28 Nov

La Condena en Costas en las Distintas Instancias: Principios Inspiradores y Régimen de Recursos

Criterios de Imposición de Costas (Art. 394 LEC)

En materia de imposición de costas, el art. 394 distingue dos criterios, en función de la condena: si fuere **total**, rige el criterio del vencimiento atenuado, en tanto que, si fuere **parcial**, rige el proporcional, conforme al cual cada parte sufragará las costas que haya causado:

La Condena Total y el Criterio del Vencimiento Atenuado

Conforme a este criterio, se le impondrán las costas «a la parte que haya visto rechazadas todas sus pretensiones», siempre y cuando el caso no presente «serias **dudas de hecho o de Derecho**».

El criterio general de imposición es el del **»vencimiento atenuado»**, según el cual, quien resulta vencido en juicio es quien causó el proceso, careciendo de razones para fundamentar su pretensión. Dicho criterio ha de ser aplicado cuando se estime o desestime **íntegramente** la demanda.

Si surgieran dudas sobre si el litigante vencido causó el proceso como consecuencia de una actitud poco activa en la relación jurídica debatida y no se pudiera, por tanto, resolver con claridad si le es imputable a él o no la propia existencia del proceso, la solución que ofrece el ordenamiento es la de no hacerle cargar con el pago de las costas de un proceso, a cuya existencia, pese a resultar vencido en el mismo, posiblemente se vio abocado.

La **jurisprudencia** ha tenido ocasión de pronunciarse sobre las características de las actuales «dudas de hecho o de Derecho». Así:

  1. Se trata, en primer lugar, de cuestiones de hecho que han de apreciar los **Tribunales de Instancia** y que, por tanto, no son revisables en casación.
  2. Establece igualmente la jurisprudencia la necesidad de que la apreciación de tales circunstancias esté **debidamente razonada**.
  3. Se trata de decisiones que, tal y como ha sostenido el TC, no pueden ser revisadas en amparo por pertenecer, de lleno, al ámbito de la **legalidad ordinaria**.

La Condena Parcial y el Criterio Proporcional

Los supuestos de **estimación parcial** de las pretensiones tienen como consecuencia que cada parte pagará las costas causadas a su instancia, pagando la mitad de los gastos comunes. El fundamento de esta solución resulta claro desde la teoría de la causalidad: se ha entablado un proceso cuya causa no es, en principio, imputable a ninguna de las partes con carácter absoluto. Ambas partes tuvieron que valerse del proceso para que se reconocieran sus respectivas pretensiones, sin que dicho procedimiento hubiera podido ser evitado por alguna de las partes.

La no aceptación de pedimentos accesorios a la pretensión principal no supone la exoneración del pago de costas; se entiende que la estimación de la demanda es **total** cuando esta se acepta en lo fundamental. Del mismo modo, debe entenderse que no supone estimación parcial de las pretensiones la aceptación en su integridad de las mismas, aunque con una mínima diferencia de cuantía; en tales casos, se estará ante un supuesto de **estimación total** de la demanda (pese a la diferencia entre lo solicitado y lo concedido) y, por tanto, cabrá la condena en costas del demandado.

Para el supuesto en el que el actor plantee una pretensión y un segundo pedimento, previendo la posible desestimación de la principal, la estimación de cualesquiera de las pretensiones interpuestas —sea la principal, sea la subsidiaria— supondrá el **vencimiento total del actor** frente al demandado que correrá, por tanto, con el pago de las costas causadas.

Idéntica solución se ofrece cuando la acumulación de las pretensiones reviste carácter **alternativo**: la estimación de cualquiera de ellas supone el vencimiento total del actor y la consiguiente imposición de costas al demandado vencido.

Distintos son, sin embargo, los problemas que suscita la **acumulación originaria de pretensiones**, según la cual un actor interpone frente a un mismo demandado diversos pedimentos independientes. El vencimiento total se producirá cuando se estimen todas las pretensiones y, del mismo modo, la desestimación de todas ellas supondría la condena en costas del propio actor que será la parte vencida en juicio. La estimación, sin embargo, de tan solo alguna de las pretensiones interpuestas debe entenderse como un supuesto de **vencimiento parcial** o estimación parcial de pretensiones en consonancia con el cual, cada parte debería correr con el pago de las costas causadas a su instancia y de las comunes por mitad.

Conviene tener presente la distinción entre el vencimiento parcial y el **vencimiento mutuo o recíproco**, que surgiría en los procedimientos en los que el demandado protesta y se produce una estimación parcial, tanto de la demanda del actor, como de la demanda protestada. En tales casos, será necesario contar con un **doble y separado pronunciamiento judicial** en materia de costas: uno, en relación con la demanda del actor y otro, en relación con la demanda protestada interpuesta por el demandado.

La regla general, según la cual en los supuestos de vencimiento parcial no habrá expresa condena en costas en relación con ninguna de las partes, encuentra una posible excepción en supuestos en los cuales el juez aprecie que alguna de las partes litigó con **»temeridad»**. En tal supuesto, se otorga al juez la facultad de dirigir la condena contra el litigante malicioso. **Temeridad y mala fe** reaparecen pues como criterios que justificarían la condena en costas de alguno de los litigantes.

En los supuestos **litisconsorciales**, el codemandado condenado no correrá con el pago de las costas de los codemandados absueltos y las costas a sufragar por el litisconsorte vencido serán las resultantes de dividir la cuantía total entre el número total de litisconsortes. Esta será también la solución a adoptar en los supuestos de **intervención de tercero** en calidad de parte.

El Criterio de la Temeridad y la Mala Fe Procesal

El criterio de la temeridad, aunque se aplica principalmente como excepción al vencimiento parcial, debe entenderse en el contexto de las excepciones a las reglas generales. Las reglas generales (vencimiento total implica condena; vencimiento parcial implica no condena) admiten excepciones: la existencia de **»dudas de hecho o de Derecho»** exonera de la condena en el caso de vencimiento total; y la **»temeridad»** permite la condena en el caso de estimación parcial de pretensiones (donde, por regla general, no habría condena).

También la **»temeridad»** exige una específica **motivación** en la sentencia. Pero, estando motivada la temeridad, no es **fiscalizable** en casación, salvo supuestos de arbitrariedad, error patente o irrazonabilidad.

El fundamento del criterio de temeridad se encuentra en la presunción de que, al no haber en el proceso ni «vencedores» ni «vencidos» [en el caso de estimación parcial], su origen —el del proceso— no es imputable con rotundidad a ninguna de las dos partes. Si el juez aprecia que una de las partes litigó con **temeridad**, sí que sería posible entender que dicha parte, con su actitud maliciosa, bien fue la que originó el proceso, bien la que causó determinados gastos innecesarios durante su tramitación. La temeridad hace referencia a la **causalidad del proceso** y de los gastos que este genera; de tal modo que, cuando una parte actúa maliciosamente, es posible entender que es la causante de gastos innecesarios o que se hubieran podido evitar con una actitud correcta.

La **temeridad** es un criterio de **imposición** de costas y, a…

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