21 Ene
1. Principio Cristológico: La Figura de Jesucristo
¿Quién es Jesucristo?
Jesucristo es el Hijo eterno de Dios hecho hombre: verdadero Dios y verdadero hombre. En Él se revela plenamente quién es Dios y quién es el ser humano. No es solo un maestro o profeta, sino el centro de la historia y de la salvación. Al asumir la condición humana, da sentido y dignidad a toda la vida humana. Según la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), no se puede entender plenamente al ser humano sin referencia a Cristo, porque Él revela su verdad más profunda.
¿Cuál fue su misión en la Tierra?
La misión de Jesucristo fue reconciliar al ser humano con Dios, liberarlo del pecado y de la muerte y restaurar la comunión entre Dios, la humanidad y la creación. Esta misión se concreta en:
- El anuncio del Reino de Dios, basado en la verdad, la justicia, el amor y la paz.
- La redención del ser humano mediante su vida, muerte y resurrección.
- La revelación del amor misericordioso del Padre, especialmente hacia los pobres, débiles y excluidos.
Además, su misión tiene una dimensión social: transformar el corazón del ser humano para transformar la sociedad, poniendo a la persona en el centro.
¿Qué nos dice sobre el sentido de la vida?
Jesucristo enseña que el sentido último de la vida es el amor y la comunión. El ser humano ha sido creado para amar y entregarse a los demás, no para vivir buscando solo poder, placer o posesiones. La vida alcanza su plenitud en la entrega libre y responsable. También muestra que la vida humana tiene una dimensión trascendente, ya que no termina en este mundo, sino que está llamada a la vida eterna. Por eso, toda persona tiene un valor infinito, independientemente de su situación.
¿Cuál es el núcleo de sus enseñanzas?
El núcleo central de las enseñanzas de Jesucristo es el mandamiento del amor:
“Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo”.
Este amor no es solo un sentimiento, sino una actitud de donación, justicia, misericordia y servicio, especialmente hacia los más vulnerables. Desde la Doctrina Social de la Iglesia, este amor se traduce en la defensa de la dignidad humana, el bien común, la solidaridad y la subsidiariedad.
2. Principio Teológico: El Acceso a Dios mediante la Razón
Este principio explica que una persona puede llegar a Dios usando la razón y la ciencia, incluso sin partir directamente de la fe. La Doctrina Social de la Iglesia enseña que la razón humana, aunque limitada, es capaz de reconocer a Dios a partir de la realidad, del mundo y de la propia experiencia humana. (La pregunta es si un amigo quiere llegar a Dios sin fe…)
La Ley Natural
La DSI afirma que existe una ley moral natural, inscrita en el corazón de toda persona y accesible a la razón. Gracias a ella, el ser humano puede reconocer principios básicos como:
- Hacer el bien y evitar el mal.
- Respetar la vida.
- Buscar la verdad y la justicia.
Esta ley muestra que el universo y la moral humana responden a un orden racional, que apunta a la existencia de una Inteligencia creadora.
El Orden y la Racionalidad del Universo
La ciencia descubre que el universo funciona según leyes, orden y regularidad. El hecho de que la realidad sea comprensible indica que no es fruto del azar absoluto, sino que responde a una Razón superior. Por ello, ciencia y razón no alejan de Dios, sino que pueden conducir hacia Él.
La Experiencia Moral y el Deseo de Infinito
El ser humano experimenta interiormente:
- El deseo de una felicidad plena.
- La necesidad de una justicia total.
- La inquietud ante el mal y el sufrimiento.
Estos deseos no se satisfacen completamente en lo material, lo que revela una apertura natural a la trascendencia. La DSI interpreta esta apertura como una huella de Dios en el corazón humano.
3. Principio Antropológico: La Verdad sobre la Persona Humana
3.1. Estructura Antropológica
a) La Persona como Acto de Ser
La persona es un ser único e irrepetible, creado directamente por Dios. No es una cosa ni una función, ni vale por lo que produce o por sus capacidades. Cada ser humano es siempre un “alguien” y no un “algo”, y posee dignidad por el mero hecho de existir.
b) Unidad de Cuerpo y Alma
El ser humano es una unidad sustancial de cuerpo y alma, no dos realidades separadas.
- El cuerpo forma parte esencial de la persona, no es un simple instrumento.
