23 Ene

UNIDAD DIDÁCTICA 3: Los Conflictos en la Mediación Comunitaria

El conflicto es un estado de oposición y confrontación entre dos o más personas, a causa de la discrepancia de sus intereses o de la diferente percepción sobre un hecho, acontecimiento o idea.

Si bien es cierto que los conflictos en ocasiones provocan situaciones desagradables, dolorosas y problemáticas, en otros muchos casos se resuelven de forma no violenta e incluso positiva para el desarrollo del grupo o la comunidad.

El conflicto se ubica dentro del problema y está centrado en la relación de las partes, es decir, en el desacuerdo, enfrentamiento o contraposición a causa de sus intereses o puntos de vista diferentes. Aquí el énfasis se da en la subjetividad.

Los conflictos son una constante en la vida humana, tanto en la individual como en la colectiva. El conflicto, por tanto, forma parte de la condición humana.

Aproximación y Elementos Clave del Conflicto

Partiendo de esta definición, para hablar de conflicto deben darse las circunstancias siguientes:

  1. Que se vean involucradas, al menos, dos personas o grupos.
  2. Que exista o se perciba una discrepancia de intereses, deseos, posiciones o valores de las distintas partes.
  3. Que al menos una de las partes perciba la situación como intolerable o injusta.

El Papel de las Emociones y la Resolución

Los sentimientos y emociones juegan un papel muy importante en los conflictos. La relación entre las partes en conflicto puede salir fortalecida o deteriorada en función de cómo sea el proceso de resolución del conflicto.

El problema es una situación en la que se observan dificultades a partir de hechos claramente demostrables, es decir, se hace énfasis en la objetividad.

El conflicto puede entenderse como un proceso de desarrollo que nos permite superar dificultades y alcanzar nuevas posiciones, a partir de las cuales plantearnos nuevos retos.

Un conflicto será negativo si no podemos o no sabemos gestionarlo y, sobre todo, si intentamos resolverlo de manera negativa, es decir, recurriendo a la violencia. Lo positivo o lo negativo no es el conflicto en sí, sino la forma en que se enfoca y el proceso o curso en que deriva.

Para percibir los conflictos como algo positivo es necesario que se dé a las partes implicadas ocasión para la toma de conciencia, el aprendizaje y la participación que les permitan avanzar en la consecución de sus propios objetivos.

Perspectivas Filosóficas sobre el Conflicto

Para Hobbes (1588-1679), los seres humanos buscan, por encima de todo, la satisfacción de sus propios intereses y están dispuestos a todo para alcanzarlos, aunque sea en detrimento de los intereses de las otras personas. Así, una persona percibe a otra como adversario, ya sea declarado o en potencia. El objetivo de cada una será ganar al contrario o imponer una solución antes de que la otra parte imponga la suya.

Rousseau (1712-1778) parte de una concepción del ser humano totalmente opuesta. Para él, el ser humano es bueno por naturaleza y tiende a ver a los demás como iguales y potenciales colaboradores. Cuando una persona tiene una necesidad verá en el otro un aliado y no un adversario. Es decir, desde su perspectiva, la vía de afrontar un conflicto sería el diálogo y la cooperación.

Tipos de Conflictos

Conflictos según la Capacidad de Mediación

  • Conflictos mediables: Son todos los que se generan por desacuerdos, disputas o visiones opuestas entre familiares, vecinos, escolares, etc., en los cuales una tercera persona neutral puede ayudar a hallar una resolución satisfactoria para ambas partes.
  • Conflictos no mediables: Son todos aquellos que impliquen delito, especialmente cuando el delito implica abuso, sumisión o violencia, como pueden ser los casos de violencia de género. En estos conflictos la resolución siempre debe llegar por la vía judicial.

Algunos delitos como la destrucción de mobiliario público o de bienes privados pueden ser susceptibles de mediación, de tipo legal, siempre y cuando la persona afectada lo prefiera por el carácter educativo y reparador de la solución.

Conflictos según su Visibilidad

  • Conflicto latente: Es un tipo de conflicto cuya existencia no reconocen las partes, por lo que ni se habla de él ni se aborda, pero sus efectos se manifiestan, por ejemplo, en una mayor tensión en las relaciones o en el aumento de la desconfianza. Con el tiempo se puede enquistar, es decir, agrandarse, pero continuar manteniéndose oculto.
  • Conflicto manifiesto: Es aquel cuya existencia las partes reconocen conscientemente y hacen pública. En ellos se habla, se valora la tensión que genera o se reconoce lo que lo ha causado. El reconocimiento del conflicto es el primer paso para abordar su resolución.
  • Pseudoconflicto: En este caso las partes viven la situación como conflictiva, pero desde fuera no se observa o percibe el conflicto.
  • Conflicto endémico: Se trata de un tipo de conflicto en el que las partes han aprendido a convivir con la situación y no hay voluntad de resolverlo, ya que la situación se percibe como “normal”. La tensión que genera el conflicto entra a formar parte del sistema de relaciones de lo cotidiano.
  • Conflicto enmascarado: Se trata de un tipo de conflicto en el cual no se manifiesta toda su magnitud, solo se observa la punta del iceberg. Es un conflicto difícil de resolver, ya que solo se intervendrá sobre la parte manifiesta del conflicto, es decir, se atiende a la superficie, pero el problema de fondo permanece activo.
  • Conflicto institucionalizado: El que pasa a instancias sociales formales o jurídicas cuando se agota la capacidad de gestión o resolución en el ámbito privado.
  • Conflictos de relación: Es un tipo de conflicto que aparece por la convivencia –familiar, laboral, escolar o en otros ámbitos– entre dos o más partes. Las causas pueden ser muy variadas: emociones fuertes, falta de comunicación, conductas hostiles o negativas, percepciones falsas o estereotipadas, etc. Los conflictos de relación se pueden manifestar de manera agresiva con: riñas, insultos, descalificaciones…

