09 Ene
Crónica literaria y perspectivismo
Gabriel García Márquez nació en 1928 en Colombia y murió en 2014 en México. Fue periodista y narrador. Una de sus novelas más conocidas, Cien años de soledad, fue publicada en 1967 y lo situó entre los grandes narradores de la literatura universal. García Márquez representa el “realismo mágico” hispanoamericano, una mezcla entre realidad y fantasía. En reconocimiento a esto, recibió el Premio Nobel de Literatura (1982). Otras de sus obras más conocidas son El coronel no tiene quien le escriba, El otoño del patriarca, El amor en los tiempos del cólera, varias colecciones de cuentos magistrales y Crónica de una muerte anunciada. Esta última es su séptima novela; publicada en 1981, es breve pero magistral. Es su obra más realista, puesto que se basa en un hecho real ocurrido en su tierra natal, pero literaturizado. Empieza por el final, anunciando el asesinato de Santiago Nasar causado por los hermanos Vicario para vengar el honor de su hermana Ángela. El relato termina en el momento en el que Santiago Nasar muere.
Aclaración de los términos “Crónica” y “Literaria”
El término “crónica” nos remite a uno de los llamados géneros periodísticos y se define como un género híbrido: al mismo tiempo que se da cuenta de un hecho, se introduce la interpretación y comentario del cronista. García Márquez escribió crónicas, artículos, editoriales y reportajes. En este sentido, Crónica de una muerte anunciada es, efectivamente, una crónica periodística, ya que hay una base real, pero se trata con la libre imaginación y la creatividad del autor. Sin embargo, su Crónica no se adapta estrictamente a las normas exigidas para la crónica periodística; aunque hay una base histórica y real, su tratamiento es fruto de la libre imaginación y creatividad del escritor. Así pues, la obra de García Márquez es un texto de dos caras en el que se relacionan el periodista y el novelista, y se funden la narración objetiva y la fabulación narrativa, algo que no resulta raro en absoluto, puesto que para el autor la literatura y el periodismo son inseparables.
Diferencias entre Crónica Periodística y Literatura:
- Crónica periodística: Precisión de las coordenadas espacio-temporales, base real del suceso y sus protagonistas, entrevistas con los testigos, viajes del autor-narrador al lugar del suceso, transcripción del sumario y del informe de la autopsia.
- Literatura: Técnicas de estructuración de la narración, mutaciones de los nombres, cambios y matices en la fabulación o narración de los hechos.
Empezaremos por los hechos reales en los que se inspira la Crónica. Su novela fue publicada en 1981; para entonces habían pasado 30 años desde que ocurrieron los hechos (el 22 de enero de 1951 se casaban dos jóvenes). En su noche de bodas, el marido se dio cuenta de que la mujer no era virgen y, por la mañana, decide llevarla con su madre. A las pocas horas del suceso, el hermano de la mujer da muerte a un joven, al parecer causante de la deshonra de su hermana. Estos hechos relacionan directamente al autor, a su familia y a algunos amigos personales. Pero su madre le pidió que no escribiera nada de todo ello hasta que los implicados hubiesen muerto. García Márquez le hizo caso a su madre y por eso cambió los nombres de los protagonistas, aunque en la novela hay partes en las que se refiere a él y a su familia.
Elementos novelescos
Veintisiete años después del asesinato de Nasar, un amigo del protagonista (el narrador) decide reconstruir la historia a partir de sus propios recuerdos, del informe de la autopsia, del sumario del caso y de los testimonios de varios personajes relacionados con el hecho, con los que se entrevista personalmente.
Tipos de narrador:
- Es un narrador interno que adopta el punto de vista de un personaje secundario, un habitante del pueblo cuyo nombre no se menciona.
- Es un narrador testigo: no se acuerda muy bien de lo ocurrido la mañana del asesinato, puesto que los hechos están un poco borrosos en su memoria. Como mejor amigo del protagonista, ha vivido casi todos los hechos y es el único que no sabe que van a matar a Nasar.
- Veinte años después de los sucesos, intenta reconstruir la historia completa a base de entrevistas, cartas e informes; es también un narrador cronista.
- Actúa en algunos casos como narrador omnisciente en tercera persona. Se sitúa en diferentes niveles de temporalidad, lo que le permite conocer tanto el pasado como el futuro de ese mismo pasado.
El trabajo del narrador no llega al éxito total, ya que al final de la novela no se llega a saber la verdad absoluta acerca del asesinato de Santiago Nasar.
Perspectivismo
Los puntos de vista son cambiantes a lo largo de la narración, a veces contrarios, aunque el punto de vista dominante es el del narrador. Por eso, al final no tenemos una realidad única, sino múltiple. Esta múltiple perspectiva se manifiesta en:
- No coinciden los testimonios respecto al clima que reinaba el día del asesinato: para Nasar era “un día muy hermoso”, mientras que para la mayoría era “un día de mierda”.
- Opiniones muy variadas respecto a Santiago Nasar: “fue el hombre de mi vida” frente a “era idéntico a su padre: un mierda”.
- La deshonra de Ángela Vicario y la identidad del culpable se perciben de distintas maneras: “fue él”.
- El hígado del cadáver de Nasar tenía doble sentido: para el cura era señal de “una inteligencia superior y un porvenir”, mientras que para el doctor se trata simplemente de que “la gente del trópico tenemos el hígado más grande que los gallegos”.
- La actitud de Nasar frente al crimen es también objeto de controversia: unos hablan de pánico, otros de soberbia…
Como siempre, la última palabra la tiene el lector, ya que esta multiplicación del foco narrativo se ha comparado con la ruptura múltiple de la realidad que nos propone el cubismo pictórico.