- El alma es espiritual y fundamento de la vida, la inteligencia y la libertad.
Se rechazan tanto el materialismo (reducir al hombre al cuerpo) como el espiritualismo.
c) Dimensiones Fundamentales de la Persona
La persona humana se realiza en varias dimensiones inseparables:
- Dimensión corporal: relación con el mundo material.
- Dimensión espiritual: inteligencia, voluntad, conciencia moral y libertad.
- Dimensión relacional y social: la persona se realiza en relación con los demás.
- Dimensión trascendente: apertura natural a Dios y al infinito.
d) Vocación al Amor y al Don de Sí
El ser humano está creado por amor y para amar. Solo alcanza su plenitud cuando se entrega libremente a los demás. Esta vocación al amor es la base de la familia, de la vida social y del bien común.
3.2. Fundamentos Ontológicos y Teológicos
A) Fundamentos Ontológicos
- Toda persona tiene dignidad por el hecho de existir.
- La persona es fin en sí misma, nunca un medio.
- Su valor es absoluto, no depende de la edad, la salud, la conciencia o la productividad.
- Es persona desde la concepción hasta la muerte natural.
- La dignidad no depende de la ley, del consenso social ni de la utilidad.
B) Fundamentos Teológicos
- El ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios.
- Es la única criatura amada por Dios por sí misma.
- Está llamado a participar en la vida divina.
- Ha sido redimido por Cristo, lo que eleva aún más su dignidad.
C) Efectos en la Sociedad
- La familia es la célula básica y originaria de la sociedad.
- Contribuye de forma decisiva al bien común.
- Es la primera escuela de solidaridad, responsabilidad y participación social.
- Sin familias estables, la sociedad se debilita.
- La familia es la base de la “civilización del amor”, porque humaniza las relaciones sociales y protege la ecología humana.
4. Matrimonio y Familia: Fundamentos y Efectos
4.1. Fundamentos Antropológicos del Matrimonio
El amor conyugal tiene su raíz en la naturaleza misma de la persona humana y responde a su vocación más profunda.
a) El Amor como Vocación Fundamental de la Persona
El ser humano ha sido creado por amor y para amar. El amor no es algo añadido, sino su vocación originaria. El matrimonio es una forma privilegiada en la que esta vocación se vive de manera estable y total.
b) El Amor como Don Total de Sí
El amor conyugal consiste en la entrega libre, consciente y total de una persona a otra. No se reduce a sentimientos, sino que implica:
- El cuerpo.
- La afectividad.
- La voluntad.
- El proyecto de vida.
Por ello, el matrimonio exige una donación plena y definitiva, incompatible con relaciones parciales o provisionales.
c) Complementariedad Hombre-Mujer
La diferencia sexual no es solo biológica, sino profundamente personal. El hombre y la mujer son iguales en dignidad y complementarios en su modo de ser persona. Esta complementariedad permite la comunión de personas y la apertura a la vida, base antropológica del matrimonio.
d) Unidad, Fidelidad e Indisolubilidad
Del amor entendido como don total se derivan las propiedades esenciales del matrimonio:
- Unidad: exclusividad del vínculo.
- Fidelidad: compromiso estable y recíproco.
- Indisolubilidad: el amor verdadero tiende a ser definitivo.
Estas propiedades no son imposiciones externas, sino exigencias internas del amor auténtico, que busca el bien del otro y la estabilidad de la familia.
e) Apertura a la Vida
El amor conyugal es por su propia naturaleza fecundo. La apertura a la vida no es opcional, sino una dimensión constitutiva del matrimonio. Cada hijo es acogido como don, no como producto, y reconocido como persona con dignidad propia desde su concepción.
4.2. Efectos del Matrimonio
a) Efectos en el Cónyuge
- Promueve el bien integral de la persona, favoreciendo su maduración humana, afectiva y espiritual.
- Ofrece un marco estable para crecer en el amor, la responsabilidad y la fidelidad.
- Permite la santificación mutua de los esposos.
- Proporciona estabilidad emocional y moral, necesaria para el desarrollo pleno de la persona.
b) Efectos en los Hijos
La familia es el ámbito natural para la generación y educación de los hijos. En ella, el hijo:
- Descubre su dignidad personal.
- Aprende a amar y a ser amado.
- Interioriza valores como la verdad, la justicia, la solidaridad y el respeto.
