29 Nov

1. Historia geológica de España

Evolución de la Península Ibérica

La Península Ibérica está condicionada por su posición entre las placas euroasiática y africana. Su relieve se organiza en grandes conjuntos morfoestructurales, resultado de la estructura geológica y del modelado. La estructura depende de la disposición del relieve, la litología de las rocas y las fuerzas internas (orogénesis, seísmos, volcanes), mientras que el modelado es la acción de agentes externos como el clima, las aguas y los seres vivos, que erosionan, transportan y sedimentan materiales.

Era Arcaica (4.600 – 570 millones de años)

Casi toda la península estaba cubierta por el mar; solo emergían franjas en el noroeste y otras elevaciones aisladas. Los macizos plegados sufrieron una fuerte erosión y quedaron cubiertos casi totalmente por los mares paleozoicos. Existían dos continentes, Gondwana y Paleo-Europa, separados por el mar de Tethys (actual Mediterráneo), y todo ello generó una intensa erosión y sedimentación.

Era Primaria (570 – 230 millones de años)

Se produjeron grandes movimientos orogénicos, como los plegamientos hercinianos y la orogénesis caledoniana. Junto al mar de Tethys, se formaron el macizo Hespérico (compuesto por granito, cuarcitas y pizarras) y los macizos de Aquitania, del Ebro, Catalano-Balear y Bético-Rifeño. Todos fueron arrasados y convertidos en zócalos, acumulando sedimentos marinos y consolidando el relieve actual.

Era Secundaria (230 – 65 millones de años)

Fue un periodo de calma orogénica, con erosión y sedimentación de las tierras emergidas. La Meseta basculó hacia el Mediterráneo y los mares ocuparon las tierras orientales, depositando sedimentos calizos en bordes y fosas y acumulando sedimentos en los bordes de los macizos. Los movimientos epirogénicos provocaron transgresiones y regresiones marinas, y todo ello generó una erosión y sedimentación continuas.

Era Terciaria (65 – 2 millones de años)

La orogénesis alpina levantó cordilleras (Pirineos, Sistemas Béticos), configuró depresiones prealpinas (Ebro y Guadalquivir), fracturó el zócalo (Macizo Hespérico, Macizo Galaico, Sistema Central, Montes de Toledo), inclinando la Meseta hacia el Atlántico y formando rebordes montañosos (Cordillera Cantábrica, Sistema Ibérico, Sierra Morena). Surgió actividad volcánica en Olot, Campo de Calatrava y Cabo de Gata, y se formaron las islas Canarias. Se generaron rocas volcánicas y plutónicas, mientras la erosión y la sedimentación continuaban moldeando el relieve.

Era Cuaternaria (2 millones de años – actualidad)

Se produjo una alternancia de fases glaciales e interglaciares, generando valles y circos en los Pirineos y los Sistemas Béticos. La basculación hacia el oeste configuró la red hidrográfica actual, con cuencas fluviales que mayoritariamente desembocan en el Atlántico, y la formación de terrazas fluviales y del perfil costero. Las fases interglaciares acumularon sedimentos finos y arcillosos en las depresiones, mientras que en las fosas se depositaron materiales más gruesos. Todo ello continúa ligado a una erosión y sedimentación activas.

2. La variedad litológica de España

La diversidad del relieve español se debe, en gran parte, a la variedad de rocas que lo componen. Según su origen, antigüedad y resistencia, el territorio se divide en cuatro grandes áreas litológicas: silícea, caliza, arcillosa y volcánica. Cada una presenta características propias en cuanto a materiales, procesos de erosión y formas de relieve, lo que explica la complejidad y el contraste del paisaje peninsular e insular.

Área silícea

Situada principalmente en la mitad occidental de la península (Macizo Galaico, Sistema Central, Montes de Toledo y Sierra Morena), con prolongaciones hacia la parte occidental de la Cordillera Cantábrica y restos en el eje de los Pirineos, el Sistema Ibérico y las cordilleras Costero-Catalana y Penibética. Está formada por rocas antiguas del Precámbrico y Paleozoico, predominando las silíceas y duras: granito, pizarra, cuarcita, gneis y esquistos, alteradas por el agua y fracturadas por diaclasas. De estas rocas se originan formas características como canchales (bloques acumulados al pie de las montañas), berrocales (bloques graníticos redondeados, como en La Pedriza), rañas y relieves apalachenses (alternancia de crestas y valles, como en las Villuercas, Cáceres).