El Tiempo
El tiempo tiene en la novela una importancia tan decisiva como el punto de vista. Han transcurrido casi 30 años desde la comisión de los hechos hasta la elaboración de la novela. Pero en lo que se refiere a la duración temporal, podemos hablar de tiempo abreviado o condensación temporal, que comienza desde la mañana del domingo de la boda hasta el asesinato de Nasar. Además, aparecen numerosas referencias temporales, algunas muy precisas y detalladas hasta en minutos, lo que estaría relacionado con su carácter de crónica. La organización temporal es novelesca, ya que el tiempo fluye de forma alineal, circular y caótica, anticipando o haciendo retroceder las partes de la historia y presentando los sucesos a veces de forma simultánea.
La Estructura
La estructura externa es evidente: cinco capítulos sin título, de extensión muy similar. Desde el punto de vista interno, el narrador utiliza una estrategia basada en constantes avances y retrocesos de la acción. La novela presenta una estructura cerrada-circular; el comienzo y el final convergen en un mismo punto y, además, el acontecimiento de cierre es el mismo que el punto de partida. Al principio de la novela se da cuenta de que a Santiago Nasar “lo iban a matar” y la novela se cierra con la caída de Santiago Nasar.
El Estilo
Se destacan dos características principales: la poderosa capacidad de García Márquez para crear ficciones, unida al don de contar. Usa su experiencia personal o las noticias que publican los periódicos y envuelve la realidad bajo el manto de lo fantástico y lo mágico.
Estudio de la fatalidad vista como resultado de las torpezas humanas
El destino (Fatum) es uno de los temas destacados en Crónica de una muerte anunciada. En la tragedia clásica, el fatum es algo elevado que responde a un pensamiento de los dioses y por ello es inevitable que se cumpla: los personajes pueden rebelarse contra él, pero esa rebeldía no les sirve de nada, puesto que su destino los alcanza irremediablemente.
En la Crónica, Nasar es la figura sobre la que pesa esa fatalidad. El narrador emplea la palabra “fatalidad” en diversas partes de la novela. Al juez le sorprende el gran número de casualidades que coincidieron para que se cumpliera la muerte:
- El juez habló de fatalidad para explicar que nadie advirtiera a Nasar cuando aún se podía salvar: “la fatalidad nos hace invisibles”.
- El narrador dice muchas veces esa palabra con el significado de fuerza trascendente a cuya ley todos estamos sometidos.
- Los Vicario (asesinos) se expresan en ocasiones con fatalismo, como si la fatalidad los hubiera guiado para matar a Nasar. Según ellos, no tiene escapatoria: “es como si ya estuviera muerto”.
La víctima también parece ser elegida para el sacrificio por una serie de señales que los testigos creen haber visto cuando la muerte ya se ha consumado. Son las torpezas humanas las que confluyen todas en un mismo resultado trágico. No se trata tanto de una fuerza ciega como de un paulatino sucederse de circunstancias; parece que no pueden ser verdad los errores, casualidades, adversidades impensables, circunstancias insólitas y rencores que coinciden en un final triste y muy cruel. Lo que García Márquez quería era descubrir y revelar la serie de coincidencias minúsculas y encadenadas que hicieron posible el asesinato de Nasar. Por lo tanto, el autor opina sobre la importancia de la fatalidad en su obra: en su opinión, la novela difama el mito de la fatalidad, puesto que se trata de desmontarla en sus piezas primarias y demuestra que somos los únicos dueños de nuestro destino.
Caminos principales de la tragedia
- Las Contradicciones: La contradicción o paradoja central de la obra es justamente que casi todo el pueblo sepa que los Vicario van a matar a Santiago Nasar menos él, que es prácticamente el único en ignorarlo. La segunda gran paradoja es que, en una sociedad cerrada y puritana donde todos se enteran de todo, Ángela Vicario hubiera podido perder su virginidad con un joven del pueblo sin que tal hecho se supiera.
- Las Ambigüedades: La obra está organizada en la ambigüedad esencial acerca de quién deshonró a Ángela Vicario. La sensación que queda es que Santiago Nasar fue asesinado por algo que probablemente no cometió. Pero cuando Ángela se encuentra en una situación apropiada para revelar la verdad al narrador, no revela nada diferente de lo que antes contaba.
- Las Casualidades: Solo la pura casualidad mueve los hechos que conducen al crimen. A lo largo de la novela se suceden infinidad de coincidencias, como el propio narrador advierte. Por ejemplo, Nasar no usa su ropa habitual con su revólver al cinto; no lo avisan porque creen que ya está muerto; otros, como el cura, tienen pensado prevenir a Santiago, pero en el último momento se les olvida.
- Presagios erróneamente descifrados: Otra aparición de las torpezas humanas se aprecia en presagios que los protagonistas no saben interpretar acertadamente. Por ejemplo, Luisa Santiaga, madre del narrador, que posee telepatía y era vidente, se mostró incapaz de presentir la tragedia. Como llega el obispo, Santiago no utiliza su ropa habitual… El autor quiere demostrar que todo en la vida es pura casualidad: la llegada del novio, la selección por parte de Ángela…
- Interpretaciones equivocadas: Finalmente, las interpretaciones equivocadas salpican el suceso y lo posibilitan. Por ejemplo: los carniceros no atajaron a los Vicario porque pensaron que era cosa de borrachos; Meme Loaiza no advirtió a Santiago sobre el peligro porque lo vio tan contento que pensó que todo se había arreglado…
En conclusión, los personajes de esta novela no son esclavos indefensos del fatum, sino que más bien parece que el destino es un invento y, para muchos de los vecinos, una excusa con la que se justifican las torpezas humanas.

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