La familia es la primera escuela de humanidad y sociabilidad, insustituible para su desarrollo integral.
5. Bioética: La Dignidad Inviolable de la Vida Humana
La bioética, desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), defiende el valor absoluto de la vida humana frente a cualquier forma de manipulación, eliminación o instrumentalización. Toda vida humana posee dignidad y debe ser respetada en todas sus etapas.
5.1. Evidencias Biológicas: El Ser Humano desde la Concepción
Desde el punto de vista científico y biológico, existe un ser humano desde el momento de la fecundación, por las siguientes evidencias:
- En la fecundación surge un nuevo genoma humano, distinto del del padre y de la madre.
- Ese genoma dirige todo el desarrollo posterior del individuo.
- El embrión es un organismo vivo, individual, autónomo y coordinado.
El desarrollo humano es:
- Continuo: no hay saltos cualitativos.
- Gradual: va de lo simple a lo complejo.
- Autónomo: el embrión dirige su propio desarrollo.
No existen “preembriones”: es el mismo ser humano en distintas fases. La biología concluye que es un ser humano de la especie Homo sapiens desde el primer instante.
5.2. La Persona Humana y su Dignidad Inviolable
La persona humana posee una dignidad inviolable en todos los momentos de su vida. Esa dignidad no depende de la edad, la salud, la conciencia ni la utilidad social, y nunca se pierde.
a) Consecuencias en los Últimos Momentos de la Vida
El reconocimiento de la dignidad humana hasta el final de la vida implica:
- Rechazo absoluto de la eutanasia y del suicidio asistido. La vida humana no puede ser eliminada para evitar el sufrimiento.
- Rechazo del ensañamiento terapéutico.
- Obligación moral de proporcionar: 1) cuidados básicos, 2) acompañamiento humano, 3) cuidados paliativos proporcionados.
El enfermo terminal sigue siendo persona con plena dignidad.
b) ¿Qué dice la DSI sobre el dolor en esas circunstancias?
La DSI enseña que:
- El dolor no elimina la dignidad de la persona.
- Debe ser aliviado con medios médicos adecuados.
- Nunca justifica la eliminación del enfermo.
- El sufrimiento, cuando es acompañado y humanizado, puede tener un valor humano y espiritual.
- La respuesta ética al dolor es cuidar, acompañar y amar, no eliminar a quien sufre.
6. Bioética: Orígenes, Relación con la Ciencia y Principios Generales
Orígenes de la Bioética
- De la Ética Médica a la Bioética: La historia de la ética médica es tan antigua como la historia de la medicina (e.g., el Juramento de Hipócrates). Se desarrollaron la deontología médica y los Códigos deontológicos.
- Eugenesia: Prácticas eugenésicas en el mundo anglosajón, escandinavo y la eugenesia nazi. Esto llevó al desarrollo del Código de Núremberg.
- Documentos Fundamentales: Encíclica Casti Connubi (Pío XI, 1930).
- Causas Próximas: Descubrimiento de experimentos antiéticos (Jewish Chronic Disease Hospital, 1963; Caso Tuskegee; Caso Willowbrook). Esto impulsó el National Research Act y el Informe Belmont.
- Avances Tecnológicos: Proyecto Genoma Humano, fecundación in vitro, etc.
Relación entre Ética y Ciencia
Toda acción humana libre, por el hecho de ser producida por el hombre, guarda estrecha relación con la ética.
- “La ética es intrínseca a la ciencia en cuanto acción ‘del’ hombre y ‘para’ el hombre” (M. Heidegger).
- Existe una asimetría entre el progreso humano y el desarrollo tecnológico.
- No hay paralelismo entre buen científico y hombre bueno. El saber no asegura la bondad de una acción.
- Se critica el reduccionismo científico.
- ¿La ciencia es neutra?
- “Nuestra tecnología ha superado nuestra humanidad” (A. Einstein).
Principios Generales Bioéticos
- Principio de Beneficencia: Procurar el bien del paciente.
- Principio de No Maleficencia: Evitar perjudicarle.
- Principio de Autonomía del Paciente: Se ha de distinguir la voluntariedad en distintas situaciones y limitaciones (enfermo terminal, estado de depresión, semi-inconsciencia, etc.).
- Principio de Justicia: Hay que tratar a todos por igual.

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