27 Ene

Miguel Ángel y el encargo de la Capilla Sixtina

Miguel Ángel recibió el encargo de pintar las bóvedas de la Capilla Sixtina5 del papa Julio II sin gran entusiasmo, pues le apartaba de los proyectos escultóricos que realmente le motivaban; además, no dominaba la técnica al fresco. Finalmente, el artista debió ceder ante la presión del papa.6

Contexto arquitectónico y artístico

La capilla en sí es una construcción medieval sin ningún interés arquitectónico; Julio II decidió decorarla con un estilo moderno7, siguiendo el camino de sus predecesores, quienes ya encargaron los frescos de la parte inferior a pintores como Pinturicchio. Posteriormente, Miguel Ángel también recibió el encargo de decorar el plafón de fondo de la Capilla, donde pintó el impresionante Juicio Final.

Proceso de trabajo y autoría

Tradicionalmente se ha sostenido que la obra fue realizada en solitario por Miguel Ángel durante cuatro años, pero cambios de estilo en algunos lugares del fresco hacen pensar en un trabajo colectivo. La bóveda de la Capilla Sixtina está decorada con escenas bíblicas del Génesis.

Estilo y características formales

El dinamismo de las figuras llegó a su plenitud, y lo colosal no es sólo su mundo de gigantes de músculos tensos o las dimensiones de una obra tan vasta, sino también las condiciones tan particulares de posición e iluminación con las que debió lidiar el artista. Los gigantes que se mueven con formidable impulso carecen de suficiente espacio, y la atmósfera adquiere cierta sensación de angustia; se generó un mundo dramático, bien diferente del equilibrio y el optimismo del hombre del primer Renacimiento, y preludio del Manierismo.

Arquitectura fingida y compositiva

Las figuras están enmarcadas por una gran arquitectura fingida e ilusoria, repleta de lunetos, estípites, arcos… que sirven para distribuir en escenas a la enorme cantidad de personajes. No existe un punto de vista unitario o focal para el conjunto; se establecen distintos puntos de fuga según la escena.

Las escenas del eje central: el Génesis

En el eje de la bóveda aparecen las escenas principales extraídas del libro del Génesis, el primero del Antiguo Testamento. Las escenas tienen dos tamaños: las más pequeñas aparecen enmarcadas por parejas de desnudos masculinos y medallones que simulan ser de bronce, todos diferentes. Entre los episodios representados destacan:

  • El origen del Universo: la separación de la Luz y las Tinieblas, la creación de los astros y la separación de la tierra y el agua.
  • El origen del hombre: la creación de Adán y la creación de Eva.
  • El origen del pecado: la expulsión del Paraíso, el sacrificio de Noé, el diluvio universal y la embriaguez de Noé.8

Dios y las figuras monumentales

Dios, protagonista del conjunto de escenas, aparece como un Júpiter clásico, radiante de fuerza. Las figuras presentan escorzos violentos y profundos; son magníficos estudios anatómicos. Sus miradas parecen extraviadas y enfurecidas: un mundo de titanes.

Profetas y sibilas

En los laterales se alternan los profetas y las sibilas: figuras gigantescas sentadas en un trono enmarcando la bóveda. Los profetas son personajes bíblicos que anuncian la venida de Cristo; las sibilas son adivinas u oráculos de la época romana. Volvemos a ver la fusión de clasicismo y religión típica de la filosofía neoplatónica.

Significado general

La bóveda representa la historia espiritual de la humanidad creada por Dios y caída en el pecado, que obliga a esperar la llegada del Salvador.

El Juicio Final: el plafón del fondo

El plafón del fondo de la Capilla Sixtina contiene el Juicio Final (1536-1541); fue un encargo del papa Pablo II. Habían pasado veinte años entre ambas obras. Durante ese tiempo los cambios fueron muy intensos, tanto en lo artístico como en la mentalidad filosófica, política y social. Roma había sido saqueada por las tropas de Carlos V, las guerras de religión ensangrentaban Europa, el Papado quedaba subordinado al Emperador, mientras España y Francia luchaban por dominar Italia.

Transformación del ideal renacentista

El ideal renacentista había muerto. Miguel Ángel representó a un Cristo juez y castigador, alejado de la imagen de Cristo redentor que quiere salvar a la humanidad; un cambio que refleja la crisis espiritual del momento. La intención es atemorizar al cristianismo dividido, invitar a la reflexión y servir de aviso sobre la caducidad de la vida y del universo. Todo lo que se creó en la bóveda se destruía ahora.

Innovaciones compositivas

Uno de los elementos más innovadores de la obra es la estructura compositiva: la distribución de personajes y escenas. Rompe la habitual estructura jerárquica y geométrica con registros horizontales. Esta pintura contiene más de cuatrocientas figuras de tamaño natural, formando un conjunto o una escena única, una gran espiral ascendente que genera movimiento y vitalidad.

El punto focal: Cristo como juez

El punto focal es Cristo, a modo de Pantócrator, con una musculatura impresionante, como un dios griego. Las manos de Cristo parecen mover toda la composición. Su brazo levantado salva a los benditos y condena a los pecadores.

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