29 Ago

Enmiendas del Suelo: Tipos y Aplicación

Existen cinco tipos de enmiendas: enmienda orgánica, enmienda caliza, enmienda acidificante, aportación de arena y aportación de arcilla.

Ventajas Clave de las Enmiendas

Junto con el abonado de fondo, las principales ventajas de las enmiendas son:

  • Modificar la estructura y textura del suelo, adaptándolo a las necesidades de las plantas que se desean implantar.
  • Mejorar la porosidad del suelo y su capacidad de retención de agua.
  • Restituir alguna deficiencia que se haya detectado en un estudio edafológico.
  • Crear una fuente de reserva de nutrientes para garantizar una correcta implantación del jardín.

a) Enmienda Orgánica

La enmienda orgánica es una práctica necesaria para la implantación de un jardín en cualquier zona española debido a la poca materia orgánica que contienen nuestros suelos, que apenas alcanzan poco más del 1 %; sin embargo, se requieren porcentajes de materia orgánica en el suelo del 2-3 % para un desarrollo óptimo de las plantas.

Los productos utilizados en jardinería para las enmiendas orgánicas son el estiércol, mantillo de origen vegetal o animal, el compost y, para el establecimiento de praderas, la turba.

La distribución de las enmiendas orgánicas puede ser manual o mecanizada.

b) Enmienda Caliza

Una enmienda caliza consiste en la aportación de un producto destinado a corregir la acidez de los suelos. Las enmiendas más utilizadas para corregir la acidez suelen ser el óxido de calcio (cal), el carbonato cálcico y la mezcla de carbonatos de calcio y magnesio (dolomita). Los valores de pH más adecuados para el crecimiento de las plantas se sitúan entre 6.5 y 7.5. Por debajo de pH 6, el crecimiento radicular de muchas especies se ralentiza y se incrementa el riesgo de toxicidad, ya que en condiciones de acidez se liberan iones de metales como el aluminio, dificultando además la absorción de algunos nutrientes.

d) Aportación de Arena

El objeto de este tipo de enmiendas es mejorar la permeabilidad del suelo y es muy importante en las zonas de pradera. Consiste en aportar arena de granulometría generalmente gruesa en una dosis de 1-4 g/m². Nunca debe utilizarse arena de playa ni de cantera, ya que aportan un contenido en sales excesivo para el desarrollo radicular del césped; debe utilizarse arena lavada de río.

e) Aportación de Arcilla

La aportación de arcilla es necesaria cuando se pretende corregir una excesiva permeabilidad y escasa retención del agua en los suelos. Es una práctica poco habitual.

Métodos de Distribución y Profundidad

Las enmiendas caliza y ácida se distribuyen generalmente con una abonadora centrífuga (con escaso rendimiento) o, preferiblemente, con un remolque repartidor. Para facilitar su distribución, la enmienda caliza debe tener textura pulverulenta y estar muy seca.

Las enmiendas, cualquiera de ellas, deberían enterrarse a 30-40 cm de profundidad siempre que fuera posible. Para ello, deben utilizarse tractores con fresadoras, ya que maquinaria más pequeña, como los motocultores, no suelen enterrar a más de 20 cm de profundidad.

Abonado de Fondo para Jardines

El abonado de fondo para la posterior implantación de un jardín se basa en la aportación de abonos fosfatados y potásicos. El nitrógeno no se aporta en el abonado de fondo debido a su elevada solubilidad y al alto riesgo de lixiviación. En su lugar, es mucho más recomendable la enmienda orgánica, ya que esta restituye el contenido de nitrógeno que se mineralizará y estará a disposición de las plantas durante la plantación.

En cuanto al tipo de formulados para realizar el abonado de fondo, en el caso de la fertilización fosforada se utilizan los superfosfatos de cal y las escorias Thomas, y para la fertilización potásica la mejor solución es el sulfato potásico.

Las formulaciones más habituales en España de superfosfatos son el superfosfato normal con una riqueza de 16-18% de P2O5 y el superfosfato triple, con un 45% de P2O5. Ambas formulaciones son muy solubles y, por lo tanto, son asimiladas con facilidad. El superfosfato aporta también azufre y calcio.

Cubiertas Ajardinadas: Beneficios y Tipos

Las cubiertas ajardinadas son cubiertas destinadas a ser utilizadas como zonas verdes con fines recreativos, estéticos o medioambientales.

Se emplean en terrazas ajardinadas, jardineras, plazas peatonales con jardinería sobre construcciones o estacionamientos subterráneos y, en general, allí donde se requiere recrear un espacio verde natural. Pueden ser horizontales o verticales.