Conflictos según Quienes Toman Parte en Ellos

  • Conflicto intragrupal: Se trata de aquel tipo de conflicto que se produce en el interior de un grupo, comunidad, organización o institución. El conflicto puede presentarse entre personas del mismo grupo o subgrupos en el interior de un grupo.
  • Conflicto intergrupal: El conflicto que aparece entre dos o más grupos, organizaciones, instituciones, estados, naciones, etc.

Conflictos según sus Causas

  • Conflicto de intereses: Es originado por la concurrencia de necesidades incompatibles o percibidas como tales. Se genera cuando, al menos, una de las partes cree que para cubrir sus necesidades debe limitar o sacrificar las de la otra parte. En general, los objetos de conflicto suelen ser dinero, propiedades, recursos, tiempo, etc.
  • Conflictos estructurales: Es un tipo de conflicto generado por el propio funcionamiento del grupo y la relación entre sus miembros. Entre sus causas se pueden señalar: el funcionamiento poco democrático con la existencia de estructuras no equitativas, incluso opresivas; la distribución desigual de las responsabilidades; la existencia de roles desequilibrados; el control desigual de los recursos disponibles, etc.
  • Conflictos de valores: Se trata de un tipo de conflicto originado por sistemas de creencias incompatibles. Las personas asumen unos valores sobre las normas de convivencia y las formas de entender el mundo de su cultura (lo que es bueno o malo, justo o injusto, conveniente o no conveniente, etc.). Cuando estos sistemas de valores se conciben como distintos e incompatibles se pueden generar conflictos.

Conflictos Individuales y Personales

  • Conflicto intrapersonal: Se da en el interior de la persona. En principio, no es susceptible de mediación, pero una visión externa puede ayudar a la persona a superarlo. Puede ser de tres tipos:
    • Conflicto de intereses (psicológico): Es el conflicto que se genera cuando debe elegir entre dos opciones incompatibles.
    • Conflicto de roles o de papeles: Se presenta cuando el papel que asumimos en un área de nuestra vida entra en oposición con el que asumimos en otra área.
  • Conflicto interpersonal: Es aquel que se produce entre dos o más personas. Generalmente tiene un carácter personal, por ejemplo, el que se genera entre la pareja, entre profesor y alumno, entre vecinos, etc.

Las Tres P del Conflicto: El Modelo de J.P. Lederach

Para intervenir en la resolución de un conflicto, previamente deberemos conocer y analizar todos los elementos que influyen en él. Con tal fin, será necesario recopilar el máximo de información posible, que nos permita efectuar un análisis exhaustivo.

J.P. Lederach propone un esquema para el análisis del conflicto que diferencia tres elementos, también denominadas las tres pes del conflicto, que son: Personas, Proceso y Problema. Tendremos que disponer de la máxima información sobre cada una de ellas para afrontar con garantías la gestión del conflicto.

1. Las Personas

La resolución de cualquier conflicto deberá partir del reconocimiento de las personas que intervendrán en la resolución del mismo. Por tanto, es necesario reconocer a sus protagonistas. Es necesario identificar a los protagonistas y también a aquellas personas que puedan ejercer algún tipo de efecto sobre ellos.

Protagonistas y Partes Implicadas

  • Las partes en conflicto o contendientes: Son los protagonistas directos y, por tanto, las más importantes.
  • Las terceras partes: Aquellas que intervienen para facilitar o solucionar los conflictos (mediación, arbitraje o sentencia judicial). No siempre es necesaria su participación.
  • Las partes afectadas: Aquellas que no participan directamente, pero se ven afectadas por el conflicto en diferente grado (familia, amistades, etc.).

Posiciones e Intereses

Es importante conocer la versión que cada una de las personas tiene del conflicto, su percepción, qué importancia le dan y cómo lo viven. Esta explicación de las causas del conflicto se conoce como Posición.

  • La posición es la parte más visible, el motivo por el que parece que las partes se enfrentan. Suelen ser más antagónicas e incompatibles y, por ello, a menudo no se modifican.
  • Más profundos que las posiciones son los Intereses: Los intereses son las razones que motivan a las personas, porque están directamente relacionados con sus necesidades, deseos y valores.

