03 Mar
Imperialismo (1870-1914)
1. Causas
- Políticas: Las potencias coloniales deseaban aumentar su prestigio y poder internacionales y sus zonas de influencia.
- Económicas: Las potencias coloniales necesitaban crear nuevos mercados donde vender el excedente de su producción industrial, comprar materias primas (carbón, algodón…) y productos coloniales (azúcar, chocolate…) a mejor precio, e invertir sus excedentes de capital fuera de Europa, donde la mano de obra más barata permitía obtener mayores beneficios.
- Demográficas: Las potencias coloniales habían sufrido un fuerte crecimiento demográfico a lo largo del siglo XIX.
- Filosóficas: Las potencias coloniales estaban convencidas de la superioridad de la raza blanca y de su deber de difundir su cultura y civilización entre los pueblos considerados inferiores.
2. Desarrollo
Las potencias europeas se reunieron en la Conferencia de Berlín (1884-1885) con el objetivo de decidir las normas del reparto colonial y las zonas de influencia de cada potencia.
Imperio británico
El Reino Unido poseía el mayor imperio colonial.
- En África, el imperio se extendía desde el Norte (El Cairo) hasta el Sur (Sudáfrica). En este continente rivalizó con Francia por la ocupación de Fachoda (1898).
- En Asia, la India («la joya de la Corona») fue su principal colonia. En este continente rivalizó con Francia por Birmania (1886) y con Rusia por el dominio de Afganistán y el Tíbet.
Imperio francés
Francia poseía el segundo mayor imperio colonial.
- En África, el imperio se extendía desde el Oeste (puertos de Brazzaville y Duala en el océano Atlántico) hasta el Este (puerto de Yibuti en el océano Índico). En este continente rivalizó con el Reino Unido por Fachoda (1898), que supuso un fracaso francés.
- En Asia, Indochina fue su principal colonia. En este continente rivalizó con el Reino Unido por Birmania (1886), sin éxito.
Otros imperios europeos
- Alemania: controlaba Tanganica, África Sudoccidental y Camerún.
- Holanda: controlaba Indonesia.
- Bélgica: controlaba el Congo (legado del rey Leopoldo II).
- España: controlaba el golfo de Guinea, el Sáhara y el Norte del Marruecos.
- Italia: controlaba Libia y Somalia.
- Portugal: controlaba Angola y Mozambique.
- Dinamarca: controlaba Islandia y Groenlandia.
Imperios extraeuropeos
- Estados Unidos: controlaba Filipinas, Cuba, Puerto Rico y una franja en Panamá.
- Japón: ocupó las islas Kuriles, Corea y Formosa (Taiwán).
Conflictos coloniales y rivalidades
A pesar de los acuerdos, las potencias europeas estuvieron a punto de enfrentarse o llegaron a enfrentarse en varios episodios:
- Incidente de Fachoda (1898): británicos y franceses intentaron reclamar el territorio de Fachoda (al este del lago Chad) para conectar sus proyectos coloniales —los británicos, del Norte (Egipto) al Sur (Sudáfrica); los franceses, del Oeste (Brazzaville y Duala) al Este (Yibuti). Finalmente la expedición francesa se retiró debido a la superioridad naval británica.
- Conflicto anglo-bóer (1880-1881 y 1899-1902): enfrentó al Reino Unido y a los colonos neerlandeses (bóeres) de Sudáfrica. Los británicos querían integrar los territorios bóeres en su imperio; los bóeres buscaban mantener la independencia de las repúblicas que habían creado en el siglo XIX (Estado Libre de Orange y República de Transvaal). Finalmente, esas repúblicas fueron incorporadas al Imperio británico.
- Guerras del Opio (1839-1860): enfrentaron al Reino Unido y China. Los británicos querían controlar el comercio del opio en China y la India; los chinos querían imponer sus leyes en el comercio del opio. Finalmente, el imperio chino se vio obligado a tolerar el contrabando británico de opio.
3. Consecuencias
Políticas y territoriales
Las potencias coloniales crearon Estados y fronteras artificiales, lo que provocó la aparición de multitud de conflictos que, en ocasiones, se mantienen hasta la actualidad.