Beneficios de las Cubiertas Vegetales

Las cubiertas vegetales influyen en una mejora del ambiente urbano, un aislamiento térmico y acústico en las viviendas y son consideradas, a largo plazo, más económicas que las cubiertas convencionales. En definitiva, se constituyen como una solución tanto ecológica como económica, ya que:

  • Reducen el área pavimentada de las zonas urbanas.
  • Fijan dióxido de carbono y aportan oxígeno a la atmósfera.
  • Fijan las partículas de polvo y las partículas contaminantes.
  • Actúan como fijadoras de ruido en el exterior.
  • Amortiguan los cambios de temperatura y humedad que se pueden dar a lo largo del día y entre el día y la noche.
  • Si están bien diseñadas y bien construidas, tienen una larga vida útil.
  • Al absorber el agua de lluvia, reducen el volumen de agua vertido a la red de recogida de aguas pluviales.
  • Aportan una mejora estética a las ciudades y un aroma agradable, lo que aumenta el bienestar ciudadano.
  • Sirven como reservorio de fauna.
  • En urbanizaciones próximas a entornos naturales permiten una mejor integración paisajística.

Tipos de Cubiertas Ajardinadas

  • Cubierta Ajardinada Intensiva

    Con acabado vegetal de tratamiento intensivo o semiintensivo y unos requerimientos de mantenimiento normales, es similar a la jardinería tradicional que se practica en las terrazas de muchas zonas urbanas.

  • Cubierta Ecológica Extensiva

    Es aquella cuyas plantas, una vez consolidadas, tienen unos requerimientos de mantenimiento muy bajos o nulos.

Jardines Verticales: Conceptos y Métodos

Con la creciente concienciación de la población mundial en relación a los problemas ambientales del planeta, ha resurgido, tanto en la construcción de viviendas privadas como en la de edificios de gran envergadura, un especial cuidado en implementar jardines verticales.

También conocidos como paredes verdes o paredes vivas, pueden ser sostenidos sobre sí mismos mediante «cimientos» o anexados a una pared, y pueden planearse tanto en el interior como en el exterior.

Métodos Comunes para Jardines Verticales

  • Bolsillos Plantadores

    Esta es otra de las formas de hacer crecer nuestras plantas de manera vertical. En este caso, los plantadores son como bolsillos montados sobre una tela especial (aireada) que permite que las plantas crezcan de manera óptima.

  • Jardines Escalonados

    Esencialmente se trata de camas de siembra o contenedores largos colocados de tal manera que simulan una especie de escalera.

  • Canaletas

    Este tipo de plantadores o contenedores no son ni más ni menos que las canaletas de desagüe usadas normalmente para dirigir el agua de lluvia, adaptadas para el cultivo.

  • Pallets

    Los pallets o tarimas de madera están muy de moda para desarrollar la jardinería vertical. Pueden ser colocados tanto en forma de cerca o sobre la pared, pero también se pueden ubicar de manera libre, siempre que tengan un soporte, o colgarlos.

  • Contenedores

    Sin duda, este debe ser uno de los métodos más sencillos para desarrollar el concepto de jardinería vertical, ya que simplemente se deben colgar o colocar las macetas de cerámica o plástico, siempre de forma vertical, sobre la pared.

Condiciones Ambientales para Plantas de Interior

Las plantas utilizadas en jardinería interior son plantas procedentes, en su gran mayoría, de zonas ecuatoriales húmedas con valores elevados de temperatura y pluviometría que se mantienen constantes a lo largo de todo el año. Además, son plantas que no soportan la insolación directa, ya que forman parte del sotobosque de la selva y la luz les llega tamizada atravesando las copas de los árboles de estratos superiores.

Requerimientos Ambientales Clave

Así que estos son los requerimientos ambientales de las plantas de interior:

  • Temperatura alrededor de 20 °C, constante.
  • Elevada humedad ambiental.
  • Buena iluminación, evitando la insolación directa.
  • Ausencia de corrientes de aire.

Estas condiciones son las que se dan generalmente en viviendas u oficinas, no así en recintos, escaparates, zaguanes, comercios, etc., en los que son inevitables las corrientes de aire y con ellos cambios bruscos de temperatura. Los sistemas de calefacción o refrigeración por convección no son adecuados.

Variaciones de Requerimientos por Especie

Los requerimientos ambientales varían en función de la especie de que se trate, en cuanto a necesidades lumínicas, humedad relativa y temperatura.

