12 May

1. El Bienio Reformista (1931-1933)

Tras la aprobación de la Constitución de diciembre de 1931, las mismas Cortes Constituyentes continuaron como Cortes ordinarias. Manuel Azaña fue designado presidente del gobierno, con Niceto Alcalá Zamora como presidente de la República. Este período se caracterizó por un ambicioso programa de reformas estructurales para modernizar España y romper con las herencias de la Restauración.

Principales reformas del bienio

  • Reforma educativa: Fue una prioridad para combatir el analfabetismo. Se crearon 10.000 nuevas escuelas, el presupuesto educativo aumentó un 50% y se incrementó el sueldo de los maestros. Se implantó la escuela mixta, laica, obligatoria y gratuita, rompiendo con la hegemonía de la enseñanza religiosa. Destacaron las Misiones Pedagógicas y el teatro «La Barraca» de Federico García Lorca.
  • Reforma penitenciaria: Dirigida por Victoria Kent, humanizó el trato a los presos: se suprimieron los trabajos forzados, los malos tratos y las cárceles inhabitables, y se construyeron «cárceles modelo».
  • Reforma militar: Azaña continuó su labor como ministro de Guerra. Se anularon los ascensos por méritos de guerra. Más de 10.000 oficiales se acogieron al retiro voluntario con paga íntegra. Se suprimió la Academia Militar de Zaragoza y se creó la Guardia de Asalto.
  • Reforma autonómica: Se aprobó el Estatuto de Nuria para Cataluña (1932), que reconocía la Generalitat con amplias competencias. En el País Vasco se elaboró el Estatuto de Estella, de carácter confesional, cuya aprobación se retrasó hasta 1936.
  • Reforma agraria: Fue el proyecto de mayor envergadura. La Ley de Bases de la Reforma Agraria (1932) decretaba la expropiación de los latifundios. Se creó el Instituto de Reforma Agraria (IRA). Sin embargo, los resultados fueron escasos: en 18 meses solo se repartió tierra entre 12.000 familias, generando un profundo desencanto.
  • Reforma religiosa: Se suspendió la Compañía de Jesús, se nacionalizaron sus bienes y se aprobó la restrictiva Ley de Congregaciones Religiosas.

Conflictos y fracaso del bienio

Las reformas amenazaban los intereses de la Iglesia, el ejército y los latifundistas. La derecha se reorganizó en la CEDA y surgieron organizaciones fascistas como Falange Española. Por otro lado, la izquierda radical (CNT, FAI) consideró insuficientes las reformas. La masacre de Casas Viejas (1933) desacreditó al gobierno, sumado a la crisis económica y el fallido golpe de Estado de Sanjurjo (la «Sanjurjada»). Azaña dimitió y se convocaron elecciones para noviembre de 1933.

2. El Bienio Conservador o Radical-Cedista (1933-1936)

Las elecciones de noviembre de 1933 fueron las primeras con voto femenino. Triunfaron la CEDA y el Partido Radical de Alejandro Lerroux. El gobierno supuso un giro a la derecha y la paralización de las reformas anteriores: devolución de tierras a la nobleza, presupuesto de culto y clero, y amnistía para los sublevados de la Sanjurjada.

Revolución de octubre de 1934

Ante la entrada de la CEDA en el gobierno, la izquierda convocó una huelga general revolucionaria. La insurrección fue especialmente violenta en:

  • Asturias: Mineros armados tomaron las cuencas mineras, siendo reprimidos por el ejército al mando de Francisco Franco.
  • Cataluña: Lluís Companys proclamó la «República catalana dentro de la República Federal española», lo que llevó a la detención del gobierno catalán y la suspensión del Estatuto.

3. El Gobierno del Frente Popular (febrero-julio de 1936)

Las elecciones del 16 de febrero de 1936 dieron la victoria al Frente Popular. Azaña formó gobierno, se concedió la amnistía y se reanudaron las reformas. No obstante, la sociedad estaba radicalizada. El asesinato del diputado José Calvo Sotelo el 14 de julio de 1936 aceleró los planes golpistas de los generales Mola, Sanjurjo y Franco. El 17 de julio se inició la sublevación, dando comienzo a la Guerra Civil (1936-1939).

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