29 Ene

Estilos de la pintura mural pompeyana

A partir de esos hallazgos, los investigadores establecieron cuatro estilos de pintura mural pompeyana:

  • Primer estilo

    Primer estilo: las paredes se pintaban imitando placas de mármol de colores.

  • Segundo estilo

    Segundo estilo: se simulaba un espacio exterior, como si la pared no existiera. A veces también se incluían personas o escenas.

  • Tercer estilo

    Tercer estilo: las paredes se pintaban de colores planos y se incluían pequeños detalles.

  • Cuarto estilo

    Cuarto estilo: se buscaba una síntesis entre el segundo y el tercero. Sobre paredes de colores planos, se abrían espacios con escenas naturalistas.

Otra manifestación pictórica característica fueron las escenas con mosaicos. En este caso, las imágenes se construían con pequeñas piezas de mármol de distintos colores.

Obras del arte romano

Algunos de los ejemplos más importantes del arte romano son:

Arquitectura e ingeniería

  • Anfiteatro Flavio (también conocido como Coliseo): su construcción finalizó en el 80 d. C. Tenía capacidad para 50.000 personas.
  • Panteón de Agripa: templo reconstruido en el siglo II por el emperador Adriano. Está cubierto por una enorme cúpula de hormigón.
  • Pont du Gard: acueducto construido sobre el río Gard en Francia.

Escultura y relieve

Columna de Trajano: columna de homenaje cubierta de relieves historiados que conmemoran la campaña del emperador Trajano contra los dacios. Augusto de Prima Porta: escultura del emperador Augusto.

Pintura

Pinturas murales de la Villa de los Vettii: pinturas que decoraban la lujosa casa de la familia Vettii en Pompeya.

Características generales del arte griego

El arte griego en la antigüedad tiene como característica fundamental un alto idealismo estético, lo cual implica que el arte representa no la realidad cruda y directa sino una visión idílica y perfecta que se percibe por el uso de la proporcionalidad y el equilibrio de los elementos, así como por su interés en reflejar en las obras artísticas las líneas de la figura humana a la perfección; tanto en el dibujo como en la escultura.

El cuerpo humano para ellos es el fundamento esencial de toda belleza y toda proporción. A esta tendencia se le denomina antropocentrismo.

Grecia es una península situada al sureste de Europa. Nacieron aquí las primeras ideas que dieron forma a la cultura occidental, de tal modo que nuestros conocimientos y modos de pensar son consecuencia de la filosofía, la ciencia y el arte de los griegos. El desarrollo del arte griego comienza aproximadamente en los siglos VII y VI a. C. y florece entre los siglos V y IV a. C.; su influencia se extiende también a otros territorios del Mediterráneo habitados por los griegos.

Aunque su arte se apoya en la naturaleza, se manifiesta representando una visión idealizada de la misma; tiende a la creación de un mundo ideal donde la sencillez, la proporción, el ritmo, la claridad y la unidad conceptual de la obra dominan todas sus formas artísticas.

No es que los griegos no estuvieran interesados en la realidad circundante, en la vida social y política; es solo que representaban esto a través de la visión e imaginación del artista y de los patrones estéticos de la época, que respondían conceptualmente a representar el medio circundante y la imagen del hombre con esa idealización.

Desde su periodo arcaico, en que las figuras se representan estáticas, frontales, con una típica sonrisa y ojos almendrados, hasta el periodo clásico, con el refinamiento estético y el detallado realismo, desarrollan una búsqueda por encontrar su propia estética personal y por alcanzar la superación artística. Estudian la naturaleza circundante y sitúan al hombre como centro de esa realidad.

La idealización de la figura humana y el atletismo

Un ejemplo claro de cómo idealizaron la representación de la figura humana lo tenemos en el gusto que desarrollaron por el atletismo, el cual sirvió de inspiración a los griegos y fue muy cultivado por estos. Este deporte, que desarrollaba en los atletas cuerpos perfectos, brindó a los artistas sus mejores modelos. Fascinados por la sinuosidad de las formas del cuerpo humano, logran ya en la etapa clásica un dominio fenomenal del conocimiento de la anatomía, lo que les permite representar las formas y curvaturas del cuerpo con gran detalle y realismo.

Apoyándose en nuevas técnicas, lograron dotar las obras escultóricas de impresionante fuerza dramática, sensación de movimiento y contorsiones; que apoyaban la representación de esas acciones y emociones. Fabulosas obras escultóricas de la primera etapa clásica nos muestran el realismo y la maestría alcanzados, como por ejemplo: el «Discóbolo», realizado por el artista Mirón; en la última etapa clásica, el «Fauno Barberini» (de un realismo extremo), o la fabulosa representación de la escultura «Victoria de Samotracia».

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