Área caliza

Se localiza en las zonas montañosas de la mitad oriental, formando una “Z” invertida que abarca los Prepirineos, los Montes Vascos, el sector oriental de la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico, parte de la Cordillera Costero-Catalana y las Cordilleras Béticas. Está formada por sedimentos del Mesozoico o Secundario plegados en el Terciario. La roca predominante es la caliza, dura pero soluble en agua de lluvia, que se disuelve a través de diaclasas originando un relieve kárstico. Sus formas principales son:

  • Lapiaces o lenares: surcos o cavidades producidos por escorrentía.
  • Gargantas u hoces: valles estrechos y profundos, como las Hoces del Duratón en Segovia.
  • Dolinas o torcas: grandes cavidades.
  • Cuevas: con estalactitas y estalagmitas.
  • Simas: aberturas verticales que comunican con galerías subterráneas.
  • Poljés: grandes depresiones alargadas de fondo plano, a veces inundadas, como el de Villaluenga del Rosario (Cádiz).

Área arcillosa

Localizada en depresiones, llanuras y cuencas sedimentarias (Depresión del Duero, del Ebro, del Guadalquivir, submesetas norte y sur y llanuras costeras). Está formada por materiales sedimentarios poco resistentes depositados a finales del Terciario y en el Cuaternario. Las rocas predominantes son arcillas, margas y yesos, de escasa resistencia, por lo que sufren una erosión rápida y originan relieves básicamente horizontales o en cuesta. Entre las formas características destacan las cárcavas y los badlands. Aparecen también campiñas, páramos y cerros testigo (Tetas de Viana) y llanuras como la huerta de Guadalajara.

Área volcánica

Formada por el magma que llega a la superficie. Se localiza principalmente en las Islas Canarias, originadas por un punto caliente en el interior de la placa oceánica próxima al continente africano (7 islas, 4 islotes y 6 roques), y también en algunos puntos peninsulares como el Campo de Calatrava (Ciudad Real), la Garrotxa (Girona) o el cabo de Gata (Almería), relacionados con la colisión entre las placas africana y euroasiática. Predominan las rocas ígneas. Las formas características son las calderas, los conos volcánicos y los malpaíses, originados por la acumulación o el enfriamiento de las lavas.

3. Las Unidades del Relieve: La Meseta Central

La Meseta Central es la unidad de relieve más antigua de la península ibérica, con unos 400.000 km² y una altitud media de 600-700 m. Está inclinada hacia el Atlántico (0,5 %) y el Sistema Central la divide en Submeseta Norte y Submeseta Sur, esta última dividida a su vez por los Montes de Toledo. Sus bordes están rodeados por rebordes montañosos (Macizo Galaico, Cordillera Cantábrica, Sistema Ibérico y Sierra Morena) y por las depresiones del Ebro y del Guadalquivir, cerradas por cadenas periféricas. Se divide en tres unidades: el zócalo paleozoico, las sierras interiores y las cuencas sedimentarias interiores.

El zócalo paleozoico

Aflora en la parte más occidental de la Meseta (Extremadura, Salamanca y Zamora), donde el relieve está dominado por extensas penillanuras formadas sobre el antiguo zócalo herciniano, de materiales silíceos como granitos y pizarras. Estas zonas son suavemente onduladas y de escaso desnivel, resultado de la erosión sobre los sectores del zócalo sin deformar. En ellas aparecen algunos relieves residuales o montes isla formados por rocas más resistentes. En el límite con Portugal, el río Duero se encaja profundamente creando los Arribes del Duero, con desniveles de más de 300 metros. En la Submeseta Sur se extiende la penillanura extremeña, modelada por la erosión diferencial sobre el zócalo primario. Destaca el Campo de Calatrava (Ciudad Real), con unos 200 antiguos centros volcánicos, testimonio de la actividad volcánica más reciente de la península.

