04 Ene
Epicuro y la Doctrina del Placer
Epicuro afirmó que es bueno todo lo que produce placer.
Epicuro definió el placer como la satisfacción de las necesidades del cuerpo y la tranquilidad del alma. El ser humano está compuesto de cuerpo y alma, y los placeres del alma son superiores a los del cuerpo. En su opinión, la paz interior puede alcanzarse al reducir las necesidades del cuerpo y acabar con las inquietudes y temores.
La Ética Epicúrea y el Miedo a la Muerte
La ética epicúrea sostiene que para vivir una vida feliz, es muy importante superar el miedo a la muerte. Epicuro sentenció: «La muerte no nos concierne, pues mientras existimos, la muerte no está presente y cuando llega la muerte, nosotros ya no existimos».
Definición de lo Bueno y lo Malo
Para el Epicureísmo, lo malo es todo aquello que le produce dolor al ser humano. Son las cosas que nos hacen o nos afectan en el sentido espiritual y corporal.
Epicuro señaló que el placer no tiene que ser necesariamente un placer sexual, sino también algo que nos produzca placer el hacerlo, como:
- Respirar tranquilamente en el campo.
- Tomar helado.
Sobre todo, valoraba los placeres espirituales como la música de calidad o un buen libro.
Contexto Histórico y Concepción del Alma
En la época de Epicuro, mientras Sócrates y Platón estaban protegidos por la polis, en el tiempo de Epicuro esta cayó, generando inestabilidad política y moral. La visión que tiene Epicuro acerca de la palabra alma es diferente: con ella los epicúreos hacían referencia a la afectividad. El alma es una función del cuerpo; no existe el alma inmortal.
La Carta a Meneceo: Camino a la Felicidad
En la Carta a Meneceo, Epicuro afirma que nunca se es demasiado viejo para alcanzar la salud del alma. Además, decía que la felicidad es la filosofía para alcanzar la salud mental y física, para lo cual hay que vivir de cierta forma.
Condiciones para Vivir Bien
La primera condición para vivir bien es eliminar ciertos miedos: miedo al fracaso, al dolor, la muerte y los dioses. El miedo es una emoción que existe porque hay una creencia, una idea o pensamiento que la hace aparecer. Si modificamos las creencias, podemos eliminar el miedo.
1. Miedo a los Dioses
Epicuro era un griego materialista; afirmaba que los dioses existen, pero que no tenemos conocimiento de ellos y que no se ocupan de los humanos. Lo que nos pasa tiene que ver con el azar y las decisiones que tomamos. El problema filosófico del miedo a los dioses radica en que los humanos creemos que intervienen y castigan. Sin embargo, en realidad, ellos no interfieren en la vida de los humanos.
2. Miedo a la Muerte
La gente le tiene miedo a la muerte, pero la muerte no es real ni para los vivos ni para los muertos. El concepto epicúreo es que la muerte es ausencia de sensaciones. Uno puede temerle al dolor de una enfermedad o sufrir por la muerte de otro, pero no se puede temer a la muerte en sí misma porque no es una experiencia de sufrimiento. Epicuro trata de resaltar la vida, pues no tiene sentido desarrollar teorías sobre la muerte, que no es un problema; debemos enfocarnos en los problemas reales: la vida. La muerte no es experiencia de la vida porque ya no hay vida. Si te violan o te disparan, lo sientes; pero la muerte no se siente. ¿Qué sentido tiene temerle a un después que es hipotético? Hablemos de lo real: lo que nos pasa ahora.
3. Miedo al Dolor
El dolor no siempre es un mal; algunos dolores son necesarios y no siempre deben evitarse (ejemplo: el dolor del parto). Epicuro decía: «Todo dolor es un mal pero no todos deben evitarse siempre».
Prudencia y Virtudes
Epicuro hablaba de no temerle al futuro, ya que no es algo que podamos controlar y está más sujeto al azar. Habla de la prudencia, que es la madre de todas las virtudes. No es posible vivir placenteramente sin prudencia, justicia y honestidad. La felicidad es el objetivo de todo ser humano. Vivir feliz es vivir con las virtudes de prudencia, honestidad y justicia, pues estas llevan a una vida feliz. El placer, entendido como no sufrimiento, es la aponía (ausencia de dolor).
Ataraxia y la Vida Sensata
La Carta a Meneceo también menciona la Ataraxia (imperturbabilidad). Si se quiere ser feliz, no se pueden tener pasiones intensas; a nivel emocional deben ser sentimientos tranquilos. Esto implica evitar conflictos innecesarios, como los políticos o religiosos. Los epicúreos eran contrarios a la religión dogmática y al matrimonio (por ser fuente de conflicto). La ataraxia se logra viviendo con sensatez y prudencia.
La aponía es ausencia de dolor. Para vivir bien, hay que evitar las fuertes pasiones y conflictos, evitar el dolor, y corregir creencias respecto a la muerte y el futuro. Si modificamos esas nociones, podemos ser felices. Los epicúreos eran movidos por la necesidad de eliminar aquello que lastima o molesta; esas cosas incensarías.

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