargo, hubo incidentes de insurrección carlista, lo que desencadenó la II Guerra Carlista (1846-1848), afectando principalmente a Cataluña, Valencia y Toledo.

1851-1852: Reforma Constitucional

Se propusieron reformas que restringían los principios del régimen. Si estas hubieran sido efectivas, habrían significado un retroceso hacia estructuras políticas cercanas al absolutismo.

1851: Firma del Concordato con la Santa Sede

El enfrentamiento surgido por la desamortización de los bienes eclesiásticos (iniciada por Mendizábal) se solventó con este acuerdo, que abrió un nuevo proceso desamortizador:

  • La Iglesia aceptó la obra desamortizadora.
  • El Estado se comprometió a sostener económicamente a la Iglesia.
  • Se restablecieron las órdenes regulares.
  • Se permitió a la Iglesia impartir clases con amplias materias en la educación.
  • El catolicismo fue declarado religión oficial del Estado.

Los diez años de gobierno moderado se caracterizaron por una intensa lucha interna dentro del propio partido.

El Bienio Progresista (1854-1856)

Debido a la inestabilidad política y las continuas disputas entre moderados, un grupo de militares se pronunció en la Vicalvarada, bajo el mando de los generales Dulce y O’Donnell. Tras la batalla, los sublevados buscaron apoyo civil.

Manifiesto de Manzanares

Se encargó su redacción a Cánovas del Castillo. La reina, ante la situación, entregó el poder a Espartero.

Durante estos dos años, gobernaron conjuntamente los progresistas (liderados por Espartero) y los unionistas (la Unión Liberal, liderada por O’Donnell y los vicalvaristas). Los progresistas intentaron profundizar en la liberalización del régimen, ampliando libertades y liberando los mecanismos electorales.

1855: Legislación Económica de Madoz

Promovida por el ministro de Hacienda, Pascual Madoz, esta legislación supuso el segundo gran proceso desamortizador:

  • Afectó a bienes de la Iglesia y, crucialmente, a bienes municipales.
  • Provocó la pérdida de tierras para muchos campesinos.
  • Resultó en la ruptura de relaciones entre el Estado español y la Santa Sede, lo que a su vez provocó levantamientos carlistas.

La creciente deuda pública y el descontento de las clases populares forzaron la dimisión de Espartero.

El Gobierno de O’Donnell y la Constitución «Non Nata» (1856)

1856: O’Donnell y la Unión Liberal

  • O’Donnell fundó la Unión Liberal, buscando superar el enfrentamiento entre moderados y progresistas.
  • Se desmanteló gran parte de la labor política y legislativa del Bienio.
  • La Constitución de 1856 se conoce como «non nata» (no nacida), ya que no llegó a promulgarse.

Se finalizaron grandes obras públicas, lo que requirió capital español. Se permitió la instalación de banca extranjera, facilitando la creación de sucursales bancarias. Este periodo también estuvo marcado por una crisis de subsistencia.

El Final del Periodo Moderado y la Crisis (1857-1868)

1857: Narváez y la Ley Moyano de Educación

Esta ley fundamental del sistema educativo español estableció:

  • La creación de los institutos de enseñanza media.
  • La creación de cuerpos de catedráticos.
  • El reconocimiento del derecho de la Iglesia a inspeccionar el sistema educativo.

1858-1863: O’Donnell y la Conciliación Liberal

O’Donnell intentó un programa de conciliación entre progresistas y liberales, ampliando las bases electorales del sistema. Además, impulsó una política exterior activa para ganar prestigio, con intervenciones en Marruecos, Conchinchina y México.

1863-1866: Inestabilidad Creciente

  • 1863: Crisis del Gobierno: Los gobiernos se volvieron inestables e insuficientes.
  • 1864: Narváez: Intentó una coalición entre moderados y unionistas, pero fracasó.
  • 1866: Salida de Isabel II: La reina se vio forzada a abandonar el país debido a la grave crisis económica y social.

Consecuencias de la Crisis Final

La crisis afectó a múltiples sectores y minó la legitimidad de la monarquía:

  • Dificultades en el desarrollo del ferrocarril.
  • Caída de la bolsa de valores.
  • Complicaciones en el negocio inmobiliario y en la industria textil.
  • Desprestigio de la reina debido a su conducta privada.
  • Abuso de elecciones amañadas y juegos electorales.
  • Alejamiento de los intelectuales del régimen.

El Camino hacia la Revolución

Firma del Pacto de Ostende: Progresistas y demócratas exiliados lo establecieron con el objetivo explícito de destronar a Isabel II. Posteriormente, se sumaron los unionistas.

Mueren O’Donnell y Narváez. El presidente del Consejo de Ministros fue Gonzalo Bravo.

1868: La Gloriosa

Se produjo un pronunciamiento militar en Cádiz que se extendió rápidamente, sumándose una amplia participación popular. Este evento, conocido como La Gloriosa, puso fin al reinado de Isabel II, forzándola a exiliarse en París junto a Alfonso XII.

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