Unidades montañosas interiores

El interior de la Meseta está atravesado por dos sistemas:

  • El Sistema Central: Con dirección suroeste-noreste, divide la Meseta en dos submesetas. Es un macizo antiguo germánico, formado por bloques levantados (horst) que originan sierras y fosas tectónicas (graben) recorridas por ríos norte-sur. De litología silícea, presenta cimas suaves y aplanadas de una antigua penillanura fracturada y elevada en la orogenia alpina. Destacan las sierras de Gata, Peña de Francia, Gredos, Guadarrama (pico Almanzor, 2.591 m) y Somosierra. En las zonas altas hay huellas glaciares del Cuaternario, como la Laguna Grande del Circo de Gredos.
  • Los Montes de Toledo: En el centro de la Submeseta Sur, separan las cuencas del Tajo y del Guadiana. Son más bajos que el Sistema Central, pero de igual origen: un bloque paleozoico fracturado tras la orogenia alpina. Formados por cuarcitas y pizarras, presentan un relieve apalachense con crestas y valles, como en las Villuercas (1.600 m).

Las cuencas sedimentarias interiores

Están formadas por la Submeseta Norte, de mayor altitud (800-850 m) y recorrida por el río Duero, y la Submeseta Sur, más baja (600-700 m), drenada por los ríos Tajo y Guadiana. Ambas ocupan antiguos sectores del zócalo paleozoico hundidos durante la orogenia alpina y rellenados en el Terciario y Cuaternario con materiales arcillosos. Presentan relieves horizontales: llanuras, páramos, campiñas y cerros testigo u oteros. En el Duero se conservan terrazas fluviales, resultado del encajamiento de los ríos durante las fases glaciares e interglaciares. La Submeseta Sur, más compleja y menos simétrica, está dividida por los Montes de Toledo en las cuencas del Tajo (páramos de La Alcarria, Mesa de Ocaña y campiñas de La Sagra) y del Guadiana, con circulación subterránea y humedales como Las Tablas de Daimiel y las Lagunas de Ruidera.

4. Los Rebordes Montañosos de la Meseta

La Meseta Central está rodeada por cordilleras formadas durante la era Terciaria por el levantamiento de bloques de la propia Meseta o el plegamiento de materiales mesozoicos durante la orogénesis alpina. Los principales rebordes montañosos son el Macizo Galaico-Leonés, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico y Sierra Morena.

El borde noroeste: El Macizo Galaico-Leonés

Ocupa el ángulo noroeste del zócalo de la Meseta y forma parte del antiguo macizo Hespérico. Durante la orogenia alpina (Terciario) se fracturó, originando un relieve de bloques levantados y hundidos con fallas de dirección norte-sur. Su litología es silícea, predominando granitos, pizarras y cuarcitas. En el Cuaternario, el glaciarismo afectó a las sierras más altas, como la Segundera, donde se halla el lago de Sanabria, el mayor lago natural peninsular. Se distinguen tres unidades: los Montes de León, con el pico Teleno; las montañas y cuencas medias, donde alternan sierras (Ancares) y fosas (Lugo, El Bierzo); y la zona costera, de litoral recortado con rías formadas por la inundación de antiguos valles fluviales.

El borde norte: La Cordillera Cantábrica

Se extiende unos 450 km en dirección oeste-este, aislando la Meseta del mar Cantábrico. Procede del zócalo herciniano, basculado hacia el este al final del Paleozoico y cubierto parcialmente por sedimentos mesozoicos. La orogenia alpina rejuveneció el conjunto, originando dos sectores diferenciados:

  • El sector occidental o Macizo Asturiano: formado por rocas paleozoicas, con relieves duros, huellas de glaciarismo y formas apalachenses. En los Picos de Europa destaca el Naranjo de Bulnes.
  • El sector oriental o Montaña Cántabra: sobre materiales mesozoicos, presenta relieves más suaves y menores altitudes.