  • Necesidades Lumínicas

    En general, las plantas con flor y con follaje coloreado requieren mayor intensidad luminosa que las plantas verdes. La familia de las aráceas y los helechos comprenden un gran número de especies que vegetan mejor en condiciones de sombra o zonas poco iluminadas. En sentido opuesto están las orquídeas, que requieren lugares muy iluminados para florecer, y las crásulas, que toleran incluso la exposición directa al sol.

  • Humedad Relativa

    Las plantas con hojas grandes necesitan niveles de humedad ambiental más altos que las de hojas estrechas, y por supuesto, mucho más que las aromáticas, las crásulas o las cactáceas, que sobreviven en ambientes muy secos.

  • Temperatura

    En general, las plantas de interior requieren temperaturas medias alrededor de 20 °C y no gustan de marcadas oscilaciones térmicas, sobre todo las que son originarias de países tropicales. Las plantas de origen mediterráneo y las cactáceas soportan diferencias térmicas más acusadas y valores de temperatura más extremos.

El Color en el Diseño con Plantas de Interior

El color de una estancia se puede tratar de dos maneras:

Enfoques del Color en Jardinería Interior

  • De Forma Pasiva

    La planta es un elemento neutral, y la selección se basará en la que mejor destaque sobre ese fondo, como algo estático. Sobre fondos de colores vivos y estampados, son adecuadas plantas con hojas grandes y textura fuerte, densas (Ficus lyrata, Ficus elastica, y la mayoría de las aráceas). Sobre fondos claros se pueden utilizar plantas con textura ligera como algunas palmáceas, Ficus benjamina, Dizygotheca o dracenas.

  • De Forma Activa

    La planta es un elemento dinámico y participa creando composiciones. Esta opción no es tan sencilla como la anterior y requiere ser estudiada con más detenimiento. En primer lugar, en jardinería interior no conviene crear contrastes, no es función del ajardinamiento, sino de la decoración, a no ser que la decoración esté constituida únicamente por plantas. La solución más acertada es crear armonía.

Composiciones Armónicas por Color Predominante

Si los colores son lisos, conviene utilizar, en contenedores al menos, colores lisos, tratando de no mezclar más de tres colores. A continuación, se indican algunas composiciones que pueden ser creadas:

  • Anaranjados

    Podemos contrastar con violetas y verdes; este contraste es fácil de conseguir y pocas veces inadecuado.

  • Rojos, Púrpuras y Rosados

    El verde, el rosa y tonalidades muy pálidas de naranja y violeta (con cuidado). El material del recipiente ideal es la madera u otros materiales orgánicos.

  • Amarillos y Vainillas

    El naranja y el verde proporcionan composiciones armónicas. Dependiendo de la tonalidad del amarillo, podemos atrevernos con colores que contrasten.

  • Azul y Gris

    En caso de que predominen estos colores, seleccionaremos azul, gris y blanco o crema, además del verde. El contraste lo buscaremos, dependiendo de la tonalidad del azul, sobre todo con el rosa. Los recipientes metálicos son una buena solución para este caso.

  • Blanco

    Éxito seguro con el verde; seleccionaremos el resto de colores en función del diseño existente.

  • Verde

    Se puede utilizar cualquier color.

Sistemas de Riego en Jardinería

Lo más habitual es que el riego se realice de forma manual, pero no es la única manera de hacerlo, sobre todo en jardinería de terrazas. Para facilitar o automatizar la operación del riego se puede recurrir a:

Opciones para la Automatización del Riego

  • Macetas de Autorregado

    Llevan un depósito para el agua en la base y un sistema capilar encima de este y por debajo del sustrato. El recubrimiento capilar se mantiene húmedo por el agua del depósito, lo cual permite espaciar considerablemente la frecuencia de riegos.

  • Sistema de Riego Localizado

    Consistente en una instalación de riego conectada a un punto de agua y gestionada por un programador de riego, que rige la apertura y el cierre de las electroválvulas. Las tuberías utilizadas son de PE de pequeños diámetros, ya que deben conducir poca agua, y los emisores son goteros pinchados o integrados en la tubería, ya que la microaspersión solo podría utilizarse dentro de estructuras como pequeños invernaderos o en exteriores.

  • Hidroponía

    El jardín hidropónico es aquel en el que las plantas se cultivan sin sustrato o con un sustrato inerte, por lo que se debe recurrir para su mantenimiento a la fertirrigación. En este tipo de cultivo se controla íntegramente la composición de la solución nutritiva, por lo que requiere la existencia de un cabezal de riego dotado con todos los elementos necesarios para el control y tratamiento del agua, es decir, un dispositivo de bombeo, filtros y equipos para la incorporación de fertilizantes.

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