Económicas
Las potencias coloniales crearon grandes plantaciones de cacao, café y algodón y construyeron infraestructuras (ferrocarriles, carreteras, puertos…) para comunicar y dominar los territorios conquistados.
Sociales
- Las potencias coloniales promovieron misiones que cuidaron y alfabetizaron a parte de la población indígena.
- Al mismo tiempo, acrecentaron la segregación social y racial.
- Fomentaron la pérdida de identidad y la aculturación de la población indígena.
Demográficas
Se introdujeron medidas higiénicas, se construyeron hospitales e iniciaron campañas de vacunación. Todo ello provocó un descenso de la tasa de mortalidad y un aumento de la población.
La Primera Guerra Mundial (28 de julio de 1914 – 11 de noviembre de 1918)
Causas estructurales
La guerra fue un conflicto global con causas estructurales profundas: imperialismo (rivalidad por colonias en África y Asia; crisis de Marruecos de 1905 y 1911), nacionalismo exacerbado (revanchismo francés por Alsacia-Lorena perdida en 1871; tensiones balcánicas con Serbia buscando unificar a los eslavos del sur y un Austro‑Hungría resistiendo la desintegración de su imperio multinacional), militarismo (carrera armamentística, leyes navales alemanas de 1898 y 1900, acorazado británico Dreadnought de 1906) y un rígido sistema de alianzas que dividía Europa en la Triple Entente (Francia, Reino Unido, Rusia; consolidada en 1907) y la Triple Alianza (Alemania, Austria‑Hungría, Italia; formada en 1882).
Detonante inmediato
El asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa Sofía en Sarajevo por el nacionalista serbio Gavrilo Princip (28 de junio de 1914) fue el detonante inmediato. Austria‑Hungría, con respaldo alemán (el llamado «cheque en blanco»), lanzó un ultimátum a Serbia (23 de julio). Ante el incumplimiento parcial, declaró la guerra a Serbia (28 de julio).
Escalada y movilizaciones
Rusia se movilizó en defensa de Serbia; Alemania declaró la guerra a Rusia (1 de agosto) y a Francia (3 de agosto), e invadió Bélgica para ejecutar el Plan Schlieffen (ataque rápido a Francia antes de girar contra Rusia), lo que provocó la entrada del Reino Unido (4 de agosto) por violación de la neutralidad belga.
Desarrollo y frentes
El conflicto se estancó en el Frente Occidental tras la Primera Batalla del Marne (septiembre de 1914), que frenó el avance alemán sobre París, dando inicio a una guerra de trincheras con batallas de desgaste extremo como Verdún (febrero‑diciembre de 1916, ≈700.000 bajas entre franceses y alemanes) y el Somme (julio‑noviembre de 1916, ≈1 millón de bajas; primer uso masivo de tanques por los británicos).
En el Frente Oriental, Rusia obtuvo victorias contra Austria‑Hungría pero sufrió derrotas frente a Alemania (Tannenberg, agosto de 1914). Otros frentes incluyeron los Balcanes (invasión austro‑alemana de Serbia en 1915), la fallida campaña de Gallípoli (febrero de 1915‑enero de 1916, intento aliado de controlar los Dardanelos para abastecer a Rusia), Oriente Medio (revuelta árabe de 1916 con Lawrence de Arabia, caída de Bagdad en 1917) y las colonias alemanas en África y el Pacífico.
Reajustes de alianzas
En 1915, Italia abandonó la Triple Alianza y se unió a la Entente (Tratado de Londres, abril de 1915), mientras Bulgaria se sumó a las Potencias Centrales. En 1916 tuvo lugar la mayor batalla naval, Jutlandia (31 de mayo‑1 de junio), sin resultado decisivo.
1917: entrada de EE. UU. y Revolución Rusa
1917 fue decisivo: Alemania reanudó la guerra submarina indiscriminada (1 de febrero), hundiendo barcos neutrales. El telegrama Zimmermann (enero de 1917), interceptado por los británicos, reveló una propuesta de alianza germano‑mexicana contra EE. UU., lo que provocó la entrada de Estados Unidos en la guerra (6 de abril de 1917), aportando recursos y tropas frescas.