El borde oriental: Sistema Ibérico

Se extiende unos 460 km en dirección NO-SE, desde la Sierra de la Demanda hasta el litoral mediterráneo, limitando con la depresión del Ebro, el litoral levantino y la llanura manchega. Es una cordillera formada por el zócalo paleozoico fracturado y cubierto por sedimentos mesozoicos, donde predominan las rocas calizas, aunque afloran cuarcitas y pizarras en algunos sectores. Se distinguen dos partes separadas por el valle del Jalón:

  • Sector norte: (Sierra de la Demanda, Picos de Urbión y Moncayo), donde se superan los 2.000 m y aparecen huellas de glaciarismo cuaternario, como la Laguna Negra de Soria.
  • Sector sur: dividido en dos ramas por la fosa tectónica Calatayud-Teruel. La rama interior, junto a la Meseta, incluye las sierras de Albarracín y la Serranía de Cuenca, con relieves kársticos como la Ciudad Encantada. La rama exterior reúne las sierras de Javalambre, Gúdar y Maestrazgo.

El borde meridional: Sierra Morena

No es una cordillera propiamente dicha, sino un escalón tectónico que separa la Meseta de la Depresión del Guadalquivir. El zócalo herciniano se flexiona en dirección NE-SO y desciende bajo las Béticas, por lo que desde Andalucía parece una cadena montañosa, mientras que desde La Mancha apenas se percibe como sierra. Formada por rocas paleozoicas (cuarcitas, pizarras y granitos oscuros), alcanza sus mayores alturas en la zona central, destacando la Sierra de Aracena como ejemplo de su relieve plegado y fallado.

5. Las Unidades del Relieve Exteriores a la Meseta

Las grandes unidades del relieve de España se articulan en torno a cuatro conjuntos: relieves insulares, relieves peninsulares de la Meseta, rebordes montañosos de la Meseta y relieves exteriores a la Meseta. En estos últimos se distinguen dos tipos: relieves montañosos (cadenas alpinas) y relieves deprimidos (depresiones o cuencas).

Relieves montañosos exteriores a la Meseta (cordilleras alpinas)

Son cadenas jóvenes formadas en el Terciario por la orogenia alpina (colisión de las placas africana y euroasiática y la microplaca ibérica). Suelen superar los 3.000 m y predominan los materiales calizos, aunque aparecen afloramientos del zócalo. Presentan un importante modelado glaciar del Cuaternario, sobre todo en los Pirineos.

  • Pirineos y Montes Vascos: Los Pirineos se extienden aproximadamente 440 km desde el golfo de Vizcaya hasta el Cabo de Creus. Se componen de un eje axial (Pirineo axial) con materiales paleozoicos y máximas altitudes superiores a 3.000 m (Aneto, 3.404 m), y un prepirineo de materiales mesozoicos plegados. Presentan un gran modelado glaciar. Los Montes Vascos son una unidad de transición entre la Cordillera Cantábrica y los Pirineos, con materiales secundarios.
  • Cordilleras Costero-Catalanas: Siguen una alineación NE-SO paralela a la costa. Están muy fragmentadas. El sector septentrional contiene restos del macizo Catalano-Balear, mientras que el sector meridional está formado por calizas mesozoicas plegadas. Existe una zona volcánica en la Comarca de Olot, con más de 40 conos. Se distinguen tres subunidades: litorales bajos, un ramal interior más alto (Montseny, Montserrat) y una depresión longitudinal terciaria/cuaternaria entre ellas.
  • Cordilleras Béticas (Penibética, Intrabética, Subbética): Tienen una dirección SO-NE desde el golfo de Cádiz hasta el cabo de la Nao (unos 600 km). Se formaron por el plegamiento de sedimentos mesozoicos en el Terciario. La Cordillera Penibética está muy próxima a la costa (Sierra Nevada, Mulhacén 3.479 m) y presenta vestigios del zócalo. La Depresión Intrabética está rellena de sedimentos terciarios y cuaternarios, dando lugar a un paisaje de cárcavas y badlands. La Cordillera Subbética presenta modelado kárstico y tiene continuidad en las Baleares (Mallorca, Ibiza y Formentera).