Diferenciar bien estos dos elementos (posiciones e intereses) es clave para resolver el conflicto.

Para conseguir una solución satisfactoria al conflicto debemos centrarnos en los intereses de cada parte e intentar identificar aquellos que se comparten. Así, se pueden encontrar alternativas de resolución aceptables.

  • Nivel objetivo: Se muestra a través de propuestas explícitas. Se establecen las posiciones de las partes, aquello que cada una quiere conseguir. Puede ser la causa del conflicto.
  • Nivel subjetivo: Se deben buscar los intereses reales de cada parte o los motivos personales que subyacen. Representa la verdadera razón por la que se quieren satisfacer los objetivos.

El Poder

  • El poder se entiende como el predominio de una parte sobre la otra.
  • El reequilibrio de poder entre las partes debería ser un requisito imprescindible para lograr acuerdos que partirían de la igualdad de oportunidades y no del abuso de poder.

La Percepción del Problema

La percepción de las cosas no siempre corresponde exactamente a la realidad. Es más, en esencia, el conflicto nace de una diferente visión que cada parte tiene de los problemas.

Para la gestión del conflicto, incluso es más importante conocer la percepción que tienen de él las partes implicadas que los hechos reales y objetivos.

Ampliar las miras y aprender a percibir los problemas desde otras perspectivas, especialmente desde la de la parte contraria, contribuirá a buscar puntos de encuentro, intereses no excluyentes y acuerdos satisfactorios para ambas partes.

Las Emociones y los Sentimientos

Las emociones y los sentimientos son otro elemento a tener en cuenta dentro del elemento LAS PERSONAS.

  • Los sentimientos y las emociones son estados de ánimo agradables (alegría, paz, amor, etc.) o desagradables (angustia, temor, rabia, etc.).
  • Esta situación se da especialmente en aquellas situaciones en que:
    • Las partes tienen una fuerte carga afectiva, producto de una historia conflictiva.
    • Las partes experimentan ciertas emociones negativas respecto a la otra: miedo, enojo, desconfianza, envidia, deseos de venganza, etc.
  • Las emociones intensas dificultan la objetividad del pensamiento, por lo tanto, se deberá intentar que se canalicen adecuadamente.

2. El Proceso

Es importante definir la forma en que se va a abordar el conflicto y estructurarlo de la manera más lógica que se encuentre para que su resolución sea lo más justa, eficiente y duradera posible. En este punto trataremos de dar respuestas a preguntas como “¿en qué fase se encuentra el conflicto?” o “¿cómo vamos a abordarlo?”.

Si bien la evolución de los conflictos no es siempre predecible ni constante, sí podemos afirmar que la mayoría de ellos se ajustan a un cierto patrón o responden a unas pautas comunes que nos pueden ayudar a facilitar su comprensión.

Fases del Proceso de Conflicto

  1. Hechos desencadenantes: Aquellos acontecimientos que marcan el inicio del conflicto. Puede ser una disputa, un enfrentamiento, un malentendido… Este hecho es exteriorizado por una de las partes, explicitando el conflicto o sacándolo de la etapa de latencia, si era el caso.
  2. Surgimiento: El conflicto iniciado se transforma y se generaliza. Las cuestiones más simples se complican y los desacuerdos tienden a convertirse en antagonismos personales. El aspecto emocional se manifiesta con mucha intensidad.
  3. Polarización: Las partes tienden a una bipolarización y empiezan a parapetarse en posiciones más rígidas, en las que permanecen mezclados de manera indisoluble intereses, emociones, deseos, etc.
  4. Espiral: Mediante un proceso de acción-reacción en espiral, se asiste a un incremento de la hostilidad, que llega incluso a un deseo de hacer daño a la parte contraria.
  5. Estereotipos: El problema se estabiliza en unas posiciones rígidas y estereotipadas en las que cada parte encuentra en la contraria la imagen opuesta de sus propias características. En esta fase se produce un enorme deterioro de la comunicación o incluso su ruptura.

3. El Problema

El tercer lado del triángulo del conflicto que es necesario para su resolución lo encontraremos en la identificación del problema con precisión, para lo cual será necesario:

  • Identificar los aspectos relevantes del problema. En un conflicto siempre vienen mezclados elementos relevantes con otros que no lo son, y que se van añadiendo a medida que el conflicto entra en la espiral de polarización y hostilidad. Deconstruir esta espiral nos ayudará a entrar en la raíz del problema y a establecer sus aspectos esenciales.
  • Esta identificación nos ayudará a diferenciar las posiciones (exigencias), los intereses (beneficios) y las necesidades de cada una de las partes.
  • También nos ayudará a situar su categorización en las diferentes tipologías de conflictos. Así, analizaremos los conflictos según que su origen sea relacional, familiar, de intereses, etc., y que su manifestación sea encubierta, manifiesta, etc.

El objetivo de este punto se centrará en conocer a fondo el problema –desde su origen hasta su actualidad–, conocer las fuentes, el origen del problema, viendo cómo afecta a cada una de las partes. Solo así podremos vislumbrar posibles salidas o acuerdos.

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