Paralelamente, la Revolución Rusa (febrero: caída del zar Nicolás II; octubre: toma del poder por los bolcheviques de Lenin) llevó a la salida de Rusia del conflicto mediante el Tratado de Brest‑Litovsk (3 de marzo de 1918), que cedió a Alemania territorios como Ucrania, Polonia, Finlandia y los países bálticos.
1918: ofensivas y colapso
En 1918 Alemania lanzó la Ofensiva de Primavera (Kaiserschlacht, marzo‑julio) con el objetivo de decidir la guerra antes de la llegada masiva de tropas estadounidenses. Logró avances iniciales pero agotó sus reservas; fue contenida en la Segunda Batalla del Marne (julio). El contraataque aliado (Ofensiva de los Cien Días, agosto‑noviembre), con un uso combinado de infantería, artillería, tanques y aviación, junto al colapso interno de los aliados de Alemania —Bulgaria (armisticio de Salónica, 29 de septiembre), Imperio Otomano (armisticio de Mudros, 30 de octubre) y Austria‑Hungría (armisticio de Villa Giusti, 3 de noviembre, con desintegración étnica interna)—, forzó a Alemania, golpeada por motines navales (Kiel, octubre), revolución interna y la abdicación del káiser Guillermo II (9 de noviembre), a solicitar el armisticio firmado en el vagón de Compiègne el 11 de noviembre de 1918 a las 11:00 horas.
Tratados de paz y consecuencias
Tras el conflicto se celebraron varios tratados de paz principales en la Conferencia de París (1919‑1920):
- Tratado de Versalles con Alemania (28 de junio de 1919): impuso la cláusula de culpabilidad de guerra (artículo 231), reparaciones económicas (132.000 millones de marcos oro, cifra que generó controversia), pérdidas territoriales (Alsacia‑Lorena a Francia; Eupen‑Malmédy a Bélgica; Schleswig Norte a Dinamarca; Prusia Occidental y Posen a Polonia, creando el llamado «corredor polaco»; Danzig como ciudad libre) y la pérdida de todas las colonias repartidas como mandatos de la Sociedad de Naciones; además limitó severamente las capacidades militares alemanas (ejército máximo de 100.000 hombres, sin aviación, submarinos ni estado mayor) y estableció la ocupación temporal de Renania.
- Tratado de Saint‑Germain con Austria (10 de septiembre de 1919): disolvió en la práctica el Imperio austrohúngaro, reconoció la independencia de nuevos estados como Checoslovaquia, Polonia y Yugoslavia, y prohibió la unión con Alemania.
- Tratado de Neuilly con Bulgaria (27 de noviembre de 1919): le arrebató acceso al Egeo y territorios a favor de Yugoslavia y Rumanía.
- Tratado de Trianon con Hungría (4 de junio de 1920): redujo su territorio en un 72% y su población en un 66%.
- Tratado de Sèvres (10 de agosto de 1920, luego revisado por el de Lausana en 1923 tras la guerra de independencia turca): desmembró el Imperio otomano, creando mandatos británicos (Palestina, Transjordania, Irak) y franceses (Siria, Líbano), y reconocía la independencia de Armenia y el Hejaz.
Las consecuencias humanas y políticas fueron profundas: ≈16 millones de muertos (≈9 millones militares y ≈7 millones civiles), ≈20 millones de heridos, ≈10 millones de desplazados, la caída de cuatro imperios (alemán, austrohúngaro, otomano y ruso), revoluciones (Rusia bolchevique; Alemania con la República de Weimar; efímeros intentos de revolución en Hungría), y el redibujado completo del mapa de Europa y Oriente Medio con la creación de nuevos estados (Polonia, Checoslovaquia, Yugoslavia, Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania).
También hubo cambios sociales y tecnológicos: expansión del sufragio femenino en varios países, avances en aviación, tanques, guerra química y submarinos, y la creación de la Sociedad de Naciones (1919) como primer intento de organización internacional para la paz (sin la participación de EE. UU.).
Finalmente, el clima de resentimiento, especialmente en Alemania por las durísimas condiciones de Versalles, junto a la inestabilidad económica (hiperinflación alemana de 1923, Gran Depresión de 1929) y la crisis política, sentó las bases para el ascenso de los regímenes totalitarios (fascismo, nazismo) y el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939.

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