Depresiones exteriores a la Meseta

Surgieron paralelamente al levantamiento alpino como cuencas prefosas entre cordilleras. Tienen forma triangular y están rellenas con sedimentos terciarios y cuaternarios, presentando relieves llanos y alomados. Son cuencas fluviales.

  • Depresión del Ebro: Situada en el noreste peninsular, está cerrada por los Pirineos (N), el Sistema Ibérico (S) y las Cordilleras Costero-Catalanas (E). Fue un brazo de mar que quedó aislado y luego se conectó al Mediterráneo. Se colmató con sedimentos marinos y continentales (con materiales gruesos en el borde y lacustres y arcillas en el centro). Presenta somontanos y muelas (páramos aislados).
  • Depresión Bética (Guadalquivir): Se encuentra en el sur peninsular y está abierta al Atlántico. Su origen está ligado al plegamiento de las Béticas. Fue rellenada por sedimentos marinos y continentales. Su litología fina (margas, arenas, arcillas) da lugar a campiñas, marismas y terrazas fluviales.

6. La diversidad climática y la vegetación

España presenta una gran diversidad climática y de vegetación debido a la interacción de factores geográficos, termodinámicos y dinámicos. Es importante distinguir entre tiempo, que se refiere al estado de la atmósfera en un momento y lugar determinados, y clima, que es el comportamiento promedio de la atmósfera en un territorio durante al menos 30 años.

Elementos del clima

  • Insolación: Cantidad de radiación solar que recibe la superficie terrestre. España recibe más de 2.000 horas de sol al año, con contrastes significativos entre la cornisa cantábrica (menos sol) y el sureste peninsular y Canarias (más sol).
  • Nubosidad: Grado de cobertura del cielo. Las zonas más nubladas son la cornisa cantábrica y los Pirineos; las más despejadas, el Valle del Guadalquivir, la costa suratlántica y algunas zonas de Canarias.
  • Temperatura: Grado de calor del aire, medido en °C. Varía por latitud (más bajas hacia el norte), altitud (desciende 0,5-0,6°C cada 100 m) y proximidad al mar (menos contrastes térmicos). La amplitud térmica es mayor en el interior que en la costa, y las heladas son más frecuentes en zonas interiores.
  • Humedad, niebla y calima: La humedad es mayor en las costas y menor en el interior. La niebla puede ser de irradiación (enfriamiento nocturno) o de advección (masas de aire cálido sobre suelo frío). La calima se produce en verano por partículas de polvo en suspensión.
  • Presión atmosférica: Peso del aire sobre la superficie terrestre, medido en milibares. Las altas presiones (anticiclones) traen tiempo estable; las bajas presiones (borrascas) generan tiempo inestable.
  • Viento: Movimiento horizontal del aire, de alta a baja presión. Los vientos dominantes en España son los de poniente (oeste-este).
  • Precipitaciones: Caída de agua en forma líquida o sólida, medida en mm o l/m². Pueden ser orográficas (el aire asciende al chocar con montañas, se enfría y precipita), convectivas (aire caliente asciende, se enfría y provoca lluvias de verano) o frontales (contacto de masas de aire con distinta temperatura, generando frentes cálidos, fríos y ocluidos).
  • Evaporación y aridez: La evaporación transforma el agua en vapor. La evapotranspiración combina la evaporación con la transpiración de las plantas. La aridez es la insuficiencia de agua en el suelo y la atmósfera.

Factores que condicionan el clima

Factores geográficos

  • Latitud: España está en la zona templada, con dos estaciones bien diferenciadas y dos de transición. Canarias tiene un clima más tropical.
  • Situación: La península se encuentra entre mares y continentes. Baleares y Canarias están influenciadas por el mar y África.
  • Influencia del mar: Modera las temperaturas y la precipitación. Es más decisiva en los archipiélagos que en el interior peninsular.
  • Relieve y altitud: Condiciona la penetración de masas de aire, las precipitaciones orográficas y el efecto Foehn. La temperatura disminuye 0,5-0,6°C cada 100 m.

