05 Feb
Fernando VII: El Retorno al Absolutismo (1814-1833)
En 1814, tras la expulsión de las tropas francesas de España, Fernando VII regresa desde Francia para iniciar su reinado, el cual se extenderá desde 1814 hasta 1833.
El periodo se distingue en tres etapas fundamentales:
- Restauración Absolutista (1814-1820)
- Trienio Liberal (1820-1823)
- Década Ominosa o Segunda Restauración Absolutista (1823-1833)
1. La Restauración Absolutista (1814-1820)
Con la derrota de los franceses en 1814, Fernando VII regresa a España. Lo primero que encuentra es a un grupo de diputados absolutistas que le presentan el Manifiesto de los Persas. En este documento, le solicitaban la restauración del absolutismo y la abolición de las Cortes de Cádiz, junto con toda su legislación.
Una vez que Fernando VII recupera el poder absoluto, inicia una dura persecución contra los liberales y los afrancesados que habían colaborado con los franceses. Esta represión incluyó la confiscación de bienes y ejecuciones.
Estas persecuciones provocaron levantamientos protagonizados por el ejército, especialmente por mandos de extracción liberal. El ejército se había democratizado durante la Guerra de la Independencia, y muchos guerrilleros que conservaron su graduación pasaron a formar parte del cuerpo militar, convirtiéndose en focos de liberalismo.
En 1820, triunfó un levantamiento militar encabezado por Rafael del Riego, que obligó a Fernando VII a renunciar al absolutismo temporalmente.
H4. La Doble Crisis de la Restauración
Una característica fundamental de esta etapa fue la mala situación económica, que se manifestó en un doble sentido:
H5. 1. Crisis Económica y Social
La crisis afectó a la agricultura, el comercio y la industria, motivada principalmente por los años de guerra (Guerra de la Independencia). Se había sacrificado mucho ganado, y los franceses, al igual que los ingleses (aliados de España), saquearon o destruyeron talleres y fábricas. Un elemento fundamental del comercio, el intercambio con América, se interrumpió durante la guerra y desapareció casi por completo debido al inicio de los movimientos de independencia en las colonias.
H5. 2. Crisis del Estado (Hacienda Pública)
La crisis económica general provocó que el Estado recaudara menos impuestos. Hubo una pérdida significativa de ingresos para la Hacienda Pública, agravada por la interrupción de los tributos procedentes de América. En el ámbito político, se iniciaron los movimientos de independencia en América, aunque no todas las colonias se independizaron inmediatamente (excepto Cuba, Puerto Rico y Filipinas, que se mantuvieron bajo dominio español).
2. El Trienio Liberal (1820-1823)
El 1 de enero de 1820, el levantamiento de Riego, que estuvo a punto de fracasar, triunfó finalmente gracias a un levantamiento liberal en A Coruña. Fernando VII se vio obligado a reconocer la Constitución de 1812 y todas las leyes de las Cortes de Cádiz que había abolido anteriormente.
Durante el Trienio, se intentó poner en vigor la legislación gaditana, incluyendo el establecimiento de un sistema de enseñanza pública y otras reformas. Esta política liberal contó con la oposición frontal de los absolutistas, que no estaban dispuestos a aceptar estos cambios.
El propio Fernando VII colaboraba secretamente con estos absolutistas para acabar con el liberalismo. Los absolutistas crearon un gobierno paralelo en el Pirineo y se pusieron de acuerdo con las potencias absolutistas europeas, agrupadas en la Santa Alianza (Rusia, Austria y Prusia).
H4. División de los Liberales y Amenaza Exterior
La amenaza absolutista fue una constante durante todo el Trienio Liberal, lo que produjo una división interna entre los liberales:
- Liberales Moderados: Querían negociar con los absolutistas y estaban dispuestos a renunciar a principios fundamentales del liberalismo, como aceptar una soberanía compartida (Rey-Nación).
- Liberales Exaltados: No querían renunciar a los principios básicos del liberalismo (liberales puros).
Las potencias de la Santa Alianza, reunidas en el Congreso de Verona (1822), decidieron intervenir en España. Al año siguiente, el ejército francés, conocido como los Cien Mil Hijos de San Luis, entró en España bajo el nombre de la Santa Alianza para restaurar a Fernando VII como rey absoluto. No encontraron resistencia significativa.
El final del Trienio Liberal supuso una nueva represión contra los liberales. Entre las víctimas se encontró Rafael del Riego, quien fue ahorcado en Madrid.
3. La Restauración del Absolutismo: La Década Ominosa (1823-1833)
Esta etapa, también conocida como la Segunda Restauración Absolutista o Década Ominosa, se inició con la persecución de los liberales. Aunque Rafael del Riego fue ejecutado al inicio de este periodo, la represión continuó de forma sistemática.
Con el tiempo, Fernando VII fue moderando su política, buscando el apoyo de los liberales más moderados por puro interés, ya que los necesitaba para asegurar la estabilidad del trono.
H4. La Crisis Sucesoria y el Origen del Carlismo
Durante este periodo, Fernando VII se había casado con María Cristina de Borbón. De este matrimonio nacieron dos hijas, lo que significaba que no había hijos varones para heredar el trono, desencadenando una grave crisis sucesoria.
La ley sucesoria tradicional española (basada en las Leyes de las Partidas) establecía que el derecho sucesorio recaía en el primogénito varón, pero en caso de no tener hijos varones, podía reinar una hija.
Cuando llegaron los Borbones, Felipe V cambió la ley sucesoria e introdujo la Ley Sálica, de origen francés, que impedía reinar a las mujeres. En este caso, el trono recaería en el pariente varón más cercano (el hermano del rey, Carlos María Isidro).
Carlos IV había intentado volver a la ley tradicional mediante la Pragmática Sanción, pero se olvidó de promulgarla, por lo que no era válida legalmente. Fernando VII, antes de morir, publicó la Pragmática Sanción que había hecho su padre para que su hija, Isabel, pudiera reinar. Para ello, necesitaba el apoyo de los liberales moderados.
Los absolutistas se dividieron en dos facciones:
- Los absolutistas más moderados, que apoyaban a Isabel (futuros isabelinos).
- El resto, que eran absolutistas puros y querían a Carlos María Isidro. Estos últimos fueron conocidos como carlistas.

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