16 Feb

Composición y Estructura del Suelo

La composición del suelo se divide fundamentalmente en dos tipos de componentes:

  • Materiales inorgánicos: agua, aire y partículas minerales (piedras, grava, arena, arcilla y limo).
  • Materiales orgánicos: restos de plantas y animales.

El suelo puede compararse con un ser vivo: nace, se desarrolla y muere. Posee varias capas denominadas horizontes, y la sucesión de estos distintos horizontes se denomina perfil del suelo. En términos generales, el suelo es una mezcla compleja de materiales sólidos, líquidos y gaseosos.

Propiedades físicas o mecánicas del suelo

Las principales propiedades que definen el comportamiento del suelo son: textura, estructura, consistencia, densidad, temperatura y color.

La Textura y las Partículas Minerales

La textura depende del número de partículas minerales de varios tamaños presentes en el suelo. Se distinguen cuatro tipos de partículas minerales:

  • Fragmentos rocosos: Incluyen piedras, grava y cascajo, con un diámetro de más de 2 mm.
  • Arena: Puede ser gruesa, fina o muy fina; son partículas ásperas al tacto con un tamaño de 0,5 a 2 mm.
  • Limo: Posee una mayor capacidad de retención de agua y un tacto similar al de la harina o el talco.
  • Arcilla: Es plástica y pegajosa cuando está húmeda, y dura cuando está seca; sus partículas miden menos de 0,002 mm.

Clasificación de los Suelos según su Composición

  • Suelos arenosos: El contenido de limo y arcilla no sobrepasa el 20%. Son suelos calientes que adelantan la maduración, pero tienen menor capacidad de retención de agua y menos cohesión.
  • Suelos arcillosos: Contienen elementos más finos de arcilla en una proporción superior al 50%. Son suelos fuertes, adhesivos, con gran capacidad de retención de agua, pero se enganchan fácilmente y son difíciles de trabajar.
  • Suelos fríos: Retardan la maduración, aunque suelen dar abundantes producciones.
  • Suelos francos: Presentan un contenido intermedio entre los dos anteriores, resultando equilibrados y con buena textura y fertilidad.
  • Suelos pedregosos: Caracterizados por la abundancia de elementos gruesos.

En el ámbito de la viticultura, los terrenos más adecuados para el cultivo de vid son los suelos arenosos francos. Por otro lado, los suelos arcillosos y cascajosos producen vinos llenos, compactos y tintos más coloreados. Los suelos arenosos (con contenidos del 60-70% de arena y menos del 6% de elementos finos) ofrecen una mayor resistencia filoxérica, permitiendo incluso el cultivo de Vitis vinífera franca de pie.

Estructura del Suelo

La estructura del suelo es la forma en que las partículas se juntan para formar agregados. Estos están formados por grupos de partículas de arena, limo y arcilla cementados con materia orgánica y minerales.

Elementos Fertilizantes y Nutrición Mineral

La denominada «fertilidad química» se refiere a la capacidad del suelo para nutrir la planta. La vid extrae cantidades importantes de elementos mayores que constituyen al menos el 0,1% de su composición.

Macronutrientes Esenciales

  • Nitrógeno: Es el principal elemento del desarrollo y crecimiento de la vid. Interviene en la floración, el desarrollo de los pámpanos y el engrosamiento de los frutos.
  • Fósforo: Aunque su extracción es escasa y suele ser insoluble en el suelo, favorece el desarrollo del sistema radicular, la fecundación, floración, cuajado y maduración. Aumenta la glucosa en los mostos, mejora la lignificación en las estacas de vid y potencia el enraizamiento. El fósforo se encuentra en el suelo en tres estados:
    1. Solución del suelo (0,2 mg/l).
    2. Fósforo adherido a la arcilla y humus por medio del calcio (puente).
    3. Fósforo contenido en la materia orgánica o humus.
  • Potasio: Favorece el desarrollo de las cepas, aumenta el tamaño de las hojas, el diámetro y peso de los sarmientos por unidad de longitud, y aumenta el número de racimos. Favorece la distribución de reservas en las diferentes partes de la planta. El potasio (K) se encuentra bajo cuatro formas: solución del suelo, partículas de arcilla y humus, en las partes internas de las láminas de arcilla y en la roca madre.
  • Magnesio: Indispensable para todas las plantas y esencial para el metabolismo de los glúcidos. Actúa en la formación de grasas, proteínas y vitaminas. Aumenta la resistencia a la sequía y enfermedades. Es el segundo elemento más abundante después del calcio.
  • Calcio: Elemento esencial en la nutrición vegetal. Sin embargo, un exceso de carbonato cálcico (caliza activa) produce un gran debilitamiento en los viñedos no resistentes por clorosis.
  • Azufre: Componente esencial para la mayoría de las proteínas. Desarrolla el estímulo vegetativo de la vid y proporciona a las hojas un color verde intenso.

Oligoelementos y Micronutrientes

  • Boro: Oligoelemento indispensable en el transporte y utilización de los glúcidos. Es responsable, junto al potasio y calcio, de la estabilidad de las células vegetativas. En la biología floral fomenta la fecundación, reduciendo los corrimientos. Su falta provoca una acusada clorosis.
  • Molibdeno: Imprescindible para el crecimiento de las flores y su fecundación, lo que incrementa la producción. La mayor parte del molibdeno en el suelo se encuentra asociado con la materia orgánica.
  • Manganeso: Junto al molibdeno, interviene en la reducción de los nitratos. Desempeña un papel importante en la fotosíntesis e interviene en los procesos respiratorios. En suelos arcillosos es difícil encontrar carencia de manganeso, lo que sí sucede en suelos arenosos y húmicos.
  • Cinc: Indispensable para el crecimiento y fructificación de la vid, además de ser esencial para la síntesis de la clorofila.
  • Cobre: Importante en la nutrición; si falta, la clorofila se degrada. Las pulverizaciones para tratamientos fitosanitarios son de gran interés para su aporte.
  • Sodio: Absorbido y utilizado en cantidades importantes por la vid, juega un papel destacado en el balance fisiológico de aniones y cationes.
  • Cloro: Es muy móvil en los suelos en forma de cloruro, siendo muy fácilmente absorbido por las cepas.

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