Factores termodinámicos y dinámicos

  • Circulación en altura: La corriente en chorro (Jet Stream) determina la formación de borrascas y anticiclones en superficie.
  • Centros de acción: Zonas de altas y bajas presiones que generan estabilidad o inestabilidad.
  • Masas de aire: Grandes volúmenes con características homogéneas de temperatura y humedad. Pueden ser continentales o marítimas, y polares, árticas o tropicales según su latitud.
  • Frentes: Límites entre masas de aire con diferentes propiedades, que provocan cambios bruscos de tiempo según el tipo de frente.

Vegetación

Depende directamente del clima y del relieve.

  • Zonas húmedas (cornisa cantábrica, Pirineos): Bosques caducifolios y mixtos.
  • Zonas mediterráneas (sureste e interior peninsular): Encinas, alcornoques y matorrales adaptados a la sequía.
  • Zonas áridas (sureste peninsular, algunas islas): Matorral bajo y especies xerófilas.
  • Canarias: La diversidad de microclimas permite la existencia de bosques de laurisilva y pinares.

7. La Hidrografía

La hidrografía española se organiza en torno a vertientes hidrográficas y ríos, cuyo comportamiento viene determinado por factores naturales y humanos.

Factores del régimen fluvial

  • Relieve y topografía: Condicionan la disposición de la red fluvial, la organización de cuencas y vertientes. Cuanto más pendiente, mayor capacidad erosiva. La topografía abrupta favorece las obras hidráulicas.
  • Clima: Determina el caudal de los ríos y sus variaciones estacionales. La temperatura influye en la evaporación.
  • Roquedo: La permeabilidad de las rocas condiciona la circulación superficial o subterránea del agua.
  • Vegetación: Retiene agua, mantiene la humedad del suelo y reduce la erosión.
  • Acción humana: Presas, trasvases, canalizaciones y regadíos modifican el régimen de los ríos.

Elementos del régimen fluvial

  • Cuenca fluvial: Territorio cuyas aguas desembocan en un río principal.
  • Cauce o lecho: Lugar por donde discurre el río, incluyendo aguas subterráneas.
  • Vertiente hidrográfica: Conjunto de cuencas que vierten sus aguas en el mismo mar.
  • Caudal o descarga: Volumen de agua en un punto. Varía entre crecidas y estiajes.
  • Materiales de transporte: Sedimentos que arrastra el río.

Regímenes fluviales y grandes cursos

  • Regímenes simples:
    • Nival: ríos de alta montaña alimentados por nieve (Pirineos).
    • Nivo-pluvial: mixto, típico de montaña media (2000-2500 m) (Cordillera Cantábrica, Sistema Central).
    • Pluvio-nival: mixto, de montaña media (1600-1800 m) (Cantábrica, Central, Sistema Ibérico).
    • Pluvial: ríos alimentados principalmente por lluvia.
  • Regímenes complejos: Propios de los grandes ríos españoles, condicionados por la longitud, el caudal, la erosión y las variaciones estacionales.

Principales vertientes hidrográficas

  • Cantábrica: Ríos cortos, muy erosivos, caudalosos y bastante regulares.
  • Atlántica: Ríos largos (excepto los pequeños de Galicia y Andalucía), erosión moderada, caudal abundante por sus numerosos afluentes, y régimen irregular con estiajes en verano y crecidas en otoño/primavera.
  • Mediterránea: Ríos cortos (excepto el Ebro), muy erosivos, caudal escaso por las bajas precipitaciones, y régimen muy irregular con estiajes veraniegos y crecidas catastróficas en otoño.

8. Los problemas medioambientales de España y Castilla-La Mancha

La explotación de los recursos naturales ha generado impactos que afectan al medio ambiente en España. Estos impactos se producen por sobreexplotación, contaminación y destrucción de elementos medioambientales. La preocupación por el medio ambiente surge en la década de 1960, con la creación del ICONA en 1971 y las primeras políticas ambientales tras la Constitución de 1978, que reconoció el derecho a un medio ambiente adecuado. En la actualidad, España sigue las directrices de la UE y la normativa estatal y autonómica, con el objetivo del desarrollo sostenible, mediante la prevención, corrección y conservación de los recursos naturales.

