07 Abr

Comparación Platón-Nietzsche

En el plano ontológicoPlatón se caracteriza por su dualismo, contra el que Nietzsche arremete ya que desprecia la vida terrenal. La realidad platónica se basa en la existencia de dos mundos, uno verdadero, que se conoce por la razón y que ofrece el conocimiento objetivo; y un mundo aparente, que se conoce por los sentidos, ofreciendo un conocimiento subjetivo, cambiante. Ahora bien, esta realidad, que Platón calificaba de aparente y engañosa, es para Nietzsche la única realidad existente. El mundo verdadero de Platón no es para él más que una invención de la razón, fruto de la decadencia del hombre.
Nietzsche critica la invención de otro mundo porque es una muestra de desprecio hacia este, colocando la finalidad en la otra vida.
En el plano epistemológicoPlatón también distingue un dualismo. Hay dos formas de conocimiento que se corresponden con los dos mundos existentes. En Platón, razón y sentidos se enfrentan siempre con la victoria de la razón. Para él, sólo a través de la razón es posible conocer. Los sentidos solo nos muestran una realidad aparente, cambiante, sujeta a error. En Nietzsche, por el contrario, son los sentidos los que nos muestran la verdad, a la que llega cada uno desde su perspectiva correspondiente, es la voluntad de poder de cada sujeto. Por lo tanto, no hay ningún motivo para otorgar un papel más importante a la razón en el conocimiento.
En el plano de la moralNietzsche se opone totalmente a la moral platónica, que derivaría más tarde en la cristiana, por ser contranatural, es decir, contraria a la vida. 
Platón continúa la moral de Sócrates adoptando el intelectualismo moral como teoría clave para entender el Bien, la justicia, la verdad y la felicidad. 
Nietzsche, en cambio, considera que los valores morales son aquellos que favorecen a la vida, que la satisfacción de lo corporal es el único criterio de validez moral, y que cada uno debe crear los suyos propios.
En el plano antropológicoNietzsche propone básicamente un hombre vitalista frente a la cultura y la sociedad. Este hombre debe ser creativo, un permanente esfuerzo y debe crear sus propios valores. 
Nietzsche no concibe la antropología como dualista, no piensa que el hombre esté compuesto de alma y cuerpo. 
Platón sí. La unión alma-cuerpo es accidental y no substancial (cuerpo y alma no forman uno). El alma es preexistente, inmortal y volverá al mundo de las ideas tras la muerte del cuerpo, a la espera de reencarnarse en otro.


Nietzsche: Comparación con Kant

A propósito de la pregunta, llevaremos a cabo una comparación entre el filósofo que nos atañe, Friedrich Nietzsche, e Immanuel Kant, filósofo que llevó a cabo una filosofía de síntesis entre empirismo y racionalismo conocida como idealismo trascendental.
Kant tuvo una repercursión impresionante por sus revolucionariasteorías epistemológicas:
Para asegurar la posibilidad de la ciencia, dijo que se debía imponer el sujeto cognoscente (sus estructuras a priori, categorías e ideas) al objeto conocido para que el conocimiento de éste sea universal. Además dijo que sólo habrían de ser científicos los juicios sintéticos (amplian información del objeto, son extensivos) a priori (son universales y necesarios, nunca contigentes) que cumplan las condiciones formal (categorías e ideas a priori del sujeto) y empírica (información factual del objeto). Nietzsche negará la objetividad de la ciencia: dirá que al afirmar que el entendimiento impone sus leyes a la naturaleza Kant tendrá razón, pero el resultado no será conocimiento empírico, sino un conocimiento que nos hemos inventado para hacer de los objetos algo útil, pues las leyes no provienen del objeto en sí, provienen de nosotros. La ciencia no explica las cosas, las hace manipulables e identificables. Es una creencia inveterada, que tenemos por verdadera porque la necesitamos para vivir y sobrevivir pero «la vida no es un argumento». Además dirá que no sólo ya la ciencia sino hasta el lenguaje son siempre subjetivos pues dice que todo pensamiento humano, incluso científico, se expresa, lo que arruina para siempre su pretensión de objetividad, es decir, al expresar cualquier idea, le añadimos inconscientemente nuestra particular visión (ya sea simplemente por usar unas determinadas palabras en lugar de otras) y la objetividad se pierde. Dirá también que el lenguaje antropomorfiza los conceptos, añadiéndoles parte de las propiedades humanas (como el género). Llegará incluso a declarar que la verdad es un error del ser humano, pero que es necesario para su existencia. Así, Nietzsche negará cualquier papel de la razón en pos de su vitalismo. Ortega y Gasset, más adelante, hallará el equilibrio con su raciovitalismo, por el cual la razón no es ya a priori, sino que es una cuestión vital.
Kant dirá que la metafísica no es una ciencia por no cumplir la condición material, pero que es de interés moral pues el hombre tiende a ella por naturaleza. Nietzsche dirá que precisamente ese interés moral es el que hace falsa la Metafísica: el hombre la crea para hacer más llevadera su vida y sentirse acogido bajo un manto de mentiras.


En cuanto al hombre, Kant dirá que es a la vez fenómeno (objeto físico) y noúmeno (dado su carácter moral y libre) estando determinado por sus tres disposiciones originarias: disposición a la animalidad, a la humanidad y a la personalidad. En tanto que la primera es un ser insociable y egoísta, en tanto que las otras dos es un ser ético, moral y social. Nietzsche dirá que la realidad nouménica del hombre es pura invención: el hombre para él es un intermedio entre el animal y el superhombre, que para avanzar deberá eliminar esa moral del esclavo, ese concepto de mundo inteligible, esa concepción dualista del mundo, y obtener la voluntad de poder haciendo efectiva la muerte de Dios.
La ética kantiana se caracteriza por carecer de contenido y ser una ética formal que se articula en imperativos categóricos por los que la razón consigue ser heterónoma (pues es ella quien crea la ley moral). Es una ética racional del deber. Nietzsche dirá que una ética basada en el deber será una farsa, pues dirá que ese «deber» es en realidad la idea de «Bien en sí» platónica, universal y perfecta, la cual concibe como una ficción cerebral que expresa la decadencia del hombre y como una forma de nihilismo pasivo. Así, se posicionará en la postura en la que cada uno defienda su propio deber frente al concepto de deber en general. Es decir, cada cual ha de acuerda como crea conveniente y no como «deba», pues este deber ambiguo puede ser interpretado de mil formas, al no tener esa universalidad de la que Kant presumía.
El ideal político de Kant será el republicanismo que asegure la representatividad del pueblo, así como la separación de poderes que asegure a los ciudadanos libertad, dependencia de la legislación e igualdad. Desechará, eso sí los despotismos como la democracia (el despotismo del pueblo) o cualquier otro sistema en el que el gobierno posea todos los poderes y cree y ejecute leyes a su antojo (aquel sistema en el que el gobierno posea el Estado). Nietzsche desecharía rotundamente este sistema ya que él estaba en contra de la igualdad y del socialismo, pues decía que el superhombre no tiene miedo a las diferencias y que así se reduciría todo lo que es original y extraordinario a corriente y mediocre. Por ello, separa el concepto de igualdad del de justicia (pues veía la igualdad predicada por el cristianismo como algo repugnante). El autor no denfendió ninguna postura política concreta, si bien criticó muchas, pero de su filosofía salieron argumentos para defender desde totalitarismos hasta anarquismos. Otro tema sería qué legitimidad que le hubiera dado Nietzsche a estos argumentos si hubiese tenido ocasión.

Deja un comentario