05 Feb
Platón: Alma, Polis y Conocimiento
El Alma en Platón
Según Platón, el alma (psyché) es el principio vital y racional del ser humano. Es inmortal, preexiste al cuerpo y sobrevive a la muerte, mientras que el cuerpo es material y perecedero, actuando como una prisión del alma.
Platón sostiene que el alma posee conocimiento innato de las Ideas, adquirido antes de encarnarse, y que conocer es recordar (teoría de la reminiscencia).
En La República, Platón divide el alma en tres partes:
Alma racional: Cuya función es conocer la verdad y gobernar a las demás; su virtud es la sabiduría.
Alma irascible: Relacionada con el valor y la voluntad; su virtud es la fortaleza.
Alma concupiscible: Vinculada a los deseos y placeres corporales; su virtud es la templanza.
Cuando estas tres partes están en armonía y la razón domina, se alcanza la justicia en el individuo.
En conclusión, para Platón el alma es superior al cuerpo, fundamento del conocimiento y de la moral, y su perfeccionamiento se logra mediante la filosofía.
La Estructura de la Polis Platónica
Para Platón, la polis es una comunidad organizada cuyo fin es alcanzar la justicia y el bien común. La estructura de la polis es análoga a la del alma humana, ya que ambas se dividen en tres partes.
En La República, Platón distingue tres clases sociales:
Gobernantes-filósofos: Cuya función es gobernar con sabiduría; su virtud es la prudencia.
Guerreros o guardianes: Encargados de la defensa y el orden; su virtud es la fortaleza.
Productores (artesanos, campesinos y comerciantes): Responsables de la economía; su virtud es la templanza.
La justicia en la polis se alcanza cuando cada clase cumple su función sin interferir en la de las demás, bajo el gobierno de los filósofos, que conocen el Bien.
Platón defiende que solo los filósofos deben gobernar, ya que poseen el conocimiento verdadero y no se dejan guiar por intereses personales.
En conclusión, la polis platónica es un Estado ideal, jerárquico y armonioso, orientado al bien común y basado en el dominio de la razón.
El Conocimiento en Platón: Dóxa y Epistéme
Para Platón, el conocimiento verdadero (epistéme) no procede de los sentidos, sino de la razón, ya que el mundo sensible es cambiante y solo ofrece opinión (dóxa). El auténtico conocimiento tiene como objeto las Ideas, realidades eternas e inmutables.
Platón distingue dos niveles de conocimiento, representados en el símil de la línea:
Saber sensible (Dóxa): Que incluye la imaginación y la creencia, y se refiere al mundo sensible.
Saber inteligible (Epistéme): Que comprende el pensamiento matemático y la inteligencia, y se dirige al mundo inteligible.
El proceso de conocer se explica mediante la teoría de la reminiscencia, según la cual conocer es recordar las Ideas que el alma contempló antes de unirse al cuerpo.
Este proceso culmina en el conocimiento de la Idea de Bien, que hace inteligibles y valiosas a todas las demás Ideas, como se muestra en el mito de la caverna.
En conclusión, el conocimiento en Platón es racional, innato y tiene como fin alcanzar la verdad y el Bien.
El Problema de la Realidad en los Presocráticos
Los presocráticos se plantean por primera vez el problema de la realidad, buscando explicar racionalmente el origen y la naturaleza del mundo (phýsis), sustituyendo el mito por el lógos.
La cuestión central es la búsqueda del arjé, el principio originario y permanente de toda la realidad. Los milesios proponen distintos arjé materiales: Tales el agua, Anaximandro el ápeiron y Anaxímenes el aire.
Posteriormente surgen dos posiciones opuestas: Heráclito, que afirma que la realidad es cambio continuo (pánta rheî), y Parménides, que sostiene que el ser es único, eterno e inmutable, negando la realidad del cambio.
Otros autores intentan conciliar permanencia y cambio: Empédocles con los cuatro elementos, Anaxágoras con las semillas y el Nous, y los atomistas con los átomos y el vacío.
En conclusión, los presocráticos sientan las bases de la metafísica al explicar la realidad como un principio racional y no mítico.
La Importancia de los Sofistas en la Filosofía Occidental
Los sofistas fueron pensadores del siglo V a. C. que desempeñaron un papel fundamental en el desarrollo de la filosofía occidental, al desplazar la reflexión desde la naturaleza (phýsis) hacia el ser humano y la vida política (nómos).
Introdujeron el relativismo y el escepticismo, defendiendo que no existen verdades absolutas, como expresa Protágoras con su afirmación: “el hombre es la medida de todas las cosas”. Asimismo, Gorgias cuestionó la posibilidad del conocimiento objetivo y del lenguaje como medio de acceso a la realidad.
Los sofistas destacaron la importancia del lenguaje y la retórica, enseñando técnicas de argumentación y persuasión necesarias para la participación en la democracia ateniense, contribuyendo al desarrollo de la educación y la reflexión ética y política.
Aunque fueron criticados por Platón por su relativismo moral, su influencia fue decisiva al poner en el centro del pensamiento filosófico los problemas del conocimiento, el lenguaje y la convivencia social.
En conclusión, los sofistas abrieron el camino a la filosofía moral y política, siendo una etapa clave en la historia del pensamiento occidental.
La Importancia de Sócrates en la Filosofía Occidental
Sócrates es una figura fundamental de la filosofía occidental porque inaugura una nueva forma de filosofar centrada en el ser humano, la ética y la búsqueda racional de la verdad.
Frente al relativismo sofista, Sócrates defiende la existencia de verdades morales universales, alcanzables mediante el diálogo racional. Su método filosófico se basa en la ironía y la mayéutica, a través de las cuales el interlocutor descubre por sí mismo el conocimiento.
Sócrates sostiene que la virtud es conocimiento y que el mal procede de la ignorancia (intelectualismo moral), estableciendo una estrecha relación entre saber y obrar moralmente. Además, identifica la felicidad con la vida virtuosa.
Aunque no dejó escritos, su pensamiento influyó decisivamente en Platón y, a través de este, en toda la tradición filosófica posterior.
En conclusión, Sócrates es clave por haber fundado la ética racional y el método crítico del pensamiento filosófico.

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