Atmósfera y Clima

La contaminación atmosférica procede sobre todo de la quema de combustibles fósiles y de los procesos industriales. Las condiciones meteorológicas de la península (insolación elevada, estabilidad atmosférica y escasas precipitaciones) agravan el problema.

Consecuencias:

  • Lluvia ácida: Causada por las emisiones de dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno, que al combinarse con el vapor de agua forman ácidos corrosivos que dañan suelos y ecosistemas acuáticos.
  • Destrucción de la capa de ozono: Provocada por los clorofluorocarbonos (CFC), mitigada tras el Protocolo de Montreal (1987).
  • Calentamiento global y cambio climático: Aumento de gases de efecto invernadero (principalmente CO₂), que causa el deshielo de los polos y la subida del nivel del mar. El Protocolo de Kioto (1997) y el Acuerdo de París (2015) han buscado reducir las emisiones, aunque los objetivos iniciales no se cumplieron.
  • Campana de contaminación urbana: Mezcla de gases (NO, SO₂, CO₂) y partículas en suspensión que se acumulan sobre las ciudades, especialmente en invierno.
  • Contaminación acústica: Originada por el tráfico, industrias o aeropuertos, con consecuencias físicas y psicológicas (estrés, insomnio, cansancio).
  • Contaminación lumínica: Provocada por el exceso de luz artificial nocturna, que altera ecosistemas, la salud y la observación astronómica, además de derrochar energía.

Aguas

Los problemas principales son la alteración, sobreexplotación y contaminación de ríos, lagos, embalses y acuíferos. Los vertidos sin depurar y el consumo excesivo conducen a la desecación o al deterioro de la calidad del agua, así como a la alteración de cauces y humedales. Programas como el Plan Nacional de Calidad de las Aguas buscan la depuración y la gestión sostenible de los recursos hídricos.

Suelo

La deforestación y la erosión son los problemas más graves, favorecidos por incendios, roturación agrícola, sobrepastoreo y expansión urbana o turística. Esto conlleva desertificación, pérdida de fertilidad y degradación del paisaje. La producción de residuos urbanos e industriales agrava el problema: los Residuos Sólidos Urbanos (RSU) requieren aplicar las tres R (reducir, reutilizar, reciclar).

Vegetación y Fauna

Las principales amenazas son la tala indiscriminada, los incendios forestales, el uso de agroquímicos, la caza furtiva y la pérdida de hábitats naturales, que reducen la biodiversidad.

Costas

La alteración del litoral se debe a la construcción de embalses, la regresión de playas, la urbanización masiva y el turismo de alta densidad. Los vertidos incontrolados y los accidentes de petroleros contaminan gravemente el entorno marino y agravan la artificialización del paisaje costero.

En Castilla-La Mancha

Los problemas específicos incluyen la sobreexplotación de los acuíferos, la desertización y desertificación, la contaminación y sobreexplotación de las aguas, los residuos urbanos e industriales, la destrucción del patrimonio natural y la mala gestión de los recursos hídricos. Un caso notable fue la propuesta de instalación del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares en Villar de Cañas (Cuenca), finalmente descartado.

Desafíos Actuales: Emergencia Climática y Gestión del Agua

La emergencia climática es la situación que requiere medidas urgentes para frenar el cambio climático y evitar daños ambientales irreversibles. Está causada principalmente por la contaminación atmosférica y el aumento de gases de efecto invernadero (especialmente CO₂) derivados de actividades humanas, aunque también influyen factores naturales. Sus consecuencias afectan a ecosistemas, economía y sociedad.

La gestión de los recursos hídricos presenta problemas derivados del mal uso del agua, como la sobreexplotación de acuíferos, los trasvases entre cuencas, la contaminación urbana, el incumplimiento de los caudales ecológicos, la desecación de humedales y la eutrofización de las aguas.

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